La lealtad como principio de vida

Submitted bytortilla onLun, 17/05/2021 - 16:34

Jeremy Cerna, 17 de mayo 2021

Homenaje a Pepe Loco

“El más alto valor de un revolucionario:
la lealtad a los principios.”

Comandante Tomás Borge Martínez

José Alexander Estrada Fonseca mejor conocido como Pepe Loco, el loco del barrio Ciudad Sandino, antes Open 3. El vulgarcito ese, con corazón de santo, aquel que podía decirte, en buen nicaragüense, hasta de lo que te ibas a morir y con la mirada decirte que te quería, porque tenías que entenderlo, así era él. Y así se le quería y se le respetaba.

Pepe Loco, mi tío Pepe. El que mencionaba mi segundo nombre “Vladimir” con un tono fuerte, para que se asemejará al idioma ruso, porque para él las revoluciones y los revolucionarios no eran un asunto geográfico, ni exclusivo, sino un solo sentimiento de las palabras y la hermandad. Y para Pepe: Lenin, Sandino, Fidel, Carlos Fonseca, todos seguían vivos, en cuanto se mencionarán sus nombres y se mantuvieran vivos sus ideales.

Pepe Loco fue un hombre como cualquier otro, sin ser uno del montón. Tenía muchos vicios derivados de su humanidad: en algún momento le gusto la cerveza, el guaro, el cigarro y en todo momento las mujeres, eso sí yo nunca supe si él bailaba. Sus defectos eran sobrepasados en gran manera por su principal virtud la lealtad.

Y no cualquier lealtad, sino la lealtad a sus amigos, su familia, y sus principios revolucionarios. Su lealtad al Frente Sandinista de Liberación Nacional, al Comandante Daniel Ortega y a la Compañera Rosario Murillo, era el estandarte que levantó hasta el final de sus días entre nosotros.

¿Quién dijo que está muerto?

Estamos claros que la muerte es solo paso a la inmortalidad, pero esa solo la alcanzan los tercos, los indeclinables, los leales a sus principios y Pepe era uno de ellos:

Pepe Loco no se rindió ante la muerte, porque los revolucionarios no se rinden, sino que la muerte viéndose derrotada le cedió un espacio para que Pepe descansará entre los inmortales. (Los revolucionarios no se rinden, 20.05.2020)

Cada historia sobre su vida, cada recuerdo, cada trago, cada chiste mal contado y bien contado. Los mismos chistes y cuentos, una y otra vez, para no perder la costumbre y la oralidad que por tanto tiempo nos ha acompañado como símbolo de resistencia y como marca indeleble que seguimos siendo dueños de nuestro destino y descendientes de un gran pueblo originado entre lagos y volcanes. Cada palabra y gesto lo mantienen vivo a Pepe Loco, el santo de la vulgaridad, el héroe de la paz, como muchos otros, pero solo como él mismo.

Uno de pepito para Pepe

Se conoce que, en el municipio de Ciudad Sandino, en el 2018, durante el intento de golpe de estado no hubo ningún tranque. Al respecto, él me dijo:
"Aquí, y estoy seguro de que, en toda Nicaragua, los combatientes y colaboradores históricos asumimos nuestro rol como defensores de la patria. Teníamos el deber de ser pacientes, disciplinados. Así que nos coordinamos con las autoridades correspondientes, transmitimos nuestra experiencia y bueno, el resultado fue cero tolerancia a los golpistas. Piedra que intentaron levantar, piedra que se las bajamos a garrotazos y si no entendían, pues ya saben a como putas les hubiera tocado. Porque con la paz no se juega."

Cuando en enero del 2019 hable con él sobre un asunto personal, él rápidamente me dijo:
 
"Vos estas chavalo, que acaso no sabes cómo son las cosas. Nuestras lealtades y nuestra capacidad de conspirar y estar en el lugar y en el momento indicado no debiesen nunca cuestionarse. Yo me encargo de esto, móntate al carro."

Yo me monté al carro, en el camino primero me hizo un recuento de su vida y la pobreza de Nicaragua en el tiempo de Somoza, de cómo se conoció con mi papa y mi mama, y de la confianza a prueba de todo, que sentía por ellos y luego me mencionó:

"Te fijas que la respuesta y la solución está más cerca, solo decile a la Juana que por la tarde paso por la casa para que me putee, ya estoy acostumbrado, pero para tranquilizarla que las cosas así tenían que ser. Y en cuanto vea al trompudo de Gustavo que tenemos que echarnos unas cervezas. Yo voy al hospital a hacerme una diálisis y ahí te estoy llamando para que estés tranquiló."

Me bajé del carro en Managua, pero antes de bajarme me conto que el azúcar lo tenía hecho paste que le costaba mirar a lo lejos y hasta de cerca, y que la verdad conducía el carro por inercia. Él notó en mi cara el miedo o extrañeza, y en se momento soltó una carcajada, sin retractarse de lo dicho y sin decir que era broma, porque no lo era.

Al final yo sentí una especie de admiración, el miedo se disipó en el calor de las palabras y todo cuanto hablamos en el trayecto de Ciudad Sandino a managua se grabó en mi mente.

 Era admirable pensar como toda la generación de los guerrilleros, de los cachorros, en medio de sus limitantes físicas y de su edad, había vuelto a salvar a Nicaragua del imperialismo, de los golpistas. El 2018 los rejuveneció para inmortalizarlos.

Mientras se dializaba, todo el tiempo estuvimos hablando por teléfono, dándome ánimo. Hable con él un par de horas sobre sentimientos, experiencias, teorías revolucionarias, sobre marxismo – leninismo, sobre Carlos Fonseca y él era como una enciclopedia que no paraba de hablar y establecer de la manera más vivencial y comprensible todo tipo axiomas filosófico-revolucionarios. Lo difícil lo hacía ver tan fácil, aplicable. Él me decía:

"La experiencia acumulada de los revolucionarios Sandinistas tiene que seguir viva, la capacidad de llegar a todos. Para el proletario ningún tema es difícil solo es que los teóricos, menosprecian a las masas, pero los Sandinistas no, porque la sabiduría real es proveniente del pueblo y es el pueblo mismo, a través de su líderes quien se encarga de aplicarla. Ese es el principio del Poder Popular."

En las filas del Ejercito de Sandino

El honor más grande para todo revolucionario Sandinista es pertenecer al Frente Sandinista de Liberación Nacional – FSLN. Todos, sin excepción alguna, hemos tomado con decoro las diferentes tareas que se nos han asignado (difusión de mensajes, correo, inteligencia, contrainteligencia, organización de masas, restitución de la paz, etc.). Nuestra mayor recompensa es ser partícipes de este proceso de paz y restitución de derechos. Si lo vemos desde el punto de vista político, militar y cultural al apoyar a nuestra organización política estamos dando continuidad al legado de nuestros ancestros, de nuestro General Sandino y siendo parte del Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional.

Creo que los Combatientes y Colaboradores Históricos del FSLN, los Cachorros siempre han estado al tanto de ello, pero es algo de lo que las nuevas generaciones debemos apropiarnos y estar conscientes de nuestro deber con Nicaragua. Los revolucionarios construimos los momentos a base de esfuerzo y disciplina, pero también con confianza en nuestros destinos ancestrales. No fue pura casualidad que el día que nuestro General Sandino vino a este mundo (18 de mayo), José Alexander Estrada Fonseca (Pepe Loco) fue llamado a las filas de El Pequeño Ejército Loco en el firmamento de los revolucionarios. Y ahí mientras Caberita toca La Adelita, vos te lanzas un chiste irreverente para que todos se carcajeen. Eso sí, a la hora del combate, a la hora de volar balas, vos pones tu alma incorpórea al servicio de tu misión.

(6 abril 1961 – 18 mayo 2019)

 

Jeremy Cerna
Berlín, Alemania
17 de mayo 2021