% Noticias de la sociedad del espectáculo

Submitted bytortilla onVie, 08/06/2018 - 14:31

Santiago Molina, 8 de junio 2018

Viendo  un canal televisivo  donde a diario se transmite la noticia como una mercancía política, me hizo recordar al escritor francés Guy Debord (1931-1994), quien en su obra La sociedad del espectáculo (1967), definiera de manera contundente los hilos  que mueven la sociedad moderna:”el espectáculo  es la principal producción de la sociedad actual".  Decía  yo, “la noticia como una mercancía política”, pues dicho canal al que me refiero está llevando a sus últimas consecuencias  la manipulación  de la información periodística, sustituyendo sin  tregua alguna a la propia realidad; en consecuencia, nuestro comportamiento  está siendo  comandado por este espectáculo visual y sonoro.

Es aquí que  la profundidad critica de Guy Debord nos ilumina, cuando dice: "el espectáculo no es un conjunto de imágenes sino una relación social entre las personas mediatizadas por las imágenes". Dicho canal nos presenta en carrusel imágenes de disturbios callejeros, comentadas con un léxico muy pobre pero cuya primera intención es darnos a entender que “el malo” es el gobierno  reprimiendo manifestaciones de carácter “pacífico”. Mucha razón tuvo Bachelard al decirnos: “toda imagen  sueña ser grande”, significando para nosotros que las imágenes en su amplificación conquistadora no solo quieren comprar el alma (igual que Chíchikov en Las almas muertas de Gogol) del espectador nicaragüense, sino que están  aspirando también a llamar la atención a poderes oscuros más allá de nuestras fronteras. 

Esta acumulación de noticias, es lo que Debord teóricamente define como la “sociedad del espectáculo”,  donde  toda  experiencia cotidiana se  convierte en simulación  fantasmática. Dicho canal, con el fin de hacernos creer en la “presencia rusa” y en una “masacre de inocentes”, difundieron en sincronía las imágenes siguientes: 1: masa encefálica expuesta que la cámara fija; 2: bala supuestamente de origen ruso; 3: sepelio con banderas azul y blanco. Descarnado montaje de amplia matriz ya reconocida (la rusofobia ), estimula el morbo del espectador, tomado como el zombi sin voz de las películas grotescas.

Toda esta información espectacular  atiza la chispa de  la violencia, llama al enfrentamiento entre hermanos, incita a destruir nuestras ciudades: cínica estrategia mediática  que forma parte del plan golpista, que sigue paso a paso las instrucciones   del panfleto de Gene Sharp. Los ciudadanos no desean ser espectadores de hechos que recuerden escenas de guerra pasadas. Además,  dicho canal también ha desplegado  toda una puesta en escena propagandística, tales como la descarada utilización de slogans  y canciones pertenecientes al patrimonio moral de la lucha de los movimientos de izquierda.

La derecha tiene poco que aportar en este sentido, yo no recuerdo una canción derechista que remueva mi consciencia política (Lili Marlen no endulza mi oído), todas las canciones de protesta social han nacido de la lucha  de los obreros por sus derechos sociales en las barricadas de los siglos pasados,  y  siempre  será así en los siglos venideros. Al respecto, los personajes   entrevistados por dicho canal al pie de los tranques no son obreros ni estudiantes,  simplemente, son pandilleros: su jerga los delata. Guy Debord nos pone al tanto de esta mascarada oportunista, cuando dice: “Todo lo que era directamente vivido, se aleja hoy en una representación”. 

En este sentido, dicho canal es el simulacro in vivo de algo que no está ocurriendo, cuando lo que ciertamente  ocurre es una inmensa acumulación  de noticias-mercancías donde lo real deviene total  apariencia. Los nicaragüenses conocemos poco de mecanismos para descifrar los códigos visuales, la información diluviana puede  ahogarnos en su permanente marejada. Los procedimientos para manipular la realidad nos acosan: en la guerra de  imágenes el soldado desinformado es el primero que muere en la trinchera virtual, por eso tantas personas caen como moscas en la trampa de las redes sociales, victimas –diría Magritte- de La traición de las imágenes.

Aquélla frase de un conocido artista: el arte hace visible lo invisible, desgraciadamente ahora también lo puede hacer esta afinada manipulación. Han difundido imágenes de madres llorando, que no son las madres de los supuestos hijos muertos; han mostrado batallas en las calles donde no se divisa ningún policía, sino vándalos atacando un puesto policial completamente murado. Hay ciudadanos que aparecieron vivos días después de estar inscritos como muertos en una lista fantasmal. Todo lo que Guy Debord escribiera  lo ha hecho realidad dicho canal: convertir nuestra vida en un puro espectáculo las 24 horas del día.