Yorlis Luna Delgado, 27 de mayo 2024

Las declaraciones de la jefa del Comando Sur habla constantemente del eje del mal en Nuestra América: Cuba, Nicaragua y Venezuela, y que sus acciones “malignas” en el continente son mal ejemplo. ¿De dónde viene tanto odio a nuestros paises? Parece ser que nunca han perdonado a Martí, Sandino y Bolivar. Pero bueno, hace poco encontré algunas libretitas que maltratadas por el tiempo resguardaban algunos recuerdos, sentires y vivencia que contaban de unos andares en la heroíca Cuba. Así que les invito a ir conmigo hacia lo que es Cuba y por tanto, el origen de tanto odio, podrán sentir un poco de los hechos que han hecho que a Cuba se le nombre enemigo Número Uno del país más poderoso militarmente del continente.
Esa Cuba que cambió la historia de Nuestra América y por tanto del mundo, esa Cuba de amores, de luchas y de Rebeldías. La Cuba de los hijos de Martí, Maceo y Mariana Grajalas, de ese pueblo que en todo momento deja florecer la esperanza, la sonrisa y la alegría. La Cuba del Fidel incansable, del Fidel lleno de tareas para todo el mundo y sobre todo lleno de amor. Ese Fidel que puso a cada persona del pueblo a trabajar por un sueño común: la Revolución. Esa que se construye no linealmente sino de forma compleja, con idas y venidas pero que es la semilla de un mundo mejor, un mundo de justicia social y donde ser pobre no sea una pesada carga que se vive en la oscuridad. De esa Cuba que con disciplina, esfuerzo sostenido, reflexión y creatividad le ha dado luz al mundo.
Así, un día vagabundiando por los campos cubanos escribí: estoy ahora en medio de un valle, esperando que llegue un camión para el entronque de La Herradura en Pinar del Río para ir a La Habana y en ese entronque dice “Triunfar en Este Valle es Triunfar en Este Valle de Cuba” (Fidel). Este un pueblo campesino pequeño pero con un grado de desarrollo humano muy grande, hasta la más última casa de la montaña tienen servicio eléctrico, sistema santiario, agua potable, casas dignas, a pesar que es un pueblo muy pequeño hay un policlínico grandísimo... mejor dicho tiras una piedra y sale un médico. Las casas son pequeñas pero dignas, la gente campesina tiene tierra, se ve sana, tranquila y porque no decirlo, feliz.
¿Qué es el socialismo entonces? Es la búsqueda de la felicidad para las personas, la vida con sentido, con dignidad y respeto a todos. Me da tanta emoción ver lo que es capaz de hacer una revolución, la revolución regresa la vida a las personas, les hace ser capaces de hacer nuevas cosas y ser cada quien lo mejor que deber ser. Los campesinos se montan en un bus a las cinco de la mañana y ese bus les va dejando por cada parcela para sembrar y trabajar.
Todos hasta la última casa reciben a precios muy bajos un paquete de comida o le llaman “libreta”, que contiene lo necesario según el número de personas. Se priorizan las casas con niños y ancianos, quienes reciben carne, leche y raciones extras de proteína. Este pedacito de campo cubano se mira alegre, sembrado y lleno de gente. En la noche fui a una fiesta de jóvenes, los jóvenes pueden amanecer en las calles hasta de madrugada porque no hay peligros ni delicuencia.
Ya avanzando en la wawa hablo con un viejito campesino, que me cuenta mucho sobre el campo cubano mientras llegamos a La Habana. Él me cuenta y me habla de cómo era antes Cuba y de todo lo que han luchado. Me dice, “El revolucionario debe ser leal, real y saber vivir su momento histórico, que ser revolucionario es buscar en el corazón, buscar siempre la verdad con mucho amor." Me dice - entre largas platicas y risas - que "Lo más importante en la vida son tres cosas: el Amor, la Amistad y la Revolución."
También insiste que "El revolucionario debe luchar hasta el fin, en todo, en lo físico y en lo emocional, ser siempre mejor ser humano; que todos debemos luchar, que todos merecemos luchar y que luchar es la mejor forma de vivir el presente. Que la Revolución no es pasado ni futuro es presente. Que en la vida todo cambia, los pensamientos y sentimientos, las circunstancias, hay cosas que no podemos evitar como no podemos evitar que un árbol se mueva por el viento ni que se caiga una hoja de un árbol. No podemos tener miedo a lo que pase, porque no podemos tener miedo a que las flores nazcan, marchiten y se caigan con el agua, el sol o el aire, lo más importante es que la semilla nace y en la tierra crece cada dia.”
El dice que el origen de todos los males es el ego, que sabiduría es la búsqueda de la verdad, y que esa es la batalla de todos los pueblos pero también me dice que así somos los seres humanos, que nacemos y renacemos como sujetos históricos y culturales, siempre tenemos mucho que aprender. Que aunque tendremos caminares diferentes no podemos dejar nunca de soñar, de luchar y de tener fé en el mañana.
Esa conversación muestra la inmensa sabiduría de la Revolución Cubana. Fue hecha por campesinos-obreros y por el liderazgo revolucionario que pudo guiar al pueblo en todas las batallas y sobre todo en la batalla de ideas. Esas ideas – acciones que son trabajo de hormiga contra la deshumanización del ser humano, contra la deshumanización de los sentidos de vida. Es decir, la revolución Cubana –a pesar del bloqueo genocida y de enfrentar directamente al mostruo imperialista- ha mostrado de forma auténtica que otro mundo es posible, otro mundo con seres humanos diferentes, capaces de indignarse y actuar diferentes hasta en los peores momentos de su vida, seres humanos con capacidad de indignarse con el dolor ajeno y desde esa indignación poder actuar, poder soñar y trabajar en consecuencia. Seres humanos que hacen viva las palabras de Tomás Borge “Mi veganza personal será el derecho de tus hijos a las escuelas y a las flores”.
Que viva Cuba y que viva el Pueblo Cubano que ha sembrado semillas por toda Nuestra América y el mundo, pero no cualquier semilla, sino semillas que son ideas de vida para la humanidad. Ideas que son semillas de rebeldía para que sigamos viviendo y recuperando la dignidad de los pueblos. Semillas para invocar la memoria, la peligrosa arma de la memoria como decía Eduardo Galeano que nos recuerda de dónde venimos, quienes somos y hacia dónde vamos.
¡Que viva Cuba Libre!