Jeremy Cerna, 23 de septiembre 2019
Habiéndose caído el papel maché que recubría la catedral, producto de las incesantes lluvias que avizoraron la cosecha de verdades inequívocas, ya la intencionalidad del dios del microcosmo y sus acólitos quedaba al descubierto. Las orgías de odio y sangre no eran sigilosas, ni encubiertas, sino se engendraban al sol y al viento y se justificaban como necesarias. El fétido aroma que se desprendía de las paredes recién alumbradas aún era capaz de confundir algunas almas que aspiraban los resquemores.
Canción alusiva al tema: El demonio vestido de sotana
Así que el aquelarre (Sabbat: reunión de hechicería) decidió que cada ingenuo que se acercase a los alrededores sería alimento de iniquidades. Las arremetidas eran concebidas como de bestias furibundas lanzadas sobre presas para devorar sus carnes, calcinar su cuerpo, su mente, su espíritu, todo puede pasar ante tanta depravación y abominación.
Su conducta paulatinamente los fue aislando de la realidad y mientras en las afueras todo era infinitamente normal. Ellos los infrahumanos se repetían, cual mantra de obscenidades, “Nada esta normal”, había que mentirse a sí mismos para mentirle a los demás.
No se sabe qué tipo de lentes usaban o que instrumento para visualizar lo que pasaba afuera de sus paredes, puesto que en la parte alta de la catedral, los seres del microcosmo, cual barbaros-bucaneros, establecieron un punto de vigilancia y desde ahí avizoraban cada espacio de las ciudades y poblados. Lo insólito es que todo cuanto lograban ver los irritaba: las festividades, el canto de los niños, las risas de los viejos, los bailes, etc. Por consiguiente, ellos se convirtieron así mismos en la antítesis del amor, el Odio.
La marcha en círculos
No tenían cantos, ni bailes, ni cultura, ni mártires, solo martirizados por ellos mismos. Así que echaron a andar sus máquinas de desprestigio, sus fábricas de realidades alternas (redes de comunicación, periódicos, noticiarios, etc.) para conferirse títulos y titulares. Era una especie de salida de gases repugnantes que les permitiría de alguna manera irrumpir en el mundo exterior y generar caos. Su dios se los exigía, ya no dormía tranquilo, algo lo incomodaba en sus pesadillas de vida. La cama construida hace siglos, en el principio de sus deslealtades se hacía incomoda, algo se consumía en ella.
Por causa y efecto, ante tal desesperación de protagonismo y efectividad, se adjudicaron todas las causas posibles para intentar engañar incrédulos y nuevamente hacer presencia, aunque fuese en el desprecio de los transeúntes. Necesitaban imágenes de sus supuestas multitudinarias hazañas, por lo tanto, decidieron caminar en círculos uno al lado del otro, cual ratas medievales eligiendo su rey (Rey de las ratas). Su maquinaria desinformativa, presta y solicita, hacía de todo para aparentar multitudes. Todo era en vano, las imágenes solo mostraban sus colas entrelazadas. La presencia ajena al aquelarre era nula, invisible. Su dios adolecía entre ira y desenfreno.
Los huesos como cristales
Al despertar el dios del microcosmo observaba su rostro en el espejo, postrado en la pared, se creía perfecto, admirable, la vanidad era su muerte, habiendo nacido muerto. Sin embargo, había una cosa que lo perturbaba, los cristales que la conformaban su cama eran cada vez más escasos. Hace un año y cinco meses su cama fue totalmente rellenada con nuevos cristales rotos (emulando al fascismo), pero hoy estaba casi vacía.
Los recuerdos del aquelarre sueltos por el mundo natural eran frescos: cuando los acólitos del terror capturaban a alguien, lo sometían a los peores vejámenes, torturas, obscenidades, quemaban sus carnes, regaban su sangre, danzando al son de sus absoluciones profanas. Había fiesta de muerte y horror. Pero los huesos de sus víctimas eran doblemente mancillados, cual caníbales en ritual abominable, luego pulverizados y sometidos a un fuego infernal para crear los cristales rotos que rellenan la cama.
Hoy no es hace un año y cinco meses, la lluvia sigue cayendo, la catedral está quedando sola, pronto el dios del microcosmo para sentirse cómodo en sus pesadillas y orgias tendrá que hacer cristales de sus propios acólitos.
La antorcha de la vida
La luz que ha prendido, a lo largo de nuestra historia, nuestra valentía, entrega, lealtad y deseos de seguir luchando por la paz es el amor. Como nicaragüenses conocemos lo que la guerra y la confrontación impuesta por el imperialismo norteamericano y europeo han dejado a nuestro pueblo (muerte, hambre, miseria, destrucción, etc.). Todos estamos seguros de que el camino que debemos seguir es el de la construcción de la paz. Sin embargo, existen malos hijos de esta tierra que se han dado a la tarea de vender nuestra dignidad e impulsar una agenda, en conjunto con el imperialismo, para destruir nuestra soberanía y convertirnos nuevamente en colonia, esclavizándonos.
El gran capital (COSEP), ONG´S, la oligarquía (Chamorros, Coen, etc.) y algunos sectores de iglesia católica se han aliado con el gobierno norteamericano en sus pretensiones de cambio de régimen en Nicaragua y utilizan constantemente las instalaciones de la Catedral de Managua para hacer proselitismo político. Esta alianza, de sangre y muerte, se articuló como brazo político-Militar con el MRS (Movimiento Renovador Sandinista) y otras fuerzas opositoras. Esto fue visible en el intento de golpe de estado que el gobierno y pueblo de Nicaragua sufrieron entre abril a junio del 2018. En este intento de golpe de estado los opositores violentos hicieron uso de terrorismo al mejor estilo del Estado Islámico, asesinaron 199 personas, violaron, torturaron, quemaron personas, se destruyó la infraestructura del país (escuelas, hospitales, carreteras), entre otros daños.
La intervención oportuna del Gobierno y Pueblo Revolucionario de Nicaragua, bajo la dirección de nuestros líderes: Comandante Daniel y Compañera Rosario Murillo, fue lo que salvo a Nicaragua de caer en las garras del imperialismo. Eso demuestra que seguimos en pie de lucha por nuestra independencia y nuestra revolución. La antorcha de la vida sigue prendida en nuestros corazones. Nunca volveremos a ser esclavos.
¡Patria para todos!
¡Somocismo Nunca Más!
Jeremy Cerna
Berlín, Alemania (23 septiembre 2019)