Una Cumbre, incontables fantasmas

tortilla con sal, 12 de junio 2015

 

Una primera cosa a notar de la II Cumbre CELAC-Unión Europea es que, para la mayoría de la prensa occidental, no ocurrió. A decir verdad, ni uno solo de los grandes medios de prensa angloparlante la mencionó. Fue una Cumbre fantasma en ese sentido y también en el sentido histórico fue una cumbre embrujada por los incontables millones de fantasmas de las víctimas del genocidio catastrófico y la esclavitud sobre los que Europa construyó su prosperidad.

Con su proliferación de espejismos, el mismo lenguaje de su declaración final refleja lo poco concreto y sustancial que logró acordar esa Cumbre. La pregunta fundamental innombrable con respecto a la Cumbre es si Europa es capaz de aprender del incuestionable liderazgo moral y político asumido en los años recientes por América Latina y el Caribe.

Para mientras, la respuesta es rotundamente negativa. Apenas terminada la Cumbre, un representante del gobierno británico intervino descaradamente en el diferendo entre Venezuela y Guyana.

En la Cumbre se hizo mención de muchos temas urgentes como el cambio climático, el imperativo de la paz mundial y la defensa del derecho internacional, el respeto para la soberanía y la no intervención. Pero el insípido y poco convincente lenguaje de la declaración final apenas esconde las evidentes grandes diferencias entre las dos regiones y tampoco las de adentro de las regiones.

Estas diferencias tienen fundamentos muy concretos. De hecho, América Latina y el Caribe son una región de mucho progreso que ha logrado sobrevivir la crisis económica mundial con mejores indicadores de crecimiento, reducción de la pobreza y disminución de desigualdad que Europa y Estados Unidos.

En cambio, la Unión Europea es una región en retroceso, con políticas anti-humanitarias de austeridad que han agudizado la pobreza y la desigualdad sin promover el crecimiento económico. Su política exterior se caracteriza por el apoyo al terrorismo en Siria y la abierta injerencia en los asuntos internos de Ucrania.

Hay que recordar que el Presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, dijo públicamente una vez "Cuando las cosas empiezan en serio, hay que mentir..."


Se ha comentado mucho que la Cumbre respaldó el fin del genocida bloqueo estadounidense a Cuba. Con respecto a ese tema, el lenguaje sobre este punto es lo siguiente:

"En referencia a la Resolución A/RES/69/5 de la AGNU, reafirmamos nuestras conocidas posiciones de rechazo de las medidas coercitivas de carácter unilateral, así como sobre la aplicación de las disposiciones extraterritoriales de la Ley Helms-Burton. Dichas medidas han provocado unas consecuencias humanitarias indebidas para el pueblo cubano y están perjudicando el desarrollo legítimo de lazos comerciales entre Cuba, la Unión Europea y otros países."

Compartir esta posición con los países del CELAC no es nuevo para La Unión Europea porque sus países miembros siempre han votado en la ONU contra el bloqueo económico de Cuba por los Estados Unidos y en 2008, la Unión Europea levantó sus sanciones impuestas a Cuba en 2003. De mayor importancia, y algo que la Declaración menciona directamente, es la expectativa que la Unión Europea finalmente va a negociar un acuerdo equitativo de diálogo y cooperación después de haber abandonado la injerencista y contraproductiva posición común que hizo tanto daño a Cuba y su pueblo.*

Con respecto a la agresión estadounidense contra Venezuela, el texto de la declaración final de la Cumbre es :

"Reiterando nuestro rechazo a las medidas coercitivas de carácter unilateral y efecto extraterritorial que son contrarias al Derecho internacional, reafirmamos nuestro compromiso con la resolución pacífica de controversias. Tomamos nota de la Declaración Especial de la CELAC, de 29 de enero de 2015, sobre las acciones unilaterales contra la República Bolivariana de Venezuela, y del comunicado solidario de la CELAC de 26 de marzo de 2015."

Eso es todo. Allí, no hay nada, por ejemplo, que impida al gobierno del Primer Ministro Rajoy de España de seguir con su política en simpatía con la oposición venezolana.

Hay que recordar lo que pasó en 2009, cuando la Unión Europea recortó casi US$45 millones de ayuda para la cooperación a Nicaragua en base a las falsas acusaciones de fraude de la oposición nicaragüense en las elecciones municipales de 2008. En la Declaración de Bruselas no hay nada que impida otra decisión unilateral e injusta de ese tipo en el futuro porque, con muy pocas excepciones, el lenguaje diplomático del texto permite múltiples interpretaciones.

Hay que recordar también que entre los mismos países que firmaron esta declaración se encuentran los mismos que, sin autorización de la ONU, bombardearon a Serbia, invadieron a Iraq y Afghanistan, masacraron a miles de civiles en Libia en aras de su "responsabilidad a proteger" y ahora apoyan a los genocidas grupos terroristas en Siria y sus homólogos en las milicias nazis de Ucrania.

También el apoyo tácito de la Unión Europea a los persistentes crímenes de lesa humanidad contra el pueblo palestino por Israel ha sido constante. Por supuesto, los gobiernos de los países de América Latina y el Caribe son conscientes de todo esto, pero ellos sí respeten la soberanía de los países y el principio de la no intervención en sus asuntos internos. Entonces, otra manera de leer la Declaración de Bruselas es como un intento de estructurar la evidente guerra de ideas e intereses entre las dos regiones de una manera que por lo menos permite un acuerdo sobre los desacuerdos.

Desde esa perspectiva, es de sumo interés leer las tres notas de comentario que aparecen en la Declaración. Dos de ellas (sobre las cláusulas nueve y quince) expresan reservas muy concretas con respecto a dos temas de enorme importancia para la paz mundial, que son la impunidad y el comercio de armas. La tercera es un llamado de atención a la Unión Europea sobre su pretensión en el séptimo inciso de la cláusula número setenta y cinco, de imponer sus criterios con respecto a la seguridad ciudadana fuera de su territorio.

No es un accidente que las tres observaciones son del gobierno de Nicaragua del Presidente Comandante Daniel Ortega, de quien las y los colegas del equipo diplomático se han caracterizado por la inusual combinación de sabiduría y franqueza en sus análisis de los asuntos internacionales.

La cláusula nueve de la declaración trata del tema de la impunidad. De la manera más diplomática, el gobierno de Nicaragua levanta la mano y cuestiona el compromiso de la Unión Europea a combatir la impunidad cuando entre sus propios recientes gobernantes se encuentran individuos culpables de crímenes de lesa humanidad en serie. Uno solo tiene que recordar los casos del bombardeó de Serbia, la invasión de Irak, la destrucción del gobierno legítimo de Libia, y el apoyo por Francia, Alemania y Gran Bretaña al terrorismo masivo contra el legítimo gobierno de Siria.

La cláusula quince de la declaración trata del tema del comercio ilícito de armas. Aquí el gobierno de Nicaragua cuestiona la seriedad y eficacia del Tratado sobre el Comercio de Armas con respecto al control de las armas ligeras. En Libia, los gobiernos de Francia y Gran Bretaña, miembros de la UE y de la OTAN, suministraron estas armas a las fuerzas golpistas que derribaron el gobierno legítimo de la Jamahiriya libia. También estos gobiernos, junto con Alemania entre otros gobiernos de la UE, han apoyado el suministro por medio de sus aliados Arabia Saudita, Catar y Turquía de armas a los mercenarios grupos terroristas extranjeros que buscan destruir a Siria e Iraq.

Finalmente, en el inciso quince de la cláusula número setenta y cinco de la Declaración de Bruselas los partes firmantes se congratulan sobre "la adopción por parte de la UE de su Estrategia sobre seguridad ciudadana en América Central y el Caribe." El comentario del gobierno de Nicaragua observa escuetamente, "El Gobierno de la República de Nicaragua no acepta esta mención en esta Declaración ya que considera que la Estrategia de Seguridad de América Central es el único instrumento vinculante para el desarrollo de la seguridad regional de América Central."

En otras palabras, Nicaragua parece sugerir que ese séptimo inciso de la cláusula setenta y cinco de la Declaración tiende a contradecir el ostensible compromiso en la Declaración firmado por los países de la Unión Europea con respecto al principio de la no intervención en los asuntos internos de los países.

Sin duda los comentarios de Nicaragua expuestos en las notas a pie a la declaración final de la Cumbre reflejan solo algunas de las reservas de muchos de los gobiernos de América Latina y el Caribe que participaron en las reuniones en Bruselas, especialmente los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos.

Una próxima prueba formal del compromiso de los países de la Unión Europea a cumplir con las aspiraciones expresadas en la Declaración de Bruselas será en la Cumbre sobre el Cambio Climático en Paris al final de este año. Allí se verá que tan serio es la Unión Europea en su compromiso de avanzar las medidas necesarias para defender la humanidad de las secuelas del cambio climático. De todos los temas del la Cumbre, quizás fue ese compromiso el mejor elaborado en la declaración final.


* (Nota TcS : Versiones anteriores de esta nota tenían información imprecisa en este párrafo sobre las relaciones Cuba-UE. Pedimos disculpas por no haber actualizado la información correctamente antes de subir el texto al blog.)