¡Desvergonzados!

Submitted bytortilla onMié, 01/08/2018 - 21:20

José Luis Callaci, 1ero de agosto 2018

Hay quienes suelen llamarse de izquierda pero que en su modorra intelectual y comodidades de buena vida se pasan un día sí y otro también azuzando a la opinión pública mediante la difusión en las redes sociales de viejas declaraciones del Presidente de Nicaragua sobre sus interpretaciones de antecedentes históricos que se las considera afectan a Costa Rica. Sería bueno que estos gatilleros  intelectuales, de a buena distancia,  digan que es lo que les impulsa.  ¿El deseo de encender ánimos, a veces  con cierto tufo xenofóbico,  para provocar un enfrentamiento entre nuestros países? Tamaña irresponsabilidad, llegado el momento,  tendrá que pagar su precio.

Bien podrían estas personas y quienes las secundan ocuparse en hablar de los grandes problemas que padece  Costa Rica,  sometida hoy a normas espurias e inconstitucionales creadas por ladrones para beneficio de  otros ladrones.   Buenos  parecen resultar para ver la paja en el ojo ajeno y no la astilla en el propio.  Y no salgan con su cacareadas descalificaciones, copiadas algunas  de medios manejados desde el norte del Río Bravo, de que con estas afirmaciones estamos defendiendo a  gobiernos de países vecinos, llámese de Nicaragua o de Venezuela, porque este no es el caso.   

Les invito a hablar  sobre  las llamadas pensiones millonarias o caviar  de 10, 20, 30 mil dólares mensuales que reciben  cerca de 10 mil descarados miembros de todo el mosaico político  y de los siderales salarios de jerarcas de instituciones públicas, incluídas las académicas, mientras la inmenza mayoría  de nuestro pueblo incluídas personas que desempeñaron en la función pública  iguales funciones y hasta superiores tienen que conformarse con migajas que no les  alcanzan para satisfacer las necesidades más básicas.  Todo sustentado en  un ignominioso sistema, creado por gobiernos neoliberales,  para beneficio de lo que ya es una especie de Casta de Privilegiados, domesticados algunos,  en una sociedad que se jacta de ser democrática.

¡Desvergonzados! Al menos expliquen por qué callan, tal vez algunas razones sean comprensibles y aceptables, otras por supuesto que no. Expliquen por ejemplo  si esos silencios se deben a amiguismos, parentezcos, conveniencias personales o a un  miedo de cobardes  por no atreverse a hablar de los graves problemas de corrupciòn institucionalizada que vive nuestro país por temor a  esas sofisticadas represalias conocidas como “ fumigaciones” y “ninguneos” que aislan  de la sociedad a los considerados rebeldes. Muy valientes se sienten para criticar y hasta organizar manifestaciones de repudio contra lo que consideran malo de nuestros vecinos  pero muy cobardes para actuar de igual forma cuando se trata de lo propio. Estan aquellos que seguirán diciendo que  los que así se comportan forman parte de la llamada  “gouche caviar” costarricense o izquierda caviar,   pero para quien suscribe este escrito ni siquiera eso se merecen. Por respeto a los cientos de  miles hombres y mujeres de izquierda en todo el mundo  que siguen haciendo sacrificios, pasando penurias y pagando  incluso con su  vida  por defender sus  ideales de justicia y  paz social.