Estamos creando un nuevo clima global

Submitted bytortilla onLun, 01/01/2018 - 13:49

José Milan Perez, 30 de diciembre 2017

En la medida que el mundo ha ido tomando conciencia de los impactos, cada vez más evidentes del cambio climático, los medios de comunicación buscan las estadísticas sobre cuanto se calentó el planeta cada año, sin embargo, lo más importante no es lo que sucedió en el año, sino la tendencia que muestran los datos en los últimos años.

Los resultados de los datos climáticos del año 2017 no estarán disponibles hasta finales de enero, pues para ello la Organización Meteorológica Mundial, utiliza los conjuntos de datos de los principales Centros Internacionales para realizar un consolidado de las temperaturas del 2017, unido a un reanálisis que incorpora una significativa cantidad de datos que provienen de mediciones satelitales, lo que ofrece una mayor cobertura de las regiones polares, donde son escasas las estaciones meteorológicas.

Sin embargo, ya la Organización Meteorológica Mundial (OMM), ha destacado en una información preliminar que “es probable que 2017 sea el año más cálido sin estar asociado a un fenómeno de calentamiento de El Niño”.

Si queremos demostrar como avanza el cambio climático, no debemos concentrar nuestra atención únicamente en el constante ascenso de la temperatura global que se viene manifestando desde 1970, sino en otros indicadores de impactos, como el incremento de importantes cambios a corto plazo (variabilidad), los que han sido abundantes durante el año 2017. Por ejemplo: Hace unos días inició un temporal de frío extremo que comenzó por Canadá, y probablemente ocupará dos tercios del territorio estadounidense, ya ha empezado a dejar temperaturas mínimas registradas para esta época del año. La ciudad de Washington se despertó el día de ayer en la mañana más fría para un diciembre de los últimos 10 años. Los medios de comunicación reportan que en algunas zonas de Pensilvania no habían visto tanta nieve en la historia. Sin embargo, hasta el mes noviembre de 2017 siguieron prevaleciendo temperaturas más cálidas que el promedio en gran parte de la superficie de la tierra y los océanos del mundo. En zonas occidentales del territorio continental de los Estados Unidos, el norte de Canadá, el norte y el oeste de Alaska, el oeste de Asia y el extremo oriental de Rusia se registraron anomalías de la temperatura con respecto al promedio, superiores a los 2 grados centígrados.

Otra característica del Cambio Climático, donde también debemos dirigir nuestra atención, son los eventos extremos o raros, por ejemplo: En este año 2017 se presentó una temporada ciclónica extremadamente activa, la más intensa desde la temporada del 2005, medida por la cantidad de la Energía Ciclónica Acumulada en el período. Existió un momento en que se pudieron observar sobre el océano atlántico y el Caribe tres huracanes en diferentes posiciones, dos de los cuales llegaron a categoría 5(Irma y María),Irma fue el huracán más fuerte jamás registrado en el océano Atlántico fuera del golfo de México y el Mar Caribe.

Las principales herramientas que utilizamos a mediano plazo para pronosticar el clima son los modelos numéricos que corren en programas y procedimientos sofisticados en computadoras de alta tecnología, para un año o seis meses. Estos modelos pronosticaron entre Enero y Mayo del 2017 la alta probabilidad de que se estableciera un fenómeno El Niño, con las consecuentes pérdidas de precipitación para nuestra región. La realidad fue muy distinta.   

Desde hace varios años sabemos que los seres humanos estamos aumentando de forma significativa el riesgo de que se produzcan fenómenos extremos debido a la gran huella ambiental que estamos dejando en nuestro planeta. Sin embargo, al observar esta diversidad de múltiples fenómenos extremos, que no hubieran sido posibles sin la influencia humana, no cabe dudas que las nuevas condiciones meteorológicas que se están presentando, son indicadores incuestionables de que estamos creando un nuevo clima global y nuestro deber es prepararnos para ello, reduciendo vulnerabilidades y adoptando prácticas de desarrollo climáticamente sostenibles para reducir las pérdidas.