Política Nacional de Mitigación y Adaptación al Cambio Cimático

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REPUBLICA DE NICARAGUA
GOBIERNO DE RECONCILIACION Y UNIDAD NACIONAL

POLITICA NACIONAL DE MITIGACION Y ADAPTACION AL CAMBIO CLIMATICO

Presentación en formato PowerPoint (1.2Mb)

I. SITUACION INTERNACIONAL
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha clasificado el año 2016, como el más caluroso desde que se iniciaron los registros. En su informe anual del año 2015, esta Organización Mundial expresó que:

1. La temperatura global del planeta aumentó 1 grado centígrado por encima de los valores  registrados antes de la Revolución Industrial (1750); este valor es exactamente la mitad del límite de 2ºC fijado por la Conferencia de las Partes, celebrada en París en el año 2015.

2. En el año 2015, el aumento de la temperatura promedio global fue de 0.76 grados centígrados, valor que está por encima de toda la temperatura registrada desde 1961 hasta 1990.

3. El fenómeno de El Niño del año 2015 fue uno de los episodios más intensos, jamás registrados; en combinación con el cambio climático provocado por las actividades humanas que contribuyen a la elevación de las temperaturas globales.

4. Las concentraciones de Dióxido de Carbono (CO2) sobrepasan las 400 partes por millón durante la primavera del hemisferio norte. El planeta tierra no había registrado unas concentraciones de CO2 similares en los últimos 500 000 años y el ser humano está en la tierra desde hace 150 000 años.

5. El exceso de energía almacenado en los océanos ha llegado al  récord de contenido calórico hasta los dos  kilómetros de profundidad, debido a las emisiones de gases de efecto invernadero. Este es el principal indicador que confirma un avance ininterrumpido del calentamiento global. 

Existe consenso en la comunidad científica internacional que el calentamiento global observado desde 1750 es causado por las emisiones de gases efecto invernadero y este cambio ha ocasionado impactos, tanto en sistemas humanos, como en los sistemas naturales en todo el mundo. De no tomar medidas significativas e inmediatas, continuará la tendencia de emisiones, lo que implicará un aumento promedio en más de 4ºC de la temperatura global, haciendo probable la aparición de impactos climáticos severos e irreversibles, como la pérdida de ecosistemas, inseguridad alimentaria, migraciones, conflictos por el acceso al agua e inundaciones, entre otros. 

El cambio climático es ocasionado por ciertas sustancias y procesos, tanto naturales como de origen humano, que alteran el balance energético de la Tierra. De esta forma, el calentamiento ocasionado por causas naturales (cambios en irradiación solar y aerosoles volcánicos) contribuyeron en un 2% al calentamiento evidenciado desde 1750 hasta el 2011 según el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC). Mientras que las emisiones de origen humano de gases efecto invernadero (Dióxido de Carbono – CO2, Metano – CH4, Óxido Nitroso – N2O y Halocarbonos) contribuyeron en 128% a dicho calentamiento; mientras que otras actividades humanas como las emisiones de aerosoles, agotadores de la capa de ozono, tuvieron un efecto de enfriamiento del clima terrestre estimado en 30%. Por ende, la principal contribución al cambio climático corresponde a las emisiones humanas de dióxido de carbono y de metano que explican el 56% y el 30%, respectivamente, del calentamiento bruto (sin el efecto enfriamiento) evidenciado durante el periodo 1750 al 2011. 

La interferencia humana sobre el sistema climático global genera impactos ya observados y riesgos futuros para los sistemas humanos y naturales. Los impactos observados más significativos del cambio climático son: a). Cambios en el régimen de lluvia, b). Alteración de los sistemas hidrológicos, c). Deshielo, e). Pérdida de glaciares y f). Alteraciones en el nivel del mar . 

También se ha observado que muchas especies terrestres, han cambiado su distribución espacial, actividades estacionales, patrones migratorios, abundancias e interacciones con otras especies debido al cambio climático, según el IPCC. 

Los eventos climáticos extremos como sequías, inundaciones, ciclones, incendios forestales, conllevan a impactos como el desabastecimiento hídrico y de alimentos, daños a la infraestructura construida y asentamientos humanos, desplazamiento de población e incremento de la morbilidad y mortalidad. 

El IPCC, basado en la evaluación de literatura científica, técnica y socio-económica, ha presentado los riesgos claves, estrategias de adaptación y un cronograma para su implementación, para cada región. 

Para la región de América Central y Sur América, el IPCC destaca tres tipos de riesgos: 

1. Reducción en la disponibilidad de agua en regiones semi-áridas (como el corredor seco)  y aquellas que dependen del aporte de glaciares; inundaciones y deslizamientos en áreas urbanas y rurales por el aumento de la precipitación. Para este riesgo, el IPCC propone dos tipos de estrategias adaptativas: el manejo integral de los recursos hídricos y el manejo de las inundaciones urbanas y rurales (incluyendo inversiones en infraestructura), sistemas de alertas tempranas y mejores pronósticos climáticos, de inundaciones y de control de enfermedades, unido a los riesgos generados  por el ascenso del nivel del mar, tanto en la costa pacífica como en el caribe.

2. Disminución en la producción y calidad de alimentos. El IPCC propone las siguientes estrategias de adaptación: Desarrollo de nuevos cultivos adaptados a los cambios esperados en temperatura y precipitación; fortalecimiento del conocimiento y prácticas tradicionales, disminución de los impactos en la salud humana y animal por la calidad de alimentos, y disminución de los impactos económicos del cambio de uso de la tierra.

3. Aumento en la distribución de enfermedades trasmitidas por vectores en altitudes y latitudes. Las estrategias de adaptación propuestas, son el desarrollo de sistemas de alerta temprana para el control de las enfermedades y el establecimiento de programas extendidos de servicios de salud pública. 

Los riesgos anteriormente descritos pueden variar,  dependiendo del aumento de la temperatura en el futuro, la que se proyecta mediante la comparación de los resultados de varios modelos climáticos que simulan el clima proyectado bajo un conjunto de posibles acciones humanas de reducción de emisiones de gases efecto invernadero, que van desde prácticamente, dejar de emitir más gases en el corto plazo, para mantener la temperatura similar a las actuales, o hasta un máximo de 1.5ºC en este siglo, o por lo contrario, continuar con los incrementos exponenciales en emisiones, lo que pudiera conducir a un calentamiento de 4.5ºC a finales de este siglo.

En el marco del Acuerdo de París (Conferencia de las Partes 2015), Nicaragua expresó que hay una brecha entre los compromisos del acuerdo de París y el objetivo para alcanzar un aumento de temperatura global de 2.0°C antes que concluya este siglo, y para el objetivo de temperatura global de 1.5 °C, la brecha es mucho mayor.

También Nicaragua defendió que según datos del IPCC, desde 1870 hasta el 2011 se habían acumulado en la atmósfera un poco menos de 2000 Giga-toneladas de CO2; cerca del 82% de ese total de emisiones han sido producidas por los 20 países más contaminadores de los últimos 50 años, mientras que en el otro extremo, los 100 países menos emisores representan menos del 3% de las emisiones totales y son los más vulnerables a los impactos del cambio climático, lo que se describe como una injusticia histórica.

Publicaciones recientes (Revista Science, doi: 10.1126/science.aah3443]355Science 2017) consideran los grandes desafíos y esfuerzos que se deben realizar para cumplir con el Acuerdo de París, los que  se pueden resumir en tres aspectos:

1. Las emisiones de CO2 procedentes de la industria y energía, deben de reducirse a la mitad en cada década. Es decir, en la década de los 2020s, el mundo debe estar emitiendo la mitad de lo que emite ahora y así sucesivamente hasta lograr una reducción de las emisiones en un 50% para el año 2050. 

2. Las emisiones netas del uso de la tierra (agricultura, deforestación, etc.) tienen que gradualmente reducirse hasta llegar a ser nulas en el año 2050. Esto es, incluso tomando en cuenta el aumento en la población mundial y la presión que ello implica sobre la generación y distribución de alimentos. Este escenario significaría un verdadero reto para todos los países en vías de desarrollo que son productores agropecuarios.

3. Las tecnologías para capturar CO2 y enviarlo fuera de la atmósfera, deben ser incrementadas masivamente, de forma tal, que en el año 2050, el mundo esté capturando 5 giga-toneladas de CO2 por año. Es decir, aproximadamente el doble de lo que todos los árboles y los suelos hacen de forma natural hoy en día. 

Estos tres aspectos resumen el esfuerzo mundial que sería necesario realizar para cumplir los objetivos científicos que fueron acordados en Paris y demuestra claramente que las contribuciones nacionales de mitigación no conducen a la solución del problema, si los grandes países emisores no empiezan a reducir sus emisiones de forma agresiva e inmediata.

II. SITUACION NACIONAL 
Por su posición geográfica, Nicaragua está expuesta a diversos eventos vinculados a la variabilidad climática natural, tales como el fenómeno ENSO (El Niño-La Niña), los sistemas Monzónicos del Pacífico, los huracanes, entre otros, que generan significativas amenazas de sequía, inundaciones, deslizamientos de tierra, déficit de agua, destrucción de cultivos, bosques y viviendas. Todos estos fenómenos ocultan o modulan la señal del cambio climático, el que se manifiesta en Nicaragua con un clima más cálido y con déficit de precipitaciones.

Debido a factores económicos, sociales, culturales y ambientales, Nicaragua es muy vulnerable a las amenazas generadas por la variabilidad climática y el cambio climático, lo que implica importantes pérdidas y daños de vidas humanas y económicas anuales.

El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional basa su política en favorecer el desarrollo económico y social protegiendo los sectores de población más vulnerables, mediante un modelo de trabajo directo con las familias y las comunidades, creando capacidades, conocimientos y conductas que permitan a la población enfrentar y recuperarse de todos los riesgos a desastres, así como un modelo de trabajo en alianzas con el sector productivo, en permanente dialogo para enfrentar los retos del desarrollo económico, la generación de empleo y reducción de la pobreza.

Nicaragua, como país miembro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ha cumplido sus compromisos ante la convención desarrollando su dos primeras Comunicaciones Nacionales y actualmente desarrolla la Tercera Comunicación. En el marco de este trabajo se han revalorizado las emisiones de Dióxido Carbono Equivalente resultando en los siguientes valores:

Primera comunicación: (Año 1994) el país no emitió CO2, sino al contrario, fue un almacén de carbono en – 12, 055.61 Giga-gramos de CO2eq. 

Segunda Comunicación: (año 2000) el país emitió 52,377.59 GgCO2eq

Tercera comunicación: (año 2005) el país emitió 19,193.72 GgCO2eq. y en el (año 2010) el país emitió 15,267.09 GgCO2eq. Como se puede apreciar desde el año 2000 existe una tendencia a la disminución de emisiones, debido a un aumento de las tierras en descanso, el incremento de arbustos en pastizales, así como la disminución en la quema de biomasa, aunque las absorciones disminuyen por el cambio de uso de las tierras.

El Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega Saavedra, conjuntamente con los jefes de Estados y de Gobiernos de Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Costa Rica y República Dominicana, países miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), los Estados miembros de la Comunidad de El Caribe (CARICOM), y con la presencia de México como observador del SICA, reunidos en San Pedro de Sula, Honduras, decidieron iniciar un proceso de amplia participación con todos los sectores de la sociedad para construir una estrategia común para enfrentar los impactos del cambio climático.

La cumbre de San Pedro de Sula, permitió el desarrollo de importantes instrumentos de consenso de los gobiernos en la región, entre los que se destacan:

  • Lineamientos de la Estrategia Regional sobre Cambio Climático, 2008.
  • Estrategia Regional Agroambiental y de Salud de Centroamérica (ERAS), 2009.
  • Estrategia Regional sobre Cambio Climático, 2010.
  • Política Centroamericana de Gestión Integral de Riesgo de Desastre (PCGIR), 2011.


II.1. Principales avances nacionales en la mitigación voluntaria del cambio climático.

Energía: El Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional ha incrementado la producción de energía renovable del 25% en el año 2007, hasta un 51% en el año 2013, aún en condiciones de severos racionamientos de la energía que existía en el momento de toma del poder, que provenían desde el año 2004.

Contaminación Ambiental: Para contribuir a la protección de la capa de ozono, se ha eliminado en un 100% el consumo de los gases llamados CFCs a partir del 01 de enero del 2010 y se está implementando un Plan de Gestión para la eliminación de los tipos de gases HCFCs del 2012 al 2020. 

Agropecuario: En el año 2010, Nicaragua se integró a la Iniciativa Global de Metano, la cual tiene como objetivo, en el corto plazo, reducir las emisiones globales de metano, capturándolo a un costo razonable y usándolo como fuente de energía limpia. Hasta el año 2010 se han construido 1,512 biodigestores, de los cuales entre 300 y 400 aproximadamente, se encuentran en funcionamiento. 

Transporte: Se está implementando el proyecto “Promoción de Transporte Ambientalmente Sostenible en la Managua Metropolitana”, dentro de las prioridades para reformar el sistema de transporte público en el área Metropolitana de Managua, tal como se refleja en el Plan Integral de Transporte. Obteniendo una reducción directa de 892,000 toneladas de emisiones de CO2 a lo largo de los próximos 20 años.

Desechos: El proyecto de desarrollo integral de La Chureca ha incluido no solo el sellado del vertedero del mismo nombre, considerado el mayor de América Latina, sino también la construcción de una planta de reciclaje en la que trabajan los recolectores de basura, así mismo la construcción de casas, una escuela para las más de 250 familias que habitan el lugar y la reducción de los gases producidos por la propia basura en descomposición que antes de la intervención producían combustiones espontáneas en toda la superficie del vertedero, ahora son conducidos al exterior por un circuito de tuberías y por chimeneas de gasificación por las que sale el gas metano. Estos gases están previstos aprovecharse en la generación eléctrica por la Alcaldía de Managua.

Desde el año 2007 los Sistemas de Tratamiento de Aguas Residuales han aumentado significativamente, para el año 2010, 13 cabeceras departamentales brindan tratamiento a las aguas residuales

Desde el inicio de operaciones de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Managua el porcentaje de tratamiento de las aguas residuales recolectadas en la ciudad mejoró significativamente de 35.22% en el año 2007 a 98.19% para el año 2011 y el índice de tratamiento pasó de 19.66% a 57.63% a nivel nacional.

Bosques: Nicaragua recibió la aprobación del Fondo Cooperativo del Carbono Forestal, mediante el cual las comunidades rurales y pueblos indígenas que viven en los bosques de la Costa Caribe, Bosawás e Indio Maíz reducirán la deforestación y degradación forestal, reduciendo las emisiones de aproximadamente 11 millones de Toneladas de Dióxido de Carbono y se recibirá a cambio incentivos positivos por 55 millones de dólares en cinco años. Esta meta solamente representa el 50% del potencial que tiene la región del caribe en la reducción de emisiones. Esto, a través del programa ENDE-REDD+ de MARENA, con la asistencia del Banco Mundial.

Recientemente, instituciones del Gobierno de Nicaragua (INETER, MARENA e INAFOR) realizaron el Plan Maestro para la Reforestación del país, el que identificó 4 grandes objetivos de forestación y reforestación que son:

Objetivo 1. Protección y recuperación de bosques en zonas de recarga hídrica y cuerpos de agua, que incluye la Recuperación del bosque en zonas de recarga hídrica dentro y fuera de áreas protegidas, Reforestación de bosques de galería, Anillo de protección de la Laguna Apanás y la presa Las Canoas. Existe un potencial en 10 años de reforestar 266,291.00 hectáreas, esto puede representar  15, 977. 46 Giga-Gramos de CO2eq. 

Objetivo 2. Reducción de riesgos a erosión y deslizamientos de tierras, incluye la recuperación del bosque en áreas protegidas para reducir el riesgo a deslizamientos y establecimiento de cortinas rompe-vientos para el control de erosión eólica. Existe un potencial en 10 años de reforestar 266,291.00 hectáreas, esto puede representar 10,651.64 giga-gramos de CO2eq.

Objetivo 3. Aumento y/o mantenimiento de la biodiversidad en áreas protegidas y corredores biológicos, que incluye las actividades de  conservación y regeneración natural de áreas protegidas, conservación y enriquecimiento de bosques en áreas protegidas, anillos de protección de áreas protegidas, reforestación en bosques perforados y  restauración de corredores biológicos. Existe un potencial en 10 años de 3, 041,329.01 hectáreas.

Objetivo 4. Aporte a la economía local mediante sistemas agroforestales y establecimiento de plantaciones forestales con fines comerciales, que contempla las siguientes actividades:

  • Potencial para establecimiento de sistemas agroforestales 69,332.09 ha, (café, cacao y otros) 7, 973. 1 giga-gramos de CO2eq.Potencial para el establecimiento y promoción  de plantaciones forestales 15,214.00 ha (en 10 años)  912 giga-gramos de CO2eq.
  • Potencial para el establecimiento de sistemas silvopastoriles 1, 081,815.91 ha (10 años) 64,908.9 giga-gramos de CO2eq.


La mayoría de las medidas contempladas en los diferentes objetivos anteriores contribuyen a beneficios adicionales para la adaptación al cambio climático, porque benefician notablemente la disponibilidad de agua en fuentes agotadas, sobre todo en zonas con déficit de lluvia, también la reducción de riesgos a erosión y deslizamientos, así como proteger de la sedimentación las fuentes de agua y la movilidad de contaminantes agrícolas, además de proteger contra la erosión un recurso tan valioso, como es el suelo fértil, por otro lado, aportan un aumento de la biodiversidad, que es fuente de alimentación de algunas familias con bajos ingresos económicos, brindan servicios de los ecosistemas para muchas personas que dependen económicamente  del recurso bosque, tales como fibras, leña, animales para exportación, etc.

II.2. Principales avances nacionales en la adaptación ante el cambio climático.
Medio Ambiente y Recursos Naturales: En los últimos 10 años se protegieron 363 nacientes de fuentes de agua en las cuencas hidrográficas del Río San Juan, Río Coco, Río Grande de Matagalpa y Cuenca Hidrográfica del Pacífico, para facilitar el funcionamiento de sistemas de agua potable e incrementar el acceso al agua que mejora las condiciones de vida de 2,365 familias de 20 municipios en 88 comunidades rurales de los departamentos de Chinandega, León, Matagalpa, Jinotega, Estelí, Madriz, Chontales y Nueva Segovia.

Se destaca la realización de obras de conservación de suelos y agua en 25,000 hectáreas en 22 municipios de la zona seca, para los departamentos de Chinandega, León, Matagalpa, Jinotega y Estelí, con el fin de reducir la erosión y la sedimentación del Río Viejo, Lago de Apanás, Río Estelí, Río Estero Real y Río Negro.

Durante el período 2007-2017, se han ejecutado 5,323 pequeñas obras de cosecha de agua tipo reservorios, lagunetas, micro  presas y sistemas de captación del agua pluvial en techos de casas, apoyando la implementación Planes de Adaptación ante el Cambio Climático y de reducción de la vulnerabilidad y el riesgo ante la sequía e inundaciones, priorizando las comunidades asentadas en la zona seca, lo que ha beneficiado a 7,848 familias protagonistas de 350 comunidades en 16 municipios. 

Agropecuario y pesca: Se ejecuta el Programa de Desarrollo de los Sistemas Productivos, Agrícolas, Pesqueros y Forestal en Territorios Indígenas de la RACN y RACS (NICARIBE), 2011-2018. Para mejorar los niveles de ingreso de 10,580 familias que viven en territorios indígenas y afro descendientes de la Costa Caribe, apoyando el incremento de la producción y el manejo y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y fortaleciendo sus organizaciones. Fuente de Financiamiento: BCIE, FIDA (Préstamo y Donación). Monto del Financiamiento: U$12, 000,000.00. Instituciones involucradas: MEFCCA, MAG, INTA, INAFOR, MARENA, INPESCA, Secretaria de la Costa Caribe, Gobiernos Regionales, CONADETI. Protagonistas: Se estima que en los cinco años de duración, el Programa atenderá de forma directa e indirecta a 10,580 familias indígenas y afro descendientes.

Se ejecuta el Programa Mejoramiento de las Capacidades Organizativas y Productivas de los Productores y Productoras de Cacao en el Triángulo Minero (PROCACAO), 2014-2017. El proyecto está enfocado en mejorar los ingresos de las familias y generar empleos, utilizando el cacao como fuente principal de ingresos y crear una cultura en la promoción de sistema agroforestal sostenible, promoviendo la equidad de género en el Triángulo Minero. Fuente de Financiamiento: COSUDE. Monto del Financiamiento: U$4.2 millones. Vigencia: 1 octubre 2014 al 31 de diciembre 2017. Instituciones involucradas: MEFCCA, INTA, MAG y SDCC. Protagonistas: Fortalecer las capacidades organizativas, empresariales y técnicas de 1,200 productor@s y sus organizaciones ubicadas en el Triángulo Minero, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN)

Se ejecuta el Programa de Apoyo a la Adaptación al Cambio Climático mediante la Producción de Café y Cacao de Pequeños Productores en Zonas Agroclimáticas Aptas (NICADAPTA), 2014-2020, que busca mejorar de forma sostenible las condiciones de vida de familias rurales productoras de los rubros de café y cacao, en cuatro zonas geográficas de intervención del Programa, incorporándolas a mercados y reduciendo su vulnerabilidad ante el cambio climático. Fuente de Financiamiento: BCIE, FIDA (Préstamo y Donación). Monto del Financiamiento: U$37, 051,532.00. Vigencia: 04 de enero del 2014 a 31 de marzo 2020. Instituciones involucradas: MEFCCA, INTA, IPSA, MAG, MIFIC, INETER y Secretaria de la Costa Caribe. Protagonistas: Acompañar a 40 mil familias con menos de 20 manzanas que siembran café y cacao. El proyecto iniciará en 56 municipios cafetaleros y cacaoteros de Nueva Segovia, Madriz, Estelí, Jinotega, Matagalpa, Boaco, y 7 territorios indígenas en la RACN y RACS.

Se ejecuta el Proyecto “Apoyo a la Cadena de Valor Ganadera en Nicaragua (BOVINOS)”. 2017-2021, cuyo propósito es contribuir al desarrollo de una ganadería bovina más productiva, con mejor aprovechamiento de los recursos y más amigable con el medio ambiente, de forma competitiva, sostenible e inclusiva, que permita el incremento de los ingresos, la seguridad alimentaria y nutricional y el bienestar de pequeños y medianos ganaderos en Nicaragua. Zonas beneficiarias de esta acción: 11 municipios de los Departamentos de Chontales (Santo Domingo, La Libertad, Santo Tomas, El Coral, Acoyapa y Villa Sandino), Río San Juan (El Almendro) y la Región Autónoma del Caribe Sur (El Ayote, Muelle de los Bueyes, Nueva Guinea y El Rama). Costo total estimado: 21, 223,000.00 EUR. Importe total de la contribución presupuesto de la UE: 20, 000,000 EUR. Esta acción está cofinanciada en régimen de cofinanciación por: Gobierno de la República de Nicaragua por un importe de 1, 223,000 EUR. AECID monto por definir en el acuerdo de delegación con la UE.

Un estudio realizado por la Tercera Comunicación de Cambio Climático ha identificado que actualmente se están implementado en el país  197 tecnologías de Adaptación al Cambio Climático  en los sectores de Recursos Hídricos, Bosques, Biodiversidad y Agropecuario, entre las que se destacan: Sistemas de captación de agua, nuevas tecnologías de riego, Obras de conservación de suelos en laderas, Sistemas de bombeo de agua, abonos orgánicos, rotación de cultivos, así como el uso significativo de nuevas variedades de semillas resistentes al déficit de agua en arroz, maíz, sorgo, frijol, tubérculos y hortalizas

Transporte: El Ministerio de Transportes e Infraestructuras con el apoyo de diversas instituciones financieras (BID, el Banco Mundial y el Fondo Nórdico para el Desarrollo) está implementado un conjunto de medidas para reducir la vulnerabilidad de la red de carreteras ante el cambio climático. Este es otro hito en el intento del MTI de integrar la adaptación al cambio climático desde la planificación.

Prevención de riesgos a desastres: El modelo único y exitoso para la gestión de riesgos a desastres que ha desarrollado el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional es un aporte  muy importante para la adaptación al cambio climático porque contribuye a reducir las vulnerabilidades actuales, las que no se acumularían en el futuro, mediante la prevención y enfocado directamente en el trabajo con las familias y las comunidades, creando capacidades en nuestro pueblo desde cada vivienda para enfrentar y responder ante eventos potencialmente peligrosos.

Se han ejecutado 37 obras de infraestructuras de prevención y mitigación de desastres, dando respuesta a 88 sitios críticos en los municipios de La Concordia, San Rafael del Norte, Jinotega, La Trinidad, San Isidro, Sébaco, Ciudad Darío, Macuelizo, Mozonte, Ocotal, Santa María, Totogalpa, Telpaneca, Condega, Estelí y Somoto. Con estas obras se ha dado respuesta a sitios críticos priorizados en el marco del Decreto Ejecutivo 53-2011 del 17 de octubre del 2011, sobre el estado de calamidad y desastre en todo el territorio nacional, ocasionado por el fenómeno meteorológico “Centro de Baja Presión” E 12. Con estas obras se protegen 45,723 hombres y mujeres en 16 municipios que son: La Concordia, San Rafael del Norte, Jinotega, La Trinidad, Sébaco, San Isidro, Ciudad Darío, Totogalpa, San Lucas, Telpaneca,  Somoto, Mozonte, Macuelizo, Santa María, Ocotal y Estelí, protegiendo sus viviendas, el desplazamiento de protagonistas hacia las áreas de cultivo, facilitar el paso de vehículos y peatones y proteger infraestructura vial.

Atención solidaria a familias afectadas por eventos extremos: Como consecuencia de las afectaciones ante diferentes eventos socio-naturales que impactaron a Nicaragua en el período 2007-2011, el Gobierno brindó atención y acompañamiento solidario a 131,700 familias, que representan a 697,008 personas (11.6 por ciento de la población nicaragüense) a las cuales se les proporcionó asistencia humanitaria, consistente en alimentos, materiales de construcción, enseres domésticos, vestuario, medicinas, insumos de agua y saneamiento, entre otros.

Reubicación de 1,887 familias (8,435 personas) que residían en sitios de riesgo, afectados por constantes lluvias y 390 familias (1,950 personas) que habitaban en la zona costera del Lago Xolotlán que resultaron afectadas por las intensas lluvias del año 2008.

Se construyeron 55 viviendas dignas para las familias reubicadas en el Municipio de San Francisco Libre. Se rehabilitaron los techos de las viviendas de 3,984 familias en 74 comunidades de los municipios de Bilwi, Prinzapolka, Waspam y Rosita, que resultaron dañadas a consecuencia del impacto del huracán Félix en la RAAN, lo que representó el 104.8 por ciento de la meta propuesta que era de 3,800 techos de viviendas rehabilitadas. Adicionalmente, se realizó la rehabilitación de la estructura de 240 viviendas en 4 comunidades del Llano Norte del municipio de Puerto Cabezas y el municipio de Waspam en la RAAN.

Se rehabilitaron 77 iglesias en la RAAN y la RAAS, que resultaron afectadas por los huracanes Félix e Ida, con el propósito de que sirvan también de refugio a la población al momento de presentarse un evento.

En el mes de octubre del año 2011, se desarrollaron acciones de atención y rescate a las 30,817 familias que se vieron afectadas directamente por la Depresión Tropical E12, organizando al mismo tiempo la atención de la población evacuada a 110 centros de albergue, 2,180 familias (10,803 personas), a las que se les proporcionó alimentos, avituallamientos y suministros humanitarios.

III. PRINCIPIOS DE LA POLITICA DE MITIGACION Y ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMATICO
El propósito de esta política es avanzar hacia un camino de desarrollo económico y social, con capacidad para enfrentar el riesgo climático, reducir los daños y pérdidas económicas, así como, promover un desarrollo económico con bajas emisiones de carbono y permitirles a todos los ciudadanos aprovechar las oportunidades que el cambio climático genera, para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar de los y las nicaragüenses. 

Para implementar la política es importante tomar en consideración las diferencias que existen en cuanto a mitigación y adaptación:

La Mitigación tiene efectos a escala internacional, ya que los beneficios son globales, aunque también tiene efectos locales, porque un desarrollo bajo en carbono puede aumentar la competitividad. También la mitigación tiene un efecto a largo plazo sobre el cambio climático, debido a que el clima no cambia inmediatamente después de reducir las emisiones y por lo general es prioritaria en los sectores de energía, transporte, industria y gestión de residuos.

La Adaptación tiene efectos a escala local, ya que los beneficios se observan a nivel de país, regiones, municipios y comunidades, también, por lo general tiene efecto a corto plazo, porque reduce la vulnerabilidad y es una prioridad en los sectores de agua, salud, en áreas costeras y bajas, así como en infraestructura y vivienda. 

La agricultura tiene prioridades tanto para mitigación, como para la adaptación.

La  implementación de la presente Política requiere considerar al cambio climático como un problema que influye en las decisiones públicas y privadas relevantes y sus impactos repercuten en el crecimiento económico del país, por lo que para su integración al desarrollo económico y social, es necesario considerar los siguientes principios generales:

Enfocada al desarrollo: La consideración del cambio climático debe influir en las decisiones y en el conjunto de acciones que generan desarrollo, seleccionando medidas que combinen  la mitigación y adaptación adecuadas, que garanticen el crecimiento económico ante los impactos del cambio climático y con mayor potencial en la reducción de Gases Efecto Invernadero. 

Complementariedad con la gestión del riesgo de desastres: La consideración del cambio climático se complementa con la gestión del riesgo a desastres, considerando que la reducción del riesgo a los eventos actuales es una contribución importante para reducir el riesgo futuro. Las opciones económicas que sean vulnerables hoy, no se adaptaran al cambio climático futuro, por tanto, las medidas para reducir la exposición y vulnerabilidad ante las amenazas del clima actual (variabilidad climática histórica), también deben contribuir  a la adaptación  del clima futuro. 

Innovación y uso eficiente de los recursos: Los retos ante el  cambio climático deben incorporar  la innovación en las decisiones asociadas al desarrollo tecnológico, a los procesos productivos y a las estrategias de negocios del sector privado, así como en las inversiones públicas para lograr un desarrollo económico seguro, reduciendo los riesgos climáticos futuros y aumentar la capacidad de mitigación de los gases efecto invernadero.

Enfoque ecosistémico: Las medidas de adaptación ante el cambio climático reconocerán que la degradación ambiental de los ecosistemas del país, contribuye a elevar la vulnerabilidad ante el cambio climático y disminuye la capacidad de mitigación, por  lo que, las medidas de adaptación se  articularán  en un contexto dinámico y evolutivo de los ecosistemas.

Equidad de Género: Considerando que las mujeres son protagonistas importantes en la producción y la comercialización de productos agrícolas y pesqueros, actividades que son receptoras de los impactos del cambio climático y la variabilidad del clima, las medidas de adaptación y mitigación ante el cambio climático incorporarán todos los derechos consignados en los diferentes instrumentos legales nacionales sobre equidad de género.

Participación: Las medidas de adaptación y mitigación ante el cambio climático incorporarán la participación de la población y en especial aquellas más vulnerable, bajo el modelo de familia y comunidad.

Viabilidad de las medidas: Las medidas deben ser cuidadosamente evaluadas para determinar su viabilidad económica, social, ambiental y climática, para ello se alcanzarán las metas propuestas en la política a los menores costos y generar los mayores beneficios posibles.

Finanzas climáticas: Es evidente la brecha que existe en el país para implementar proyectos de adaptación al cambio climático, según los registros del MARENA se tiene una cartera de US$37.8 millones para el periodo 2013-2016, y según la CEPAL los requerimientos son de US$1,963.1 millones. Por lo que todas las instituciones de gobierno y sector privado trabajarán de forma conjunta para gestionar recursos financieros que contribuyan a la adaptación ante el cambio climático.

IV. LINEAMIENTOS DE LA POLITICA DE MITIGACION Y ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMATICO
Son lineamientos de la política de mitigación y adaptación al cambio climático los siguientes:

1. Desarrollo agropecuario resistente y resiliente a los impactos de la variabilidad climática actual, así como al clima futuro, propiciando acciones que favorezcan bajas emisiones de gases efecto invernadero.

El aumento acelerado de la población y del consumo a nivel mundial está generando un aumento en la demanda de productos agropecuarios y recursos naturales. Por lo que la producción agropecuaria deberá duplicarse para mantener la demanda, frente a ello se necesitan estrategias que reduzcan la expansión de la frontera agropecuaria, contribuyan al aumento de la producción en las áreas agropecuarias existentes, aumentar la eficiencia y eficacia de los sistemas productivos, promover cambios en el conocimiento de las personas que permitan incrementar el valor agregado de la producción agropecuaria y reducir los desechos.

Se propiciará la producción agroecológica, plantaciones de cultivos permanentes bajo sombra resistentes a los impactos del cambio climático, reducción de las prácticas ganaderas extensivas e incorporación de bosques en tierras ociosas, desarrollo de plantaciones forestales, incorporación de árboles en fincas ganaderas(sistemas silvopecuarios), incorporar el uso de biodigestores para el tratamiento de los desechos agropecuarios, impulsar estrategias para mantener las semillas criollas, desarrollo de prácticas productivas más eficientes, diversificar las plantaciones por parcelas como medida de compensación de las pérdidas, así como el desarrollo de nuevas variedades de semillas resistentes al clima, evitar la quema de rastrojos. 

Implementar sistemas de riego agrícola eficientes que permitan elevar la producción en zonas con déficit de agua, desarrollar obras de captación de agua en zonas con déficit de precipitaciones, así como evitar la sobreexplotación de las fuentes de aguas subterráneas.

Adoptar medidas de adaptación al cambio climático en el sector acuicultura y pesca, diversificando la producción, cultivo y captura de las especies, así como intensificar el valor agregado a los productos de la pesca.  

Se evitarán las prácticas y productos que deterioren la calidad y estructura de los suelos agropecuarios.

Controlar y disminuir los impactos en la salud humana y animal debido a los cambios que se puedan producir en la calidad de alimentos.

2. Implementar una estrategia de desarrollo energético bajo en carbono y con capacidad de adaptación al cambio climático. 
Nicaragua cuenta con abundantes recursos para la producción de energías renovables procedentes del viento, la geotermia, el sol y el agua, de las cuales todavía existe mucho potencial que se debe aprovechar de forma balanceada y equilibrada para llegar a producir hasta un 75% de energía que procedan de fuentes renovables.

Para ello, se facilitarán y aumentarán las inversiones en el sector energías renovables, así como se continuará ampliando la cobertura a las poblaciones que aún no tienen el servicio, financiado principalmente con inversión extranjera directa y concesiones en la modalidad “construir, operar, transferir” conocida como “BOT” por su sigla en inglés.

Impulsar la eficiencia energética y el ahorro de energía eléctrica en el sector público y privado. 

El sector industrial impulsará la eficiencia energética y propiciará el uso de energía renovables.

Promover el uso de cocinas con bajo consumo de leña,

El sector privado debe promover los medios de transportes eficientes energéticamente, mediante el proceso en marcha de modernización vehicular y valorar la introducción de vehículos híbridos o de propulsión eléctrica.

3. Propiciar un desarrollo de Asentamientos Humanos adaptados al cambio climático y bajo en emisiones de gases efecto invernadero
Los asentamientos humanos incluyen ciudades y comunidades rurales.

En el caso de las ciudades, se considerará que la reducción de la pobreza y el bienestar  de la población dependen del crecimiento de la economía, en la que juega un papel importante las ciudades. Sin embargo, a nivel mundial las ciudades demandan el 70% de la energía y generan el 70% de las emisiones de gases efecto invernadero. Las ciudades de Nicaragua concentran una parte importante de la población, son susceptibles a inundaciones y las redes e infraestructuras  viales necesitan ampliarse y mejorarse. 

En el desarrollo urbano se disminuirá la exposición de los proyectos a inundaciones, deslizamientos de masa de tierras y otros peligros, así como las emisiones ocasionadas por el transporte, mediante la reducción del crecimiento horizontal, incorporando desarrollos residenciales verticales. 

Mejorar y desarrollar infraestructuras de drenaje y red de aguas potables y residuales de las ciudades, así como implementar e incentivar sistemas de tratamiento y descontaminación de las aguas residuales residenciales e industriales, incluyendo las aguas de mieles procedentes de los beneficios de café en zonas rurales, de formas eficaces y eficientes.

Las alcaldías municipales tienen la obligación del tratamiento de los desechos sólidos municipales adoptando sistemas de tratamiento eficientes, adaptados  a las diferentes condiciones climáticas de cada municipio y con bajas emisiones de carbono. 

Propiciar el uso ordenado de la tierra y los espacios urbanos, desarrollo de tecnologías de viviendas adaptadas a un nuevo clima, con calidad y seguridad, bajas en emisiones de carbono, eficientes energéticamente, ahorro en el consumo de agua.

Mantener y ampliar los espacios de recreación y esparcimiento de la población, a través de la construcción y mantenimiento de parques y espacios  urbanos verdes.

Evitar el desarrollo de Asentamientos Humanos en zonas costeras que puedan estar directamente expuestas a la elevación del nivel del mar. En estos casos favorecer el retiro de los proyectos, hacia tierras adentro.

En las comunidades rurales se mejorará el acceso de la población a los servicios de caminos, agua potable y saneamiento, así como la adopción de prácticas higiénicas saludables, aprovechamiento de la luz solar y la fuerza del viento. 

También se evitará la consolidación de viviendas en zonas expuestas a inundaciones y deslizamientos de tierras.

4. Desarrollo de infraestructuras adaptadas al cambio climático y con bajas emisiones de carbono.

La infraestructura social que desarrolla el Gobierno incorporará, previo a su construcción, una evaluación y la inclusión de las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático. 

En la infraestructura vial construida se reducirá la vulnerabilidad al cambio climático mediante la corrección de puntos críticos. Se continuará la gestión de recursos financieros para el desarrollo de la red vial  bajo una visión de desarrollo para el sector transporte de Nicaragua, propiciando una red de transporte activa, fiable, estable y totalmente integrada, incluyendo un nivel de servicio que ayude al crecimiento económico sostenible; contribuya a la reducción de la pobreza y la vez mejore la accesibilidad, la movilidad y la seguridad de la población.

Se promoverá y reconocerá que el sector privado continúe desarrollando tecnologías innovadoras en los edificios e infraestructuras productivas, industriales y comerciales, incorporando en sus inversiones una evaluación y la inclusión de las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático, así como las medidas para aprovechar la luz solar, evitar la exposición a los peligros asociados al clima, tales como elevación de temperatura, la variabilidad climática, la elevación del nivel del mar y otros peligros asociados a eventos climáticos extremos.

Favorecer en los proyectos de infraestructuras la eficiencia energética, ahorro en el uso del agua, descontaminación de las aguas residuales e infiltración eficiente de las aguas pluviales.

5. Uso y conservación de los servicios eco-sistémicos para lograr un  desarrollo bajo en carbono y adaptado al clima.

La degradación y fragmentación de los ecosistemas reduce la capacidad para proveer servicios ambientales de calidad. El buen estado de los ecosistemas es un aspecto clave para la adaptación al cambio climático y su degradación incrementa el  aumento de las emisiones de gases efecto invernadero. 

La restauración y conservación de los ecosistemas y sus servicios son cruciales para aumentar la capacidad de adaptación al cambio climático y mantener o mejorar la capacidad de mitigación de gases efecto invernadero en aquellos ecosistemas que sean social y culturalmente viables y económicamente eficientes.

Se prestará atención a la Conservación y Restauración en zonas de recarga hídrica, así como apoyar la implementación del Plan Nacional de los Recursos Hídricos.

Continuar la implementación de acciones para la protección y recuperación de fuentes de agua en las cuencas y/o unidades hidrológicas priorizadas

Implementación de proyectos para la conservación y restauración de suelos en zonas de laderas mayores al 30% de pendientes en los departamentos de León, Chinandega, Estelí, Madriz, Nueva Segovia, Jinotega y Matagalpa.

Restaurar tierras degradadas para su utilización con fines productivos agrícolas o para plantaciones forestales en los departamentos de Boaco, Chontales, Río San Juan, Región Costa Caribe Norte y Costa Caribe Sur.

Fortalecer la efectividad de manejo en las áreas protegidas y el uso sostenible de bosques húmedos y secos mediante el fortalecimiento, manejo y conservación de las áreas protegidas con inversiones en infraestructura para la protección, dentro y en las zonas aledañas de las mismas.   

Promover la restauración, conservación y uso racional de los humedales y manglares del Pacífico y Caribe de Nicaragua, que son ecosistemas ricos en biodiversidad, recursos naturales y diversidad genética, con funciones ecológicas importantes para la adaptación y mitigación del cambio climático.

Se vigilará el cumplimiento de la ley sobre la tala de los bosques de mangles, así como propiciar, facilitar e impulsar la reproducción y desarrollo de las plántulas de mangles. 

Se priorizará el inventario de humedales, el monitoreo e investigación y la regeneración natural y reforestación por siembra directa en los ecosistemas de manglar en concordancia con el plan nacional de humedales.

Cada municipio seleccionará espacios de bosques como centros de iniciativas ambientales, de educación y aprendizaje de jóvenes y adultos.

Desarrollar estrategias de identificación, utilización y preservación de recursos naturales y paisajísticos de especial interés para el desarrollo turístico adaptados al cambio climático y con énfasis en la captura de  carbono.

6. Conservación, restauración y uso racional de los bosques, así como promover las plantaciones forestales en zonas de vocación forestal.

El Bosque es un recurso estratégico para la adaptación al cambio climático, por sus beneficios en la hidrología, en la protección contra la erosión y sedimentación de los cuerpos de agua, así como en la prevención de los deslizamientos de tierra y para la mitigación del cambio climático, son un almacén natural de carbono, por lo que la primera prioridad es conservarlos y reducir progresivamente la deforestación, hasta su erradicación.

En las tierras con vocación forestal se otorgará prioridad a la regeneración natural del bosque, debido a su bajo costo al no realizar ninguna intervención. La segunda prioridad es la reforestación con especies de árboles propias del ecosistema y en la tierras con otros usos o degradadas se favorecerán las plantaciones forestales con fines comerciales y/o energéticos.

Continuar con la implementación del Plan Maestro de Reforestación, dirigiendo los esfuerzos en sus cuatro objetivos: 

  1. Protección y recuperación de zonas de recarga hídrica y cuerpos de agua. 
  2. Reducción de riesgos a erosión y deslizamiento. 
  3. Aumento y/o mantenimiento de la biodiversidad en áreas protegidas y corredores biológicos. 
  4. Aporte a la economía local mediante sistemas agroforestales y establecimiento de plantaciones forestales con fines comerciales.


Garantizar la recolección y preservación de semillas de árboles típicos de cada tipo de bosque del país para lograr la reproducción en viveros, para evitar su extinción.

Reconocer y facilitar las Reservas Silvestres Privadas, así como desarrollar acciones de preservación prioritarias en las áreas protegidas y aquellas definidas en el Plan Maestro de Reforestación elaborado por INETER, MARENA e INAFOR.
 
7. Promover el conocimiento, investigación, financiamiento e información sobre la adaptación y mitigación al cambio climático, así como la modernización y fortalecimiento de los sistemas de vigilancia y alerta temprana.

El conocimiento, la investigación y el financiamiento son aspectos prioritarios para la mitigación y adaptación al cambio climático, por lo que se promoverán los conocimientos  en gestión de riesgos y cambio climático en los diferentes niveles de educación, así como la creación de una plataforma de información  y difusión de conocimientos científicos técnicos sobre el cambio climático que contribuya a mantener  información oportuna y precisa para la toma decisiones ante un clima cambiante.

Se promoverá, mediante reconocimiento público a productores y organizaciones que incorporen investigaciones e innovaciones, con resultados medibles a la mitigación y adaptación al cambio climático.

Se desarrollarán factores nacionales de emisión de gases efecto invernadero mediante investigaciones de nuestros ecosistemas, que sustituyan factores de emisión por defecto que poseen altas incertidumbres. 

Especial énfasis se hará en la implementación de las finanzas climáticas y lograr mecanismos agiles para el acceso a recursos financieros orientados a la mitigación y adaptación al cambio climático.

Se continuará promoviendo una cultura de prevención y preparación de la población ante los desastres, así como ejecutar acciones de capacitación y preparación de las familias nicaragüenses, que promuevan su protagonismo y el desarrollo de hábitos que contribuyan desde el hogar y la comunidad a reducir su vulnerabilidad ante los desastres y la salud de la población.

Se continuará fortaleciendo la capacidad de respuesta comunitaria ante los desastres reduciendo la vulnerabilidad mediante una adecuada articulación en los territorios con las instituciones y los gobiernos locales a fin de asegurar respuesta y atención oportuna a las familias durante las emergencias.

Implementar investigaciones, estudios y sistemas de vigilancia sobre el impacto del cambio climático en la salud humana.

Desarrollar sistemas de alerta temprana para el control de las enfermedades y el establecimiento de programas extendidos en los servicios de salud pública.

Se fortalecerá la capacidad de predicción de los servicios hidrometeorológicos y la implementación de los sistemas de alerta temprana.

Se priorizará la formación de personal técnico, en sistemas de alerta temprana, atención especializada a las emergencias.

Se mantendrán programas de acompañamiento solidario y reducción de las vulnerabilidades de las poblaciones en riesgo o que se vean afectadas por desastres naturales o socio-naturales.