Yo quiero la Paz

Submitted bytortilla onDom, 27/05/2018 - 13:32

Moisés Absalón Pastora, Detalles del Momento, 27 de mayo 2018

La Paz no es mercancía, no es una pieza de trueque o cosa con la que tengamos que negociar. La Paz es un bien de la humanidad y desde el primer trazo que la artística mano de Dios hizo sobre el lienzo del universo para dibujar sus encantos milagrosos y plasmar en ella el diminuto grano de mostaza que representa la tierra, millones y millones de seres humanos han muerto por abrazarla.

La construcción de un estado de derecho comenzará cuando entendamos que las paz es la consecuencia de la justicia, pero esta nunca será posible  por nuestra propia mano; la igualdad será en la medida que tengamos un sentido mínimo de tolerancia, la libertad podrá ser para todos en la medida que sepamos administrar la verdad que es la que nos hace libres; la  prosperidad solo será efectiva si juntos nos convertimos en la fuerza para alcanzarla, la solidaridad la podremos entender solo cuando aceptemos que es para quien la necesita pero no para todos, es necesario, que cada ser humano tenga la oportunidad de desarrollar su potencial y que sus necesidades básicas estén resueltas pero eso no será si seguimos por el mismo camino del pasado.

Los nicaragüenses somos indudablemente gente conflictiva y a través de la historia siempre hemos tenido que sentarnos, en función de “avanzar” un trecho más, con nuestras caras, odios y en contra sentido con venganza para negociar “altos al fuego” que nunca detuvieron nada porque siempre rebobinamos para atrás para obligarnos una y otra vez a comenzar de cero con los consabidos odios de la polarización y la descalificación.

Mientras el tiempo avanza, a partir de los circunstanciales hechos que originaron los acontecimientos del 19 de abril, el paradisíaco y envidiado país que teníamos entonces se desploma en caída libre a un abismo sin fondo del que costará salir más en la medida que no hagamos lo correcto para propiciar por la vía del rescate el ascenso hacia el punto de control en el que estábamos un día antes del desastre.

Mi corazón no es de piedra y me duele cada compatriota muerto, sea del lado que sea, asesinado por la intransigencia y el absolutismo y espero que una investigación transparente concluya quienes fueron los asesinos intelectuales y materiales a través de una investigación transparente que arreste, procese y determine culpabilidades o inocencias de manera que se traiga al centro de nuestra convivencia un espíritu efectivo de justicia que nos ponga en el punto de arranque de un proceso de reconciliación que ante la evidencia y polarización de los hechos nos tomará desgraciadamente mucho tiempo alcanzar.

Me invitó el gobierno a ser parte del “Diálogo Nacional” en representación de la sociedad civil. Al respecto, y dadas las opciones que tenía, como cruzarme de brazos y no hacer nada, o ser una voz para ser oída y llegar de alguna manera al corazón endurecido de las posiciones que ya hemos conocido, consulté a mi esposa tan trascendental decisión y me dio luz verde para exponer desde un prisma de reconciliación cristiana lo que mi conciencia me dicta en esta encrucijada fatal de nuestra historia.

No trabajo ni pertenezco al gobierno y estoy como otros con la misma característica, pero en mi caso, representando desde mis experiencias los valores históricos y contemporáneos de una sociedad que sé que quiere la paz y representa en sí una posición mayoritaria de aquella que cree que el método de solución a nuestros problemas se logrará por la violencia, el derramamiento de sangre y el caos generalizado por todo el país a través del pillaje, el asalto y el vandalismo como método terrorista.

Benito Juárez, presidente de México, inmortalizó aquella frase de que “ENTRE LOS INDIVIDUO, COMO ENTRE LAS NACIONES, EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ.”  Expresa tan célebre pensamiento la conciencia universal de que todos, tanto individuos o naciones, son libres y soberanos con el derecho de auto-gobernarse y auto-determinarse. Señala el respeto en lo singular y en lo colectivo como base de la dignidad humana. El apotegma fue expresado en el contexto de la recuperación de la Independencia de México después de cuatro años de luchas, donde Benito Juárez expresa la obligación de todas las naciones (en especial las invasoras) de respetar el derecho ajeno (en este caso, el derecho de México), pues es el único camino para una convivencia pacífica.

Hoy por hoy lo que más necesita Nicaragua es la paz como único camino para ir al encuentro de sus propias soluciones. Gústele a quien no le guste éste país logró en sus últimos 11 años, la seguridad, la estabilidad, el crecimiento, el desarrollo y el progreso que comparativamente en una misma distancia y con otros gobiernos no se había logrado antes. No se pueden ocultar los miles de kilómetros de carreteras de primer mundo que se han construido; no pueden invisivilizarse los 16 nuevos hospitales departamentales y regionales ni los dos de referencia nacional que equipados con la más alta tecnología existen; No se puede negar que por primera vez en la historia de nuestra vida republicana la costa atlántica fue conectada con el pacífico; que tecnológicamente el país jamás tuvo tanto desarrollo; que turísticamente fuimos el boom continental; que la lucha contra la miseria arrojó resultados internacionalmente reconocidos y en la misma sintonía la reducción de la mortalidad infantil y materna y que todo ello fue posible por la misma voluntad política que permitió que a través de más de 40 proyectos sociales que el plan techo, la merienda alimenticia, las viviendas de carácter popular, la cobertura para los adultos mayores, el bono para los bachilleres, la inversión eficaz del 6% de las universidades, la promoción y construcción de monumentales estructuras deportivas, son realidades que no pueden ocultarse.

Podrán decir con mucha razón que esa es obligación de todo gobierno porque todo eso sale de nuestros impuestos y no se equivocan, pero sí lo hacen cuando no dicen que los otros no lo hicieron, que aquellos se dedicaron más a sus intereses grupales o personales que a los de los demás y eso sí marca una gran diferencia cuando quien lo admite es la comunidad internacional que jamás dejó de reconocer los avances sincronizados y simultáneamente ejecutados en todos los campos donde el país requiriera crecer para ir saldando poco a poco el enorme déficit de miseria que lo consumía.

Desgraciadamente eso comenzó a ser pasado desde el 19 de abril cuando un error, como las reformas al INSS llevaron a otro error, el asesinato contra los jóvenes estudiantes y a partir de ahí el de un grupo de politiqueros que se aprovecharon de los chavalos para ambientar con el millonario financiamiento norteamericano un golpe de estado que les resuelva lo que desde su propia propuesta política no han logrado hasta tener al país bajo la figura de tierra de nadie.

Los que mueven los hilos de éste golpe de estado, sobre el cual ya habrá tiempo para escribir un libro blanco, nunca imaginaron que los eventos que la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos califica como “circunstanciales” a partir del 19 de abril les representara una oportunidad para lanzarse como un Pitbull, tras haber olfateado sangre, sobre la yugular de aquel a quien consideran su enemigo, aunque en la década de los ochenta fueran parte de la década perdida donde por ejemplo Carlos Tunnerman Bernein, ministro de educación entonces, ensañaba a nuestros niños que una granada más una granada era igual a dos granadas, que tres Akas más cinco Akás eran igual a ocho Akás; donde Dora María Tellez como Ministra de Salud solo te recetaba aspirinitas y amputaciones; donde el inmodesto de Henry Ruiz era ministro desplanificado de una economía que alcanzó una hiperinflación histórica para nuestro continente; donde Hugo Torrez era general del Ejército Popular Sandinista que bombardeaba poblaciones enteras en la Costa Atlántica y centro del país; donde Victor Hugo Tinoco era vice canciller; Donde Luis Carrión y James Stanley Weehlock eran miembros de la dirección nacional; donde Vilma Nuñez de Escorcia era tremenda militante del partido en el poder y así otros que jamás fueron capaces de pedir perdón por las barbaridades que hicieron y que son los que nos quieren venir a hablar de democracia y que aunque siendo ellos extremistas ideólogos del marxismo, se alían con Estados Unidos que financia todo lo que vemos porque el imperio considera que no puede dejar pasar esta oportunidad dado que Nicaragua es un pésimo ejemplo de cómo un país ha logrado crecer teniendo como piso la tolerancia y el respeto por los demás y si eso se niega es porque agencias especializadas que asesoran a los titiriteros que mueven los hijos de toda esta conflagración vienen desde hace meses construyendo este escenario explosivo que jamás pensó o consideró que pudiera cortar los plazos y los tiempos de una situación tan fortuita que hoy les permite empujar hacia un golpe de estado.

¿Políticamente qué realidad política había antes del 19 de abril en Nicaragua?

El Movimiento anti canal organizó más de cien marchas por todo el país y solo dos fueron contenidas porque sus planes eran imponer en Managua el caos; Los que al final terminaron siendo los CxL, después de un proceso que los anduvo de sigla en sigla, realizaron todos los miércoles -se acuerdan- 68 marchas rotonderas que suspendieron por falta de clientela; Cada quien, desde el impresionante libertinaje que tenemos, siempre dijo desde la corporación, 100% Noticias, La Prensa, El Nuevo Diario, Confidencial, Canal 12, 14 y 23 lo que quiso y más aún desde las nunca creíbles redes sociales, léase Facebook, donde los misiles de la mentira acabaron con toda dignidad humana que se les pusiera en frente; Fue siempre tan evidente la libertad de expresión y pensamiento que hasta altos jerarcas católicos que ya conocemos se animaron a vestirse de líderes políticos, seguramente animados a llenar el vacío de aquellos oposicionistas que desde los partidos formales o desde la sociedad civil nunca fueron capaces de proyectar un discurso coherente, una propuesta posible o un interés, que desprendido del egoísmo, les permitiera unirse para enfrentar, a quien por no poder vencer electoralmente, lo acusaron de fraude cada vez que desde el 2006 ganó una elección.

La coyuntura que hoy el oposicionismo aprovecha, a nombre de una tragedia que nadie quiso ni nunca querrá, es para alcanzar lo que por métodos institucionales y constitucionales no pueden y optan por un ataque perversamente diseñado donde la mentira es verdad y la verdad es mentira, donde convierten a las víctimas en victimarios y a los victimarios en víctimas para imponer una sicología del terror inédita donde toda sangre derramada, toda muerte, herido, quema, tortura, destrucción, saqueo, tranque, amenaza y ofensa es elaboración del gobierno y para incrustar el objetivo como realidad algunos medios de comunicación se han prestado desde su desenfrenada e irresponsable dirección a destruir el país no importa lo que cueste en el futuro volver al día antes del 19 de abril.

Ninguna maldad puede prevalecer y es tan cierto que la intensidad de toda esta locura, cuya solución debe pasar por un Diálogo Civilizado sin dados cargados, está bajando y por la Gracia de Dios llegará el momento en que le pongamos freno, pero entonces vendrán las verdades y nuestros ciudadanos conocerán cómo se planeó, cómo pasó, quienes lo ordenaron, de donde se financió y qué rostros se prestaron a toda esta infamia. Una monstruosidad de éste tamaño que se acerca, en medio de lágrimas, dolor y angustia, al centenar de muertos, reclama efectivamente justicia para las madres, para los padres, para las esposas y para los hijos de cada uno de esos compatriotas que ya no están con nosotros y a los que hay que hacer un gran monumento a la paz que nos sirva a todos como un recuerdo permanente de lo que jamás debió suceder para que se nos imponga borrar de nuestro diccionario toda expresión de intolerancia.

Yo quiero la paz, el pueblo quiere la paz, todos los nicaragüenses queremos la paz.  Quiero la Paz real porque es el resultado del amor y la sabiduría, porque es la victoria del bien sobre el mal, entendida desde el ser mismo de donde salen las transformaciones para el camino de la Paz, de la amistad, convivencia y alianza entre los hombres; con ella no hay presencia de egoísmos, competencias, envidias y mezquindades. La Paz en sí misma debería darse sin requerimientos, exigencias, protocolos, convenios o alianzas. Por eso no solo debemos hablar de paz, sino que debemos creer en ella y trabajar unidos para alcanzarla sinceramente.

Como en su momento dijo Mahatma Ghandy:  Humildemente me esforzaré en amar, en decir la verdad, en ser honesto y puro, en no poseer nada que no me sea necesario, en ganarme el sueldo con el trabajo, en estar atento siempre a lo que como y bebo, en no tener nunca miedo, en respetar las creencias de los demás, en buscar siempre lo mejor para todos, en ser un hermano para todos mis hermanos

POR NICARAGUA CUESTE LO QUE CUESTE ASÍ PIENSO EN EL MOMENTO.