2025, un año caótico, pero de aprendizajes

Enviado por tortilla el Mié, 17/12/2025 - 18:25

Omar Aguilar Maradiaga, 17 de diciembre 2025

En nuestro artículo, 2025, un año para crecer y mejorar, señalábamos algunos aspectos que podrían delinear tanto la política global como la política interna del 2025. Aquí, algunos de esos aspectos:

    • El 2025, no se avizora una calma en el panorama internacional y será un año en el que se recrudecerán los conflictos.
    
Efectivamente, el 2025 no ha sido para nada un año de calma en el panorama político internacional y ha sido un año en el que los conflictos se han venido recrudeciendo y adquiriendo nuevas formas.

El conflicto entre Rusia y Ucrania, lejos de resolverse, sigue siendo un escenario clave para el recrudecimiento de la política antirrusa, cuyo único beneficiario es EE. UU., que obtiene ganancias por los miles de millones generados en la venta de armas, la especulación con materias primas y el endeudamiento de Ucrania. Esta deuda deberá ser pagada mediante la entrega de los recursos naturales del país, sin importar los resultados del conflicto.
   
El genocidio israelí contra el pueblo palestino ha continuado, causando por lo menos 70,000 muertes entre la indefensa población civil. Los intentos de alto al fuego no han dado los resultados esperados, mientras persiste la ambición expansionista israelí de reorganizar Oriente Medio para consolidarse como superpotencia militar en la región. Esta situación ha profundizado la inestabilidad regional y mantiene vigente el objetivo imperialista de controlar el petróleo de Medio Oriente.
   
En el caso de Latinoamérica, el imperialismo mantiene activos sus tres principales frentes de ataque contra gobiernos de izquierda: el ya histórico y prolongado bloqueo contra Cuba, el asedio constante a Venezuela y la presión sobre Nicaragua. La situación de Venezuela ha tomado un giro importante y peligroso, con la presencia de tropas norteamericanas en el mar Caribe bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, acusando al país de ser su principal promotor, cuando en realidad el objetivo es derrocar al gobierno de Nicolás Maduro y apoderarse del petróleo y los recursos naturales de Venezuela.
   
En lo que respecta a Nicaragua, se mantiene la presión política, por medio de múltiples medidas coercitivas unilaterales, represivas medidas comerciales y la amenaza de su posible exclusión del TLC Centroamericano. Entre las medidas aplicadas, se intensifican las sanciones contra funcionarios, empresarios y líderes sociales, y se imponen nuevos aranceles a diversos productos de exportación no protegidos por las provisiones del TLC, con el objetivo de generar inestabilidad social y económica.

    • La situación caótica del año 2025 debe fortalecer la lucha y resistencia de los pueblos en el año 2026.
    
El año 2025 ha marcado un hito en la resistencia de los pueblos frente a las políticas abusivas del imperialismo. Persiste la firme oposición al brutal bloqueo contra Cuba y se alzan voces contra las amenazas a Venezuela, ahora bajo un ilegal bloqueo naval. Se ha fortalecido la cohesión de la CELAC, aunque algunos gobiernos proyanquis continúan respaldando la agresión a Venezuela. En numerosos países europeos y en Estados Unidos, las protestas contra la guerra y el genocidio en Palestina siguen vigentes.

El reciente nombramiento de Corina Machado como “Premio Nobel de la Paz” es una señal clara de las intenciones contra Venezuela y otros países de la región, y ha provocado protestas de pueblos de todo el mundo, incluso del propio pueblo noruego, donde se otorga el desprestigiado “premio innoble”. Resulta evidente que el objetivo real de este reconocimiento era elevar el perfil de Machado, apoyar su causa política con el premio de US$11 millones y presentarla como la nueva alternativa para Venezuela. La estrategia fracasó gracias a la resistencia y condena de los pueblos ante un montaje político que roza lo inverosímil y grotesco, comparable a una obra de teatro o un filme candidato a los premios Razzie de los peores del año.

    • En el 2025, se espera un fortalecimiento del multilateralismo,

Efectivamente, en 2025 el multilateralismo ha ganado cada vez más adeptos entre los gobiernos  del mundo mayoritario y se percibe como la verdadera solución para el desarrollo de los pueblos, garantizando su independencia frente al neocolonialismo, así como su autodeterminación y soberanía. Cada vez más países se suman a los BRICS y alzan la voz contra las políticas imperialistas y las transnacionales. Naciones como Brasil, Colombia, México, la Corea Democrática y Burkina Faso, junto con Rusia, China, Cuba, Nicaragua y Venezuela, mantienen su resistencia frente a las políticas arancelarias, el bloqueo norteamericano y otros gobiernos alineados.

Nicaragua, Cuba y Venezuela han fortalecido sus relaciones bilaterales con China, Rusia y otros socios, aunque por ahora la entrada a los BRICS deberá esperar. Como se esperaba, en 2025 Nicaragua ha consolidado su economía y se posiciona en la región como un país que, a pesar de las medidas coercitivas unilaterales y los aranceles punitivos, sigue avanzando, defendiendo la paz y su soberanía.

  • Algunas lecciones que nos deja el 2025

Debemos permanecer siempre atentos a las maniobras del imperialismo. A menudo se afirma que el imperialismo está en crisis y que su caída es inevitable, coincidencia que comparten numerosos analistas políticos; sin embargo, no debemos olvidar que todos los imperios y tiranías, en su intento por perpetuarse en el poder, arrasan con todo a su paso, saquean, roban, agreden y se aseguran de que no quede piedra sobre piedra.
   
El imperialismo siempre busca estrategias para ganar o cooptar adeptos, fortalecer el lacayismo y el servilismo, y crear líderes rastreros que pueda manejar a su antojo. Para ello, recurre a la represión y al miedo, fomenta el desprecio por leyes e instituciones de los gobiernos que le adversan, provoca inestabilidad económica y social, e infunde paranoia mediante amenazas de intervención y guerra. Al mismo tiempo, promueve un discurso anticomunista contra gobiernos de izquierda, presentándolos como responsables de pobreza, represión y atraso, creando así un ambiente propicio para la inestabilidad y las conspiraciones internas.
   
Una prueba de ello es la injerencia directa del gobierno estadounidense en las recientes elecciones de Honduras, que ha generado inestabilidad para el pueblo hondureño y probablemente provocará mayores tensiones en la región centroamericana y caribeña, dominada por gobiernos de derecha alineados de una u otra manera con el trumpismo. El discurso contra la izquierda y los mecanismos de presión sobre los votantes fueron tan intensos que modificaron las intenciones de voto, además del fraude orquestado por las autoridades electorales con la complicidad de observadores internacionales proimperialistas.
   
En Chile, la mala gestión de Boric, quien se presentó como un líder de izquierda, pero, una vez en el poder, mostró su verdadero rostro proimperialista, ha provocado resultados adversos en las elecciones, constituyendo un voto de castigo a un gobierno que favoreció a la derecha. Como señalábamos a finales de 2024, no todos los gobiernos que se autodenominan de izquierda lo son realmente; algunos solo han aprovechado el desgaste de la derecha para asumir el poder en nombre de la izquierda, para luego volverse en contra de los pueblos que los eligieron. Al final, son los pueblos quienes dictan sentencia. La derecha fascista ha retomado el poder y se perfila como un aliado clave del trumpismo contra los movimientos sociales emergentes y contra los gobiernos de izquierda que desafían al imperialismo, ya sea desde su territorio o desde los foros regionales e internacionales.
   
Está cada vez más claro que solo una verdadera revolución del alma (el fortalecimiento de los principios, el cambio profundo en el pensamiento y en la conciencia) genera transformaciones reales y hace indestructibles a los pueblos. Fortalecer la conciencia revolucionaria es clave para resistir los embates del imperialismo, no dejarse intimidar, no caer en las mentiras y estar siempre preparados para defenderse de los agresores, sin rendirse ni doblegarse. Cuba, Venezuela, Nicaragua, Vietnam, Palestina, Irán, entre otros, son ejemplos de una elevada conciencia revolucionaria, capaz de resistir incluso en las condiciones más adversas.
   
Ni el socialismo ni la izquierda son la causa de los problemas en Venezuela o Cuba; la verdadera causa son las sanciones, el bloqueo y la imposibilidad de comerciar libremente con el resto del mundo. En estas condiciones, es difícil esperar desarrollo y fácil culpar al sistema político y económico, tildándolo de fallido. Sin embargo, existen ejemplos exitosos como China, país abiertamente socialista y hoy entre los más avanzados del mundo; Vietnam, que ha experimentado un rápido crecimiento; y países como Brasil y México, que, sin sanciones, han logrado sacar a millones de personas de la pobreza y cuentan con economías sólidas.

¿Qué esperar para el 2026?
   
La estrategia de “golpear al indefenso hasta que explote” y luego presentarlo como el culpable es utilizada por el imperialismo con notable eficacia. Se ataca con saña, se agrede, se margina, se restringe la libertad, se impone el bloqueo y se amenaza; y cuando la víctima reacciona y se defiende, pasa a ser señalada como el villano, un mal ejemplo que debe ser eliminado. Ahí comienza lo más perverso: cuando otros aceptan ese relato y, como en la antigüedad, la víctima es convertida en pecadora, mientras los agresores se erigen en jueces supuestamente pulcros y moralmente intachables, arrogándose la autoridad para condenar, desterrar o crucificar simbólicamente.
   
Es probable que los conflictos continúen y que surjan nuevos escenarios de confrontación. Mientras exista el imperialismo, no habrá paz en el mundo, y es posible que nuestra generación no presencie su caída; sin embargo, las futuras generaciones sí lo harán. El capitalismo se autodestruirá, pues es un sistema en decadencia, sumido en una profunda crisis económica, política, social y moral. Los pueblos están despertando y acabarán por desmontar este sistema perverso que conduce a la humanidad al abismo.
   
En el corto plazo, no debemos esperar que el trato del gobierno de Trump ni de los gobiernos subordinados que lo siguen mejore en modo alguno. Nicaragua continuará en la mira del imperialismo estadounidense, por lo que no podemos bajar la guardia. La estrategia de “golpear al indefenso hasta que explote” persistirá, y debemos tenerlo claro: es necesario responder con firmeza, pero también con inteligencia. Reaccionar con ira ante el agresor solo facilita sus objetivos.
   
Es previsible que el imperialismo estadounidense seguirá socavando los mecanismos de integración en América Latina, fomentando la división y las contradicciones entre los gobiernos de la región. En el ámbito del SICA, únicamente Nicaragua mantendrá una posición abiertamente antiimperialista, mientras que la sumisión al trumpismo tenderá a fortalecerse con la llegada de nuevos gobiernos de derecha. Del mismo modo, no cabe esperar un salto cualitativo en la CELAC, dado el avance de la ultraderecha en países como Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Honduras y otros países de la región.
   
Un aspecto positivo que se puede esperar en 2026 es el fortalecimiento de las posiciones de izquierda y la resistencia de Brasil, México y Colombia frente a las políticas del trumpismo. Como señalábamos, estos países continúan su lucha contra las políticas arancelarias, el bloqueo estadounidense y la política belicista del gobierno de EE. UU. Sumada a la firme resistencia de Cuba, Venezuela y Nicaragua, esta postura, aunque no garantice un equilibrio total en la región, constituirá un contrapeso significativo frente a las políticas del trumpismo.
   
Las contradicciones con Canadá pueden representar un hándicap para la política económica estadounidense, pero no es de esperar que fortalezcan los mecanismos de integración ni que influyan significativamente en el panorama político regional. En este sentido, la postura de Canadá, lejos de ser basada en principios dignos, debe interpretarse más como una resistencia oportunista del país frente a políticas económicas adversas.

Algunos aspectos claves para el año 2026:

    • Nicaragua tiene razones para enorgullecerse: es un país estable, con un gobierno que se preocupa por su pueblo y por la solución de los problemas clave. Cuenta con la mejor red hospitalaria, la infraestructura vial más desarrollada, el transporte más moderno y es uno de los países más seguros de la región. Sin embargo, no debemos conformarnos; siempre hay aspectos que mejorar. El revolucionario no puede ser complaciente: debe buscar la mejora continua, ser creativo y convertir la teoría revolucionaria en práctica concreta, sin perder de vista que todo lo que hacemos es en beneficio de nuestro pueblo.

    • La lucha contra la pobreza, como ha expresado nuestro Comandante Daniel, sigue siendo nuestra máxima prioridad. Para ello, un desarrollo económico sostenido es fundamental. Ante las posibles dificultades que pueden resultar de las políticas económicas y políticas del trumpismo, se requiere optimizar la productividad  y la eficiencia en la distribución y el manejo de los recursos, de manera que, con menos insumos, se produzca más y se logre mayor rentabilidad. Un estable desarrollo económico con el prudente manejo de las finanzas, buenas niveles de inversión y la continua mejora de la capacitación técnica seguirán garantizando el desarrollo social y todas las áreas clave y estratégicas para el país.

    • Dado que persiste la disparidad entre el desarrollo urbano y rural, es relevante asegurar una mayor integración entre ambos espacios para fortalecer la democratización de la economía. Por ejemplo, nuevos avances en la agroindustrialización impulsan el intercambio positivo entre la industria y la agricultura, favoreciendo una integración más estrecha entre la economía urbana y la economía rural. La continuación como prioridad de la investigación, la innovación y el avance tecnológico seguirá siendo calve para garantizar el exitoso desarrollo agrícola del país.

    • La autocrítica revolucionaria en la tarea de evaluar nuestras acciones seguirá  permitiéndonos extraer lecciones, identificar lo esencial y prioritario, corregir errores y enderezar el rumbo cuando sea necesario. De esa manera será posible cumplir de la manera óptima con nuestra misión de llevar bienestar a nuestro pueblo y fortalecer nuestro proyecto revolucionario.

    • En las condiciones actuales, marcadas por la lucha frontal del imperialismo contra los gobiernos progresistas y los movimientos revolucionarios, y en medio de políticas de ahogo económico y político, debemos seguir el liderazgo de nuestra Copresidencia: actuar con diligencia e inteligencia, desempeñar nuestras funciones con transparencia e integridad moral, y ser cada vez más eficientes. Debemos anteponer los intereses del Bien Común, de las mayorías populares y de nuestro partido por encima de todo para así cumplir con nuestro ideal revolucionario.

    • La unidad revolucionaria es clave en esta fase de agresión del imperialismo y de su estrategia de “golpear al indefenso hasta que explote”. Siempre que nos mantengamos unidos y actuemos con disciplina con el liderazgo de nuestros dirigentes como la vanguardia revolucionaria, conservando nuestra voluntad inquebrantable, para salir siempre adelante, y no habrá fuerza en el mundo capaz de doblegarnos.