Moisés Absalón Pastora, Detalles del Momento, 22 de febrero 2022
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En Nicaragua, tanto el 18 de Mayo como el 21 de Febrero, la primera fecha de 1895 y la segunda de 1934, son días que marcan el nacimiento y el asesinato respectivamente de un personaje que por sus actos dejó de ser exclusivamente nicaragüense y se convirtió en un ciudadano del mundo admirado, respetado y por supuesto fuente de inspiración para quienes han sido y son víctimas del más interventor, criminal e invasivo imperio, el norteamericano.
Venimos de conmemorar el apenas ayer el 88 aniversario del magnicidio más notable que sin duda alguna recoge nuestra historia, el de Augusto C. Sandino, que nace legendariamente, cuando como frustrado testigo ve escarnecido el cadáver del General Benjamín Zeledón, arrastrado como ejemplo ante la Nicaragua de aquel tiempo para que nadie osara enfrentar el poderío militar de esos marines que habían sido traídos por lacayos nacionales que como hoy siempre requirieron del amo extranjero como protector de sus crímenes.
Percibí este 21 de febrero, en la conmemoración del 88 aniversario del asesinato del General de Hombres Libres, un ambiente mucho más sandinista que en años anteriores. Por todos lados, desde cualquier rincón del país, los actos, los mítines, las danzas culturales, los conciertos musicales, los encuentros de los históricos y la juventud contemporánea de hoy en la JS 19 de Julio, fueron abundantes y llenos en la expresión del mensaje que transmitieron de una convicción mucho más profunda de lo que es indudablemente esta Nicaragua Sandinista.
En éste contexto el Presidente Daniel Ortega y la Vicepresidenta Rosario Murillo estuvieron al frente de este recuerdo triste e inmemorial, conmemorativo del 88 aniversario del asesinato del General de Hombres Libres donde el mandatario hizo un recorrido histórico profundo de la lucha de quien nació legando un ideal profundo precisamente con su muerte porque es ahí donde está el detalle cuando no entendemos que las ideas no se matan a balazos, que cuando son ciertas, verdaderas, purificadas en la dignidad se vuelven contra los opresores o contra los aspirantes a serlos y de ahí el énfasis en que somos libres.
En el contexto del 21 de Febrero escribí sobre los aspectos y actitudes propiamente del General Sandino, pero luego de observar la explosión conmemorativa, que de la fecha resultó, debo decir que me inspira hablar de la Nicaragua Sandinista y por tal, del Sandinismo porque todo ese nacionalismo devocional que aún estamos viendo es simplemente una proclama, una determinación, un mensaje en alta y clara voz de que estamos en el 2022, que no es importante solo porque estamos en un año electoral de característica municipales, sino porque este próximo 6 de Noviembre el sandinismo va con el inmenso poder de la libertad que vive y de la paz que desea preservar a consolidar un proceso social que empezó cuando el General de Hombres Libres dio a su ejército loco, el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, la primera orden de ataque contra las tropas imperiales el 16 de Julio de 1927 en Ocotal donde estaban atrincherados 42 marines y 50 Guardias Nacionales bajo las órdenes del capitán Gilbert D. Hatfield.
Me queda claro que la Nicaragua Sandinista sabe de los retos que tiene por delante y sabe que sus verdaderos enemigos, con el concurso de los infaltables sirvientes nacionales, están afuera y de ahí que se perciba un ambiente místico en un sandinismo que traspasa cualquier expresión partidaria porque solo aquellos que se inspiran en quienes lo pretendieron asesinar, que más tarde lo vendieron como bandolero y que intentaron borrarlo de la historia, como si nunca hubiese existido, son los únicos que en su monumental ignorancia creen que pueden literalmente tapar el sol con un dedo, es decir, ignorar que la más grande vergüenza que el imperio norteamericano sufrió en el mundo fue aquí en Nicaragua y que quien venció a Goliat fue nuestro inmortalizado David, Agusto C.Sandino y ese es el ADN político e ideológico de la Nicaragua orgullosamente sandinista que tenemos hoy para reafirmar que estamos y seguimos luchando contra el mismo enemigo la oscuridad de la ignorancia, la pobreza de las miserias humanas, los regala patria que por estar ellos bien son capaces de vender hasta sus propias madres y contra aquellos traidores que quieren ver a nuestro país colgado como una estrella más de la bandera imperial y a los que siempre debemos recordar que Nicaragua es de los nicaragüenses.
Hay que realizar que existe un vínculo indisoluble e intrínseco entre el FSLN y el sandinismo. El FSLN es quien reivindica a Sandino, es quien derroca por la vía de una revolución a los asesinos de Sandino, es quien recupera el sentimiento de dignidad ante el enemigo histórico de Nicaragua, Estados Unidos, pero en lo fundamental es el FSLN quien nos devuelve a los nicaragüenses la heroicidad rescatada del General de Hombres Libres y con ello la verdadera libertad de gozar un proceso social basado en un estricto principio de humanidad donde todos y no solo unos pocos sean los usufructuantes del derecho y de las oportunidades.
El antiimperialismo lo establece en Nicaragua y lo exporta más allá de nuestras fronteras el General de Hombres Libres, pero el Sandinismo nace con el asesinato de ese pequeño gigante que germina como una semilla de luz que desde la espesura del Chipote escribía para el futuro una revolución social para una Nicaragua que empobrecida por los políticos que lo embaucaron fuese de prosperidad y de paz porque por la falta de prosperidad y por la falta de paz es que Augusto C. Sandino se fue a la montaña para hacer la guerra al más feroz ejército del planeta.
El sandinismo hoy por hoy es la más alta expresión de unidad nacional, es un imán y alianza patriótica entre la inmensa mayoría que amante de la patria que nos representa el terruño aceita las armas de la razón y la verdad para reencarnar en el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y vencer, desterrar, acabar, sepultar y extinguir la canallada de las miserias humanas que ejecutaron en abril de 2018 un plan criminal de exterminio que se estrelló con la sabiduría de un sandinismo que decidió su venganza y reacción a través de un misil poderoso que el pueblo, en su inmensa mayoría, dejó ir el pasado 7 de noviembre del 2021 y que recarga otra vez para volverlo a lanzar el 6 de noviembre próximo para no ratificar lo que realmente somos y seguimos siendo.
El sandinismo, eje y motor de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, sabe que ya es ganador, que los resultados los conocemos y que lo que atrasa son las elecciones, sin embargo, el sandinismo, por el bien de Nicaragua, por la seguridad del futuro que quiere seguir construyendo en beneficio de las grandes mayorías, no se queda quieto, sino que el sandinismo quiere cerrar el pico de los buitres depredadores de la paz por la vía cívica, como siempre lo hizo, y lo hará otra vez, en las 153 elecciones municipales que se avecinan para que el imperio financista del terrorismo y los propios terrorista, que reciben el financiamiento del Tío Sam, sigan llorando sus fracasos porque éste sandinismo que ama la paz porque tuvo que ir a la guerra para alcanzarla, establecerla e imponerla y lo hizo no para asaltar el poder con el padrinazgo de quien nos agrede, sino que lo hizo con los votos del pueblo sandinista para seguir haciendo hospitales, escuelas, estadios deportivos, carreteras, caminos, expandir las comunicaciones, llevar luz y agua donde no hay, recuperar el turismo, mejorar la vida de todos sin distinción de colores políticos ni ideológicos y sobre todo hacer de Nicaragua una de las naciones más prósperas y desarrolladas en tierra firme de América Latina.
El sandinismo más que una expresión política o ideológica es una actitud vencedora, indeclinable, optimista y en rediseño permanente, es agua viva que corre que no se estanca para podrirse, porque es una energía en revolución absoluta y de ahí que sea alegre, solidario, cristiano y socialista en el mejor sentido de la palabra porque no tiene en su diccionario la palabra envidia, egoísmo, descalificación, sino que por el contrario es un espíritu de servicio a los demás que no espera una orientación para actuar sino que su punto de partida es siempre ser mejores que ayer porque el verdadero sandinismo se descubrió cuando supo reconocer, desde un prisma eminentemente auto crítico que cometió errores, pero que tuvo la valentía de enmendarlos no para que escucháramos sus dispensas, sino para desde un gobierno en paz lograr inobjetablemente la transformación de todo el país que es el que tenemos hoy, el mejor de toda nuestra historia y para aquellos que sufren por eso que se preparen a sufrir más en todos estos cinco nuevos años que apenas estamos comenzando a andar.
La victoria del próximo 6 de noviembre en las elecciones municipales que se nos vienen está certificada por la paciencia, la tolerancia, el espíritu de conciliación y sabiduría con que se ha actuado desde una posición de unidad nacional, la de la mayoría de los nicaragüenses que vamos a vencer, los que somos parte del sandinismo de todos, el que es capaz de atraer voluntades hacia un mismo propósito, el que nos permite hacer efectivo aquello de que Sandino vive y de que la lucha sigue.
QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA