Nicaragua: La izquierda del norte no ha logrado superar la derrota de 1990
Entrevista con William Grisby Vado, director de Radio La Primerísima, por Jorge Capelán, 10 Juni 2009, Rebelión,
William Grisby es un periodista nicaragüense, ex-editor jefe de El Nuevo Diario y Barricada, director de Radio La Primerísima y, entre muchos otros, del popular programa de análisis Sin Fronteras. Pero Grisby es además un revolucionario comprometido: Dirigente
estudiantil en los 70s, militante del Frente Sandinista desde 1978, fundador de la corriente de izquierda del FSLN en 1994 y miembro de su
comité central, la Asamblea Sandinista. En las vísperas de la celebración del 30º aniversario de la RevoluciónPopular Sandinista, a 47 años de la fundación del FSLN y 81 del inicio de la lucha de Augusto C. Sandino lo entrevistamos en Estocolmo para saber cómo ve uno de los más agudos analistas políticos de Nicaragua el desarrollo histórico del FSLN, sus perspectivas de futuro y las de esta ola emancipadora que recorre América Latina.
UN TEMA COMPLICADO PARA LA IZQUIERDA EUROPEA
JC: Nicaragua y el Frente sandinista son un tema complicado para la
izquierda europea sobre el que no se escribe mucho, sobre todo en
términos positivos. ¿Cuáles te parece que son las principales
dificultades de esta izquierda para apreciar el desarrollo político de
Nicaragua?
WGV: La izquierda, principalmente la europea y la del hemisferio norte, no
ha logrado superar la derrota del Frente Sandinista de 1990 y se ha
quedado anclada en aquellos tiempos y en aquella década. 20 años
después quisieran que todo volviese a ser igual que antes, y que todo
no hubiese sido más que una pesadilla. Pero han transcurrido 20 años y
Nicaragua ha cambiado muchísimo - en general, para mal - así como el
mundo ha cambiado - también para mal. No podés hacer un análisis de la
situación del país hoy en día con el mismo prisma con el que lo hacías
en los años 80. Hay diferencias cualitativas. La primera, creo, y que es probablemente
donde más se empantana la izquierda universal, es a nivel subjetivo:
Hoy en día Nicaragua tiene a un 60 por ciento de la población que no
vivió la revolución. Un 75 por ciento de la población no vivió la
dictadura somocista. Para la gran mayoría del pueblo nicaragüense,
tanto la revolución sandinista como la dictadura somocista son una
referencia, no sólo lejana sino, lo que es peor, ajena. Además tenés
entre la gente una ignorancia o un conocimiento deformado de lo que
ocurrió en ese entonces en el país.
Por otra parte, el neoliberalismo no sólo es una modalidad del capitalismo
que saquea a los pueblos a través de un neocolonialismo encubierto,
sino también es un sistema ideológico que pervierte a los ciudadanos y
los convierte en meros consumidores, no sólo de mercancías, sino de los
mensajes de los grandes medios, absorbiendo como una esponja contenidos
ideológicos, maneras de comportarse, que te encadenan a la
individualidad, al aislamiento y a una competencia desalmada con tus
iguales. De manera que eso que se dice en términos teóricos tiene una
concreción práctica.
Ahora te encontrás a una inmensa mayoría del pueblo nicaragüense que, aún
estando empobrecida, sometida a regímenes de semiesclavitud, no logra
despegar para la organización social para enfrentarse al sistema y
conquistar sus derechos. La lucha es más para satisfacer las
necesidades individuales que las colectivas, aún las del país.. El
neoliberalismo fué muy exitoso en confiscar el derecho del pueblo a la
participación política bajo el precepto de que la política y los
políticos son corruptos, de que la política es para los vagos,
etcétera. Esas ideas fueron penetrando en las nuevas
generaciones de modo que para mucha gente el principal interés es
encontrar una posibilidad de irse de Nicaragua, arreglando su vida sin
necesidad de mayores sacrificios aunque esclavizándose. Hace 30 años
hubo una juventud que, en casi el cien por ciento, salió a las calles,
tomó las armas y contribuyó al derrocamiento de la dictadura.
JC: Vos viajás mucho por América Latina. Comparás los niveles actuales de
movilización popular con los de la Nicaragua de hace 30 años. ¿Se puede
decir lo mismo si lo hacés con el resto de América Latina hoy?
WG: Igual. Ya quisiéramos tener el nivel de organización social de Bolivia,
con las minorías empoderadas, los trabajadores organizados, los
indígenas asumidos a sí mismos y los cocaleros defendiendo a viento y
marea sus derechos contra toda la propaganda imperialista. Lo que pasa
es que hemos tenido que pagar los costos de la contraofensiva que
restauró el capitalismo en Nicaragua y de la ofensiva neoliberal
posterior, así como los costos de nuestros propios errores.
LA PRIORIDAD DE HOY ES EL HAMBRE DE LA GENTE
JC: Desde afuera se hacen varios señalamientos críticos, tánto acerca de
las tácticas de Frente Sandinista como de las limitaciones de su
propuesta actual...
WGV: A mí me parece que la izquierda europea equivoca el análisis político,
el momento político y la correlación de fuerzas que hay en Nicaragua en
este momento. Tenemos que partir de la realidad que tenemos para
construir la nueva realidad. Esa realidad está compuesta, no únicamente
por el hecho de si hay máquinas, tierras y recursos sino principalmente
por seres humanos que en su mayoría han sido empobrecidos, arrinconados
en la ignorancia, que ahora tienen escasos valores revolucionarios
porque han sido individualizados. Es de esa realidad que hay que partir.
Puedo tener (o no tener) reservas acerca de la manera cómo el Frente
Sandinista llegó al poder. Puedo tener (o no) reservas acerca de la
manera cómo el FSLN ejerció sus cuotas de poder antes de llegar al
gobierno. Pero hay un hecho que es incontestable: Me guste o no me
guste, el Frente Sandinista está en el poder y tiene un liderazgo que,
si bien es personalizado en la figura del presidente Ortega, a lo largo
de 19 años demostró consecuencia en lo que respecta a lo esencial de la
lucha del pueblo nicaragüense. Con sus altos y sus bajos, como todo
liderazgo político, cometiendo errores, a veces muy graves, pero que en
lo fundamental está en el poder y cuyas acciones en estos dos años y
medio no están dirigidas a llevar adelante un proyecto político a la
usanza de los 80s sino que están dirigidas hacia la realidad que hoy
vive Nicaragua.
La prioridad para esta Nicaragua de hoy no es la conquista de la libertades democráticas (que ya las tenemos),
no es la construcción de un nuevo estado (que, aunque torcido por el
neoliberalismo, ya lo tenemos), no es la construcción de un ejército o una policía. La
prioridad hoy es el hambre de la gente, el hambre en todo el sentido de
la palabra: hambre de comida, de salud, de saber, etcétera. Si
esta es la prioridad y vos tenés una precaria correlación de fuerzas a
nivel parlamentario y a nivel social, entonces tenés que empezar a
resolverla a partir del sistema de cosas establecido en el país. Es
muy facil, lo he repetido muchas veces, decirle al gobierno que es
asistencialista al capitalizar a los campesinos con el bono productivo
cuando no se tiene hambre. En sí, no está mal un discurso de estado de
derecho, de libertad de expresión, de organización popular y de
conciencia ciudadana, pero es muy fácil hacerlo cuándo vos tenés
resueltos tus tres platos de comida a nivel individual, familiar y
social. Entonces, hay una diferencia de clase en el enfoque: Los que
tienen resuelta la vida están incómodos por la manera en que el
presidente Ortega está resolviendo la vida de la gente empobrecida.
Cientos de miles de emigrados han sido expulsados del país por el sistema. ¿Qué puede ser más terrible para una persona
que las condiciones de su país la expulsen porque no puede vivir ahí y
que para poder sobrevivir tengas que irte de tu país? Yo creo que la
inmensa mayoría de los nicaragüenses que durante muchos años se han
marchado se fueron con dolor aunque muchos hoy en día tengan su vida
resuelta. A menudo nos olvidamos que una gran parte de los
nicaragüenses que se fueron en los 90s eran el capital humano, la
inteligencia del país, la gente más preparada, la gente formada por la
revolución.
Todos los que trajo la burguesía de Miami y otros centros de poder
capitalistas venían a hacer dinero, pero la gente que el pueblo formó
en los países del antiguo campo socialista, en Cuba o incluso en
algunos países capitalistas, fué marginada por su posición política y
por su ideología, sobre todo en el campo. Fueron excluídos del sistema
por ser sandinistas. Es muy fácil hablar de clientelismo político
cuando vos no sos el que ha sido víctima de esa exclusión por ser
sandinista.
También es muy fácil hablar de clientelismo político y de que se distribuyen de
beneficios en base a la filiación política. Puede ser que en el primer
año del nuevo gobierno haya ocurrido así, ¿y qué? ¿Acaso no eran los
sandinistas los que eran lanzados al desempleo, arrinconados
prácticamente como animales?
Te voy a citar una referencia histórica: Cuando asesinan a Sandino en
1934, lo que hizo Somoza fué perseguir uno por uno a todos los
sandinistas. Toda la zona de Matagalpa, Jinotega y Las Segovias, que
era mayoritariamente sandinista, fué tierra arrasada. Los sandinistas
desaparecieron físicamente, excepto unos cuántos que lograron
esconderse en la montaña y que luego fueron pieza vital para el enlace
histórico con la nueva generación. Sus tierras fueron confiscadas,
familias enteras fueron asesinadas.
Ese mismo método somocista, aunque con formas más modernas, matando de
hambre en lugar de físicamente, es el que han aplicado en esos 17 años
de gobiernos neoliberales. Tantos compañeros y compañeras fueron
despedidos de sus puestos de trabajo por ser sandinistas, como lo que
hizo Humberto Belli en el Ministerio de Educación durante los cuatro
primeros años del gobierno de Chamorro.
Otro tema es el de la retórica religiosa. Yo no entendí sino hasta hace un
par de años esa religiosidad presente en el discurso oficial del Frente
Sandinista. Un amigo, Toni Solo, me lo explicó muy sencillamente. "Lo
que pasa - me dijo - es que durante todos estos años la gente se fué quedando sola: pobre, hambrienta y sola.
Y la única cosa en la que se pudo refugiar fué en Dios. Y había un
culto o una parroquia que venía a decirle que tuviera calma, que
tuviera paciencia, que se resignara, que si se portaba bien las cosas
le iban a salir mejor, y que por la vía de rezar, rezar y rezar se iba
a curar, porque en el hospital no habían médicos que lo curaran,
entonces tal vez la santa le hacía el milagrito..." Para el que tiene
resuelta la vida, esto es ignorancia, atraso cultural, etcétera. Pero
para el que ha estado en la situación en la que ha estado el pueblo de
Nicaragua, es mucho más complejo.
Vos estás en la sin remedio, sin saber qué hacer, estás desesperado y te
vas aferrando a esa figura divina. Según estudios sociológicos hechos
en Nicaragua, el 96 por ciento de los nicaragüenses consideran que lo
más importante es Dios. Yo me sorprendía, porque uno ve compañeros de
lucha de los años 80 y de los 70 que hoy en día se han vuelto fanáticos
religiosos. Cuando uno comienza a platicar con ellos y a hablar de las
historias personales, entonces uno se encuentra con las tragedias más
terribles. Los europeos me dirán que "eso es debilidad ideológica".
Pues puede ser, pero habría que ponerse en los zapatos de la persona.
Yo no he estado en esos zapatos. Antes yo era muy severo en mis juicios
sobre esos compañeros y compañeras.
La Europa de antes del fin de la segunda guerra mundial era muy devota. La
iglesia católica tenía su sustento en Europa. Por eso es que ahora
reclama autoría en la constitución europea y quiere que lo refleje,
porque efectivamente así fué. La iglesia católica no tendría el poder
que hoy tiene si Europa no se lo hubiese otorgado. En Europa se fué
perdiendo la religiosidad en la sociedad a medida que la gente ha fué
teniendo resuelta la vida. Con individualismo, alienación, etcétera,
pero no se puede comparar el nivel de vida europeo con el de nuestros
países. En la medida en que han ido resolviendo sus problemas
materiales, los europeos han ido perdiendo la religiosidad. Al mismo
tiempo, cada vez que hay crisis se dispara la asistencia a las
iglesias, ya sea en los países ricos o en los pobres. O sea que esto
tiene una explicación general tanto para unos como para otros. Lograr
comunicarse con un pueblo empobrecido implica, entre otras cosas,
hablar con él de esa figura llamada Dios. No te podés comunicar con esa
comunidad humana si no hablás su mismo lenguaje. Esto no justifica el
que a veces el presidente Ortega y también Rosario Murillo hayan
exagerado la nota. A veces se les ha ido la mano con lo de la
religiosidad, pero creo que hoy en día, 30 meses más tarde, han
moderado esos contenidos y creo que los han colocado en su justa medida.
En torno al tema de Dios se está dando una de las principales disputas
ideológicas en el seno de nuestra sociedad: La iglesia católica se
había apoderado de la idea de Dios, no sólo como ser superior, sino
también como símbolo y representante del poder, como administradores de
ese poder. Entonces vienen el presidente Ortega y Rosario y dicen
que "cumplirle al pueblo es cumplirle a Dios". O sea, que le están
disputando a la jerarquía católica en su propio terreno la cuestión de
quién administra el poder divino ¿lo administran ellos, la
jerarquía eclesiástica, o lo administramos todos? Esa es una disputa
enconada que ayuda a explicar algunas de las reacciones recientes de la
jerarquía católica contra el gobierno.
No estoy diciendo que ahora nos tengamos que volver teólogos, no se trata
de eso, sino de partir de una realidad para, desde ella, encontrar los
caminos para transformarla. Creo que los europeos, y en general la
gente en el hemisferio norte, no han entendido esa manera de encontrar
respuestas en Nicaragua.
LA LUCHA POR LA LIBERACIÓN NACIONAL, UN PROCESO HISTÓRICO
JC: Para mucha gente la revolución de 1979 fué una revolución perdida..
Mencionabas la democracia, el estado no-somocista y un ejército
soberano. ¿Fueron esos los resultados de la revolución?
WGV: La Revolución Popular Sandinista es una fase del proceso de liberación
nacional de Nicaragua que empezó con Sandino y aún antes, con Benjamín
Zeledón que se rebela cuando los yanquis invaden el país después de
haber propiciado la renuncia del general José Santos Zelaya. Benjamín
Zeledón es muerto en combate en 1912. Yo creo que allí se inicia el
proceso de liberación nacional de nuestro país. Estamos hablando de
casi 100 años. Es un proceso que ha tenido sus altos y sus bajos,
siguiendo una curva como todo el resto de la historia de la humanidad
que va por oleadas.
Tenemos la lucha de Zeledón que es derrotado, acaban con todos los indígenas
que lo apoyaban, los yanquis se quedan unos años, van y vienen, y
aparece Augusto César Sandino que retoma esa bandera de liberación
nacional. Hay una frase muy interesante de Sandino cuando explica por
qué Farabundo Martí y él se separaron. Las primeras explicaciones de
parte de Sandino fueron de mucho resentimiento, pero ya después él
ofrece una explicación más serena: "Yo estaba de acuerdo con todo lo que decía Farabundo - dice Sandino - sólo que no es el momento". Para él, que era un animal político aunque a duras penas hubiese terminado
el bachillerato, lo que lo movía era la liberación nacional, el sacar a
los gringos, lograr la independencia y la soberanía nacional, "después
iremos con lo otro". Eso se correspondía con el estado de la conciencia
de su propio ejército y con un análisis empírico de la correlación de
fuerzas en el país.
Y cuando llega a Managua por primera vez en febrero de 1933 después que
los yanquis se habían ido de Nicaragua, Sandino es recibido como un
héroe en Managua, lo que fué hábilmente ocultado por la gran prensa de
la época. Ese recibimiento muestra que la bandera de la independencia
había prendido en los nicaragüenses. Fueron los grandes medios
conservadores los que primero comprendieron la necesidad de acabar con
Sandino porque ese entusiasmo se podría llegar a convertir en otra
cosa. De manera encubierta, en los conciliábulos palaciegos entre
conservadores y liberales (y con Somoza) es que se va creando el clima
para que éste ejecute a Sandino.
Entonces se abre un gran paréntesis que empieza con el asesinato de Sandino en
1934 y termina en 1956 con el ajusticiamiento de Somoza por Rigoberto
López Pérez. Son 22 años de un oscurantismo total. A partir de la
ejecución de Luis Somoza García se abre un nuevo compás cuyo punto más
alto es en 1961 con la fundación del Frente Sandinista y que culmina en
1979 con sus altos y sus bajos, porque de por medio está Pancasán, el
71, las divisiones del 70 del 74 y, al revés, también con sus puntos
altos. Al culminar ese ciclo con la revolución del 19 de julio de 1979,
el Frente tenía tres tareas grandes: La conquista de las libertades,
resolver la contradicción nación-Estados Unidos, y resolver el problema
de la pobreza de Nicaragua.
El Frente Sandinista acometió las tres tareas. De ellas, y hasta antes de
que el presidente Ortega asumiese nuevamente el poder en 2007, sólo una
de ellas estaba intacta: la conquista de las libertades. Esto incluía
la fundación de un nuevo estado con su ejército y su policía, todo el
andamiaje institucional y el sentido de pertenencia a una nación, que
se había venido constituyendo durante todos los años anteriores pero
que tuvo su etapa de reafirmación en los años 80. El sentido de la
nación nicaragüense parece poca cosa en términos "marxista-leninistas"
pero en un país de tal atraso cultural y político como Nicaragua era de
gran magnitud. Primero tenés que tener una identidad para luego saber
qué hacer. Pero quedaban las otras dos tareas. Nicaragua
había conquistado la independencia de los EE.UU., pero los gobiernos
capitalistas de la década de 1990-2000 renunciaron voluntariamente a
ella. Entregaron el país en términos políticos y económicos a los
intereses norteamericanos y europeos.
JC: Pero no pudieron controlar totalmente al ejército y a la policía...
WGV: ...entre otras cosas, por la resistencia que hubo: Los que sacan la cara por el Frente Sandinista en la primera mitad de los años 90s son los sindicatos, porque toda la gran estructura del Frente Sandinista estaba aún
desorientada. La estructura partidaria, piramidal, organizada a la
usanza tradicional de los partidos de izquierda, se vió desbordada. Ahí
salieron los trabajadores y las trabajadoras, los campesinos y las
campesinas, sin importar si eran militantes o no, y son ellos y ellas
los que sacan la cara por el Frente.
En esos años duros, Daniel es el miembro de la dirigencia histórica que se
pone al frente de eso y se gana la autoridad dentro del sandinismo, lo
que explica en parte su liderazgo. Es ahí y no en los 80s que Daniel se gana la autoridad.
Es que esa correlación de fuerzas tan disputada en los 90s es la que
serena a la derecha y la hace tener cuidado con meterse con el
ejército.
Sin embargo, hicieron contrarreformas importantes, el esfuerzo lo hicieron:
La manera más fácil de destruir una institución es corrompiéndola por
medio de cursos, becas o, por ejemplo, de no darle recursos a la
policía para forzarla a buscarlos por la vía privada a cambio de darle
seguridad a los negocios. Hasta 2006 existía en todos los departamentos
la denominada "Asociación de Amigos de la Policía" con ese fin. Habían
semiprivatizado la policía, no lo hicieron por la vía jurídica ni por
la política, sino por otra.
Si el Frente no hubiese ganado en 2006 ese proceso de privatización habría
culminado con una policía totalmente corrupta, porque ya habían graves
problemas. Creo que todavía los hay, aunque ya no de la gravedad de
hace unos dos o tres años. De no haber ganado el Frente estaríamos en
graves aprietos, con una policía cada vez más hostil al pueblo, y cada
vez más parecida a lo que son otras policías del continente - o del
capitalismo.
Exactamente lo mismo habría pasado con el ejército, aunque el ejército es menos
visible porque hay menos contacto cotidiano con la población ya que
ellos están encerrados en sus cuarteles, pero la penetración de los
servicios de inteligencia norteamericanos y del Comando Sur de los
EE.UU. en la escala de mandos, en la formación de cuadros, en los
contenidos, en las prebendas, era muy importante. Y todavía,
desgraciadamente hay resabios de eso. Todavía está vigente el convenio
por el cual el ejército manda anualmente un grupo de oficiales a la
Escuela de las Américas por un convenio que se firmó con el Comando
Sur. Esos son desafíos que tiene pendientes el propio ejército. Entonces,
un proceso de liberación nacional del que sólo te sobreviven las
libertades políticas de las que hemos hablado, en el que los gobiernos
capitalistas le entregan la soberanía a los EE.UU. y a los gobiernos
europeos, y en que el progreso de la gente no sólo no está resuelto,
sino que está peor que nunca, el gobierno del Frente se encuentra
con dos tareas básicas: restaurar la independencia y la soberanía
nacionales, y resolver el problema de la pobreza.
LA IZQUIERDA EUROPEA OLVIDA QUE EL SOCIALISMO NO SE DECRETA
JC: O sea, que las tareas de socializar la economía, etcétera, son tareas que quedan todavía más para el futuro...
WGV: Es que los amigos de la izquierda europea olvidan que el socialismo no es un decreto, no es una cosa de mera voluntad política.
Tiene que ver, entre otras cosas, con un desarrollo de las fuerzas
productivas. A esto hay que sumarle conciencia, capacidad de
organización, modelo, metas, etcétera. El desarrollo de las fuerzas
productivas en Nicaragua es nulo. En muchos aspectos, Nicaragua aún
tiene relaciones precapitalistas de producción, como en el Caribe, en
las zonas ganaderas, en algunas zonas agrícolas, todavía hay gente que
alquila tierras bajo formas casi feudales. Nicaragua no es Venezuela, y
eso que la realidad de Venezuela también es compleja.
Lo que quiero decir es que el socialismo no se decreta, se construye, y ahí está la debilidad del Frente.
Porque en la construcción del socialismo, que es una meta del Frente
Sandinista, no basta ir resolviendo problemas materiales si no vas
creando una conciencia política, de clase. Debido a que el Frente
Sandinista dejó de ser un partido político en funcionamiento, con todo
lo que eso implica para un partido revolucionario, lo que tenés ahora
es que el gobierno va haciendo obras y no hay un instrumento político
que acompañe esa resolución de problemas para que la gente vaya tomando
conciencia.
EL SANDINISMO, UNA FUERZA POLICLASISTA
JC: Otro aspecto es que dentro del propio Frente Sandinista hay diferentes
clases sociales, lo que le da una dinámica especial a la organización...
WGV: Esto es interesante. La izquierda europea olvida que el Frente
Sandinista, para culminar el derrocamiento de la dictadura, primero
hizo una alianza policlasista, un "frente amplio" en el antiguo lenguaje marxista.
Esta alianza tenía dos diferencias sustanciales: Primero, el Frente Sandinista no era un partido, sino una organización político-militar,
y siempre a nosotros nos enseñaron que "del Frente Sandinista surgirá
el partido revolucionario y el ejército revolucionario". Siempre, desde
cipotitos [niños] nos enseñaron eso en el Frente. Y efectivamente, así
fué. Quienes desde los orígenes del Frente decían eso tenían razón, así
fué.
Y luego, más aún, a partir de 1969-70, al Frente Sandinista ingresan,
paulatinamente primero y rápidamente después, segmentos de las capas
medias radicalizados por la teología de la liberación, pero sectores
medios al fin. Este proceso se acelera a partir del asalto a la casa de
Chema Castillo en 1974, porque se despierta la imaginación romántica de
mucha gente al ver a los guerrilleros victoriosos con su pañuelo
rojinegro y su fusil. Era gente también animada por un genuino deseo de
ayudar a liberar a Nicaragua de la dictadura, pero sin conciencia
política. Por otro lado, el Frente necesitaba gente y también recursos,
y esa era una manera de encontrarlos.
Entonces, el Frente se nutre de muchos de estos sectores medios radicalizados,
acompañados de muchos sectores campesinos y obreros, y es con estos
sectores que acomete la embestida final contra la dictadura. Segundo,
lo más importante, es que sectores medios altos y sectores de la
burguesía antisomocista hacen una alianza con el Frente. Es el Grupo de
los Doce, en el que estaba Sergio Ramírez, Ernesto Cardenal, Miguel
D'Escoto y otros. Ese sector, que era una alianza, termina fusionándose
con el Frente Sandinista.
Entonces, desde el punto de vista clasista estamos hablando de una composición
muy heterogénea. Y se terminan fusionando, no a partir de la base, sino
a partir de las cúpulas. Porque todo ese segmento se integra a la
dirección del país, del estado y del partido. Y tenés ministros,
embajadores, etcétera, con una formación política relativamente débil.
El único que evoluciona con una fuerza ideológica importante es el
padre D'Escoto.
Al terminar los 80s y la revolución, serán principalmente esos sectores
medios y burgueses los que terminarán separándose del Frente Sandinista
en la primera mitad de los 90s junto con algunos compañeros
provenientes de las filas guerrilleras tradicionales. Entonces, vos
tenés a todos los ex-ministros, embajadores y dirigentes de cualquier
cosa entre los fundadores del MRS. Sin embargo, dentro del Frente aún
permanecen otros sectores policlasistas.
Determinados sectores del sandinismo, gente que ocupó funciones importantes dentro
del sandinismo, encontraron en los 90s una fórmula capitalista para
acumular un tesoro personal y se convirtieron en empresarios que se
confesaban siempre sandinistas pero desde su posición de empresarios.
Ellos nunca fueron excluídos del Frente y lo que medía su pertenencia
al Frente era su lealtad a la figura de Daniel Ortega más que su
lealtad al programa histórico del FSLN o a las clases populares. Eso es
un problema político para el Frente Sandinista.
Entonces encontrás fenómenos como el de Herty Lewites u otros que ahora están
acompañando al gobierno y otros que ya no lo están, como por ejemplo
Alejandro Martínez Cuenca. Son sectores que han acumulado capital, son
los llamados empresarios del Frente Sandinista. Ellos trabajan al
sector de los profesionales, los capta y se convierten en un lobby
dentro del Frente, interesados no en los cargos partidarios, sino en la
cercanía al Secretario General y la eventual posibilidad de acceder a
cargos públicos. Éste grupo fué ganando espacios importantes.
Otro aspecto es que encontrás sectores empobrecidos provenientes de las
Fuerzas Armadas muy radicalizados, principalmente ex-militares y
miembros del antiguo servicio militar. También hay otro segmento de
profesionales pobres, formados desde la pobreza, algún ingeniero o
algún abogado, y después otro gran segmento de ex-empleados públicos de
la década de los 80s despedidos en los 90s con determinadas capacidades
pero que fueron marginados totalmente. Entonces, vos tenés ahí una
composición variopinta, tanto en el origen de clase como en las
posiciones políticas e ideológicas.
Una base muy importante del Frente ubicada principalmente en las Segovias
ha conservada intacta la mística del trabajo político. No es casualidad
que el mejor trabajo electoral a lo largo de los 90s hasta la fecha se
ha dado ahí en las Segovias. Luego, parte de ese trabajo se recuperó en
Occidente donde hay otra realidad, con obreros agrícolas, muchas
familias de inmigrantes, etcétera. León recupera parte de lo que era la
formación marxista, la dirigencia local y regional. Ahí los resultados
están a la vista.
En cambio, en el sur del país, en Carazo, Masaya, Granada, con una
composición clasista de comerciantes y pequños productores que van a
Managua a vender, hay otra realidad social que no sufrió tanto el
embate del desempleo como Occidente. Ahí hubo una debilidad inicial del
trabajo que se fué recomponiendo al compás de los resultados
electorales del Frente. En Carazo, de tres alcaldías que gobernábamos
en el 2000 pasamos a la totalidad el día de hoy. Ahí se lograron
resultados electorales, pero no desde el punto de vista partidario. El
partido en el sur es de escaso desarrollo. En cambio, el electorado es
muy potente.
En el centro del país, en Chontales y Boaco, el partido siempre ha sido
débil y lo sigue siendo. Tiene mejores resultados de gobierno, pero no
tiene mejores resultados electorales. Y en el Caribe hay una alianza
con una organización miskita.
Lo que se ha logrado en Matagalpa y Jinotega ha sido sobre la base de
resultados de gobierno. En Jinotega hemos tenido históricamente muy
pocos resultados electorales. En Matagalpa hemos ido creciendo a partir
de recomponer la relación con el campesinado, con programas de
gobierno. Los programas de gobierno son hoy en día la punta de lanza
para derrotar los miedos y la aprehensión de la gente hacia el
sandinismo, pero lo que falta es quién va atrás, recogiendo eso,
renovando las filas del Frente, incorporando a esa gente y dándoles un
cuerpo orgánico, ayudándoles a evolucionar. Eso es lo que falta ahí. Yo
creo que eso que se conformó como un grupo de poder, como un lobby,
constituído por los sandinistas que habían adquirido recursos
materiales y financieros sigue teniendo mucha influencia dentro del
Frente. El Frente Sandinista sigue conformándose como una agrupación
policlasista. Esa es una realidad que permanece en el Frente y yo no
creo que, desde el punto de vista de la historia nicaragüense, sería
conveniente el hacer un partido sólo de las clases empobrecidas; no es
parte de la manera de ser de los nicaragüenses y en cierta medida el
sandinismo trasciende las propias clases. Entonces, sí se puede
hablar claramente de un sandinismo con posiciones revolucionarias y
socialistas, y de un sandinismo con posiciones reformistas, de compañeros de orígen sandinista que hoy tienen posiciones socialdemócratas - incluso dentro del frente (que los hay).
El contingente más avanzado que hay dentro del Frente Sandinista es, sin duda, el de los trabajadores.
Este contingente proviene de lo que hoy es el Frente Nacional de los
Trabajadores. Ese es el contingente de mayor fuerza, el que se
moviliza, el que más empuja cambios a favor de los trabajadores. Hay
otro sindicato sandinista que es más oportunista, que apuesta más al
oportunismo político, y que no ha sido capaz de defender con
autenticidad esos intereses. En la zona franca, ese segmento de la
Central Sandinista de Trabajadores (CST) que es muy minoritario, ha
hecho una política de conciliación de clases bajo la marca CST
facilitando el trabajo de los empresarios taiwaneses, coreanos y
norteamericanos para seguir con una política laboral semiesclavista..
Esa composición pluriclasista se refleja en la composición del gabinete y
en las políticas generales del Frente. Al Frente Sandinista no se le puede analizar con la lupa de los partidos clásicos.
Eso no se ha podido hacer nunca en toda su historia, y me parece que
esto permanece fuera del lente de la izquierda europea y
norteamericana. Yo creo que si no se enfoca de esta forma es difícil
entender lo que ocurre en Nicaragua.
Ahora bien, también creo que el liderazgo unipersonal que ejerce Daniel
Ortega dentro del Frente Sandinista, si bien por un lado es su
principal fortaleza, también se convierte en un freno al desarrollo
cualitativo del debate interno de la organización para articular una
dirección colectiva en el trabajo. Esto es consecuencia de lo que pasó
antes en el Frente Sandinista. En 1997, el Frente toma uno de dos caminos,
el de la reforma del estado y de ocupar posiciones en el estado para,
partiendo de esas posiciones ir creando las condiciones para ganar el
poder político en las elecciones, en lugar de tomar el camino de la
resistencia popular, de la organización y acumular de caudal electoral,
social y político desde la lucha de clases contra la restauración del
capitalismo.
Al tomar ese camino de pactar espacios institucionales con el PLC
sacrifica la naturaleza del Frente Sandinista que, de ser un partido de
debate, de análisis, de toma de decisiones colectivas. De hecho había
mucha inconformidad en la base sandinista con lo que estaba ocurriendo.
Y lo que hace la dirección del partido es, tanto acabar con esos
espacios orgánicos dejando un esqueleto con las personas más leales y
alejar a la base sandinista de la vida militante.
LA IZQUIERDA EUROPEA SE OLVIDA DE LOS OBJETIVOS
JC: ¿Había otra salida en ese momento?
WGV: Yo creo que en ese momento sí la había, pero estar analizando eso a
estas alturas del partido es como analizar la prehistoria. Hay un hecho consumado y es que el Frente Sandinista tiene el poder.
A mí me hubiese gustado que hubiese llegado de otra manera, pero eso es
pasado. Yo luché para que se llegase al poder de otra manera y no lo
conseguí. Ellos, por la otra manera llegaron a la meta que era
conquistar el poder.
Me podrá dar pesar el método que escogieron, pero el hecho es que
conquistaron el poder y ahora, desde el poder, están haciendo lo
correcto. Que no me guste lo que hicieron, que pactaron con Alemán, que
hay gente corrupta, todo eso es cierto. Pero el gobierno constituído el
10 de enero de 2007 está básicamente integrado por nuevos cuadros del
sandinismo, muchos de ellos vinculados a las luchas populares, y que
están haciendo lo posible en el marco de las condiciones políticas y
sociales críticas del país y tomando en cuenta que la correlación de
fuerzas en la asamblea nacional es desfavorable.
Es que esta parte de la izquierda europea se ha quedado anclada en lo que desde su
perspectiva o de la mía debería ser y no ve lo que es. Acepto que
esa izquierda tuviese sus reservas antes de llegar el Frente Sandinista
al gobierno, o durante los seis primeros meses del gobierno, esperando
ver su comportamiento. Pues bien, el comportamiento en general es
impecable.
Claro que ha cometido errores. Un grave error estrategico es desde mi punto
de vista la cuestión del aborto terapéutico, el gobierno todavía tiene
la oportunidad de rectificar y creo que está esperando el momento
político para hacerlo. Pero el hecho concreto es que las políticas que
realiza este gobierno van dirigidas a beneficiar a las clases populares
y a darle mejores condiciones de vida a la gente.
Porque a veces se nos olvida, Jorge: ¿Para qué tomamos el poder? Tomamos el
poder para que las mayorías empobrecidas vivan mejor, para que tengan
la oportunidad de ser felices, que tengan su casita, su refrigeradora,
su televisor, que sus hijos estén bien vestidos, que tengan acceso a
educación y salud públicas, que puedan ir a la universidad, que tengan
vacaciones, que tengan derecho al ocio - algo a lo que los pobres no
tienen derecho - ahora ¿cómo llegás a esa meta? lo podés hacer a partir
de valores equilibrio y de justicia social o lo podés hacer a partir
desequilibrio e injusticia social para los demás y que vos vivas bien,
que es lo que hace el capitalismo, en especial el europeo, por ejemplo
Suiza, Francia, Suecia están bien relativamente hablando en términos
materiales porque habemos otros en el tercer mundo que estamos mal
porque nos explotan.
Entonces, el método es lo que varía, y los valores con los cuales lo hacés, pero
al fin de cuentas, lo que nosotros desde la izquierda queremos es que
la gente viva mejor. Evo lo dice, él tiene una frasesita: "Vivir mejor
o vivir bien". Nosotros queremos hacer las cosas para que la gente viva bien.
Ese es nuestro objetivo y eso no lo lográs por decreto ni tenés una
gran alcancía de dónde sacar los recursos ni un millonario generoso que
te los vaya a dar, lo tenés que hacer sobre la base de tu propio
esfuerzo con la ayuda de tus amigos. Y yo creo que este gobierno lo
está haciendo bien.
Yo interpreto este período de gobierno como uno de transición en el que se
sientan las bases sociales para propiciar condiciones políticas de
conciencia y dar un salto de calidad, en éste o en el próximo período,
si logramos tener éxito en esto. La principal acción del Frente Sandinista en estos cinco años es la acción de gobierno.
Si hacemos un buen gobierno tendremos mejores posibilidades de avanzar
en la conciencia, en la organización popular y en la sociedad. Si no,
nos liquidamos en términos históricos. No se trata sólo de que la
alternativa sería la derecha, sino que además otra izquierda dentro del
Frente Sandinista, otra manera de hacer las cosas, probablemente
rompería el equilibrio.
A mi manera de ver las cosas, vos tenías que llegar al gobierno, y
gobernar, sin causar una ruptura con los EE.UU. que lleve al país a la
guerra, sin causar una ruptura con el capital oligárquico-financiero
que te lleve a la guerra, que te lleve al aislamiento, sin causar una
ruptura con los poderes fácticos como las iglesias católica y
evangélica que te lleven a una ruptura social. Es decir que tenés que
hacer las cosas de tal forma que, no es que los demás tengan que quedar
conformes, pero que no se llegue al nivel de una ruptura. Entonces
tenés que hilar fino.
JC: Si no hubiese pasado lo que pasó en Venezuela, en Bolivia, etcétera, este cambio no hubiese ocurrido...
WGV: Es como cuando triunfamos en el 79. Sin Cuba jamás hubiese triunfado la
Revolución Sandinista. Hoy en día, probablemente hubiésemos ganado las
elecciones del 2006, pero no habríamos podido tener este gobierno con
determinados resultados. Sin Venezuela, sin el ALBA, sin la fortaleza
que te da el ALBA, probablemente este gobierno estaría en jaque. No
sólo es el capital el que se mundializa, sino también la lucha y la
resistencia y, lo mejor, la mundialización de las soluciones. Nosotros
no podríamos estar resolviendo el problema energético si no hubiésemos
tenido la ayuda de Venezuela, ni el problema de la salud y el de la
educación si no tuviésemos a Cuba.
JC: El gobierno sandinista se propone acabar con la dependencia del
petróleo para el año 2014. Eso parece de un nivel de ambición enorme.
WGV: Sobre todo a la luz de la crisis mundial del capitalismo. La meta
formulada en 2007 y anunciada en 2008 es esa. Iba por buen camino,
habrá que evaluar cuál ha sido el comportamiento de la inversión
extranjera en los sectores hidroeléctrico, geotérmico y eólico. Prece
que el plan va bien y no ha sido alterado por los acontecimientos. De
ser así es seguro que en el 2014 tendremos la independencia energética.
Algo que ni siquiera en la época de la revolución habíamos soñado.
LA GENTE SE DEBE APROPIAR DEL ALBA Y DEL SOCIALISMO
JC: Hablemos un poco de la globalización: ¿Cómo ves el tema del ALBA, de lo
que algunos llaman "el socialismo del siglo XXI", todo esto que está
pasando y lo que tenemos que hacer para evitar las grandes crisis que
acosan a la humanidad?
WGV: Quizás el principal desafío de los gobiernos del ALBA y de los partidos en el
poder en esos países es que la gente se apropie de esa idea.. No
veo que se haya avanzado considerablemente en eso. Quizá donde más se
haya avanzado es en Cuba por tradición, porque es un pueblo sumamente
politizado y educado en el sentido cultural de la palabra. En cambio,
en países como el nuestro, en Nicaragua, Honduras, o en la misma
Bolivia, y hasta me atrevería a decir que en Venezuela, no creo que el
ALBA aún haya logrado prender en las masas populares.
Así como el socialismo no se puede decretar, tampoco la globalización de
las soluciones se puede dar por decreto. Tienen que prender en la gente
porque sino se vuelve un plan de la cúpula, que puede llegar a
abandonarlo o a decidir emprender otro camino. Pero si la gente se ha
apropiado de la idea, difícilmente habrá un giro.
A mí no me gusta el nombre de "socialismo del siglo XXI" porque no existe
un socialismo del siglo XIX y otro del siglo XX, lo que existe es una
idea socialista que es similar a la idea de justicia social. Es decir,
que todos demos según nuestras capacidades y que nos den según nuestras
necesidades. La fórmula de eso puede ser a través de una economía con
una gran influencia del estado sobre las palancas principales de la
economía, puede ser una economía asociativa, puede tener mil formas.
El socialismo nunca fué un modelo universal. Lo importante es el principio que guía al socialismo de que cada quién le dé al país de acuerdo a sus capacidades y reciba de acuerdo a sus necesidades. Cómo lo hacés va a variar de acuerdo a la correlación de fuerzas.
En Nicaragua, por ejemplo, es absurdo estar pensando en implantar grandes
empresas estatales en el sector agropecuario como lo hicimos en los 80s
y en lo que nos equivocamos. O en decirle a los campesinos "mirá, te
voy a dar asistencia técnica si te unís a otros campesinos". Eso no
tiene sentido. Si no surge del campesinado como necesidad de desarrollo
propio, es inútil, estúpido, contraproducente, el hacerlo desde el
estado.
¿Qué modelo de socialismo se desarrollará en Nicaragua? No lo sabemos.
Francamente, yo no creo que nadie tenga la receta, pero sí creo que
tenemos clara la meta. Y que para llegar a esa meta, para la que nos
faltan muchísimos años, tu primera prioridad es invertir en los seres humanos: Que coman, que se vistan, que tengan salud, que se eduquen, desde la educación formal hasta el desarrollo de nuevos valores.
Pero, en un mundo tan interrelacionado como el de hoy, tus posibilidades
económicas están limitadas. Si no tenés el apoyo de otros pueblos que
piensen como vos, te liquidan. La fortaleza del gobierno de Nicaragua
está en su gente, pero también está en el ALBA. Sin lo uno y sin lo
otro, difícilmente se puede seguir el rumbo del socialismo. VAMOS BIEN
JC: Después de la derrota de 1990 te tocó abrir los micrófonos de La
Primerísima y lo primero que dijiste fué "¡Viva el Frente Sandinista de
Liberación Nacional!" Hoy en día el Frente tiene la meta de alcanzar el
millón de militantes en saludo al 19 de julio. Después de esta noche
larga de neoliberalismo y en vistas a este 30 aniversario de la
Revolución Popular Sandinista: ¿Cuál es tu reflexión sobre el futuro
del Frente y sobre las perspectivas de Nicaragua?
WGV: El principal desafío es que la gente se apropie de la idea de que, así como están las cosas, con el sistema capitalista, no hay solución. La solución es encontrar otro sistema que, como te decía antes, no sabemos de qué manera será compuesto.. Hay que lograr que la gente eleve su conciencia a ese nivel. Eso debe tener una expresión política o partidaria que es
el Frente Sandinista. Estamos pagando costos por haber liquidado al
Frente Sandinista como partido activo, dinámico, deliberativo y
decisorio. En estos momentos no me pongo a evaluar si eso fué o no fué
correcto, sino solamente constatar que esto es lo que nos pasó a partir
de 1998.
¿Cómo hacemos ese partido? Ahí tenemos que ser inventivos. ¿Cómo hacés para
organizar un millón de personas? Habrá que depurar, ya que seguro que
se van a meter muchos oportunistas, pero yo prefiero que se metan 300
mil oportunistas a que continuemos en la parálisis actual, donde sólo
somos miembros los de 30-35 años para arriba y la juventud no está
integrada. Eso es algo que algunos compañeros y compañeras no
entienden. Se trata de permitir que las nuevas generaciones entren
al Frente y adquieran la experiencia necesaria para que dirijan al
Frente a mediano y a corto plazo. Dentro de 10 años deberían de ser ellos los que estén en la dirección.
Había una encuesta que se hizo en la UCA en 2005 según la cual, la principal
prioridad de un 61 por ciento de los jóvenes era irse de Nicaragua. ¿Un
país para quién estamos haciendo? Si no logramos que esa muchachada se
apropie de la idea de país, y luego, de la idea de qué tipo de país,
podemos irnos retirando. Porque estaríamos gobernando para nosotros
mismos, porque dentro de unos 15 años en Nicaragua quedaremos un montón
de viejos.
La manera de satisfacer las necesidades materiales y espirituales de la
población no sólo tiene que ver con que una generación le entregue el
país a la siguiente, sino que la nueva generación también participe. Si
no, no hay un enganche histórico-generacional. Si no somos capaces de
reproducir esa idea es como si la revolución sandinista jamás hubiese
existido.
Cuando perdimos las elecciones en el 90 decíamos "no importa, las próximas
elecciones las vamos a ganar nosotros". Y después, en 1996, nos robaron
las elecciones y decíamos "bueno, no importa, pero en el 2001...".
Nosotros decíamos "no, si esos sólo van a estar en el poder cinco años
..." ¡qué va! En el 2005 ellos ya llevaban como 15 años y nosotros sólo
habíamos estado 10 en el poder. Y en términos históricos, ellos habían
estado en el poder 200 años y nosotros sólo 10.
Entonces, yo tenía miedo de que la revolución hubiese sido un paréntesis
histórico. Ahora podemos decir que no somos un paréntesis. Pero si no
logramos que se integren las nuevas generaciones, esa generación de la
que te hablaba al principio, que no vivió ni la dictadura ni la
revolución, no veo cómo el sandinismo, o el modelo socialista o lo que
vos le querrás llamar, va a pervivir en términos históricos.
Y otra cosa, fijate que yo creo que a veces se dice "ese partido no es
marxista, no es socialista" etcétera. Mirá: la situación de Nicaragua
ha demostrado que el capitalismo no es la solución. No depende de si
nosotros lo queremos o no, no depende de nuestra voluntad. ¿Qué produce
el capitalismo tanto en Nicaragua como en el mundo entero? Pobres y
corruptos. Es una máquina de producir pobres y corrupción. Y nosotros
somos, si vos querés, la mejor prueba de que eso es así.
Entonces, tenemos una realidad que te demanda un cambio de sistema. Hace falta que esa
realidad se convierta en una acción política que no puede ser sólo de
la dirigencia, que tiene que estar prendida en la gente. Y para
eso está el instrumento Frente Sandinista de Liberación Nacional. Por
eso y por integrar a las generaciones futuras, la meta del millón de
militantes es muy importante, sobre todo para incorporar a las nuevas
generaciones y para ver cómo las nuevas generaciones se apropian de esa
idea.
Yo creo que vamos bien, esa sería la conclusión. Si a mí me preguntan cómo
evalúo este gobierno, lo respondo con una pregunta muy sencilla: ¿vive
mejor la gente hoy? Sí. Tiene restablecidos los derechos sociales, sólo
eso es bastante. En educación y salud, la gente vive mejor que hace 30
meses. La respuesta es un sí rotundo y cualquiera con el mínimo sentido
objetivo estará de acuerdo. Eso no significa que la economía del país
hoy esté mejor que hace 30 meses - aunque sí: Está mejor porque tenemos
resuelto el problema energético, y está mejor porque hoy tenemos un
norte de desarrollo que es la agricultura y el sector pecuario. En eso
estamos mejor, pero no estamos aislados, sufrimos el embate de la
crisis del capitalismo.