COLOMBIA : Historia, Verdad y Justicia

Alberto Pinzon Sánchez, 4 de agosto 2015
http://anncol.eu/index.php/opinion/item/1399-alberto-pinzon-sanchez

Lentamente y sin darnos mucha cuenta, el debate público sobre el proceso de paz en la Habana nos va acercando a los tres pilares, Historia, Verdad y Justicia, en los que se debe basar o fundar el pacto vertical (con los de Abajo) entre el Poder del Estado con la Insurgencia, para finalizar el llamado conflicto interno colombiano.

El agudo y tan reconocido caricaturista Osuna, en un artículo de opinión publicado por su seudónimo Lorenzo Madrigal, en el diario El Espectador (03.08.2015) esta vez en prosa castiza, habla de una situación de mentira generalizada que se vive en Colombia, implementada desde Palacio Presidencial y que ha rodeado no solo el llamado proceso de la Habana, sino algo de la historia del país, pero claro, basándose en las mismas falsedades del “saecula saeculorum”, es decir las que siempre ha presentado la institucionalidad como verdad oficial única.  

 Escribe así don Lorenzo Madrigal: (…..) ”Pero ahora se ve claro que el Gobierno no está en La Habana aceptando rendiciones; está negociando, otorgando derechos, en una palabra, perdiendo la guerra defensiva, y la subversión está ganando la suya, sin mayor esfuerzo al final. Se hace mención de un enfrentamiento prolongado de más de 50 años, aunque me temo que no se trate exactamente de la misma guerra, de las mismas razones y, por supuesto no, de los mismos actores.

Es preciso reconocer que en su defensa institucional (el país defiende una historia de consolidación democrática, larga y reconocida), las milicias de la República han cometido graves errores, en especial cuando algunos de sus cuadros han aceptado la colaboración de grupos paramilitares, con el fin de hacer guerra irregular, al igual que los subversivos, esto es, sin mayores escrúpulos…(http://www.elespectador.com/opinion/si-me-aclaro)

El preciso e influyente caricaturista debiera tener al menos la misma precisión de sus caricaturas, cuando trata de poner sus ideas en prosa con el fin de influir en la llamada “opinión pública”, a través de uno de los diarios fundamentales del “Oligopolio Mediático Contrainsurgente” donde escribe y caricaturiza.

“Las milicias de la Republica” que llama, es hoy a la hora de escribir su artículo; un ejército de 500 mil hombres entre soldados, marinos, aviadores y policías (que se come el 6% del PIB nacional) dotados con las armas más mortíferas que la tecnología militar de los EEUU ha desarrollado para adelantar sus guerras asimétricas o contrainsurgentes y que, el gobierno de ese país dentro de su geo-estrategia anticomunista de la guerra fría, fue poniendo generosamente en manos de esas “milicias republicanas”, para que acabaran con el comunismo criollo. Tecnología que incluyó la estrategia paramilitar del Estado, recomendada en 1960 (ojo 1960) por el general del US Army Williman Yarborough, en su misión secreta en Colombia, cuando todavía no existían las FARC, ni guerrillas comunistas de ningún tipo.

Por lo tanto, es una gran inexactitud para no decir mentira, repetida mil veces por el Oligopolio Mediático Contrainsurgente hasta volverla verdad, de que “algunos de sus cuadros (de las milicias de la República) han aceptado la colaboración de grupos paramilitares, con el fin de hacer guerra irregular, al igual que los subversivos, esto es, sin mayores escrúpulos”; pues como está comprobado científicamente y por todos los otros medios de comprobación posibles, que su utilización como herramienta del Estado fue plena y no se debió a una falta de ética o de escrúpulos, sino obedeció a una estrategia política y militar planificada y desarrollada institucionalmente durante largo tiempo y lo peor, hasta la actualidad actual, cuando Don Lorenzo escribe. El cuento chino de las manzanas podridas  ya no se lo creen ni quienes se lo inventaron  

Pero más repelente  resulta la otra invención de que, esas “milicias republicanas han aceptado la colaboración paramilitar en su defensa institucional (el país defiende una historia de consolidación democrática, larga y reconocida).

¿A cuál historia larga de consolidación democrática de Colombia se refiere don Lorenzo? Cuando todavía están en la memoria (esa sí histórica) de los colombianos las inolvidables caricaturas del perspicaz Osuna, sobre la dictadura democrática de Camacho Leyva y Turbay Ayala, o sobre la monja voladora (cuya carita todos asociamos con Noemí) y que le soplaba el oído a Belisario cuando la parrillada democrática del Palacio de Justicia, o la retoma democrática del maestro de los maestros coronel Plazas Vega, o sobre el fraude electoral democrático que subió a Pastrana Borrero, o el lilolá democrático de Virgilio Barco, o del elefante democrático que subió a Samper, o el Estado democrático de opinión de AUV y José obtuso, o los Falsos Positivos de Santos, …. Para citar solamente  algunos hechos democráticos de aquella larga y reconocida consolidación democratica.

Y, sobre los equívocos sobre el proceso de la Habana de todo tipo a los que se refiere don Lorenzo en su artículo  ni hablar: ¿Cuál guerra  defensiva del Estado, cuando es todo lo contrario. Olvidó don Lorenzo a Marquetalia y el Plan Colombia? ¿Dónde están esos acuerdos ya realizados en la Habana que él da por hechos?  Cualquiera se descorazona. ¿Cómo es posible que don Lorenzo pueda sostener y dar por sentadas todas estas falsedades (que solo existen en su pensamiento) y resumirlas en tan solo un párrafo?

 Leámoslas: (….) Se dijo desde un principio que no habría ni asamblea constituyente ni reformas estructurales ni de las fuerzas militares; se negó el cese bilateral, que hoy se ha puesto en práctica, en fin, se le prometió a la ciudadanía un fácil arreglo en pocos meses y no convertirse en rehenes de la negociación, lo que finalmente ha ocurrido. Se engañó a la Nación y se dejaron ver desvíos de vanidad en el jefe del Estado por apersonarse de la paz y así prolongar su mandato, del que se dijo estaba atado a ese bien supremo.  La paz es necesaria, pero no se puede jugar a un armisticio con concesiones inclusive territoriales que deslizarían la República democrática hacia el socialismo, implementado en Venezuela o en Cuba, la oferente del hospedaje para los acuerdos, que amenaza su neutralidad.

Lo que uno se aclara es que todas las cosas se mueven y obvio, cambian, más si los años pasan: Ya lo repitió en verso el poeta maldito de los colombianos Barba Jacob; “el hombre es cosa vana variable y ondeante”: Es diferente obtener una sonrisa con una caricatura, que sacar una reflexión pública como columnista.

Va a ser muy difícil cambiar la mentalidad de los ruiseñores de la “institucionalidad” sobre los cuentos chimbos o falsos que repitieron durante años y años y  ahora, ante la inminencia de un final del conflicto, se les han desfondado, o que ante la apertura intelectual que por ejemplo generó el informe plural de la Comisión Histórica del Conflicto y acabó con la Verdad histórica  oficial, ya no pueden seguir sosteniendo.    

En cambio, leo con optimismo y gran interés un artículo-analítico bastante sugerente, del joven profesor de filosofía de la Universidad Nacional William Diuca, sobre “La  Urgencia de la Verdad” y de una Comision de la Verdad  como bases para una Justicia, publicado en el portal Razón Publica (http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/8672-la-urgencia-de-la-verdad.html) el cual sugiero leer con detenimiento y mente abierta,  para poder superar esa cerrazón de mentiras contrainsurgentes propaladas durante tantos años por el Oligopolio Mediático Contrainsurgente que ha mantenido al Pueblo colombiano en la oscuridad de una tragedia sin fin.

Va a ser una verdadera batalla de ideas, hacer coincidir la Historia y la Verdad como bases de la Justicia, de la paz  y de la democracia en Colombia; pero ese es el reto al cual ya no se le puede hacer ninguna gambeta.