Por Nicaragua, cueste lo que cueste

Submitted bytortilla onVie, 20/04/2018 - 14:30

Moisés Absalón Pastora, Detalles del Momento, 20 de abril 2018

Nicaragua navega en medio de una violenta tempestad. Llora inconsolablemente la muerte de tres de sus hijos mientras las pesadillas de escenas que creíamos idas se reeditan indiscriminadamente a pedradas, insultos, agresiones cuerpo a cuerpo de los unos contra los otros como si ello representara el medio de solución a nuestras controversias.

La Nicaragua que hoy tenemos no puede ir en reversa. No hay nada, absolutamente nada, que justifique el sufrimiento que le infringimos y en consecuencia debe imperar el diálogo y el entendimiento para encontrar salidas que permitan retomar el camino de la paz, la paz de la estabilidad y la seguridad que son los grandes activos que hemos ofrecemos al mundo.

Aquellos que deseen protestar porque se sienten insatisfechos por las reformas del INSS o aquellos que deseen apoyar las mismas medidas que lo hagan desde el derecho constitucional que les asiste, pero respetando cada quien las posiciones del otro sin insultos, sin golpes, sin pedradas, sin balas, sin odios.

La delincuencia ha infiltrado las expresiones a favor y en contra de la seguridad social robando cámaras a periodistas y medios de comunicación y también intereses políticos han inyectado, a la legítima protesta de quienes no se sienten satisfechos, otros ingredientes para volver a etapas que ya fueron superadas y que pretenden criminalmente lanzar al país al abismo del fracaso.

Como periodista que soy lamento que algunos medios en vez de calmar las aguas aticen el fuego de la confrontación y que colegas entre sí se descalifiquen porque cada quien tomó bando en el conflicto. Lamento que hayan sacado del aire algunos canales de televisión antes de haber solicitado a sus propietarios conciencia para llamar a la calma.

Debo igualmente patentizar mi tristeza por el uso que hemos dado a Facebook. Es increíble la capacidad demoledora de las opiniones de los unos contra los otros en tanto esté de por medio el factor discrepancia. Todos tenemos derecho a pensar o actuar como queramos y en ese sentido a apoyar o desestimar x o y posición y nada justifica que te fusilen por ello.

A mí en lo personal por mi participación en IV PODER y mi relación de amistad como mis hermanos en Cristo y amigos personales, Miguel Mora y Verónica Chávez, me han conminado a que condene al gobierno por lo que está sucediendo. Aunque no tengo que probar nada a nadie públicamente hice mío el derecho de ellos, pero esto no es un asunto de condenar al gobierno o enlistarme en la desfasada estampida insurreccional que algunas cabezas calientes quieren estimular.

En Nicaragua están pasando muchas cosas buenas y es de valientes reconocerlo ante la insensatez de aquellos que desean que éste país retorne al pasado cayendo al precipicio de la guerra sin que ni en juegos hayan participado en una. No tengo que sentirme mal por reconocer el progreso que vivimos, al contrario, lo estimulo, lo aplaudo y deseo que continúe y por esa misma razón, desde mi estado de confort que es la paz, llamo al diálogo.

Hay odio en las protestas y eso es malo y hay odio también en la forma en que algunos medios y espacios transmiten las protestas y eso es gasolina sobre la hoguera que vamos a lamentar, porque si observamos, el país está tenso, los trabajadores y los empresarios pierden, el país está siendo mal visto desde afuera y los que como aves de rapiña están buscando cómo el imperio tenga argumentos para que nos avasalle celebran y brincan de felicidad porque según ellos eso les traerá los réditos políticos que están lejos de alcanzar.

Está bien que los que no comulguen con la actual administración de gobierno asuman una posición política contra cualquier cosa que haga Daniel Ortega y Rosario Murillo y que sean persistentes en ello, pero deberían obligarse a desmontar todo este trágico escenario y de igual manera el partido de gobierno debe hacer lo suyo para frenar a esos motorizados que ningún favor hacen y que más bien conceden argumentos a quienes buscan mártires ensangrentados sobre los cuales justificar lo injustificable.

Alrededor específicamente del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social debo decir que este es un tema que cada nicaragüense, que es parte del sistema, ha hecho propio en sus preocupaciones desde tiempos de la administración de Violeta Barrios de Chamorro, pasando por Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. En todo ese tiempo nadie lo quiso abordar por su naturaleza espinosa y porque cualquier quimioterapia a aplicar resultaría, en su afán de salvarlo, en una medicina dolorosa y en consecuencia impopular, sin embargo, ante su quiebra total o desaparición, había que tomar una decisión y solo quienes no las toman son los que no se equivocan pues es fácil decir hágase, pero cuando solo cuando beneficia a un sector y lo que se busca es una solución para todos.

Si este gobierno hubiese decidido que la cura fuese cualquier otra, por ejemplo, subir el año de jubilación o el número de cotizaciones para jubilarse el país posiblemente estaría incendiado, pero al margen de que si aquella o esta medida son las correctas, la situación de INSS no va a cambiar con la destrucción de Nicaragua sino en la mesa de negociación donde estemos claros que todos podemos encontrar la salida si tomamos conciencia, como un acto de justicia social, que los viejitos que aunque hayan cotizado poco lo hicieron, que los trabajadores merecen ser protegidos, que los empresarios tienen intereses legítimos por los que velar y que el gobierno, que administra un bien que es específicamente de los que han cotizado, debe velar por la transparencia y la eficiencia de esa entidad.

Soy solamente un nicaragüense más que siente aflicción en su corazón por escenas violentas que veo reeditadas y que desde la misma manera que condené ayer lo hago hoy. No vale amigos estimular las manos que se alzan contra el país. Cuando hay muertes, cuando hay heridos y cuando hay insultos no son personas las que sufren sino familias a las que se abre heridas que causan resentimientos y que son diabéticas porque duran años y décadas en sanar y muchas veces terminan amputando nuestra capacidad de comunicarnos y de entendernos civilizadamente.

Hay un temario que debemos conversar. Hay temas más allá del INSS que tienen que ser puestas sobre la mesa para ser discutidas porque Nicaragua es primero. Aquí hay que deponer la soberbia y abrazar el interés del país. Hay que bajar los tonos y cristianamente introducirnos a las soluciones para no perder lo que hoy tenemos. Hay que hacer de la crisis una oportunidad, pero no para el oportunismo, sino para que la sensatez de paso a una recomposición que fortalezca lo bueno y desgrane lo malo. Somos nicaragüenses que de uno u otro lado aspiramos al bienestar personal sí, pero es más importante el bienestar general, porque desde la satisfacción de todos es que tendremos mejores asideros para sujetar los propósitos que nos hemos trazado.

Debo decir finalmente a los que furibundamente me atacan porque soy parte de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, que mi identidad liberal sigue siendo la misma, que sé reconocer lo mucho de bueno que desde esta opción se ha hecho en los últimos diez años y que me siento en la total y absoluta libertad para aconsejar desde mi opinión pública sobre los desaciertos que puedan surgir como consecuencia del ejercicio del poder y eso no tiene por qué hacerme enemigo de nadie porque sobre mi hermosa espalda no tengo el fierro de nadie, ni soy dueño de nadie y mi vida no gira en función del capricho de este o aquel y en consecuencia vivo mi libertad para apoyar lo que creo es de mayor conveniencia para mi país por el cual he expuesto todo.

Es fácil decir cualquier cosa y hacer supuesto periodismo proyectando agendas políticas con la finalidad de vestirte de gallito para que te digan que los tienes bien puesto y es más aún fácil hacerlo cuando ignoras la historia cuando solo ves el presente sin saber de dónde venimos y hacia donde podemos ir. Hablar de paz, reflexionar, cristianizar mensajes, tratar de sumar y multiplicar son cruces frente a los Dráculas que se sienten exorcizados porque existimos quienes no estamos sintonizados con la guerra, el caos o el insulto y por ello me llaman camaleón y vendido.

Puedo afirmarles que sí he cambiado que hice de la tolerancia y la paz que Dios puso en mi corazón una conducta de vida y por eso invito a todos a calmar las aguas, a llamar a la tolerancia, a identificar en la pobreza, el atraso y la miseria a nuestro enemigo y en consecuencia a dejar a un lado la politiquería porque si nos damos cuenta a estas alturas el origen de la crisis, que fue la reforma del INSS, ya se olvidó y otros temas tomaron su lugar porque claros intereses lo introdujeron con el fin de desestabilizar el país a cualquier costo porque ya provocaron el derrame de sangre que buscaban para enloquecer.

Siéntese, conversen, platiquen, dialoguen, entiéndanse, negocien, hablen o pacten pero por favor no más violencia, no más sangre, no más insultos. Invoquemos el respeto, la paz, la tolerancia. No más sufrimientos para Nicaragua. Sabiduría para los gobernantes y para los gobernados. Lo pido y lo clamo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amen.