Que hermoso es verte sonreír
Aún recuerdo tus dolores, patria mía, Nicaragua,
cuando los traidores y asesinos de la verdad torturaron tu alma
e intentaron cercenar tus sentidos.
Tus dolores al ver morir a tus hijos eran como una tormenta profunda
sin tiempo, ni espacio para la calma.
En un principio el dolor de tu alma fue contundente,
obtuso, puesto que la historia parecía repetirse
como alegoría del infierno mismo sobre nuestra tierra:
otra vez Caín mataba a Abel,
o a los cientos de Abeles avasallados por sus hermanos,
con golpes, fuego, cuchillos, balas, quijadas de burro.
En medio de tanto sufrimiento te limpiaste las lágrimas de tu cara,
viste de cerca a tus hijos, como buscando entender el porqué,
y notaste que no eran tus hijos los agresores, ni los homicidas, ni los herejes.
Cain nunca fue tu hijo, ni los Caines.
Ahora tu alma se revolucionaba y transmitía sensatez:
y tus verdaderos hijos, los martirizados, resucitaban en miles de proletarios
armados de fusiles y esperanzas para enfrentar a los Caines, traidores.
Que hermoso es verte sonreír patria mía
cuando el terror de los Caines desfila hacia sus celdas
donde se diluyen en su propia maldad.
Jeremy Cerna
21 septiembre 2022 (Berlín, Alemania)