Diálogo como instrumento de paz y memoria histórica

Submitted bytortilla onVie, 04/05/2018 - 20:39

Ligia Arana García*, 4 de mayo 2018

Hacer prevalecer el diálogo sobre
 la violencia y la razón sobre los rencores.

 Esquipulas II (Preámbulo)

Esta frase trascendental escrita hace décadas, cobra singular vigencia en nuestra Nicaragua en los momentos aciagos que vivimos. Nunca imaginé que en el ocaso de mi vida - experimenté la furia del somocismo, la luz del amanecer de la Revolución Popular Sandinista, la guerra cruel que nos robó la alegría y la génesis de una paz, que en la segunda etapa de la Revolución creíamos consolidada - que sería testigo de primera fila de los lamentables sucesos acaecidos recientemente que han tenido como colofón la pérdida de vidas valiosas truncadas en plena juventud.  Mis condolencias a familiares de las víctimas en estos momentos de dolor. Estoy segura de que la Comisión de la Verdad ,ya anunciada por miembros del Parlamento, esclarecerá los hechos y se castigará a los culpables.

Es realmente doloroso reconocer que la memoria histórica -en ciertos sectores de nuestra sociedad – se difumina y olvidamos que el odio acendrado en los corazones marcados por el rencor nos aleja de rutas de progreso y estabilidad.

Es necesario - apelo nuevamente a la memoria histórica - recordar que durante los diez últimos años, nuestro país ha experimentado un crecimiento económico muy importante - a pesar de  la crisis financiera mundial - reconocido por moros y cristianos como uno de los más significativos de América Latina. Asimismo, el bienestar social se evidencia en la disminución de la pobreza que se traduce en mejoría para las familias y hogares de los menos favorecidos de nuestra patria, restituyendo derechos conculcados a la mayoría empobrecida . Se han construido viviendas para el pueblo, parques, escuelas , hospitales, carreteras. Se ha transformado el rostro de nuestras ciudades y hoy goza de energía eléctrica más del 95% de nuestra población. Es en esta década que muchas comunidades campesinas experimentaron por primera vez el derecho postergado de contar con luz eléctrica en sus viviendas.

Es el Gobierno actual el que propicia y concreta la desaparición de edificios ruinosos, eternos testigos del terremoto de 1972, que albergaban a familias olvidadas, en constante peligro debido a la alta sismicidad de nuestra capital. Estas familias recibieron casas, les fue restituido el derecho de habitar una vivienda digna y a enfrentar el futuro en condiciones más humanas. Asimismo, en 2014 cuando dos sismos asolaron varias ciudades de nuestro país, la población afectada encontró inmediata respuesta con la construcción de sus  viviendas sin costo alguno.  Encuentran alguna diferencia -quienes ya tenían memoria en 1998- con la actuación del gobierno de turno de esa época que negó sistemáticamente apoyo ante los requerimientos de ayuda externados por la Alcaldesa Sandinista de Posoltega, la compañera Felícita Zeledón por los desastres causados por el huracán Mitch que provocó el deslave del volcán Casita, ocasionando la muerte de casi 2,000 personas que habitaban las comunidades Rolando Rodríguez y El Porvenir.

Es el gobierno Sandinista el que desarrolla programas que benefician a la niñez en el ámbito educativo (merienda escolar que garantiza la retención del alumnado),  y en el campo de la salud, atendiendo enfermedades como el cáncer y las de origen renal con tratamientos (quimioterapia, hemodiálisis)- de altísimo costo para un país como el nuestro.

La seguridad que tenemos no la valoramos en su justa dimensión hasta que – quizá en reuniones de la comunidad- una familia salvadoreña, hondureña o guatemalteca - radicada en Nicaragua - nos expresa su admiración por la tranquilidad, estabilidad y seguridad que gozamos en nuestro país. Este somero recordatorio no logra explicar a profundidad otros importantes avances que en materia social ha experimentado nuestro pueblo.

Todo ello no ha sido fácil, ha implicado mucho esfuerzo, trabajo, dedicación. Construir, avanzar en medio de los complejos retos que nos impone la pobreza. En coherencia con los principios de solidaridad y hermandad se construyeron alianzas que han fortalecido decisiones trascendentales a través del consenso.

El conflicto social es consustancial al desarrollo de las sociedades, sin embargo, los desencuentros y los disensos encuentran vías de solución a través del diálogo. Ese es el llamado que hace el Comandante Daniel Ortega para restituir la paz y tranquilidad  que todos  merecemos, y que se constituye en una responsabilidad compartida por todos los sectores de la sociedad. Gobierno , partidos políticos, Iglesia, Medios de Comunicación, sociedad en general.

Después de los hechos acaecidos, se han suscitado una serie de acontecimientos que evidencia el odio que se ha enquistado en las almas de quienes apuestan a la destrucción del país, sin importarles las consecuencias que seguramente impactará de forma más aguda en los estratos sociales más vulnerables.

La destrucción se ha convertido en una suerte de pasatiempo de sectores violentos alentados por políticos oportunistas que no aman a nuestra patria. La viralización de noticias falsas a través de las redes sociales atiza el fuego de la desunión y aterroriza a amplios sectores de nuestra población.  Barrios  enteros sin agua ni luz  por el vandalismo de personas que reivindican el derecho a protestar, pero que no respetan los derechos de pobladores que se han convertido en  sus rehenes.

Aprovecho este espacio para denunciar las reiteradas amenazas de muerte que mis hijos Marcio Vargas Arana  y Carlos Vargas Arana - sobre todo el primero - han recibido a través de las redes sociales por parte de fuerzas oscuras que criminalizan la opción política de las personas. También apoyo - porque fui testigo - de la denuncia pública  que hizo mi hijo sobre la intimidación de que fuimos objeto hace pocos días cerca de la media noche y que atribuyó a personas enviadas por el MRS. Ello provocó la inmediata reacción de la dirigencia de este partido a través de un comunicado oficial en el que descalifican a mi hijo y dicen apenas conocer. Claro que lo conocen como conocieron a mi esposo ya fallecido, como me conocen a mí.  Somos Sandinistas y lo seremos siempre a mucha honra y con mucho orgullo.

Espero de todo corazón que  este episodio desafortunado en la historia de nuestro país nos permita a todas y todos reflexionar sobre la forma idónea de aportar a la consolidación de una paz duradera. En este momento el diálogo es la única vía para lograrlo.  

“No hay camino hacia la paz, la paz es el camino”
Gandhi

*Académica universitaria-jubilada- con 34 años de experiencia. Máster en Género y Desarrollo