Brasil, Bolivia, Chile y Nicaragua son ejemplos de combate al hambre en América Latina
Cristina Fontenele, Adital, 1ero de junio 2015
http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=85240
Según el reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el porcentaje de personas afectadas por el hambre en América Latina y el Caribe bajó de 14,7% a 5,5%. En los últimos 20 años, más de 30 millones de personas superaron el hambre en la región. Desde 2002, la pobreza ha disminuido del 44% al 28%. Las causas de los resultados positivos están relacionadas con inversiones en políticas públicas enfocadas en la reducción de la pobreza y de la desigualdad.
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| La agricultura familiar y las políticas públicas fueron decisivas en la reducción del hambre en América Latina y el Caribe. En la imagen, mercado en Guatemala. Foto: FIDA /Santiago Albert Pons |
Titulado "El panorama de la inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe 2015”, el informe indica que América del Sur, que responde por el 65,9% del total de la región, fue la que tuvo el mayor avance. América Central redujo el hambre del 10,7% al 6,6% de la población, pero, desde 2013, los números se estancaron. En el Caribe, la reducción fue menor, de 27% (1990-92) a 19,8% (2014-16). El resultado se debe, en gran parte, a la situación crítica de Haití, que corresponde al 75% de la población subalimentada del Caribe.
La experiencia brasilera
Brasil viene presentando importantes reducciones. En la década de 1990, el total de personas subalimentadas superaba los 22 millones, representando el 14,8% de la población. Actualmente, la tasa es inferior al 5%. En 23 años, el país disminuyó en un 29,7% la pobreza y en el 17,4% la pobreza extrema. De acuerdo con el informe, el resultado positivo responde a un contexto macroeconómico favorable, que permitió políticas públicas y la participación de sectores involucrados en el combate al hambre.
En entrevista con Adital, Marcelo Gonçalves, secretario ejecutivo del Consejo de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea)dice que el buen desempeño brasilero es el resultado de una década de esfuerzos conjuntos, que fueron siendo perfeccionados. Gonçalves destaca que la experiencia brasilera es señalada como innovadora, habiendo sido premiada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como una importante herramienta de gestión social. Él cita que el formato ya es reproducido en países de América Latina y de África.
Para él, la innovación de Brasil en las políticas de combate al hambre se debe a la intersectorialidad de los proyectos, al fortalecimiento de los ingresos de la población más pobre y a la participación social. Resalta que el fortalecimiento de la agricultura familiar, a través de políticas de crédito, es importante para aumentar la disponibilidad de calorías de alimentos para la población. "La agricultura en amplia escala produce sólo soja, maíz, caña; mientras que la agricultura familiar genera los alimentos de la vida cotidiana, como verduras, legumbres, poroto”.
El fortalecimiento de los ingresos de la población más pobre también es otro factor decisivo en el combate al hambre. Gonçalves comenta que no sirve tener sólo disponibilidad de alimentos si no hay disponibilidad de acceso a los productos. Programas sociales, como el Subsidio Familiar, el aumento de los índices de empleo y la valorización del salario mínimo contribuyeron a la ampliación de los ingresos y para viabilizar el acceso a los alimentos. De acuerdo con el secretario del Consea, las investigaciones indican que, cuando se aumenta el ingreso familiar, las personas prefieren alimentos más saludables. Por lo tanto, otro reflejo positivo de la elevación de los ingresos es una alimentación de más calidad.
![]() Según Marcelo Gonçalves, del Consea, la innovación de las políticas brasileras de combate al hambre viene de la intersectorialidad de los proyectos, del fortalecimiento de los ingresos de la población más pobre y de la participación social. Destacando para el Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE). |
La experiencia brasilera incluye también políticas orientadas a la alimentación escolar. El Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE) atiende a alrededor de 43 millones de estudiantes todos los días del año lectivo. "Ésta es una comida importante a lo largo del día para los niños”. Gonçalves informa que el 30% del Penai debe ser comprado en la agricultura familiar. "Nos damos cuenta, entonces, de la unión de dos políticas que se van comunicando en un sistema de gestión intervinculado”.
Él comenta que Brasil ya salió del Mapa del Hambre, lo que significa tener menos del 5% de las personas en situación de inseguridad alimentaria. "Actualmente, debemos estar con una tasa de 1,7%, lo que significa alrededor de 3 millones de personas en esa condición extrema, y eso todavía es mucha gente”. El especialista dice que esas personas, generalmente, son parte de poblaciones aisladas y muy específicas, como los pueblos indígenas –que son afectados doblemente por la inseguridad alimentaria- y comunidades tradicionales (quilombolas, extractivistas, ribereños, pantaneros). Para Gonçalves, también es preciso reconocer que la población negra todavía enfrenta una "carga más pesada” de inseguridad alimentaria.
El próximo paso en el combate al hambre, dice él, es enfocarse en políticas públicas para esas poblaciones específicas, además de mantener las políticas universales ya consolidadas.

América Latina y el Caribe
De acuerdo con el informe de la FAO, Bolivia redujo el hambre del 38% (1990-92) al 16% en 2014-16. En Chile, de 1990 a 2013, la pobreza pasó del 38,6% al 7,8%, y la pobreza extrema de 13% a 2,5%. En Argentina, Barbados, Costa Rica, Cuba, México y Uruguay, los índices de personas que sufren por el hambre están por debajo del 5%.
Destaque para Nicaragua, uno de los países que más redujeron el hambre en los últimos 25 años. La tasa bajó del 54,4% (1990-92) al 16,6% (2014-16), 37,8 puntos porcentuales.
En el informe se revela que la agricultura familiar es la protagonista de la seguridad alimentaria y nutricional, de la reducción de la pobreza y de la sustentabilidad del medio ambiente. Según la FAO, cerca de 500 millones de propiedades familiares gerencian la mayor parte de las tierras agrícolas y el 80% de las que producen alimentos son agricultores familiares.
La propuesta de América Latina y el Caribe es de erradicar totalmente el hambre antes de 2025, mediante la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre. La reducción del hambre en la región alcanzó las metas internacionales de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y las de la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA). En total, 17 países lograran la meta ODM y 11 países alcanzaron la meta de la CMA, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Guyana, Nicaragua, Perú, República Dominicana, San Vicente y Granadinas, Uruguay y Venezuela.
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| América Latina y el Caribe, y Asia cumplieron la meta de reducción del hambre. África está con el 55,1%, mientras que Oceanía presenta un avance del 19,1%. En el total global, el alcance es del 82,8% de la meta. |
Según el representante regional de la FAO, Raúl Benítez, "la historia de éxito de la región se sustenta en la positiva situación macroeconómica durante las dos últimas décadas y el sólido y continuo compromiso político de los países de América Latina y el Caribe con la erradicación del hambre”.
La lucha contra el hambre cambió de una mirada sectorial hacia un abordaje transversal e intersectorial. La situación todavía afecta a más de 34 millones de personas en América Latina y el Caribe. Los estudiosos destacan que los esfuerzos para erradicar la condición de subalimentación necesitan continuar, a pesar de los buenos resultados. A nivel global, según el informe, el 10,9% de la población todavía se encuentra subalimentada.
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