Juan Maltes, 26 de septiembre 2018
A principios de la presente semana, Monseñor Rolando Alvarez, escribió un pequeño o corto artículo en un diario local de oposición, donde “aconseja” (entre comillas) que en Nicaragua debe haber una cultura de diálogo.
Y así, en 10 puntos, como si fuera un Moisés con los Diez Mandamientos se va explayando o intentando embaucar al pueblo nicaraguense, sobre lo que él piensa debe ser “una cultura de diálogo para Nicaragua”. ABRASE VISTO SEMEJANTE BARBARIDAD Y SEMEJANTE DESFACHATEZ.
Cómo se le ocurre a este señor hablar de diálogo, cuando él ha sido en los últimos tiempos un paradigma y un aventajado alumno del anti-diálogo y un propulsor de la violencia sin límites que ayudó entre marzo y agosto del presente año a regar de sangre de hermanos el territorio nacional.
CÓMO SE ATREVE este mal llamado sacerdote a explicar lo que debe ser un diálogo entre nicaraguenses si él, violentando los consejos del propio Jesus El Cristo de amaos los unos a los otros, más bien envió a las ordas antidiálogo a masacrar al pueblo en las rotondas con sus temibles barricadas y sus temibles turbas enmascaradas.
Si Cristo nos dijo amaos los unos a los otros, Monseñor Rolando Alvarez, durante esos terribles meses de odio y destrucción le dijo al pueblo MATAOS LOS UNOS A LOS OTROS, porque su misión era destruir al gobierno sandinista y a sus dirigentes Daniel Ortega, Rosario Murillo, a los jefes de la Policía Nacionasl y a los altos mandos del Ejército de Nicaragua. Ni más ni menos… esa era la mision.
Señaba Monseñor Alvarez y sus CUATES los también monseñores Silvio Baez y Juan Alberto Mata (no matarás), con ver al Ejército de Nicaragua desplegado en las calles masacrando a los partidarios sandinistas. Pero estaban y aún están tan ciego y llenos de odio y maldad, que no se han dado cuenta que Nicaragua tiene un ejército institucionalizado que solo responde a los intereses nacionales… única y exclusivamente.
Pero regresemos a los diez puntos de Rolando Alvarez y sus CUATES, porque alli están metidos también sus dos amigotes Báez y Mata (no matarás).
Pues bien, Monseñor Alvarez con un pensamiento, digamos sin ofender, un poco serio, repite, repite y repite lo que para él debe ser una cultura de diálogo para Nicaragua.
Pero… tendrá Alvarez memoria de elefante o memoria de chorlito? Al parecer su memoria es la segunda opción, porque dá la impresión que tiene pérdida de la memoria.
Se le habrá olvidado al sacerdote Alvarez que, durante el fracasado diálogo se burlaba abiertamente y le declaraba al mandatario Daniel Ortega que sus días como presidente de Nicaragua estaban contados?
Se le habrá olvidado al sacerdote Alvarez que durante ese mal llamado diálogo él, Alvarez, llevaba la voz cantante junto con sus pares Báez y Mata (no matarás) para destituir al Presidente Ortega y para que la derecha golpista tomara el poder?
Se le habrá olvidado a Monseñor Alvarez que él y los también sacerdotes Silvio Báez y Juan Mata (no matarás), fueron parte importantísima en el intento de golpe de estado que se vino fraguando desde hace más de tres años en casas privadas y en medios de comunicacion golpistas de la extrema derecha.
Para qué quiere más diálogo Alvarez? Para seguir confabulando contra la estabilidad del país?
En lugar de proponer sus 10 puntos, Monseñor Alvarez debe en primer lugar pedirle perdón al pueblo nicaraguense por tanta sangre inocente que corrió en Nicaragua por culpa de malos nicaraguenses como esos tres sacerdotes.
ALVAREZ, BAEZ Y MATA (NO MATARAS), LES DEMANDO QUE PIDAN YA PERDON AL PUEBLO QUE FUE VICTIMA DE UNA MISERABLE TRAICION.