Leonardo Boff *, 24 de junio 2018
“Señor, haz de mi un instrumento de tu paz”
(San Francisco de Asís)
Ante los lamentables hechos de violencia que han sacudido a Nicaragua, como consecuencia de protestas y otras acciones tendientes a oponerse ante una medida gubernamental concreta ya retirada de la discusión pública por el propio Presidente de la República, hoy queremos entregar una palabra desde la reflexión Cristiana sobre estos sucesos no queridos por la inmensa mayoría del pueblo de Nicaragua.
Toda persona tiene derecho a expresar su disconformidad con alguna medida o acción que venga desde el Gobierno y sustentada desde la acción económica, más, si se tratan de medidas que afecten de una u otra forma al bienestar de las personas ya jubiladas. Es lo que ocurrió en abril pasado cuando se intentó hacer una reforma al Sistema de Pensiones que rige hoy para los adscritos al mismo. Ese intento de reforma a las pensiones ya no existe, se retiró hace semanas.
Este hecho, estrictamente técnico-político, ha derivado en una serie de protestas, hechos de violencia y conformación de una oposición virulenta que no cesa de manifestarse con argumentos y acciones alejadas de una sana convivencia democrática de la cual toda Nicaragua se sentía orgullosa. Es decir, un Gobierno que propone medidas tendientes a fortalecer el bien común y una oposición política con plena libertad para expresar sus divergencias y oposiciones normales en un sistema político de respeto mutuo.
Sin embargo, desde hace dos meses el mundo observa con estupor una seguidilla de hechos violentos y observa a diario a un sector de la oposición que persiste más que en una vocación de entendimiento, en una vocación de enfrentamiento. Además de obstaculizar el libre tránsito de las personas y mercancías en algunos puntos del territorio nicaragüense.
Esas acciones, ni el Gobierno, ni el Parlamento, ni los Tribunales lo pueden aceptar, simplemente porque no es ni la posición ni el espíritu de una mayoría, todavía silenciosa, que quiere paz para estudiar y trabajar por un país que está en la senda del progreso y el bienestar para sus ciudadanos, en especial mirando a los sectores sociales más vulnerables y pobres.
Ante estos lamentables acontecimientos y observando la prolongación de una espiral de violencia del todo condenable, se llamó a constituir una Mesa de Diálogo Nacional en que la Iglesia Católica de Nicaragua es Mediadora y Testigo. Esta instancia ha funcionado y sorteado diversos obstáculos, pero con la buena voluntad de sus miembros, sigue funcionando. Es el deseo de las más altas autoridades políticas de Nicaragua, eso nos consta y de esto puede dar cuenta la prensa mundial que ha difundido las noticias sobre cómo ha avanzado ese diálogo -superando malos entendidos y prejuicios- y la plena disposición del Gobierno para invitar a varias Comisiones de Organismos Internacionales para que observen in situ la realidad que como país hoy vive esta crisis que ya debe terminar, todo en un marco de respeto, sin consignas ni caricaturas irrespetuosas e inaceptables.
Como Cristianos y personas de buena Voluntad que conocemos bien a esta Nación Centroamericana que supo construir desde el martirologio de su pueblo y con su revolución Sandinista de los años 80, hoy, nos situamos junto a lo que postula el Gobierno en las mesas de diálogo nacional: Volver a la convivencia democrática, rechazar todo tipo de violencia, respetar el orden constitucional jurídico de la Nación y restablecer el diálogo y genuina comunicación para superar legítimas diferencias. En una palabra; potenciar la convivencia democrática para desterrar el caos, la violencia y la desestabilización institucional que algunos, irresponsablemente, tienen como fin último sin considerar el bien común de ese querido país.
Finalmente, hacemos nuestras las proféticas palabras del Papa Francisco referidas a la necesidad de estar siempre disponibles para el Diálogo como servicio al bien común y a la paz:
“A través del diálogo podemos aprender a ver que el otro no es una amenaza, sino un don de Dios, que nos interpela y pide ser reconocido. Dialogar ayuda a las personas a humanizar las relaciones y a superar las incomprensiones…Si no hay diálogo aumentan los problemas, los malentendidos, las divisiones”.
(Papa Francisco; Radio Vaticano / marzo 11 de 2017)
Managua, 24 de junio de 2018
Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.
*Leonardo Boff es teólogo y filósofo brasileño y escritor