Unidad Através del Deporte: Nicaragua Participa en V Juegos de ALBA

Enviado por tortilla el Jue, 04/05/2023 - 10:03

Becca Renk *, Casa Ben Linder, 4 de mayo 2023
https://www.casabenjaminlinder.org/navigatingnicaragua/albagames

Durante los últimos cinco años, he dicho a los extranjeros que visitan Nicaragua: "No crean las noticias sobre nuestro país, pueden ver con sus propios ojos que lo que dicen no es cierto". Ahora estoy en Caracas como parte de la delegación de de Nicaragua en los V Juegos del ALBA, y todos los venezolanos con los que hablo durante mi estancia de dos semanas repiten esas mismas palabras. Ambos países han sufrido la propaganda y las medidas económicas coercitivas de Estados Unidos, y ambos han resistido.

ALBA

ALBA, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, fue iniciada hace casi 20 años por Venezuela y Cuba como alternativa a la llamada propuesta de libre comercio de Estados Unidos [el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que finalmente no prosperó]. En lugar de buscar beneficiar a las grandes empresas, el comercio del ALBA se basa en la complementariedad, la solidaridad y la cooperación. En la actualidad, los miembros del ALBA son Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Granada, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas.

Los primeros Juegos del ALBA se celebraron en 2005 para unir a los pueblos de la región a través de la amistad, la cooperación y la fraternidad entre los atletas. Los Juegos se celebraron con gran éxito cada dos años hasta 2011. Desde la muerte de Hugo Chávez en 2013, los Juegos se han suspendido debido al aumento de las medidas coercitivas unilaterales (sanciones) contra Venezuela, Cuba y Nicaragua y la pandemia del COVID-19.

Juegos del ALBA 2023 en Caracas

Este año, los Juegos se celebran de nuevo en Caracas con la participación de delegaciones de todos los países del ALBA y Rusia en 33 disciplinas deportivas. Mi familia está aquí como parte del equipo de artes marciales Kenpo Karate de 14 miembros: nuestra hija Orla como atleta, mi marido y yo como apoyo técnico.

Nuestra participación en los Juegos estaba lejos de estar garantizada - el Kenpo no es un deporte muy conocido en Nicaragua - sólo tenemos una escuela en el gimnasio municipal de Ciudad Sandino, al norte de Managua, y nuestra experiencia competitiva ha sido en gran medida dentro de nuestra propia escuela.

En cambio, el Kenpo es una disciplina popular en Venezuela, pero para participar en los Juegos se requiere la participación de al menos dos países. Así que, con el apoyo del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND), la Comisión Nicaragüense de Artes Marciales Mixtas (CONAMMIP) y la municipalidad de Ciudad Sandino, nuestro instructor o sensei, Pedro Sánchez, tuvo la oportunidad de llevar un equipo a Venezuela para representar a Nicaragua e incluir el Kenpo en los Juegos.

Kenpo

Tenía 38 años cuando por primera vez entré un dojo. Trabajaba con un grupo de muchachas adolescentes en situación de riesgo y las llevé al gimnasio municipal de Ciudad Sandino a la clase de Kenpo para que aprendieran defensa personal básica. No esperábamos que la clase tuviera 50 alumnos, y pude ver cómo las chicas se encogían por dentro al ver lo lleno que estaba. Sacudieron la cabeza y susurraron: "No, Profe, no puedo hacer esto".

"Vamos”, les dije, "si yo puedo hacerlo, vos también". Con una confianza que no sentía, me puse en fila y las chicas me siguieron por detrás; desde entonces he estado entrenando. Pronto metí en la clase a mis hijas, que entonces tenían 8 y 10 años, y ahora somos cintas negras.

Al principio, entrenábamos descalzas sobre piso de ladrillo -corriendo, dando patadas y cayéndonos sobre el suelo duro - y competíamos sin casco. Gracias a la inversión en deportes de la alcaldía, ahora tenemos equipos de seguridad y practicamos en tatamis esponjosos. Hemos visto lo importantes que son las clases gratuitas: muchos de nuestros alumnos obtienen becas deportivas para la universidad y algunos de los mejores luchadores de artes marciales mixtas (MMA) y kick-boxing del país proceden de nuestra escuela. Ahora tenemos la oportunidad de llevar a Venezuela a diez de nuestros mejores atletas jóvenes.

En Managua, todos los equipos deportivos son embarcados en un vuelo directo a Caracas de la compañía aérea estatal venezolana CONVIASA. El avión es un mar de chaquetas azules y blancas de "Nicaragua", y todos llevan nuestros uniformes oficiales y zapatos nuevos. Para la mayoría de nuestro equipo, es la primera vez que viajan en avión.

Al llegar, nos reciben con tambores tradicionales afrocaribeños y nos llevan a un hotel de cinco estrellas -cortesía del gobierno venezolano- en el estado de Miranda, a pocas cuadras del gimnasio donde competiremos. El hotel tiene 18 pisos, cuatro más que el edificio más alto de Nicaragua. Nuestro equipo se queda boquiabierto junto a la piscina de la azotea mientras papagayos azules y amarillos brillantes pasan volando a la altura de nuestros ojos.

"Ha sido un ataque brutal"

Venezuela floreció bajo la presidencia de Hugo Chávez, que utilizó los beneficios de la producción de petróleo del país -las mayores reservas del mundo- para mejorar significativamente la vida de la mayoría pobre. Tras la muerte de Chávez y la elección de su sucesor Nicolás Maduro, Estados Unidos intensificó sus esfuerzos de cambio de régimen contra Venezuela, apoyando a una oposición que intentó conseguir por la violencia lo que no pudo ganar en las urnas.

En 2014 los venezolanos sufrieron guarimbas que eran violentos tranques dirigidos por delincuentes, junto con saqueos, escasez e incluso muertes. Estados Unidos también comenzó a avanzar hacia un bloqueo económico total; actualmente hay más de 920 medidas coercitivas unilaterales (sanciones) contra Venezuela por parte de Estados Unidos y otros países.

Una noche hablamos con miembros de la Juventud del PSUV. Nos inclinamos con interés mientras hablan, porque sabemos que los esfuerzos de cambio de régimen de Estados Unidos en Nicaragua se han copiado de lo que se ha utilizado en Venezuela. Los violentos tranques que paralizaron Nicaragua durante el intento de golpe liderado por Estados Unidos en 2018 fueron similares a las guarimbas en Venezuela. Como nos dijo un hombre que conocimos en la calle: "Estados Unidos les aplicó la misma medicina que nos aplicaron aquí".

Aunque actualmente hay sanciones estadounidenses contra Nicaragua, han sido menos draconianas que las que ha sufrido Venezuela en los últimos años.

"Ha sido un ataque brutal", dice Daniel Rivas, de la Juventud del PSUV. "Ha sido imposible importar medicinas, ha muerto gente como consecuencia directa de las sanciones. Durante la pandemia no nos permitieron comprar las vacunas. Estas sanciones son una violación masiva de los derechos humanos básicos".

El refinamiento y la venta de la rica producción de petróleo de Venezuela se han visto gravemente limitados por las sanciones, estrangulando la economía. "Tenemos petróleo, pero no podemos exportarlo", explica Daniel. "Es como si tuviera una tienda enorme llena de ropa, pero no pudiera vender nada porque bos me estás bloqueando la puerta".

El salario mínimo en Venezuela es bajo, pero los costos de los productos son similares a los de Nicaragua. Para compensar los efectos de la inflación, el gobierno ha inventado nuevas formas de ayudar a su pueblo:

--Los venezolanos reciben gasolina gratis o con descuento en los puntos de venta del gobierno.

--Las familias reciben una canasta básica de alimentos.

--El agua, la electricidad, la educación pública hasta el tercer nivel y la salud pública son gratuitos.

--El sistema gubernamental “Patria” acredita bonos que se pueden utilizar para hacer compras en una aplicación de teléfono. Los bonos se asignan en función de las necesidades de la familia (niños, personas con discapacidad y ancianos reciben bonos) y por el trabajo voluntario realizado. Por ejemplo, las enfermeras y los médicos que atienden a nuestra delegación reciben bonos. La mayoría de los venezolanos reciben varios bonos al mes, algunos por valor de hasta 45 dólares cada uno.

Gracias a estos programas, las familias venezolanas tienen cubiertas la mayoría de sus necesidades básicas. Pero, como nos contaron los venezolanos, siguen luchando. Como resultado, al igual que en Nicaragua, los venezolanos aceptan otros trabajos para llegar a fin de mes. "Todos hacemos lo que podemos", nos dice una maestra. "Hacemos bisutería, tortillas, revendemos ropa".

La compitencia y los teleféricos

El día de nuestra competición es duro. Todo el mundo está nervioso, incluido yo. Los equipos venezolanos están bien preparados y tienen la ventaja de jugar en casa. Orla lo hace bien con su forma en armas, pero queda en tercer lugar. Su combate es reñido, asesta buenos puñetazos y sólidas patadas a su rival, mucho mayor que ella, pero pierde el combate por tres puntos.

Al final de la compitencia, no hemos ganado ninguna medalla de oro, pero nuestros diez atletas reciben quince medallas: seis de plata y nueve de bronce, incluida Orla, con dos medallas de bronce. Durante la ceremonia de entrega de premios, la ganadora de la medalla de oro en su categoría de combate platica con Orla, y se siguen mutuamente en Instagram. Invita a Orla y a la medallista de plata a subir con ella a la plataforma del primer puesto. Orla está encantada con este trato y dice que lo recordará para cuando gane una medalla de oro.

Una vez que hemos competido, nos premian con una excursión en teleférico hasta la cima de la montaña Warairarepano que miramos desde nuestro hotel. Construido en la década de 1950, el sistema de teleféricos estuvo abandonado hasta que el gobierno de Chávez lo nacionalizó y reconstruyó en beneficio del público en 2007. Nuestro grupo monta en los teleféricos en un día gratuito para la comunidad, y hay grupos de escolares. Hay una vista increíble de la ciudad más densamente poblada de América Latina en el camino hacia arriba, y en la cima hay una pista de hielo, el mejor chocolate caliente (básicamente pudín caliente) y algo llamado cachapas.

El personal del hotel nos ha recomendado las cachapas, así que nos reunimos ansiosos alrededor del puesto. La dueña es una joven llamada Saileth, que nos explica que las cachapas son tortillas hechas con maíz fresco y rellenas de queso y carne de cerdo. Mientras esperamos nuestras deliciosas cachapas, platicamos con Saileth. Nos cuenta que habla cuatro idiomas y que tiene la doble nacionalidad española, pero que, tras una breve estancia como mesera en Perú, no ve ninguna ventaja en emigrar de Venezuela.

"Aquí tenemos oportunidades: ya tenemos una moto, pronto compraremos un carro y, con lo que ahorremos en dos años, podremos comprar un apqrtamento que será nuestro. En España, tener casa propia es un sueño imposible".

Lo que nos llevamos

Después de competir, una tarde vamos al gimnasio cercano a entrenar con el sensei local y sus alumnos. Nos pone a correr, nos enseña técnicas para superar a un opomemte con la guardia alta o que no para de dar patadas. Nuestro equipo está encantado; siempre es estimulante ver diferentes estilos de combate.

El sensei hace que todo el mundo se prepare para el combate. Orla se enfrenta durante más de una hora a jóvenes venezolanos mientras los senseis le enseñan cómo superarles utilizando sus largas piernas para alcanzarlos y asestarles una patada. Al final del entrenamiento, los chicos se agolpan e intercambian números de teléfono para enviarse WhatsApp.

Incluso con 15 medallas pesando en nuestras maletas, lo más valioso que nos llevamos a casa son las amistades: la enfermera que me regaló una pulsera hecha por su hija, el representante de la juventud que me envía enlaces a vídeos de la Revolución Bolivariana y las conexiones que los chicos de nuestro equipo establecen en Venezuela. En sólo dos semanas, su mundo se ha ampliado exponencialmente; sus vidas nunca volverán a ser las mismas.

Guardaré como un tesoro la imagen de los dos senseis, uno nicaragüense y otro venezolano, sentados uno al lado del otro en el tatami, sudando y exultantes tras el entrenamiento, con el mismo brillo en los ojos mientras entrenan juntos a mi hija en el combate. Para mí, estos dos guerreros que transmiten su experiencia de combate a una nueva generación ejemplifican los V Juegos del ALBA. Diez años después de su muerte, estamos haciendo realidad el sueño de Chávez de una Latinoamérica unida.

* Este articulo fue publicado en NicaNotes. Becca Renk trabaja en desarrollo comunitario sostenible en Nicaragua desde 2001, y organiza viajes de estudios a Nicaragua a través de la Casa Benjamín Linder en Managua. Si estás interesado, ponte en contacto con ella en <becca@jhc-cdca.org>. Vive con su familia en Ciudad Sandino.