Adiós a la Nicaragua-Bonsái

Submitted bytortilla onJue, 07/09/2017 - 19:17

Edwin Sánchez, 7 de septiembre 2017

I

Cuando Nicaragua suscribió con El Salvador y Honduras los Acuerdos que declaran el Golfo de Fonseca “Zona de Paz, Desarrollo Sostenible y Seguridad”, el trascendental paso no surgió del aire ni de un panegírico a los próceres del septiembre ístmico.  

Si uno revisa la Historia Nacional, ninguna otra formación política en el poder ha canalizado más energías por la integración de Centroamérica que el Frente Sandinista. Pero para lograr hacerlo a una escala mayor, antes debió demostrarlo en el suelo natal.

El Sandinismo, liderado por el comandante Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo, es el primer y único partido que, en rigor, ha estrenado los cuatro puntos cardinales de la República: Nicaragua no solo es Managua, algo del litoral Pacífico y… paremos de contar.

Lo que aún prevalece del pensamiento conservador es un himno al desencuentro. Y es lo que privó en los gobiernos precedentes: nunca trabajaron el concepto de Estado Nación. Por eso es que con tal de afectar al FSLN, son capaces de procurar el hundimiento de nuestra tierra.

El encerramiento provinciano mancomunó a la dictadura somocista con la rancia elite: dos caras de la misma moneda del atraso. Ninguna de ellas concibió, ni ayer ni hoy (lo que quedó de esa moneda), un país moderno, más allá de sus mamotretos de ficción jurídica.

El tan alabado “triunfo económico” de Somoza-1977 no trascendió el Bonsái político-administrativo en que la dictadura militar había confinado a Nicaragua: en una angosta porción del Pacífico. Este es modelo de subdesarrollo con el que más a gusto se ha sentido –y reproducido– la casta del pensamiento conservador.

Una prueba de ese culto al rezago es maldecir al Canal Interoceánico. A los gobiernos pasados, incluido los Somoza, más allá del discurso patriotero, nunca les interesó la incorporación real del Caribe.

De ahí que una de las más disparatadas falacias de quienes, por pura politiquería, se oponen al Canal es que “el país será dividido”. Desgraciadamente, en la provincia emocional conservadora, Nicaragua sigue siendo el Bonsái de Somoza.

La infamia para que sea perfecta tiene sus reglas. No es casual que la hiperderecha cierre filas contra el Canal, utilizando los principios de Goebbels para construir su mentira monumental, de donde se nutren desde la “prensa independiente”, analistas “neutrales”, oenegés de la soledad civil, hasta algunas organizaciones en el exterior.

Sin embargo, no existía ninguna relación entre el Norte y el Sur, menos entre el Oeste y el Este. Río San Juan, Corn Island y la Pequeña Isla del Maíz eran lugares de “destierro”. Que como herencia del abandono secular, los costeños del Caribe llaman a los habitantes del Pacífico, “españoles”.

Si la inmensidad territorial caribeña nunca figuró en la agenda oficial, ¿en qué cabeza cabe, aun así sea la de una celebridad desinformada, que se parta lo que nunca estuvo unido? ¡Por el amor de Dios!

II

Coherencia conservadora: la Constitución estaba primorosamente pintada como el mapa inútil que decoraba las oficinas gubernamentales, haciendo un “exquisito” juego con el regio Estado de Derecho de papel.  

Así transcurrió Nicaragua durante el siglo XX y así iba en el primer quinquenio del XXI. Tan empequeñecida estaba en el Pacífico que ni siquiera ejercía presencia soberana en toda la franja Oeste.

Para recordárselo bien a los que falsean la realidad de que el país estaba mejor antes, es bueno leer una publicación de “La Nación”.

De paso, comprobaremos nuevamente que el Canal es un derecho histórico, derivado de la geografía nacional. Es tan valioso para el desarrollo que ya lo quisieran otros países, aunque un grupito de nicaragüenses sean  detractores del futuro solo porque es el Sandinismo el que lo impulsa.

“San José, Martes, 16 de junio, 1998, Agencia ACAN-EFE. - Un diputado del gobernante Partido Unidad Social Cristiana de Costa Rica (PUSC), Carlos Vargas Pagán, afirmó hoy que su país debe apoyar los intentos separatistas de 14 comunidades fronterizas de Nicaragua, pues "aumentará el territorio y los derechos de navegación".

“Vargas Pagán, ex ministro de Planificación (1990-1994), expresó al programa Esta Mañana del Canal 6 de la televisión local, que la anexión de las comunidades nicaragüenses permitiría a Costa Rica "CONSTRUIR UN CANAL INTEROCEÁNICO" aprovechando las aguas del Lago de Nicaragua.

“La semana pasada, unas 14 comunidades de Cárdenas (Rivas, Nicaragua) denunciaron el abandono de su Gobierno y expresaron su intención de formar parte de Costa Rica”.

No, no se trata de unos ciudadanos haciendo fila en el consulado de Costa Rica en Managua 2017. Eran 14 comunidades que “disfrutaban” la ahora ensalzada “edad dorada de la democracia”.

III

Antes que lo del Gran Canal, la Administración Sandinista es la que ha trabajado más por la conexión en todos los órdenes con el Caribe. Es el primer Gobierno que reconoce a la Costa, comenzando con lo principal: su nombre mismo.

Los anteriores presidentes, diputados y ministros habían borrado de la faz del Estado al Caribe Grande, junto a su gente, su cultura, sus tradiciones, al privilegio de ser parte nada menos que de ese Mar que abarca las Antillas Mayores y Menores y las costas colombo-venezolana, México y Centroamérica.

El Sandinismo puso las cosas en su lugar: el Atlántico nada tiene que ver con el Mar Caribe.  

Hoy se avanza en la construcción de dos carreteras que conectarán el Pacífico y el Caribe, de Nueva Guinea a Bluefields y la carretera en construcción de Ciudad Rama al municipio de Laguna de Perlas.

Plata sobre plata, todo queda en las nuevas arterias y puentes que dan vida a la Unidad Geográfica y Humana de Nicaragua. Una de las vías es financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo y la otra por el Banco Mundial que está a cargo de los 72 kilómetros de carretera entre la comunidad Naciones Unidas, de Nueva Guinea, y Bluefields.

En agosto pasado, el Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, José Adán Aguerri, constató el progreso: “La región se está abriendo a la comunicación con el Pacífico, además de mejorar su comunicación interna, donde miramos desarrollo, proyectos de agua e inversión de sus mismos pobladores en turismo”.

El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) extiende así las fronteras nacionales que, al sur-este, para efectos prácticos, en 2007 a duras penas llegaban a “El Bejuco” de Acoyapa, Chontales.

Transitar hoy por una carretera asfaltada hasta San Carlos, Río San Juan, que comunica directamente con Costa Rica en San Pancho - Las Tablillas, gracias al puente de primer mundo que tendió Japón, no es lo mismo que hace diez años. O viajar por el tramo adoquinado, paralelo a la vecina del sur, que ha reencontrado a las otrora olvidadas poblaciones de Colón y Cárdenas con su patria.

Y esto sin incluir la recuperación del Caribe perdido, con el fallo de La Haya en 2012. El GRUN lo que ha hecho es plantar a Nicaragua en su propio mapa, en las coordenadas exactas de su lugar en este mundo.

Es precisamente lo que aspiraba el General Augusto César Sandino. Si esto ya no es el Sandinismo, ¿qué más podría ser?