Nicaragua chiquitita pero gigante - levantando los telones

Submitted bytortilla onMié, 22/12/2021 - 18:03

Yorlis Luna, 22 de diciembre 2021

Hay una izquierda neoliberal confundida y que se baña constantemente de un brutal odio antisandinista - haciendo eco al odio desplegado por el imperialismo estadounidense hacia Nicaragua-. Disfrazan sus marcos de análisis con categorías supuestamente estructuralistas y marxistas descontextualizadas de la realidad histórica, política, económica y cultural de Nicaragua, más aún los análisis reduccionistas despliegan un desprecio hacia Nicaragua comparándola con un viejo paradigma de izquierda que ni se ajusta al momento histórico de la hegemonía del capitalismo especulativo ni a la odisea que vive la mayoría del pueblo centroamericano.

Sandino, Mao, Fidel y todos los revolucionarios que fueron coherentes con sus momentos históricos y sus luchas siempre se refirieron a la realidad en terreno cómo fuente primaria de análisis teóricos y de estrategias y tácticas políticas. Así ha sido el segundo mandato del gobierno sandinista, cambiar un país desde la realidad encontrada no con sueños y paradigmas eurocéntricos sino con nuestra propia experiencia, visión, dignidad y capacidad auténtica de pensamiento y de acción-reflexión. Poniendo especial énfasis en una conexión con el pueblo, hacer “con” no “para”.  Por tanto, así como a un juego de tautologías las mentiras sobre Nicaragua se pueden resquebrajar bajo la realidad cotidiana e histórica.

Tres realidades:

1 - Nicaragua es un ejemplo en Centroamérica

México enfrenta una crisis migratoria sin precedentes, un desastre humano que parte el alma. Los listados de personas jóvenes y niños y niñas sin acompañantes solicitando asilo humanitario hacen estallar y sobrepasan la capacidad del Instituto Nacional de Migración. La semana pasada un accidente de un furgón lleno de inmigrantes, dejo como saldo 54 muertos y un centenar de heridos, conmocionó y dio contenido por varios días a la prensa internacional y nacional. La mayoría eran del triángulo del norte de Centroamérica. Entre las calles se comentaba “que triste”, “que duro”, “pobre gente”. En el hospital pedían donación de sangre para los heridos, cobijas, comida y materiales de aseo para los que sobrevivieron.  

La frontera sur de México se desborda por un flujo continuo de inmigrantes jamás antes visto, las carreteras están llenas de campamentos improvisados, miles de personas bajo los puentes, con sus hijos o solos, hambrientos, sedientos y abandonados a su suerte por un sistema capitalista, reducidos a números y a primera plana de las noticias. Yo me preguntaba ¿A dónde están esos que se dedican todo el día a atacar a Nicaragua y a teorizar sobre nuestro modelo? ¡Qué sistema mundo más hipócrita! ¿Porqué no dejan en paz a Nicaragua y se preguntan porque no van nicaragüenses masivamente en estas caravanas? ¿Por qué no acaban de entender que no somos un paraíso revolucionario pero que Nicaragua es un país que no obliga a su pueblo a migrar en masa, bajo condiciones infrahumanas y crueles, como sucede con los hermanos y hermanas del triángulo del norte -que encabezaron la lista de accidentados-?

Los centroamericanos suben caminando, se arriesgan a todo tipo de humillaciones y violaciones e incluso a dejar la vida durante el trayecto hacia el norte ¿Por qué? ¿Será que todos van buscando el sueño americano o lujos o comodidad? No, la mayoría solo quieren y buscan un lugar para trabajar en paz, un salario mínimo, tener lo básico para existir y sobrevivir: un techo, comida, salud y seguridad. Una seguridad que si te enfermas de cáncer no tenes que descapitalizar los recursos familiares en el sistema privado de salud o para estudiar o para tener seguridad pública; oportunidades de vivir cómo personas dignas, pobres pero dignas.

Los cientos de miles de jóvenes que flotan abandonados en México huyen del sistema actual de apartheid en que se convirtió a las sociedades del norte de Centroamérica; las maras e inseguridad es para los cantones, la recreación y la seguridad pública es solo para los residenciales. La seguridad y la paz, la salud y educación son aspectos que conforman claves cotidianas de la vida en Nicaragua, que la diferencian del resto de Centroamérica. Tanto así, que los ricos y clase media alta de Centroamérica y el Caribe envían sus hijos a Keiser, universidad gringa que decidió poner su sede latinoamericana en Nicaragua, por la seguridad pública que se goza en el país.

Lo más difícil no es cacarear revolución sino hacerla para recuperar la dignidad humana y la alegría de vivir, que ha sido despojada a millones de seres humanos, hacerla con los pies en la tierra, sintiendo el suelo que se pisa, a como decía Simón Rodríguez.  Por eso, conocer y entender las raíces, historias y realidades centroamericanas es un elemento indispensable para comprender a Nicaragua, desde su contexto. Los paisajes de Centroamérica, los volcanes de Nicaragua, Honduras, el Salvador, Guatemala y el sur de México parecieran abrazarse, hablarnos y decirnos que somos un mismo pueblo; las piedras volcánicas del camino polvoso son milenarios testigos de invasiones, genocidios y represiones, pero también de las raíces que se aferran al subsuelo para compartir risas, sueños, resistencias y una terquedad indisciplinada por compartir, existir y re-existir.

Los pueblos centroamericanos saben de desesperación y silencio, saben de hambre, sed, caminar a pie con solo la mochila a tuto y su cuerpo como mercancía barata, los pueblos han vivido en carne propia el desprecio de los poderosos y las clases dominantes y ser los condenados de la tierra, como decía Frantz Fanon. El pueblo está cansado y no quiere retórica, quieren y necesitan soluciones que aprovisionen sus vidas de menos sufrimiento y laceración a su dignidad. Alternativas desde ellos, desde su dolor histórico, pero también desde su capacidad de autogobernarse y dirigir su destino.

En las venas escondidas del pueblo centroamericano sigue escondida y vibrando la esperanza, - para todos los que luchan -. Nicaragua es un ejemplo y un bastión de esa esperanza, esta situación ha sido así desde Sandino, Nicaragua ha resistido y contestado al imperialismo, ha sido inspiración, aire, oxigeno, fuerza y ejemplos que si se puede.  En Nicaragua, hemos sido y somos ejemplo de valentía, dignidad y levantarnos encima de las cenizas, por eso el imperialismo estadounidense sigue desatando su racismo y odio; hemos aprendido del dolor, somos un pueblo fuerte, talentoso y capaz. Las clases populares como el güegüense nica entienden de procesos, de temporalidades a largo plazo, sabe que cambiar nuestras realidades es paso a paso, poco a poco, y que pensar una revolución completa o un socialismo puro, una desconexión que rompa el poder y la hegemonía del capital totalmente en el momento histórico actual es retórica, pero si es posible hacer, crear y hacer camino al andar para romper el cinismo y crueldad normalizada en nuestra era.

2 - Nicaragua no ha dividido a la izquierda

Nicaragua, ha mostrado lo que ya desde la caída del muro de Berlin se ha sentido, la creciente infiltración y la construcción de un monstruo en paralelo a los procesos legítimos de lucha social, un monstruo con discursos super radicales pero que hacia adentro es una danza de millones pro USAID, un brazo oculto de los más fríos intereses, maniquíes financiados con las donaciones o las migajas que el 1% de la población mundial y que vocera ferozmente contra los gobiernos progresistas y se autodenomina izquierda verdadera.

Cómo el sociólogo Orlando Núñez lo denunció, las ONGs fueron creadas para competir con el estado y confundir, atacar a los gobiernos auténticos y populares y crear una nueva narrativa. Es parte de la estrategia renovada que recientemente denunció el investigador venezolano William Serafino, las operaciones de cambio de régimen a partir de fortalecer las ONGs y la lucha por la identidad para seguir dividiendo y fragmentando el tejido social.  Las ONGs, en el marco de una nueva guerra fría y un intento por barrer definitivamente con esfuerzos por el socialismo real.

Así, que no es de sorprender que muchos ataquen Nicaragua tratando de vender sus marcos analíticos como auténticos voceros de la izquierda, aunque en el fondo se parecen más a un dogmatismo neocolonial más cercano a los intereses del capital transnacional y sus instrumentos que a una izquierda razonable y que sepa escuchar.  La izquierda que no se confunde, aquella que se ha recuperado de los golpes, que no ha perdido la esperanza y que conoce bien al enemigo porque lleva en sí las huellas de su odio.

La izquierda de los de a pie, que a pesar de la confusión sigue la premisa que quien pone la plata pone el son y no reconocen el marco contradictorio de “ser de izquierda sin ser antiimperialista” o mejor dicho si, revolucionario de café de una clase social media desconectada de la barriada y del pueblo, aquel pueblo que no se puede idealizar pero que, si te desconectas de él, te perdiste.  Nicaragua da al traste los telones que tenían revuelta a la izquierda profunda e histórica con la izquierda de maniquíes y sus seguidores, que creen que la revolución es una comida rápida, a como decía el comandante guerillero Guatemalteco Gaspar Ilóm. Nicaragua no dividió a la izquierda, ésta ya estaba infiltrada, confundida y en una crisis ideológica y de operatividad muy profunda.

3 - Nicaragua, políticas económicas y sociales acertadas

Las acertadas políticas económicas de Nicaragua han sido reconocidas por múltiples organismos internacionales, pero además hasta por los vecinos gobiernos centroamericanos,  por ejemplo, el gobierno de Nayib Bukele comenzó a impulsar en una búsqueda desesperada para detener la migración una serie de políticas públicas parecidas a las que existen en Nicaragua desde hace más de 14 años - claro sin reconocerlo. El periódico El Salvador del 17 de este mes, anunciaba el lanzamiento y expansión de las orquestas juveniles escolares, los logros de los programas de atención a emergencias, paquetes alimenticios a familias vulnerables, etc.  El gobierno de México, propuso el día de ayer al gobierno de Estados Unidos programas de emprendedurismo y empleabilidad juvenil y otras políticas públicas de atención al campo que serían implementadas por los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador, para atender las causas de la migración, políticas públicas parecidas a las que ya existen en Nicaragua para crear alternativas económicas y sociales a las familias.

Los jóvenes centroamericanos de las clases populares viajan a Nicaragua para estudiar gratuitamente en las universidades públicas y los diferentes programas de formación pública. También para buscar atención médica. En fin, Nicaragua, a costa de sacrificio, mucho mucho trabajo práctico, real, con la gente, hace esfuerzos gigantescos para elevar su capacidad de producción de alimentos y de atender en tiempo y forma los problemas que aquejan al pueblo, tanto los cotidianos como los estructurales.  Las mentiras tienen patas cortas y Nicaragua seguirá subiendo el telón y revelando las realidades en el trasfondo.