Tortilla con Sal

Un enfoque diferente - Nicaragua - A different focus

Nicaragua, consecuente con la paz en los foros del mundo

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Stalin Vladíir Centeno, Stalin Magazine, 6 de noviembre 2026

La paz que Nicaragua promueve para su propio pueblo es también la que defiende cuando se dirige a las naciones del mundo, como quedó expresado nuevamente este 5 de noviembre en el mensaje presentado ante la XXX Cumbre Iberoamericana, en Madrid, España, donde nuestro país reafirmó que el bienestar de las familias y el desarrollo de las sociedades dependen de la tranquilidad y la seguridad en que viven sus habitantes. "La Paz es un Derecho Fundamental y una condición indispensable para el Desarrollo Humano y el Bienestar de nuestros Pueblos", señala el pronunciamiento.

Esta declaración explica que la convivencia pacífica no consiste únicamente en evitar conflictos entre países, porque también es necesaria para que las familias puedan trabajar con tranquilidad, los jóvenes estudien con seguridad y las comunidades tengan oportunidades para mejorar sus condiciones de vida. Por lo cual Nicaragua defiende este principio en la vida de sus habitantes y en sus relaciones con la comunidad internacional.

Ese mismo llamado a la paz había llegado el pasado 26 de septiembre a la 81 Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando Nicaragua retomó las palabras de nuestro poeta universal Rubén Darío para proclamar "Paz, Paz, Paz", ante los conflictos que afectan a numerosas naciones y dificultan los esfuerzos por superar la pobreza extrema.

En aquella intervención se advirtió que la violencia y las confrontaciones impiden avanzar hacia mejores condiciones de vida, por lo que se pidió a los Estados unir esfuerzos para atender necesidades fundamentales como la alimentación, la salud y la educación, dejando claro que el mensaje de septiembre y el presentado este 5 de noviembre en Madrid, aunque corresponden a encuentros diferentes, mantienen el mismo propósito de buscar soluciones pacíficas a los problemas que afectan a la humanidad.

El diálogo constituye otra coincidencia entre las dos intervenciones, pues Nicaragua considera que las diferencias políticas, económicas y sociales entre los Estados no deben impedir la búsqueda de acuerdos que beneficien a sus habitantes. Ante las Naciones Unidas planteó la necesidad de reunir a más naciones para enfrentar dificultades compartidas, y en la Cumbre Iberoamericana defendió la importancia de fortalecer la confianza, la cooperación y el respeto mutuo, recordando que este espacio surgió hace 35 años con el propósito de promover el entendimiento y mejorar las relaciones entre sus integrantes.

Este planteamiento reconoce que los gobiernos pueden mantener distintas posiciones sobre determinados asuntos y encontrar, mediante la conversación, posibilidades de colaboración que les permitan resolver sus desacuerdos sin recurrir a enfrentamientos, dando prioridad a las necesidades de sus poblaciones.

Ese diálogo solo puede dar resultados si se respeta la soberanía de cada pueblo, sin que ninguna nación pretenda decidir por otra cómo debe gobernarse ni imponerle el camino que debe seguir. Por esa razón, Nicaragua retomó en su mensaje ante la Cumbre Iberoamericana los principios de la Carta de las Naciones Unidas, que reconocen la independencia de los Estados, la libre determinación y la no injerencia en sus asuntos internos, para defender el derecho de cada nación a elegir su propio modelo político y establecer sus prioridades de desarrollo de acuerdo con las necesidades de su población, sin aceptar imposiciones extranjeras.

La paz que se defiende entre las naciones también debe sentirse en la seguridad de las familias, especialmente frente a las amenazas del narcotráfico y el crimen organizado, problemas que Nicaragua señaló ante las Naciones Unidas por los graves daños que ocasionan a las sociedades. En aquella intervención también se planteó la necesidad de proteger los recursos y las riquezas naturales, cuyo aprovechamiento debe contribuir al bienestar de la población, además de promover esfuerzos conjuntos para combatir la delincuencia y evitar que sus consecuencias afecten la tranquilidad de las poblaciones y sus posibilidades de salir adelante.

El respeto a la soberanía debe mantenerse en las relaciones económicas entre las naciones, especialmente cuando las decisiones de un gobierno perjudican a la población de otro, como ocurre con el bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba, cuyo levantamiento inmediato, total e incondicional reclamó Nicaragua durante la Cumbre Iberoamericana.

En septiembre, nuestro país había manifestado su solidaridad con el pueblo cubano en las Naciones Unidas, y en Madrid reiteró su rechazo a las medidas coercitivas unilaterales que perjudican el desarrollo de los pueblos, defendiendo que las diferencias políticas deben resolverse desde el diálogo y el respeto, sin imponer restricciones que afecten las condiciones de vida de las familias.

La insistencia en este reclamo responde a las consecuencias que las restricciones económicas tienen sobre la vida de las personas, al limitar las posibilidades de comercializar, generar ingresos y disponer de mejores oportunidades para salir adelante. De ahí que Nicaragua defienda la cooperación internacional como un medio para superar las dificultades que enfrentan los pueblos, mediante el intercambio de conocimientos, experiencias y recursos que contribuyan al bienestar de sus habitantes, sin imponer condiciones políticas ni desconocer la independencia de los Estados, manteniendo así el mismo llamado a la paz y al entendimiento presente en sus dos intervenciones.

Los pronunciamientos ante las Naciones Unidas y la Cumbre Iberoamericana mantienen el mismo llamado a la paz, como quedó reflejado en las palabras finales del mensaje presentado en Madrid, donde nuestra Nicaragua, bendita y siempre libre, afirmó que "la Paz es el Camino, el Diálogo es nuestra Fortaleza y el Bienestar de nuestros Pueblos debe ser siempre nuestro Propósito Compartido".

Este 5 de noviembre se cumplieron veinte años del triunfo electoral del Frente Sandinista en 2006, que abrió paso al regreso del Pueblo Presidente al Gobierno en enero de 2007, bajo el liderazgo de la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, quienes han mantenido la paz entre los principales compromisos de su gestión, tanto para las familias nicaragüenses como en las relaciones con las demás naciones, demostrando que las fechas y las tribunas pueden cambiar, pero permanece el llamado a que todos los pueblos puedan vivir y desarrollarse en paz.