La experiencia de Nicaragua en el manejo de la pandemia del Covid-19

Enviado por tortilla el Jue, 18/05/2023 - 10:29

Coleen R. Littlejohn, 25 de abril 2023

Presentación en La Conferencia"El Impacto de las Restricciones de COVID sobre Países de Bajos y Medianos Recursos"

King´s College, Londres, 25-27 Abril, 2023


Introducción

Nicaragua, el tercer país más pobre de América Latina, tiene una población de aproximadamente 6,7 millones de personas. Nicaragua cuenta con uno de los más avanzados y democráticos sistemas de autonomía de sus pueblos indígenas, con más del 30% del territorio nacional titulado a nombre de 23 territorios indígenas y afrodescendientes. Está entre los cinco primeros países del mundo en igualdad de género. Nicaragua cuenta con el sistema de salud pública más extenso y mejor equipado de Centroamérica. Acaba de inaugurar la primera planta de oxígeno medicinal de la región. El Centro Nacional de Diagnóstico de Referencia es uno de los laboratorios pioneros de biología molecular en América Latina, segundo en la región. En Nicaragua, la atención de la salud pública es gratuita. La educación en el sistema de escuelas públicas también es gratuita. Un estudio realizado en mayo de 2021 por la Organización Mundial de la Salud y la Universidad de Oxford incluyó a Nicaragua entre los diez países más seguros para los viajeros en relación con el Covid-19. Por lo tanto, no debería sorprender que Nicaragua haya enfrentado con éxito la pandemia del Covid-19. Aunque eso no es lo que hubieras leído en la prensa internacional durante la pandemia.

He vivido en Nicaragua desde hace 43 años, llegando solo unos meses después del triunfo de la Revolución Sandinista el 19 de julio de 1979, que derrocó a una dictadura respaldada por Estados Unidos instalada a principios de los años treinta. Veinte días después del triunfo, la dirección del gobierno declaró que la salud y la educación gratuitas eran derechos humanos para su pueblo. El país vivió lo que yo solía llamar una “luna de miel”, durante casi dos años con la construcción de nuevas escuelas y clínicas de salud, una campaña nacional de alfabetización que redujo sustancialmente el analfabetismo y la introducción de un sistema nacional de salud basado en la comunidad, comenzando con la capacitación comunitaria de voluntarios de salud, conocidos como “brigadistas”.

La luna de miel duró poco. En la inauguración del Museo de la Campaña de Alfabetización en Managua a fines de 1981, las primeras imágenes fueron las fotografías en la pared de los más de 40 estudiantes alfabetizadores brigadistas asesinados por las fuerzas contrarrevolucionarias financiadas por Estados Unidos. En 1984, Nicaragua llevó a Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia por el bombardeo de un puerto nacional y otros crímenes de guerra. En 1986, la CIJ falló a favor de Nicaragua, pero Estados Unidos se negó a aceptar el veredicto y se negó a participar en las discusiones de indemnización, que en ese momento se calculaban en 17 mil millones de dólares.

El fin de la guerra se negoció en 1989. Hubo elecciones en 1990 y ganó la oposición apoyada por Estados Unidos, porque quedó muy claro que, si no ganaban, la guerra continuaría. Los neoliberales quedaron en el poder hasta 2006, cuando el FSLN volvió al poder, vía elecciones, y hoy, 17 años después, muchos de los sueños de la Revolución se han hecho realidad o van por buen camino.

Hoy también quiero compartir esta realidad con ustedes debido a lo que experimenté hace nueve años en Liberia, África occidental, con la aparición del ébola. Lo que siempre estuvo presente en mi mente durante ese tiempo fue la convicción de que, si Liberia también hubiera sido apoyada a lo largo de los años en el desarrollo de un sistema de salud pública basado en la comunidad, con suficiente infraestructura interna y servicios públicos para su pueblo, como es el caso de Nicaragua, miles de vidas se habrían salvado. Irónicamente, lo mismo podría decirse de los Estados Unidos, donde más de un millón de personas murieron de Covid-19 y continúan haciéndolo ahora a razón de unas 250 o más por día.

Siento que es importante que los especialistas en salud pública y desarrollo socioeconómico, especialmente del Sur global, tomen más conciencia de lo que realmente sucedió y está sucediendo en Nicaragua, no solo durante la pandemia sino también antes, con la esperanza de aumentar la comunicación y aprendizaje de esta experiencia para estar mejor preparados para futuros desastres.

Preparativos para el primer caso

Nicaragua comenzó a prepararse para la pandemia del Covid-19 incluso antes de que fuera declarada la Pandemia y la Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional el 30 de enero de 2020. El 21 de enero, el Ministerio de Salud (MINSA) realizó una conferencia de prensa para advertir a la población sobre el riesgo de una pandemia y las medidas preventivas preliminares, recomendadas.

Nicaragua fue uno de los primeros países de la región en plantear su estrategia Covid-19. El 30 de enero, el gobierno estableció una comisión interinstitucional para garantizar un enfoque coordinado e integral para combatir la pandemia. El 9 de febrero, el MINSA emitió un protocolo conjunto con la Organización Panamericana de la Salud (rama de las Américas de la OMS) para la preparación y respuesta ante el riesgo de Covid-19, para asegurar una adecuada vigilancia y detección temprana de casos sospechosos y confirmados. Se establecieron medidas preventivas, basadas en los protocolos de la OMS/OPS, para reducir la transmisión del virus y se elaboró ​​una estrategia de comunicación para informar y educar mejor a la población y asegurar la detección temprana de casos sospechosos en los pasos fronterizos, tanto oficiales como no oficiales. Los chequeos de salud al llegar al aeropuerto de Managua se habían realizado mucho antes de la llegada del Covid-19, pero se fortalecieron.

El protocolo inicial también designó 19 hospitales para especializarse en casos de Covid-19, de los cuales uno en Managua atendería enfermedades respiratorias graves. Entre otros recursos, al inicio de la crisis, estos hospitales estaban equipados con 562 camas de cuidados intensivos y 449 ventiladores, más de lo que tenía otros países en la región.

El protocolo también incluyó una mayor preparación de las unidades de salud de atención primaria para el abordaje de los síntomas respiratorios a nivel nacional, la capacitación del personal público y privado y la adquisición de equipos de protección. Se hizo especial hincapié en aumentar la capacidad de rastreo de contactos. Antes de que se detectara el primer caso, los 36.000 trabajadores sanitarios del Ministerio de Salud habían recibido formación sobre el virus. El gobierno también se dispuso a fortalecer las defensas de la población contra la pandemia dentro de la comunidad ante el primer caso. Intensificó su programa de vacunación para reducir el nivel de otras enfermedades respiratorias como la gripe y la neumonía que dificultarían la lucha contra la Covid-19 al utilizar recursos médicos similares.

158.000 voluntarios, brigadistas comunitarios de salud fueron capacitados para ayudar a combatir la pandemia. A principios de marzo, personal del MINSA y los brigadistas recorrieron de casa en casa todo el país para levantar un censo local actualizado, tomando nota de personas mayores de 65 años, personas con enfermedades crónicas, niños, y discutir con cada hogar las medidas básicas de prevención. También animaron a los que no se habían vacunado contra la gripe o neumonía a acudir al centro de salud más cercano para ponerse al día ellos y sus familias. Cabe señalar que las vacunas no son obligatorias, pero la mayoría de la población aprovecha las campañas anuales de vacunación de un mes de duración. Los brigadistas realizaron más de cinco millones de visitas domiciliarias (alrededor de cuatro visitas por hogar) para educar a las personas, identificar posibles casos de Covid-19 y abordar la desinformación.

Estas visitas domiciliarias no eran nuevas para la población. Personal y voluntarios del MINSA trabajan en conjunto en campañas de vacunación y otras acciones preventivas, por ejemplo, la fumigación de viviendas para disminuir la amenaza del dengue. Como resultado de este tipo de acciones, la malaria ahora se concentra principalmente en unas pocas áreas de la Costa Caribe, y es probable que pronto sea completamente erradicada. Personal del MINSA y brigadistas también realizaron un censo nacional de nutrición -talla y peso- de niños menores de seis años, aproximadamente 1.386,320 niños y niñas, para identificar familias que pudieran necesitar apoyo nutricional adicional para sus hijos. El MINSA también organizó 66 clínicas móviles para atender las zonas rurales que fueron identificadas como más vulnerables.

Otra parte clave de la estrategia fue capacitar a 9,000 personas para monitorear los 19 puntos de entrada al país que utilizan los visitantes, o nicaragüenses que regresan a su país. A las personas que ingresaron a Nicaragua por vía aérea o terrestre se les solicitó autoaislarse por 21 días, durante los cuales recibieron llamadas telefónicas y en ocasiones visitas del MINSA para monitorear su salud y detectar posibles nuevos casos de transmisión. Nicaragua deliberadamente no cerró sus fronteras porque quería que los viajeros que regresaban usaran los puntos de cruce oficiales. También se monitorearon cruces no oficiales pero conocidos. El MINSA también instaló una línea de atención gratuita y bien dotada con 150 operadores para atender tanto teléfonos celulares como fijos para que las personas soliciten asistencia, asesoría, etc. La línea de atención recibió 110,000 llamadas en su primer mes de operación.

Con respecto al transporte público, se llevó a cabo un programa diario de desinfección en 10.000 buses de transporte público y 23.000 taxis así como en más de 10.000 escuelas y 130 mercados abiertos de alto volumen en Managua. Las desinfecciones fuera de Managua se realizaron dos veces por semana.

La decisión de no cerrar

Antes de que se detectara el primer caso, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se dirigió a la nación para actualizar a todos sobre lo que estaba haciendo el gobierno y anunciar que el país no cerraría, a pesar de las presiones para hacerlo. En un país donde alrededor del 80% de los empleos se encuentran en pequeñas empresas, pequeños agricultores o en el sector informal, el gobierno se enfrentó a un dilema. ¿Debería confinar a las personas en sus hogares sabiendo que la mayoría perdería sus ingresos y su capacidad para alimentar a sus familias? Cómo sobreviviría el 40% de los nicaragüenses que viven en zonas rurales si no pueden sembrar sus cultivos, dado que el pico de la pandemia coincidió con una de las principales temporadas de siembra.

El país ya había sufrido un bloqueo casi total menos de dos años antes cuando, en abril de 2018, grupos de oposición bien financiados, inicialmente utilizando a estudiantes que protestaban frente a una universidad jesuita, acusaron al gobierno de no hacer nada para apagar un incendio en una reserva forestal natural. Cuando el incendio se apagó por lluvias, la acusación cambió para decir que el gobierno obedecía las recomendaciones del FMI para implementar recortes en los beneficios de la seguridad social. Comenzaron las manifestaciones e inmediatamente las redes sociales se inundaron con noticias falsas de masacres que convencieron a algunos de que esto era cierto. Una segunda ronda de ataques bien organizados en las principales ciudades y pueblos comenzó casi de inmediato. A mediados de julio, se restableció la paz, pero durante esos 4 meses, el país experimentó un verdadero bloqueo y más de 200 personas fueron asesinadas, incluidos 22 policías.

Los daños al sector salud durante la violencia incluyeron 18 edificios dañados, incluyendo 4 hospitales invadidos y saqueados, así como el saqueo de 2 oficinas regionales de salud y 1 casa de espera materna. 107 vehículos del MINSA fueron destruidos, 15 total y 92 parcialmente; estos incluyeron nuevas ambulancias y clínicas móviles. Se destruyó equipo médico y se robaron medicamentos.

La economía de Nicaragua, que había estado creciendo en promedio a un 5% anual (la tercera tasa de crecimiento más alta de América Latina) se vio gravemente dañada por los eventos de abril a julio de 2018. El crecimiento cayó a menos 4% en 2018 y menos 3,9% en 2019.

Era claro que el desafío de diseñar una respuesta nacional al Covid-19 en Nicaragua debía considerar no solo luchar contra el virus sino también prevenir en la medida de lo posible, otro golpe a la recuperación económica y los esfuerzos de desarrollo del gobierno. Hoy está muy claro que tanto la decisión de Nicaragua de no cerrar la economía como la estrategia para contener el Covid-19 fueron lo mejor para el país. Al negarse a cerrar, el gobierno salvó al país del desastre económico. La economía de Nicaragua se ha recuperado rápidamente de la pandemia, con un crecimiento del PIB de más del 10,3 % en 2021 y del 3,8 % en 2022.

El primer caso

El primer caso de Covid-19, un pasajero que ingresaba por el aeropuerto internacional de Managua se detectó el 18 de marzo. En el vecino El Salvador, la primera infección llegó en la misma fecha y dos días después se declaró el confinamiento. Honduras, cuyo primer caso llegó una semana antes, hizo lo propio. Costa Rica, al sur, impuso un bloqueo el 16 de marzo y cerró su frontera por completo tres días después. Esos tres países insistieron en que Nicaragua se uniera al cierre de la economía regional, pero Nicaragua se resistió. El gobierno tampoco cerró escuelas o universidades públicas, aunque no hubo sanciones o penalizaciones si las familias optaban por no enviar a sus hijos. Las escuelas públicas de Nicaragua también ofrecen almuerzo gratis a todos los estudiantes, y durante esa pandemia, en las zonas más pobres, eso se incrementó a dos comidas al día. Las escuelas privadas cerraron, pero la mayoría de sus estudiantes estaban tecnológicamente equipados para clases en línea.

Las autoridades de salud de Nicaragua se mantuvieron enfocadas en identificar a los pacientes con síntomas y asegurarse de que recibieran el tratamiento que necesitaban, al mismo tiempo que monitoreaban los contactos de esos pacientes para asegurarse de que se aislaran adecuadamente. Su estrategia era “aplanar” la curva de casos de virus lo más rápido posible. Los meses más críticos de la pandemia fueron de mayo a julio de 2020 cuando era más que claro que Nicaragua estaba en fase de transmisión comunitaria. El número exacto de casos siempre fue difícil de calcular, ya que, como había indicado un informe de la OMS, el 80 % de las infecciones eran leves o asintomáticas. El MINSA decidió contabilizar solo los casos que habían sido confirmados por prueba PCR RT positiva dado que la neumonía y otras enfermedades normalmente también afectaban las tasas de mortalidad.

Cada martes, desde el inicio de la pandemia, el MINSA ha publicado un informe sobre el número de casos activos, fallecidos, recuperados y aquellos que continúan bajo atención médica. Para agosto de 2020, las cifras fueron cayendo gradualmente, aunque volvieron a alcanzar su punto máximo a mediados de 2021. El informe semanal del 25 de abril de 2023 informó que hasta el momento se habían detectado 15,679 casos positivos de coronavirus en Nicaragua. De estos casos, 15.443 personas se han recuperado, 245 han fallecido y 9 permanecieron activas y en tratamiento médico responsable. La OMS informó más tarde que Nicaragua tuvo una de las tasas más bajas de muertes durante la pandemia.

Los esfuerzos del MINSA se vieron complementados por la gran mayoría de personas y empresas del país que siguieron las recomendaciones del MINSA. En general, los nicaragüenses estaban haciendo más para protegerse usando máscaras y asegurándose de mantener la distancia física y aplicando medidas de higiene sistemáticas en el hogar y en establecimientos públicos y privados. Si bien el turismo se detuvo y los hoteles y restaurantes cerraron, muchas otras empresas y mercados al aire libre permanecieron abiertos con precauciones.

Agresión de la oposición una vez más, noticias falsas para crear pánico

Sin embargo, los esfuerzos del MINSA y del gobierno fueron atacados constantemente por una amplia campaña de la oposición en Nicaragua y en el extranjero para desacreditar los esfuerzos del gobierno para abordar y controlar la pandemia. Portavoces de los medios de oposición y de asociaciones médicas privadas despreciaron los esfuerzos del gobierno para controlar la pandemia, acusaron al gobierno de negligencia o incluso que el país negaba la pandemia. Deliberadamente sembraron miedo y recelo entre la población nicaragüense para que en un primer momento algunas personas no solo estuvieran aterrorizadas por el virus sino incluso por utilizar los servicios de salud pública gratuitos que estaban disponibles. Como resultado, algunas personas no acudían a tiempo a un centro de salud o al hospital, lo que resultaba en enfermedades más graves y, en algunos casos, la muerte.

Los medios internacionales también continuaron criticando severamente la respuesta de Nicaragua a la pandemia, repitiendo como loros a los medios locales de oposición. Incluso cuando la pandemia disminuyó en Nicaragua, el Washington Post (8/8/20) calificó la respuesta del gobierno de "extraña y peligrosa". El Financial Times (4/10/20) informó de las estadísticas de Covid-19 de Nicaragua en octubre, pero dio la impresión de que la cantidad de casos era parte del “empeoramiento de la crisis económica y social”. Y en febrero de 2021, The Guardian criticó la “respuesta tambaleante de Nicaragua a la pandemia del coronavirus”. La imagen que surge es que hubo una cobertura considerablemente mayor de predicciones nefastas que del resultado sorprendentemente leve a medida que la pandemia seguía su curso.

El 25 de mayo, durante los peores momentos del COVID en el país, el gobierno decidió combatir la campaña de desinformación y publicó un informe de 75 páginas describiendo su estrategia para enfrentar el COVID-19. Gran parte de la estrategia ya estaba implementada desde enero, pero en el documento se establecieron claramente los diferentes elementos y se explican en detalle las razones para tomarlos. El MINSA también informó, correctamente como se puede apreciar hoy, que la situación de la pandemia estaba bajo control. Que las acusaciones de un sistema de salud en crisis, de hospitales colapsando, etc., simplemente no eran ciertas.

Desafíos, apoyo y limitaciones

Atrás quedaron los días en que las epidemias de poliomielitis, difteria, sarampión, etc., que afectaban a la población y especialmente a los niños en Nicaragua. Había zonas del país en 1980 que nunca habían visto un médico o una enfermera, especialmente en las zonas de la Costa Caribe. Recuerdo haber sido contactada por una monja misionera en Waspán que me dijo que los niños estaban muriendo en una pequeña comunidad miskita en el Río Coco, y nadie sabía por qué. Era la difteria. La norma ahora es que Nicaragua tenga una campaña anual de vacunación de tres semanas en todos los centros de salud y comunitarios del país. Este año comenzó el 12 de abril y, como es habitual, ofrece vacunas o refuerzos para unas 17 enfermedades, además de administrar vitaminas y antiparasitarios, etc. La campaña de este año también incluye refuerzos para Covid-19.

Sin embargo, con respecto a las vacunas contra el Covid, Nicaragua inicialmente no recibió apoyo de las fuentes habituales de financiamiento de dos importantes donantes multilaterales, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Cuando finalmente consiguieron algo de apoyo, fue más tarde y mucho menor que el que se dio a otros países. Ambos bancos cedieron ante las presiones de las sanciones impuestas por EEUU (también llamadas medidas coercitivas ilegales) que EEUU ha aplicado a 40 países) a pesar de que Nicaragua es reconocida como uno de sus principales clientes en términos de transparencia y resultados.

Cuando comenzó el intercambio de vacunas apoyado por la OMS, Nicaragua recibió una cantidad limitada de una donación de India y otros países y comenzó las vacunas, dando prioridad al principio a las personas mayores de 65 años hospitalizadas con afecciones crónicas. A medida que llegaron más vacunas a través de donaciones de la OMS o de otros países, se vacunaron personas mayores de 65 años y luego el siguiente grupo de menor edad, etc. La donación de vacunas más reciente provino de Hungría y consistió en 1.042.800 dosis. Actualmente al menos el 95% de la población de Nicaragua ha sido vacunada contra el Covid, el nivel más alto de América Latina.

Apoyo de amigos

Cuando triunfó la Revolución en julio de 1979, la hermana República de Cuba acudió de inmediato en ayuda de Nicaragua enviando maestros y personal médico para ayudar a comenzar a atender las necesidades de la población más vulnerable. Sus médicos y maestros se trasladaron a los rincones más alejados del país donde antes no había habido contacto con ningún tipo de funcionario del gobierno, especialmente en las zonas de la Costa Caribe y el Río Coco, que es la frontera norte con Honduras. Recuerdo su angustia al ver el estado de los niños pobres en Nicaragua en un momento en que la misma Cuba garantizaba 1 litro de leche por niño para su propia población. A lo largo de los años, antes de que el sistema educativo de Nicaragua se convirtiera en lo que es ahora, muchos nicaragüenses fueron a Cuba a estudiar medicina y otras materias. Años más tarde, Cuba ayudó a Nicaragua a establecer lugares en la Costa Caribe donde los estudiantes nicaragüenses pudieran venir a hacer sus últimos años.

Cuando Nicaragua comenzó a planificar su respuesta a la pandemia, la brigada de médicos, virólogos, epidemiólogos y especialistas en cuidados intensivos cubanos Henry Reeve vino a Nicaragua para compartir sus protocolos de Covid-19 y otras enfermedades y el catálogo de medicamentos que estaban usando en Cuba y otros países. donde estaban ayudando. La Brigada también realizó un diagnóstico nacional del componente de atención primaria del sistema de salud en Nicaragua.

Una vez más, recuerdo mi experiencia en Liberia cuando el ébola, que se pensaba que había desaparecido en un momento, volvió con más fuerza que nunca. Mi consejo para la gerencia del Banco Mundial y la OMS en DC fue la necesidad de más trabajadores de la salud, médicos y enfermeras especialmente, y específicamente sugerí la necesidad de apoyo médico de Cuba, que se había ofrecido varios años antes pero no se aceptó debido a la presión de EEUU. Afortunadamente el ministro de Salud en Liberia lo solicitó, y la asistencia cubana llegó y marcó la diferencia.

Factores subyacentes al éxito de la estrategia de Nicaragua para enfrentar el Covid-19 y los desafíos futuros

Lo anterior ha sido un resumen de la experiencia exitosa en el abordaje de la pandemia del Covid en Nicaragua desde el punto de vista de una estrategia de salud. Pero también es muy importante resumir otros factores de largo plazo que han contribuido al desarrollo continuo del país que permitieron que el sistema de salud funcionara de manera muy eficiente. Estos incluyen lo siguiente:

a. Excelente manejo macroeconómico de la economía, a partir de 2006 con la reelección del presidente Ortega. El gobierno comenzó a formular Planes Nacionales de Desarrollo, evaluados y actualizados cada cuatro años. La última (4ta) es para 2022 a 2026. Se da prioridad en el Presupuesto General de la República, especialmente desde 2007 hasta el presente, a la salud (22,2%) y educación (23%). El presupuesto de salud en el 2006 fue de US$ 111,9 millones y en el 2020 fue de US$ 468,6. millón. El Banco Interamericano de Desarrollo clasificó recientemente a Nicaragua en el segundo lugar en América Central y el cuarto en toda América Latina en inversiones en salud.

b. Desarrollo del Sector Salud desde 2007. El Sistema Nacional de Salud de Nicaragua está compuesto por subsistemas públicos y privados. El subsistema público es con MINSA, Seguridad Social, Cuerpo Médico del Ejército y Servicios Médicos de la Policía Nacional. El modelo del MINSA es MOSAFC - Modelo de Salud Familiar y Comunitaria. Para mayor información, el MINSA cuenta con un portal web donde cualquier persona puede acceder y tener información sobre las principales enfermedades, ingresos hospitalarios, causas de muerte a nivel nacional, departamental y municipal, etc.

Los logros en los últimos 16 años del sector de la salud incluyen:

- Aumento del número de profesionales de la salud capacitados. En 2006 había 22.083 trabajadores en el Sistema de Salud Público, en 2020, 36.649. En 2006 hubo 2.715 MD, en 2020, 6.045.

- Más establecimientos de salud. Desde 2007 el gobierno ha inaugurado 24 nuevos hospitales, con equipamiento de alta tecnología y los médicos especialistas necesarios. Otros 15 hospitales están en construcción o en proyecto. El MINSA cuenta ahora con 1.565 unidades de salud en todo el país.

- Integración de la Medicina Natural al Sistema: La promoción del uso de las medicinas naturales es parte esencial del sistema de salud pública de Nicaragua. Desde 2015 a la fecha, el MINSA ha establecido 315 clínicas de medicina natural en todo el país para ofrecer terapias alternativas y complementarias a la población. El Instituto de Medicina Natural y Terapias Complementarias (IMNTC), ha capacitado a más de 15.202 trabajadores de la salud en el uso de la medicina natural, garantizando un sistema de salud integral con identidad cultural.

- Hay un total de 181 casas maternas, ubicadas cerca de hospitales o de un centro de salud donde se atiende a mujeres rurales hasta 2 semanas antes de la fecha estimada de parto. En 2006 había 50 de estos centros, ahora hay más de 178 y en 2020 se atendió a un total de 67.224 mujeres.

- Otros programas especiales incluyen: Amor a los Más Pequeños, programa nacional especial para niños en riesgo de desnutrición o que necesitan estimulación temprana y Todos Tenemos Voz, programa especial que atiende a más de 189.000 personas con discapacidad física.

- Ahora hay 15 Centros para necesidades psicosociales y un Centro Nacional para la Salud Mental Infantil.

- En 2007, las cirugías especializadas para problemas cardíacos y renales de niños eran realizadas por brigadas internacionales, pero ahora hay cirujanos especializados y equipos que cubren esas necesidades en el Hospital Nacional de Niños La Mascota en Managua.

- Nueva planta de medicamentos. Nicaragua cuenta desde 2018 con una planta de medicamentos con capacidad para producir 12 millones de vacunas contra la influenza al año y que prevé producir medicamentos contra el Covid-19, como el Interferón Alfa/2B y vacunas contra el Covid-19.

- Los logros en estadísticas de desarrollo y salud de 2006 a 2021 incluyen

 

2006

2021

Pobreza

48.3

24.9

Pobreza Extrema

17.2

6.9

Mortalidad Materna (por 100,000 nacidos vivos)

115

37.0

Desnutrición infantil crónica

21.2

9.3

Esperanza de vida (F)

76 años

79 años

Esperanza de vida (M)

70 años

73 años

c. Desarrollo de infraestructura básica en todo el país (carreteras, energía, telecomunicaciones, agua y saneamiento)

  1. El país está conectado. Nicaragua tiene las mejores carreteras y mantenimiento de carreteras en América Central, incluida la conexión del país con dos carreteras a la Costa Caribe Sur (Bluefields y Pearl Lagoon) y recientemente, una a la Costa Caribe Norte, a Bilwi. La existencia de un extenso sistema de caminos pavimentados y las inversiones continuas para aumentar el acceso a agua y saneamiento, electricidad y tecnología de comunicación hacen posible que los equipos, equipos y suministros médicos se movilicen rápidamente.

  2. Sistema de comunicación nacional (servicio de teléfono, celular e internet disponible en el 85% del país, en comparación con el 30% en 2007)

  3. El 99,4 % de la población tiene acceso a la electricidad frente al 43 % en 2007, el 75 % de la energía es renovable (eólica, hidráulica, geo/térmica y biomasa).

  4. El 93% de los hogares urbanos tiene agua entubada frente al 65% en 2007. En las zonas rurales, el 55% tiene acceso al agua frente al 26,7% en 2007.

d. Desarrollo de un Sistema Nacional de Prevención y Mitigación de Desastres altamente eficiente, SINAPRED.

En los últimos dos años ha habido tres huracanes de gran magnitud, pero debido a la excelente preparación y la capacidad de llegar rápidamente a las zonas próximas a ser afectadas, muy pocas personas perdieron la vida, no así en los países vecinos.

e. Nicaragua ha alcanzado un 92% de autosuficiencia alimentaria a través de programas con pequeños agricultores y cooperativas. Hay también programas de apoyo a pequeños productores y empresarios a través de programas de crédito subsidiado. El problema de desempleo provocado por abril de 2018 y la pandemia está en camino a ser resuelta.

Estas son las razones por las que la mayoría de los nicaragüenses tienen fe en la capacidad de su gobierno para enfrentar las pandemias y manejar la economía en general. Solo debería ser cuestión de tiempo antes de que la respuesta efectiva de Nicaragua a la pandemia sea reconocida internacionalmente, especialmente porque contrasta tanto con la mayoría de los demás países. El tiempo dirá.

* Coleen R. Littlejohn es economista de desarrollo radicado en Nicaragua