Por qué Camilo se fue de la ciudad

Enviado por tortilla el Jue, 26/02/2026 - 14:14

POR QUÉ CAMILO SE FUE DE LA CIUDAD

A doña Lidia

Camilo era sentimental,
lo razonaba todo, confiaba en el diálogo,
no era metafísico, era dialéctico.

Examinaba las contradicciones en su conjunto
lo que muere y lo que nace cada día
los cambios radicales de la naturaleza y de la historia;
juzgaba con los cánones de su época:
los que fueron buenos en el comunismo primitivo no lo
fueron en la esclavitud
los esclavistas no lo fueron en el feudalismo
los feudales no lo fueron en el capitalismo
los capitalistas no podrán ser nunca nuestros en el
socialismo que queremos;
porque ellos seguirán queriendo la propiedad privada y la
explotación
la sumisión de los campesinos a los terratenientes
de los obreros a los capitalistas.

Camilo se fue de la ciudad
porque la historia le enseñó que todo siempre ha cambiado
y que también nuestra vida va a cambiar;
quería ser revolucionario y no reformista,
no era un ideólogo sino un filósofo;

Camilo era un filósofo marxista
con un corazón lleno que compartía su riqueza.
Camilo era un romántico.
No era idealista.
Sabía que veníamos de la naturaleza,
confiaba en la ciencia:
en que todo nace y se sabe por las exigencias de la vida,
rechazaba la superstición y el miedo a lo desconocido,
aceptaba que nada era casual, nada preconcebido.

Explicaba la conexión entre los fenómenos de la naturaleza .
y su interdependencia
que es la ley por la cual se rige su desarrollo
de esto deducía la conexión e interdependencia de los
fenómenos de la vida social
y nos aclaraba que también era esa la ley
por la cual se regía nuestro desarrollo, nuestro dolor,
nuestra esperanza.
En eso Camilo era un científico.
Nada de individualismos.

Compartía sus conocimientos, leía y nos leía:
"según sean las condiciones de existencia de la sociedad, las
condiciones en que se desenvuelve su vida material,
así son sus ideas, sus teorías e instituciones políticas", para
bien o para mal
pero el pueblo en su marcha siempre las renueva:
mata la raíz podrida y crece la verde;
y para esto nos citaba a Marx, siempre lo hacía con alegría:
"no es la conciencia del hombre la que determina al ser sino,
por el contrario, el ser social es el que determina su
conciencia".

También nos recitaba con gozo trozos de poemas y de
canciones
sin pedantería, tal y como lo deben hacer los muchachos
de su edad, de la mía,
que vemos las mismas películas
que compramos en el mismo mercado
que compartimos las mismas condiciones de vida material la
misma geografía, el mismo crecimiento demográfico. Nos
cantaba con igual sencillez que cuando decía:
"El capital es el patrón"
o nos relataba cómo había cambiado la historia, los modos
de vida,

No fue irascible, guardaba su dolor meditándolo.
Era sensitivo, poeta,
no se limitaba a ser rector moral de sus amigos,
se desaparecía para estudiar, para asestarle un golpe al
enemigo,
después, lo adivinábamos, reaparecía contento con la
satisfacción de haber cumplido,
con la certidumbre de que para algo más estaba
destinado; por eso se fue, nos dejó, está con nosotros
mi bueno y transparente amigo Camilo.

Mayo de 1973