Consejo de Comunicación y Ciudadanía, 25 de octubre 2017

VII Ceremonia de Graduación de Médicos y Cirujanos de la Facultad de Ciencias Médicas del Centro Superior de Estudios Militares, General de División José Dolores Estrada Vado.
Esta promoción fue dedicada a la Dra. Concepción Palacios Herrera (q.e.p.d.), que fue la primer mujer graduada en medicina de Nicaragua y Centroamérica, originaria de El Sauce, proveniente de una familia muy humilde y que ha sido ejemplo de lucha, dedicación y determinación del pueblo de Nicaragua y en particular de la mujer nicaragüense.
En la ceremonia que se realizó la noche del 24 de octubre 2017, se graduaron 39 doctores y doctoras en medicina y cirugía, 21 de los cuales eran mujeres.
Los 2 primeros expedientes fueron también mujeres.
El primer expediente fue de la Compañera Ariana Pérez Rivera, una joven médico que fue becada por el Presidente Comandante Daniel Ortega y la Vice Presidenta Compañera Rosario Murillo, quien además brindó las siguientes palabras de alto contenido moral.
"Buenas noches
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COMANDANTE EN JEFE DEL EJÉRCITO DE NICARAGUA, GENERAL DE EJÉRCITO JULIO CÉSAR AVILÉS CASTILLO. SOLICITO PERMISO PARA EXPRESAR EN NOMBRE DE MIS COMPAÑEROS GRADUANDOS PALABRAS DE DISCURSO DE ESTA VII GENERACIÓN.
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JEFE DEL ESTADO MAYOR GENERAL DEL EJÉRCITO DE NICARAGUA, MAYOR GENERAL BAYARDO RAMÓN RODRÍGUEZ RUIZ
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INSPECTOR GENERAL DEL EJÉRCITO DE NICARAGUA, MAYOR GENERAL MARVIN ELÍAS CORRALES RODRÍGUEZ.
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JEFE DEL CUERPO MÉDICO MILITAR, GENERAL DE BRIGADA HUGO JOSÉ ARGÜELLO MARTÍNEZ.
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PRESIDENTE DEL CONSEJO NACIONAL DE UNIVERSIDADES, INGENIERO TELÉMACO TALAVERA SILES.
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DIRECTOR DEL CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS MILITARES “GENERAL DE DIVISIÓN JOSÉ DOLORES ESTRADA VADO”, CORONEL MARIO JOSÉ JOFFRE OSORIO.
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DECANO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS DEL CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS MILITARES, “GENERAL DE DIVISIÓN JOSÉ DOLORES ESTRADA VADO”, DOCTOR FABIO SALAMANCA TORUÑO.
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Estimados padres y madres de familia, cuerpo docente y administrativo, compañeros graduandos, invitados todos.
Hace 6 años iniciamos este camino el cual culmina hoy una primera etapa con esta VII generación de graduandos, la que está dedicada a la Dra. Concepción Palacios Herrera, primera mujer médica de Nicaragua y Centroamérica. Nacida en el Sauce, Departamento de León, de familia humilde, quien con esfuerzo y determinación logró romper las barreras sociales, económicas y sexistas de su época para poder coronar sus sueños. Honor y gloria a la Dra. Concepción Palacios Herrera.
Hoy estamos siendo actores del anhelo más grande con el cual iniciamos este sueño, este día podemos afirmar que somos médicos al servicio de las familias y comunidad nicaragüense, objetivo alcanzado gracias a nuestra dedicación y al esfuerzo y decidido apoyo del cuerpo médico, docente y administrativo del Hospital Militar Escuela Dr. Alejandro Dávila Bolaños, quienes con sus enseñanzas y compromiso hacia nosotros nos recuerdan el pensamiento del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, quien afirmaba "…educar es todo, educar es sembrar valores, es desarrollar una ética, una actitud ante la vida…"
Iniciamos este camino con la alegría y el dinamismo de la juventud, la que se vio sorprendida por las demandas y exigencias propias de nuestra formación como médicos. Esto no implicó perder la energía ni la dulzura, antes bien, sirvió para darnos las fuerzas necesarias que hoy nos permiten haber llegado a este momento.
Este colectivo de estudiantes como nicaragüenses y darianos ha hecho suya la frase de nuestro Insigne, Grande y Universal Poeta Rubén Darío,
“No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura”
Acá estamos los que asumimos ese entusiasmo, esa aspiración que esta etapa fundamental de nuestra formación nos demandó y que la Facultad de Medicina del Hospital Militar Escuela Dr. Alejandro Dávila Bolaños, nos ha permitido concretar. El camino recorrido no ha sido fácil, como no es fácil en la vida lo que se hace con amor, compromiso, empeño y entrega para construir un futuro mejor.
Somos una generación de egresados que ha tenido el privilegio de ser partícipes del proceso de modernización técnica, tecnológica, curricular y científica que el Hospital Militar Escuela y nuestra casa de estudios ha venido experimentando, el cual está acorde a los grandes avances que el país y el mundo desarrollan en materia de salud. Este salto cualitativo devino en mejorar nuestros conocimientos y formación para restituir a los pacientes el derecho humano a una salud con calidad y calidez, lo cual trasciende a lo tecnológico y se introduce con relevancia indiscutible en ese mundo de las sensibilidades, el humanismo, la ética y sobre todo en este modelo que posiciona como centro de los procesos a los seres humanos y no al mercado de los bienes y servicios.
Cabe destacar los significativos logros que esta Facultad de Medicina ha realizado en materia de investigación científica, conjugando la investigación clínica con los estudios de evaluación de la calidad en la atención, instrumentos que vienen permitiendo la mejora sostenida de los servicios que se brindan en este Hospital Escuela, incorporándose en todo ello un componente de retroalimentación constante de conocimientos y prácticas que elevan aún más el circulo virtuoso de atención con calidad y calidez que son premisas esenciales de nuestro modelo de atención en salud.
Estas metodologías de trabajo se condicionan de forma mutua, reforzándose unas a otras, partiendo siempre de la reflexión sobre la realidad, en un proceso de enriquecimiento que conducen al perfeccionamiento de la práctica. Ello concuerda con el decir de Eugenio Borroto, quien expresara "La madre nutricia de la educación médica ha de ser una práctica médica cada vez más científicamente fundamentada.”
Esta generación de estudiantes reconocemos la dedicación y el estímulo que esta escuela nos ha inspirado por la investigación, la innovación y la especialización.
El camino esta iniciado mas no concluido, no obstante, los fundamentos, los principios y los valores de disciplina, dedicación, humildad, ética, humanismo y solidaridad están con nosotros gracias a la entrega y el compromiso que el cuerpo docente y administrativo de esta Facultad ha tenido la sabiduría y humildad de transmitirnos día a día, en total sinergia con nuestro compromiso de interiorizar estos valores y dirigir nuestros esfuerzos para lograr el objetivo de garantizar un pueblo sano y feliz.
Entramos en un periodo de buena esperanza en la que todos aportamos para seguir cambiando Nicaragua y por la naturaleza de nuestra vocación, debemos ser cada día mejores seres humanos y por ende médicos integrados al servicio de una ciencia que sirva para prevenir enfermedades, para orientar a todos hacia la práctica de hábitos de vida saludable, promoviendo una mente y cuerpo en armonía consigo mismo y con el medio ambiente, tenemos que promover y practicar un trato humano, amable, solidario, lleno de respeto y cariño, de escucha empática con nuestros pacientes, como entre nosotros mismos y nuestras autoridades, transformando así el modelo de medicina curativa por una medicina preventiva que facilite un máximo estado de bienestar de nuestras familias y comunidades. En este sentido el Comandante en Jefe del Ejército de Nicaragua, General de Ejército, Julio César Avilés Castillo, nos insta a que hagamos propia esa hermosa frase del himno de nuestro Ejército, “trabajamos día a día como hermanos para construir la Patria que soñamos. El legado que a la historia dejamos”.
Los conocimientos técnicos y tecnológicos no bastan si no se ponen al servicio del pueblo, y entonces debemos preguntarnos: ¿Cómo ser eficaces en la construcción de un mejor estado de salud de la población? ¿Cómo compaginar el esfuerzo personal individual con las necesidades de la sociedad? Estas reflexiones debemos hacerlas con profundo afán crítico a fin de que nos volvamos promotores de un nuevo ser humano, respetuoso de si, de los demás y del medio que le rodea, lo cual permitirá una mayor armonía y sinergia entre lo personal, lo comunitario y nuestro hábitat.
Quisiera rescatar brevemente el mensaje del médico Ernesto Guevara de la Cerna, “El Che” refriéndose al médico revolucionario, y he de aclarar “revolucionario”, como calidad de dinámico, dialéctico, cambiante, transformador.
“… Todo el mundo practica la caridad y lo que nosotros debemos practicar hoy es la solidaridad, no debemos acercarnos al pueblo a decir, aquí estamos, venimos a darte la caridad de nuestra presencia, a enseñarte con nuestra ciencia, a demostrar tus errores, tu incultura, tu falta de conocimientos elementales, No. Al pueblo debemos ir con afán investigativo y espíritu humilde, a aprender en la gran fuente de sabiduría que es el pueblo, debemos de cambiar todos nuestros conceptos, no solamente los conceptos generales, los conceptos sociales y filosóficos sino también los conceptos médicos y veremos entonces como el médico tiene que ser también agricultor, cómo tendremos que ser más pedagogos y políticos, lo primero que tendremos que hacer no es ir a brindar nuestra sabiduría sino ir a demostrar que vamos a aprender con el pueblo, que vamos a realizar esas grandes experiencias comunes, para construir una nueva sociedad.”
En términos personales tenemos todos y cada uno un cumulo de vivencia individuales y colectivas en el cual consideramos agradecernos por cumplir esta primera etapa de un sueño que nunca acaba, donde entramos con los deseos de aprender y salimos con la disposición de servir. Recordamos con todo cariño aquellas “alianzas estratégicas” que realizamos en nuestra vida de estudiantes; particularmente por las sábanas que las licenciadas de enfermería nos garantizaban durante los turnos cuando teníamos la oportunidad de dormir, y como no recordar al famoso “Jairo” que nos enseñó lo que era la virtud de la paciencia cuando en horas de la madrugada nos rechazaba las muestras de laboratorio, o de nuestros pacientes que con un “gracias Doctor” y una leve sonrisa nos expresaban todo su sentir, o tu compañero regalándote una galleta en tu posturno, todos esos pequeños gestos y acciones hacían olvidar algunos inconvenientes o el agotador cansancio de la jornada.
Como no recordar a nuestros docentes, al Dr. Tenorio cuando nos explicaba a ojos cerrados todo el recorrido de las arterias y venas, allí aprendimos a cerrar los ojos y hacer volar la imaginación. O la enseñanza del Edmodo, sí que le dimos trabajo al Dr. Manfut, quien jamás se cansó hasta que logramos apropiar la aplicación. Y como no reconocer la técnica del “ojo clínico” para determinar qué grado de anemia tenía el paciente con solo verle las manos, virtud del certero Dr. “nada que ver”, perdón quise decir maestro Dr. Espinoza. Recordar las preguntas estratosféricas del Dr. Martínez sobre las fórmulas lácteas. Al Dr. Moreno, nuestro amigo, confidente y aliado. Cuantas anécdotas, cuanto cariño. Gracias docentes por tanto esfuerzo, y dedicación aunque nos hicieron la vida de cuadritos, ah! y disculpen por todas las veces que nos dormimos durante sus clases.
Graduandos de esta VII generación, deseo que logren todo lo que se proponen, sean grandes arquitectos de su vida, no se detengan, no dejen apagar el entusiasmo. Les invito a asumir el compromiso de seguir formándonos como si fuéramos a vivir eternamente, de ahí entonces que debemos tener siempre presente esa necesidad de especialización y actualización constante de la que tanto énfasis se nos ha hecho en esta Facultad. Debemos seguir avanzando en la adquisición de nuevas habilidades y destrezas, ya que estas garantizarán que nuestra oferta en la atención médica vaya acorde con las amplias necesidades y demandas de la población. Cumpliendo con la filosofía de ir SIEMPRE MÁS ALLÁ.
Quiero expresar mi admiración y respeto por cada uno de ustedes y de manera particular hacia un estudiante y compañero ejemplar, primero Cadete y hoy Teniente del Ejército de Nicaragua, Dr. Marvin Vega Álvarez, soldado y amigo que con su humildad y disciplina es un ejemplo para esta generación de médicos y de los jóvenes de nuestro país y, particularmente, para los miembros de Nuestro Glorioso Ejercito Nacional.
No quisiera finalizar sin compartirles, a manera de reflexión, parte del discurso pronunciado por el Jefe de la Revolución Cubana Comandante, Fidel Castro Ruz a los estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina: “alcancen a ver qué grandes servicios les pueden ofrecer a sus pueblos, a su hemisferio, al resto del mundo; frente al consumismo, frente a la corrupción generalizada de muchos profesionales, sean ustedes una punta de lanza en un contraataque, de los que el mundo necesita para salvarse. Pido su contribución a la salvación de los pueblos hermanos y del mundo, en este mundo trastornado, cada vez más, por un sistema insostenible, que conduce a la humanidad a la dilapidación de los recursos y a la destrucción de la naturaleza. Y parto de la idea de que el mundo y la naturaleza pueden salvarse.
Es una apuesta por la inteligencia frente a la brutalidad y el salvajismo; una apuesta por la educación frente a los instintos; una apuesta a favor de la inteligencia humana.
Les pido que luchen en la primera fila contra tendencias y males que bajo ningún concepto podemos permitir que prosperen en nuestro país.
Esto para mí es la responsabilidad ética del médico: una inquietud permanente por no aceptar la injusticia y transformar lo que nos rodea”.
Finalmente y de manera especial vayan nuestros agradecimientos:
Primero a Dios nuestro creador que nos llenó de fortaleza, sabiduría y perseverancia para ir adelante con espíritu firme hasta llegar a este punto.
Al Presidente de la República de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra y a la Vicepresidenta de la República Compañera Rosario Murillo quienes me otorgaron la beca que ha garantizado mis estudios en esta Facultad, y la cual me ha dado la oportunidad de hacer mis sueños realidad, ser una médica más al servicio del pueblo.
A mi madre valiente y digna que me ha enseñado a luchar para alcanzar mis metas sin rendirme, sin claudicar.
A mi abuela, gracias Mamita por llenarme de valores, de fortaleza y espíritu.
Quiero enfatizar nuestro más emotivo y gigantesco agradecimiento a nuestros padres, madres, tutores, amigos, compañeros, maestros, por todo el inmenso esfuerzo que han hecho estos años para vernos coronar esta primera fase de nuestra preparación. A ellos nuestro máximo galardón de amor!
Gracias a todos/as por hacer posible este propósito.
… y culmino diciendo:
Entre los sabios no quepo
Entre los que “Saben” y caben, no cuento
Pero aun así, me atrevo,
Por más que se opongan, intento
Al menos lograr presencia entre los atrevidos
Porque cuando la razón se asombra y el deseo abruma
Solo un acto de atrevimiento logra y encuentra.
Gracias, buenas noches."