El cineasta Alex Cox reflexiona sobre su película "Walker"

Enviado por tortilla el Mié, 12/03/2025 - 13:46

Tortilla con Sal, 9 de marzo 2025

"Una vez que uno reconozca la situación por lo que es, uno puede responder a ella, y si la situación bloquea el progreso, resistirlo y trabajar buscando otras vías para avanzar"

El compañero Alex Cox es un cineasta de nacionalidad británica, ahora radicado en los Estados Unidos norteamericanos.  Generalmente, se destaca por dos películas Repo Man (1984) y Sid y Nancy (1986) producidas dentro del sistema de los estudios norteamericanos y toda una serie de películas producidas de manera independiente, además de su extremadamente popular e influyente serie de televisión británico "Moviedrome". Alex Cox considera su película sobre el filibustero William Walker("Walker" 1987) su mejor película. Fue una película única para su tiempo, muy lograda e innovadora con destacad@s actores y una gran banda sonora por el músico de rock Joe Strummer  Los grandes estudios de la industria del cine norteamericana boicotearon a Alex Cox después de la película sobre William Walker por motivo de su evidente simpatía con la Revolución Popular Sandinista.

Tortilla con Sal: Para nosotros en Nicaragua, la figura de William Walker representa la esencia y encarnación del imperialismo yanqui - ¿cómo ves tu a William Walker ahora? ¿Ha cambiado tu percepción de él desde que hiciste tu película sobre él en 1987?

Alex Cox: Lo que encuentro más interesante, asombroso y alarmante es que en el Occidente, nada cambia.

William Walker representó a un austero cruzado calvinista que operaba en nombre de los grandes negocios. En la década de 1920, Smedley Butler desempeñó el mismo papel en Nicaragua, pero recobró el sentido común y se rebeló contra sus pagadores. Cuando hicimos nuestra película en la década de los 1980s, Oliver North cumplió con los requisitos para ser una figura similar (aunque fue más un guerrero de fin de semana y nunca puso un pie en Nicaragua). Hoy una de las personas que juega ese papel es el secretario de 'defensa' de los Estados Unidos Pete Hegseth, un severo calvinista muy extremo con tatuajes de imágenes de los cruzados.

Así que mi sentido de Walker no ha cambiado en absoluto. Él era simplemente parte de un patrón. Ed Harris, el actor que interpretó a Walker de manera tan brillante, señaló esto en su discurso improvizado en la Catedral de Managua, al final de la película.

Tortilla con Sal: ¿Ha cambiado su apreciación de Nicaragua?

Alex Cox: ¿Qué sé yo de Nicaragua? No he visitado tu país desde que terminamos editando la película. Mis recuerdos son de gente increíble, vegetación, belleza, calor, resistencia. Las tierras de los medios dominantes son las tierras del olvido, y uno solo puede tener una verdadera sensación de un lugar o una persona estando allí, o estar con ellas y ellos. Así que espero volver.

Tortilla con Sal:  ¿Qué ha llegado a significar para ti haciendo la película sobre William Walker,  y entiendo que tu has considerado que es tu mejor película, en términos tanto de tu carrera profesional como tu desarrollo personal y política?

Alex Cox: Mirando hacia atrás lo de la producción, fue algo increíble. Dos muchachos jóvenes, Lorenzo O'Brien y yo, el productor, logramos gastar cinco millones de dólares del dinero de un estudio estadounidense en Nicaragua, en un tiempo de guerra, y contar la historia de William Walker, no solo a los nicaragüenses quienes ya lo conocían, pero para los y las estadounidenses y el mundo. Hicimos esto en colaboración con cientos de personas: nicaragüenses, mexicanos, norteamericanos, ingleses, funcionarios de gobierno, personal de la iglesia, actores, directores de fotografía, diseñadores, constructores, grabadores de sonido, conductores, extras, trabajadores... y un compositor de talento único.

Y todo ese trabajo se hizo en Nicaragua.

Fue una experiencia única. Mirando hacia atrás ahora, Lorenzo y yo estamos más que un poco sorprendidos de que lo hayamos logrado. Haciendo con éxito Walker en Nicaragua para él retrasó su carrera veinte años y me consiguió ser puesto en la lista negra de los estudios estadounidenses de por vida.

¿Pero sabes qué? Como dijo el chico de la película de Sam Peckinpah, No lo haría de otra manera. Si me hubiera quedado en Los Ángeles lo habría pasado miserable. Podría haberme convertido en uno de esos directores de Hollywood, haciendo películas de Schwartznegger  o superehéroes de Marvel. Podría haber sido rico y probablemente me habría muerto de un ataque cardíaco.

En cambio, de hecho la "industria" me soltó y deambulé por ahí por todo el mundo, buscando dinero para hacer películas y lugares para hacerlas. He dirigido una película sobre la Patrulla de Caminos en México, una adaptación de una drama de venganza del teatro jacobeo, una reinvención del nacimiento del Cristo Jesús, tres Westerns, una película de ciencia ficción, un “road movie”...

Mi experiencia en Nicaragua me puso en este camino, y mi trabajo ha sido tal que me ha enriquecido como persona y trabajador intelectual, creo, por cierto, cada película representó una lucha propia distinta, en su propio tiempo y lugar y por sus propias razones.

Tortilla con Sal: Es difícil para nosotros en Nicaragua apreciar las dificultades que enfrentan a gente de convicciones revolucionarias antiimperialistas en los EE. UU. y Canadá. ¿Qué tan importantes son para usted los procesos revolucionarios en Cuba,  Nicaragua y Venezuela?

Alex Cox: Son súper importantes, para mí, para ti y para millones de personas en todo el mundo. Estas tres naciones representan una alternativa vibrante y viable a la pesadilla neoliberal/neoconservadora dominante. Cuba, Nicaragua y Venezuela son testimonios de la importancia del Estado Nación, como único garante de los intereses de sus ciudadanos. Sancionados y agredidos con campañas terroristas, siguen siendo faros de la política y pensamiento independiente cuya influencia se extiende mucho más allá de sus fronteras. Todas sus revoluciones apuntan hacia la autarquía, algo a lo que las naciones libres deben aspirar inevitablemente.

Tortilla con Sal: ¿La producción intelectual y cultural en los últimos cien años se ha desarrollado progresivamente más y más como actividades al servicio de la agresión político-militar hasta el punto en que ahora casi todo la producción de información parece haberse vuelto alguna u otra variedad de guerra psicológica. En su entrevista del año pasado con Michael Fox usted recordó cómo vio cambiar completamente la simpatía inicial de los medios de comunicación norteamericanas por la Revolución Sandinista en cuestión de semanas o incluso de días. Ya que has sido testigo de eso, junto con su propia experiencia de exclusión posterior  a la película, ¿Cómo ha cambiado la forma en que tu piensas de tu propia producción intelectual y cultural?

Alex Cox: Aprendí bastante rápido que uno solo puede operar en las circunstancias en las que uno se encuentra. Desear que las cosas fueran diferentes, o fingir que son diferentes, inevitablemente conducirá a la inacción y al fracaso. Una vez que uno reconozca la situación por lo que es, uno puede responder a ella, y si la situación bloquea el progreso, resistirlo y trabajar buscando otras vías para avanzar.

Tú y yo crecimos en Inglaterra en los años 60 y 70, creo. Qué diferente era el país entonces! Teníamos un verdadero Partido Laborista, parte del Partido Socialista Internacional. Gran Bretaña tenía políticas socialistas, con atención médica gratuita, educación gratuita. El agua, la generación de energía, la oficina de correos y las líneas telefónicas estaban propiedad del Estado, es decir, de nosotros, del Pueblo. Las aerolíneas y los ferrocarriles habían fracasado como empresas privadas y habían sido nacionalizadas por el Estado. Nosotros poseíamos ellos también.

Desde la década de 1970 hemos visto la destrucción del socialismo en Inglaterra y en toda Europa, y la imposición de un neoliberalismo / neoconservador monolito, donde todo está a la venta, y estamos en guerra sin cesar.

En los Estados Unidos, dos partidos compiten por la aprobación de las y los oligarcas. Sin embargo, nunca y en ninguna parte de mi vida he visto tanta miseria y gente sin vivienda.

Tomás Borge habló de una guerra popular prolongada. Creo que estamos en una lucha popular prolongada para defender y promover los derechos de personas que no son oligarcas, ni sus partidarios gerenciales. El socialismo nunca ha sido destruido, solo ha sido retrasado y retrasado en ciertos países. Una de las libertades el socialismo ofrece es la oportunidad de cambiar de profesión, para dejar tu trabajo sin morirte de hambre. La austeridad y la escasez no son natural; se imponen. Las malas películas y los medios de comunicación actuales no son naturales; ellos también son impuestos.

¡Hay mucho contra que hay que rebelarse!

Y aún más para construir.