
Discurso Acto de Conmemoración del natalicio de Rubén Darío en Suiza
26 de enero 2018
"Buenas tardes, estimad@s compañer@s, miembros del cuerpo diplomático acreditado en Ginebra y miembros de la comunidad nicaragüense en Suiza.
Es un placer para mi darles la bienvenida, en nombre del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional que preside el Compañero Presidente Daniel Ortega y la Vicepresidenta la Compañera Rosario Murillo, a este acto de conmemoración del Natalicio de nuestro gran poeta, Rubén Darío, Príncipe de las letras castellanas.
Rubén el poeta, el Diplomático, el bohemio, fue también prosista, Periodista y Padre del Modernismo Literario. Rubén el patriota nicaragüense que aún nos envuelve dentro de sus fantásticos versos e inigualables prosas. Fue en definitiva un revolucionario, como todo escritor y poeta que por su propia naturaleza lo lleva a revolucionar el lenguaje y el arte de la escritura, que por su propio instinto sigue sus emociones y las transforma en un mensaje que despierta sentimientos e ideas, motivando así la mente humana.
Que mensaje más poderoso es aquel que motiva de verdad la mente humana, por eso es arte y también es vida.
Nuestro Gobierno ha logrado con su esfuerzo inagotable, alimentado por el amor a la Patria, a nuestros Héroes y Mártires, fomentar el estudio de Rubén y su arte, no sólo en Nicaragua, sino también, en todos los pueblos del mundo. Así de grandioso sigue siendo el legado de nuestro poeta niño.
Darío fue un incansable trabajador de las letras, un artista, un artesano que elaboraba mucho sus escritos. Para esto, claro, es valioso tener de soporte una vastísima cultura, producto de su lectura desde temprana edad, del conocimiento que adquiría en sus viajes y también, por supuesto de su propia motivación e inspiración. A pesar de todo esto, en muchas ocasiones Darío llego a sufrir burlas por su trabajo, ataques directos a su creación modernista, e incluso hasta de
racismo, pero él, grande como sigue siendo, superó con creces esas adversidades (Con inteligencia y más de su trabajo).
Durante un Discurso en el Teatro Municipal de la Ciudad de León en diciembre de 1907, Darío expresó:
“Yo deseo que la juventud de mi país se compenetre de la idea fundamental de que, por pequeño que sea el pedazo de tierra en que a uno le toca nacer, el puede dar un Homero si es en Grecia, un Tell si es en Suiza”. A este pasaje del mismo Darío, yo ahora le incluiría, “Un Rubén si es en Nicaragua”.
Muchas gracias a todas y a todos."




