La Prensa - un Partido de papel

Submitted bytortilla onJue, 25/05/2017 - 17:12

Moisés Absalón Pastora, 25 de mayo 2017

“Este es el empresario nica que cabildea en EE.UU. para suavizar la Nica Act” y a continuación el Diario La Prensa pone una foto de Roberto Arguello, cómo si lo actuado por éste ciudadano, que defiende a su país por lo que considera una amenaza velada contra Nicaragua fuera un crimen y casa casi, que ponen sobre la toma el “se busca”, lo que contrasta con el enorme despliegue de interés político con aquellos que movieron sus patitas a Washington para poner quejas a fin que el imperio les resuelva lo que por su propia incapacidad no pueden en nuestro suelo.

Ese titular de quien publicitariamente se llama “el diario de los nicaragüenses” me dejó un mal sabor. Porque esto que hoy leemos no es la Prensa de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, no es la institución periodística que se apegaba a la verdad, arropada en los principios y valores que se originaban en la sociedad. No, La Prensa de hoy no tiene nada que ver con eso y éste ataque velado contra quien en Estados Unidos hace lo que corresponde como nicaragüense fiel a su país, para frenar una amenaza efectivamente y real contra su nación, me llenó de indignación porque el interés de los escribanos que deciden en éste diario, es definitivamente imponer su agenda y en consecuencia desde 1990 decidieron ser un partido de papel.

Yo no conozco a Roberto Arguello, únicamente escuchó que es un banquero y que su nombre suena en Miami y que tiene contactos cercanos con la sociedad política imperial.  Para decir más nunca le he visto en persona y por tanto no hay un interés de mi parte por salir en su defensa como el individuo que es, pero sí me gusta que un nicaragüense como defienda a su país y si cualquier otro con iguales capacidades lo hace, que bien, porque cuando nacimos aquí iniciamos una relación intrínseca, inseparable e íntima que nos impone amar nuestro país, procurar lo mejor para él, sentirnos orgullosos de sus símbolos y luchar por las cusas justas que lo dignifiquen y saquen adelante porque nuestra historia está llena de eso, de batallas y guerras que nos ensangrentaron porque hubieron quienes nos empujaron a ello y La Prensa otra vez nos quiere conducir a esos escenarios porque simplemente es un partido de papel.

La Prensa no dice la verdad, sino que impone su verdad. Políticamente no hay distancias ni fronteras entre su editorial, las opiniones de sus colaboradores y su línea noticiosa. Desde 1990 éste país ha querido conducirse a la democracia plena y efectiva y aunque con pasos largos y cortos lo ha logrado, La Prensa, siempre fue el lastre que impidió ir más rápido y así desde el gobierno de Doña Violeta, a la que quisieron desaparecer como socia, siendo ella nada más y nada menos que la viuda de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal;  pasó en el de Arnoldo Alemán disparando con el calibre de los cañones de Navarone porque les comenzaron a cobrar impuestos; siguieron con el de Enrique Bolaños con el que se coludieron para destruir al liberalismo bajo las órdenes de Poul Triveli y ahora contra un Daniel Ortega distinto al de los ochenta, sigue depredando las esperanzas de todo un pueblo estimulando un estado de anarquía que no existe, que solo está en la mente de sus editorialistas y sus editores y que no tengo duda están estimulados por la embajada norteamericana a la que sirven y con la que a toda vista se alinean teniendo como insignia a los que ellos dicen son los “salvadores de la patria” cuando en realidad hablamos de  una oposición fracasada que ella misma ha descrito como inservible, senil, inoperante, incapaz y bruta, pero que al final es el ingrediente diario y sistemático para alimentar su editorial o su página de opinión pues en ella pueden escribir los que son capaces de ver únicamente el punto negro de la hoja y no lo blanco que la circunda.

La Prensa está en contra de todo lo que se oponga a lo que ella dicta desde la estructura del partido de papel que es y desde ese sitial pretende intimidar, quiere mostrar su músculo, quiere evidenciar que es capaz de erosionar, hacer daño y poner a temblar al poder constituido, llámese como se llame, y por eso se lanzan e infunden miedo a quienes no quisieran aparecer expuestos en sus páginas como delincuentes, tal y como lo hicieron con Roberto Arguello y por eso mismo La Prensa está en la picota porque en su afán de estar a favor de los que están en contra y en contra de los que están, desde su nicho como juez de conciencia de lo que sucede en el país, quiere llevar a un estado de postración total a Nicaragua y a los que la queremos ver renacida y dispuesta a luchar por salir adelante.

Uno se pregunta porque en nuestro país existe una “oposición” como la que tenemos hoy, porque tantos partidos y movimientos que se pelean y se dicen entre sí cualquier chanchada con tal de pintarse como “la auténtica oposición”. Porqué tantos “lideres” que se auto llaman democráticos y son incapaces de tolerarse, de verse en una recepción y saludarse con franqueza, sino que cuando se dan la mano en público es para que las personas alrededor los crean que ellos también son gentes, pero más tarde en sus reuniones comenten que se tragaron un sapo al saludar al zutano o al perencejo. Estas preguntas no están vacías, tienen respuestas y están en la carretera norte desde donde editorialmente les escriben qué o no hacer y si se salen del guion les va mal.

Yo no puedo decir que todo lo que sucede en Nicaragua es bueno. Mis ojos no pueden dejar de observar que nuestro empobrecimiento, por las razones que sean, que además son históricas y en las que La Prensa ha tenido que ver como partido de papel que es, genera administrar miserias y es lo que desde 1990 se ha venido haciendo, administrar miseria. Debo enfatizar también que el silencio frente a lo malo ni es conducente ni es moralmente aceptable y está bien señalar lo incorrecto e inapropiado que se hace para corregir, pero está mal que se haga con un sentido destructivo, malévolo y anti patriótico. Caer en eso es ir contra el interés del país, es apuntar con mampuesta al corazón de la nación que son sus ciudadanos pues mucho de lo que editorialmente dice La Prensa tiene que ver con una campaña sistemática por debilitar o derrocar al gobierno actual por la vía estúpidamente equivocada.

El diario La Prensa, que puede ser de cualquiera menos de los nicaragüenses, como dice su slogan, animó a quienes fueron a Washington a poner quejas y a su regreso les puso medallas por esa “HEROICIDAD Y VALENTÍA” de ir al imperio a fundamentar la Nica-Act y para mostrarlas publicaron las fotos de quienes son efectivamente traidores y regala patria al aparecer abrazados, sonrientes y felices con aquellos que hoy nos apuñalan a fuego lento porque no hacemos sus caprichos ni copiamos el modelo nada paradigmático de una democracia que es la policía del mundo, que bombardea e invade al mundo, que pone y quita gobiernos para quedarse con el petróleo del mundo y que vive en la actualidad la peor crisis de su propio sistema político por lo que tiene en expectativa al mundo porque el imperio tiene en la Casa Blanca a un loco capas de cualquier cosa. Esta predisposición de la Prensa de aplaudir y promover canalladas que como la Nica-Act apuestan a descarrilar lo mucho que hemos avanzado es un boomerang que les retorna y les cobra porque hasta ahora lo único que han logrado es que los nuevos Adolfo Díaz, los nuevos Emiliano Chamorro o los sucesores del ingrato de Enrique Bolaños, hayan fortalecido a Daniel Ortega quien no ha tenido que mover un dedo para capitalizar el sentimiento de todos los nicaragüenses que amamos a éste país y que pese a toda adversidad haremos lo que corresponda para seguir adelante.

La Prensa cosecha lo que sembró y si en el surco de su derruida república dispuso campañas difamatorias contra un sector tan importante como los empresarios y algunos de sus líderes como José Adán Aguerrí y Cesar Zamora hoy enfrenta una respuesta contundente, no solo de estos dos personajes, sino de todas las 24 cámaras del Consejo Superior de la Empresa Privada, que reacciona en un comunicado contundente, con el tono propio de la indignación y del basta ya, porque se sabe agredida y ofendida, por quienes paradójicamente viven de la publicidad privada y enredaron su rol de comunicadores con la de difamadores. El periódico de papel está enojado porque el Daniel Ortega de hoy, que nada tiene que ver con el Daniel Ortega de los ochenta, se le ocurrió que los empresarios, los trabajadores y el gobierno mismo podían hacer causa común para que la administración de la miseria fuera más amable y para que a través de ese mecanismo se generara confianza y con la confianza dar un paso a la reconciliación que permitiera el crecimiento económico que sostenidamente tenemos desde hace siete años.

Por favor qué de malo tiene lo anterior, porque voy a llamar corruptos y acomodados a estos empresarios que lo único que no quieren es quedarse como estatuas de sal por la terquedad de seguir viendo hacia el pasado, como si ellos, como si nosotros, como si Nicaragua no tuviera derecho a ver el horizonte del mañana desde las oportunidades del presente. Cómo es posible que el diario La Prensa niegue el sitial institucional que tiene a través de la historia persistiendo en esa línea absurda de ambientar climas de fatalidad que conduzcan otra vez a la descomposición del país, aunque el intento solo sea en el papel, porque en la calle no pasa nada, porque en las cárceles no hay prisioneros políticos, porque no se tortura a nadie, porque ya los nicaragüenses no huyen de su país, porque no hay medios de comunicación cerrados y cualquiera tienen tanta libertad de expresión que puede extremarse si quiere en el libertinaje como lo hace el partido de papel.

Para quienes viven del odio y ven a sus adversarios como enemigos, para quienes no calibran el significado verdadero de las palabras y las descontextualizan de la realidad, solo para satisfacer una línea editorial que quieren dictar desde su partido de papel cómo debemos ver las cosas, es bueno que lean las encuestas y determinen por el resultado de estas por donde andan las cosas. Este país condena a los regala patria que fueron a hacer el papel de tontos útiles pata ambientar la Nica-Act; Este país apoya la alianza empresarial, sindical y gubernamental por la cual crecemos y vamos a seguir creciendo contra toda amenaza que aplaudan los que son verdaderamente traidores; Este país aborrece y no quiere saber nada de una “oposición” mediocre que serpentinamente se muerde entre sí hasta su aniquilación y que más de una década después de haber perdido el poder sigue campante como el Johnny Walker decidida a matarse, a mantenerse dividida, a proyectarse como payasos de caricaturas que no son capaces de hacer una sola propuesta por el bien de Nicaragua; Este país quiere paz, aborrece la guerra, quiere empleos, quiere salir adelante con esos nicaragüenses que realmente la tratan como la madre que es y con ellos y sus esperanzas corregir lo que está mal pero con el propósito de nunca más ir hacia el pasado donde todo se resolvía a balazos sino que a través de la reconciliación efectiva, de la inteligencia y de la sensatez deponer actitudes, ser responsables y entender que la nación es de todos y no es de nadie y que a ella nos debemos.