"Este golpe fallido es, además del trabajo interventor y de la extrema derecha en Nicaragua, una ofensiva del crimen organizado en Centroamérica"

Submitted bytortilla onJue, 11/10/2018 - 10:16

Entrevista con Edgardo García de la Asociación de Trabajadores del Campo

Nicaragua vivió durante más de 40 años la dictadura más sangrienta de américa latina, el opresivo régimen de Somoza controlaba la tierra y los medios de producción del país, él y sus allegados encabezaban las listas de los hombres más ricos de américa latina mientras la inmensa mayoría del pueblo nicaragüense vivía, crecía y moría en miseria absoluta sin tierra, comida, agua, luz, viviendas, educación y salud.  Ese sistema económico, social y político fue sostenido basado en la violencia que ejerció la temible guardia nacional contra los que se opusieran o resistieran al régimen. Los latifundios se extendían por el paisaje montañoso nicaragüense donde los patrones eran casi ¨Dioses¨ dueños de la tierra y de los .que vivían en ella,  y los trabajadores agrícolas ¨mozos¨ vivían sin ningún tipo de derecho.

En ese difícil contexto usted fue uno de los fundadores en  1975 de la actual ATC (Asociación de Trabajadores del Campo)  y cuatro años después de trabajo organizativo triunfó la Revolución Popular Sandinista.  ¿Qué aportó la Revolución  a los campesinos nicaragüenses en el periodo 79-90? ¿Qué balance hace de ese periodo?

La conquista principal, sin duda alguna, fue la Reforma Agraria. Junto a ella, la libertad de organización, los programas de educación popular con todo lo que fue la Alfabetización, los programas de salud popular, y la formación profesional y técnica que permitió también la liberación de la mujer en el sentido de formarla en labores no tradicionales de aquel tiempo dentro del mundo de la agricultura, teniendo en cuenta que Nicaragua es un país particularmente agrícola. En aquel momento, en 1979, éramos casi el 55% de la población la que vivíamos en el mundo rural. Ahora somos el 46% pero, en cualquier caso, estos fueron estos los logros principales que tuvimos durante la década del primer Gobierno sandinista, luego de la derrota de la dictadura militar somocista.

Para detener la amenaza revolucionaria en Centroamérica EEUU financió una guerra contrarrevolucionaria para derrotar al Frente Sandinista, esta guerra costo miles de vida, dolor  y sufrimiento al pueblo de Nicaragua y la destrucción del país.  El costo político de la guerra y el intervencionismo estadounidense ocasionó el triunfo electoral de Violeta Chamorro en las elecciones de 1990.   

Doña Violeta abrió un largo periodo de diecisiete años  de desmantelamiento de todas las conquistas de la revolución,  intentos de destruir el tejido social organizativo heredado de la revolución y de la implementación de tres paquetes de ajustes neoliberales (de los más severos y crueles de América latina). Las calles de los barrios populares de Managua se volvieron lugares sin esperanza  ni futuro donde proliferaban y se mataban entre si las pandillas juveniles ¿Qué supuso todo eso para el sector campesino?

Un fuerte revés, porque significó contrarreforma agraria y represión. Hay que recordar que los decretos 10-90 y 11-90 dados en mayo de ese mismo año por el Gobierno de Violeta Chamorro obligaron a que las tierras recibidas durante la Revolución en títulos agrarios se pusieran como tierras en arriendo con opción a compra y tierras en drvolucion. De esa manera impedían que como beneficiario agrario te convirtieras en sujeto de créditos y de la Banca. Y, por el otro lado, también hubo propiedades que fueron no dadas en arriendo sino que también, fueron dadas en devolución a altos funcionarios del régimen somocista y a familias ultraconservadoras de Nicaragua, porque ese era el modelo de Somoza: la oligarquía y los militares somocistas eran los dueños de la propiedad y del sistema político en Nicaragua.

Entonces, ellos trataron de rescatar eso, mediante estos dos decretos, uno por arriendo con opción a compra y el otro de propiedades en devolución. El siguiente ataque fue el de la privatización de los servicios. Privatizaron servicios de salud, de educación, el alumbrado eléctrico, y retiraron programas de desarrollo vinculados al pueblo y a la economía popular.  Y, por supuesto, mantuvieron un gran bloqueo en cuanto a tecnología y financiación para la economía popular. Ese fue el contenido neoliberal desde 1990 hasta el 2007 en que se mantuvieron en los gobiernos de derecha en Nicaragua.

¿Toda esta reversión de la Reforma Agraria afectó al conjunto del campesinado o se concentró más con aquellos que estaban más marginados?

Las afectaciones fueron múltiples y no sólo a los campesinos. Hay que recordar que en la privatización de la educación obligaron a los maestros a cobrar por dar las clases, es decir, recibían un salario de hambre del Gobierno con cargo al presupuesto de la República y el resto tenían que cobrárselo a las familias y así se pasaron llevándose la dignidad de todo el mundo. Eso  obligó a que se produjeran deserciones escolares en la Primaria pero, en la Secundaria, el daño incluso fue mayor, y en la Universidad ni digamos. De tal manera que cuando a finales del 2006 llega Daniel Ortega ya teníamos otra vez el analfabetismo en cerca del 40% cuando en el periodo revolucionario lo habíamos bajado a menos del 13%.

¿Y en el ámbito específico de lo rural, en el productivo del campesinado, ocurrió lo mismo?

Los programas de los gobiernos neoliberales y neoconservadores fueron crueles en todos los ámbitos, porque también se instalaron en todo lo que fue la red de centros de distribución y centros de acopio. Por ejemplo, se favoreció a las exportadoras privadas (el “coyotaje”) y aumentó  la capacidad e impunidad de las oligarquías para quitarles la cosecha a los campesinos en la puerta de sus fincas al precio que ellos, los oligarcas, querían, es decir, desmantelaron toda la capacidad comercial y técnica del campesinado. Eso hizo que los consumidores y los propios productores campesinos quedaron subordinados y a merced de los intereses de las grandes compañías exportadoras y de las grandes empresas manejadoras del comercio interior. Y se produjo especulación con los precios,  encarecimiento de los medios de trabajo y el cierre, con barreras financieras para poder acceder al crédito, comenzando por los documentos legales de la Reforma Agraria, sobre los que echaron una campaña de difamación.

¿Qué quiere decir con eso?

Pues que todo documento agrario, todo documento de la reforma económica y agraria que había hecho la Revolución comenzaron a denostarlo, a desprestigiarlos, echando sobre ellos el baldón y el oprobio de que eran documentos “piñateros”, de ladrones. Y de ladrones para arriba fuimos tratados, es decir, la denigración fue una cosa  permanente durante los diecisiete años que estuvieron en el poder, y  siguen ahora también, evidentemente.

¿Se refiere a la actual oposición al Gobierno de Daniel Ortega?

Sí, así es. Ellos han retomado de nuevo toda la avalancha de desprestigios y de ataques en contra del sandinismo, de la Revolución y del derecho popular.  

¿Y qué hizo el FSLN durante esos diecisiete años de gobiernos neoliberales?

Fue un periodo de resistencia, de hacer algunas pequeñas ofensivas pero la verdad es que la ofensiva definitiva fue cuando les ganamos legalmente, el Gobierno en 2007. Hay que señalar que nosotros tuvimos que pasar largo tiempo buscando el tema de la reconciliación con los campesinos de la Contra, y un largo tiempo con los mismos desmovilizados de guerra del sandinismo que también tenían que encontrar una forma de organización social y popular. Y tuvimos que desarrollar la Mesa Agropecuaria y Forestal (MAF), es decir, algo más que la ATC, una plataforma integrada por varios gremios y asociaciones, donde la gran mayoría de sus asociados son pequeños productores tradicionales y beneficiarios de los procesos de Reforma Agraria y que sigue funcionando.

Ahí  estamos campesinos, históricos de la ATC con sus familias, trabajadores asalariados del café, del tabaco, del arroz, las bananeras, el azúcar… familias también en alianza con los retirados del Ejército que fueron cachorros, combatientes regulares en el Ejército y que fueron desmovilizados, porque hubo más de 90.000 desmovilizados por el lado del Ejército, mas del Ministerio del Interior y de Gobernación después, más los 28.000 que se desarmaron de la Contra. Todos constituyeron sus mesas gremiales y campesinas porque una parte finalmente se aliaron con nosotros para tomarles tierras a los oligarcas; las mismas que habían recuperado ellos. Entonces, ese nuevo periodo de Reforma Agraria digamos que lo hicimos en conjunto de resistencia frente a la oligarquía. Todo ese periodo de neoliberalismo fue un tiempo de reorganización popular.

También ocurrió que la mesa de unidad oligárquica se juntó con restos de ex_sandinistas ricos que volvieron a agruparse con sus familias para defender sus intereses. Por nuestra parte, y entre los sectores populares comenzamos a desarrollar un periodo de reconciliación y de organización para defender las reformas económicas que la Revolución nos había enseñado. Ahí fue donde jugó un papel el reconciliador, cardenal Miguel Obando y Bravo que había quedado de cardenal después de la guerra. Este señor facilitó un periodo de reconciliación entre campesinos y pobladores de Nicaragua de tal manera que con esta fuerza agrupada reconciliada es que nosotros alcanzamos una mayoría electoral en el año 2007.

¿Costó mucho que aquellos campesinos que estuvieron con la contra se acercaran al sandinismo y viceversa? ¿Hubo muchas resistencias?

Todas las cosas en su momento son difíciles. Sin embargo, la buena voluntad y la contribución que en su momento hizo el Cardenal Obando fue una cuestión muy importante para todo el tema de la reconciliación. También hay que tomar en cuenta el hecho mismo de que sectores del capital dentro de Nicaragua también apoyaron la reconciliación. Y el sandinismo también. Es decir, el surgimiento del Gobierno de Reconciliación y de Unidad Nacional fue también trabajo, paciente, de tejido, de articulación, de acercamiento, de búsqueda de agendas, de esfuerzos  que finalmente triunfaron. Nosotros tenemos tramos de la historia que nos demuestran que la reconciliación es posible y que las agendas estrategias entre distintos también son posibles. En esa dirección estamos.

¿Cómo se gestó todo este Gobierno de Reconciliación?

El Gobierno de Reconciliación de Unidad Nacional fue el producto de una coalición de muchas fuerzas que trabajan para, que el país se recupere porque, habíamos llegado a un punto en donde ya, por poner un ejemplo,  no había alumbrado eléctrico sino lo que había eran “alumbrones” o, mejor dicho, “apagones”; es decir, aquí teníamos seis horas de alumbrado y dieciocho horas sin energía eléctrica.  Eso quitó al país toda capacidad de poder meter ningún proceso industrial porque una economía sin energía eléctrica evidentemente es una economía que vive estrictamente de la producción vegetativa. Y a su vez, en ese mismo desastre, estaban todas las vías de comunicación y no digamos todo el sistema porque teníamos una situación de incapacidad de desarrollo del país.  habíamos entrado en una situación también muy compleja de inviabilidad…

¿A qué se refiere?

Pues a cuestiones ya extremas, como que el presidente Bolaños envía un destacamento de miembros del Ejército a dar “servicios cívicos” allá en Irak. La gran pregunta era que si iban de “monjas” o de “camilleros”. Evidentemente, si te llevan a la gente del Ejército no es para darse un paseo turístico y lo que ocurría es que había un acuerdo de Bush con el presidente Bolaños para enviar tropas de Nicaragua (también de El Salvador y de otros Ejércitos de países centroamericanos) para irse a meter en una guerra que después resultó que no tenía nada que ver con armas  químicas de exterminio masivo que supuestamente tenía Sadam Husein. O sea, ocurrieron muchas cosas en el marco de una economía postrada,  que en lugar de desarrollarse lo que hacía era permanecer en una posición servil a las disposiciones del imperio sobre los recursos humanos y naturales del país. Ese fue el periodo con el que nosotros estuvimos luchando hasta alcanzar el Gobierno de Reconciliación y de Unidad Nacional que se instaló en el 2007.

¿Qué ha significado para el FSLN este Gobierno de Reconciliación?

Ha significado restitución de derechos, es decir, todo lo que habíamos retrocedido durante los diecisiete años comenzamos a recuperarlo rápidamente por medio de este Gobierno. Volvimos de nuevo con las campañas de educación, de salud, volvimos con el Programa “Yo Sí Puedo Seguir” de modelo cubano y precisamente por eso nos ponen en el “eje del mal” con Cuba, Venezuela y Bolivia. Volvimos a los Programas de “Todos con Voz”, es decir, fuimos a peinar todas las montañas y todos los pueblos de Nicaragua para ayudar y auxiliar a las personas que habían quedado minusválidas, que habían quedado con enfermedades crónicas, que habían quedado en estado de abandono. Recuperamos el ambiente de la solidaridad y, por supuesto, comenzamos a hablar de los programas de producción y mercadeo en favor de la economía popular.

A su vez, el Gobierno impulsó un programa de medio plazo en acuerdo con una parte importante de la empresa privada y, con los apoyos de los fondos del ALBA; se desarrollaron grandes programas de vías de comunicación, programas de modernización de las comunicaciones: carreteras, puertos, aeropuertos, y se avanzó en programas de alumbrado y ya prácticamente el país ha alcanzado un poco más del 90% de alumbrado eléctrico. Se volvió a los servicios básicos gratuitos en educación y salud, se impulsaron otros servicios de recreación, ornato, jardinería, de hacer la vida bonita, se ampliaron los programas de Turismo, se declaró al país como uno de los más seguros y se desarrolló la infraestructura productiva, es decir, se cambió la matriz energética. Nosotros dependíamos de la energía de petróleo y nos pasamos a la energía hidroeléctrica, eólica y volcánica, es decir, en petróleo quedamos dependiendo como de un 30%, pero vamos paulatinamente avanzando en la otra dirección de energías renovables. Cambiar esa matriz fue también producto de un gran acuerdo nacional para desarrollar capacidades.

¿Qué otros avances aprecia en esta última etapa?

Muchos, y uno de ellos es una cuestión clave: todo el tema de capacidad de consumo mediante reajustes de salarios mínimos que en estos once años se han readecuado en un 150%. Lógicamente, la inflación también persigue a la economía nacional, pero hemos avanzado mucho en lo que fue la recuperación de la capacidad de alimentación de la familia y de los programas de viviendas y calles para el pueblo. Hemos realizado viviendas populares y mejora de calles para el pueblo, se ha avanzado mucho en el tema de la cobertura para la tercera edad, se ha otorgado a las personas mayores la “pensión reducida”. Aquí hay que recordar que el Gobierno de Violeta Chamorro y posteriores, había recortado el derecho de pensión a la gente mayor. En cambio, el Gobierno de Reconciliación y de Unidad Nacional del presidente Ortega les devolvió sus derechos aunque hubieran cotizado 250 semanas.

Es decir, antes, con los gobiernos neoliberales y neoconservadores, solo se las reconocía a aquellos que estaban encima de 750 semanas, pero nuestro Gobierno aprobó una pensión pequeña para personas que hubieran estado cotizando 250 semanas para arriba. También hemos avanzado mucho en todo lo que es el régimen de Seguridad Social en el mundo rural, sobre todo en la agroindustria, en el azúcar, café, banano, tabaco, arroz… hemos avanzado pasando de un seguro social de vejez, invalidez y muerte a un seguro social integral, es decir, al derecho de tener atención médica mientras estás trabajando, a tener los permisos y los derechos de salud reproductiva y lactancia materna. En esa dirección nosotros dimos pasos importantes y hay que señalar que, precisamente, fue la seguridad social el factor que quebró en el momento más importante la alianza que el Gobierno de Reconciliación y de Unidad Nacional tenía con una parte de la empresa privada.

¿Para la  ATC como organización y en relación al Gobierno y al sistema económico del país qué ha sido lo más importante que se ha conseguido en estos últimos años?

La reorganización del sector laboral de ATC (Asociación de Trabajadores del Campo) y del FNT (Frente Nacional de los Trabajadores) y la creación de la Unión Nacional de Productores Asociados (UNAPA) y de la Federación de Cooperativas Campesinas (FECAMPO), es decir, la federación para la alianza campo-ciudad. Esto tiene que ver con la producción organizada para abastecer de forma organizada a consumidores que también están organizados. Para nosotros, éste ha sido un paso adelante enorme porque aquí están instaladas grandes compañías  como Wal-Mart, Cargill,  grandes distribuidoras que han desplazado a las pequeñas tiendas populares. Ahora bien, las pequeñas tiendas populares y los campesinos nos hemos organizado para cubrir sobre todo los mercados locales, los de cercanía, y ahí estamos disputando la batalla del dominio por el mercado local y nacional. También hay que decir que hemos avanzado en el campo de capacitación agroecológica, en todo lo que tiene que ver con producción limpia, con técnicas de alta productividad natural, de control de plagas, en fin, diversas rutas que tienen que ver con rechazar agroquímicos y la contaminación y, además,  hemos avanzado en las mesas de diálogo con el sector privado.

¿Qué relación mantienen ahora con ese sector?

Hay una parte del sector privado que se fue con los golpistas, pero hay otra que tiene una experiencia de convivencia y negociación con los trabajadores a través de la ATC y CST (Central Sandinista de Trabajadores), de los sindicatos y de las federaciones por rubro. Existe una gremialización dentro de la empresa privada con la cual hemos avanzado en un sistema de legalidad. Nosotros tenemos claro que, en tanto somos una economía subdesarrollada, en tanto el capitalismo es una puerta para introducir avances, innovar y tecnificar, entonces hay  que trabajar en esta dialéctica entre el capital y la fuerza de trabajo, y en la que el paro y el boicot no son aportaciones para el desarrollo. En todo caso, el diálogo es un espacio para colocar las agendas sociales sobre las agendas económicas. Para nosotros, llegar al Gobierno de Reconciliación Nacional fue también un factor muy importante de supervivencia organizativa y gremial porque en el colapso económico en el que estábamos con Gobiernos neoconservadores y neoliberales el país estaba entrando en un periodo de abandono no sólo del mundo agrícola sino de todo país…

Una cuestión conflictiva ha sido y sigue siendo el tema de la construcción del Canal por Nicaragua. ¿Confía en que se va a hacer finalmente? ¿Hay algún plazo previsible de inicio de obras?

Sigue estando ahí, encima de la mesa. En algunos momentos se deja y en otros se retoma. Este es un proyecto que está desde el siglo IXX, aún antes de que se decidiera hacer el Canal de Panamá, pueblo, al que le costó grandes sacrificios la imposición de ese canal sobre su territorio. Nosotros como organización y como trabajadores por el desarrollo y el crecimiento económico del país, consideramos que un proyecto de este tamaño es un acelerador económico y medioambiental, es un proyecto de cosecha de agua como recurso estratégico de un país que tiene mucha agua, que es Nicaragua. Entonces, nosotros estamos en esa dirección. Lógicamente, aquellos que quieren el boicot sobre la economía del país se oponen a todo lo que no sea hegemonía de los ultraconservadores yanquis. Nicaragua quiere una inversión canalera multilateral, en la que también debe participar capital de Estados Unidos.

El canal siempre ha sido un tema que ha estado planteado en nuestro país porque tenemos la franja angosta y agua suficiente. La plataforma de Nicaragua descarga sobre los mares una masa inmensa de agua dulce que todos los días, cada minuto, entra en los océanos. Es decir, los medios para el Canal están instalados aquí. Ahora, esa obra, lógicamente, depende de una convergencia de capitales y de mercaderías que estén interesados en promoverla, pero eso no depende en última instancia de Nicaragua sino de otras correlaciones y de otras visiones de desarrollo que se tengan en el mundo. La ruta por Nicaragua es una ruta que está desde que llegaron los españoles. Los estudios están incluso en las memorias de Indias allá en Madrid.

En el Congreso de los EEUU se ha debatido varias veces sobre este tema y no depende exactamente de nosotros, aunque nosotros si tenemos claro que el desarrollo del país sobre la base de conservar sus fuentes de agua y la reforestación es una cuestión sustantiva. Lógicamente el paso sobre nuestro territorio nos da una oportunidad de crecimiento y de integración a la economía internacional. Para nosotros es un acelerador económico, aunque luego está toda la discusión sobre la democracia cuando hablamos de grandes recursos. Esa es otra historia que hay que tratarla, pero el desarrollo es una cosa clave para que el bienestar crezca. Y hay que decirlo alto y claro: los conservadores y neoliberales aquí nos tenían más bien en una situación de postración económica.

¿Cómo caracterizaría hoy día al movimiento campesino en Nicaragua? ¿Los campesinos se sienten representados  por la ATC y respaldados por el Gobierno?

Nosotros estamos organizados, tenemos agenda, proyectos y programas, así como capacitación y formación técnica, movilización juvenil… y estamos en la dirección correcta. Lógicamente, algunos ministros son más afines, otros son más opacos, hay alcaldías con las que es más fácil trabajar, y otras que son un poco más conservadoras. En fin, algunas le pueden dar preferencia a la voz de un empresario grande sobre una cooperativa, pero el tema está en que nosotros tenemos nuestros espacios y experiencia para desplegar avances y aportes nuevos. Esa es nuestra capacidad. Nos hemos reorganizado y estamos sobre nuestra propia agenda.

¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta en la actualidad del movimiento campesino en Nicaragua?

Como siempre, lo más grande lo puede hacer uno mismo y, lo más estúpido, también. Para nosotros, lo más prioritario es cuidar nuestra capacidad de diálogo y de interlocución, de interpretación de cuál es el proyecto en cada zona, en cada sector, que nos conviene respaldar. En esa dirección estamos y lógicamente tenemos que respetar las identidades organizativas. Una cosa son los compañeros  venidos de la resistencia, de la Contra; otra los compañeros procedentes de las filas o que fueron desmovilizados del Ejército o combatientes históricos, y otra  son los trabajadores históricos de la Reforma Agraria, de la ATC. Entonces, esas mesas nos tienen que permitir a nosotros el desarrollo, de forma que para nosotros la principal oportunidad que tenemos está en el Consejo Nacional de la Economía Social y del FNT.

¿Y la principal dificultad?

Pues está en que nos sepamos articular, porque hay cosas que se pueden hacer con la divulgacion y otras hay que hacerlas con pasos prácticos como, por ejemplo, organizar las cooperativas de consumo, pequeñas industrias que procesen nuestros productos y puedan sacarles ganancia.  Sabemos que no siempre es fácil sacarle ganancia a un producto procesado porque antes se lo han llevado otros y a ti te dejan sólo con la carga de la producción primaria, sin beneficio. Todo esto significa para nosotros un repunte de organización, de alianzas, de hacer nuestros contratos de manera solidaria. Por ahí vamos.  

¿Qué retos entiende que hay que enfrentar a corto y medio plazo para que el sector campesino mejore de forma significativa sus condiciones de vida?
Para nosotros, además de la producción primaria y limpia en la tierra y del manejo del agua, el paso siguiente es el de la pequeña industria, y en eso estamos, es decir, no vender la tierra conquistada, producción campesina y manejo de los recursos naturales y, por último, pequeña industria, para que el consumo nos reciba en las mejores condiciones. Estas son las rutas a medio plazo con las cuales nosotros navegamos a través del sistema de formación técnica y de la economía política popular.

¿En qué situación nos encontramos ahora tras las protestas iniciadas a partir del mes de abril pasado?

Estamos frente a un golpe fallido, un golpe de Estado que intentaron aplicar y que se montó sobre la crisis del modelo de alianzas del Gobierno con una parte del  capital, sobre la manipulación mediática, la difamación y la mentira sobre la realidad de Nicaragua, contra lo que el país piensa y las mayorías queremos. Fue un trabajo de varios años organizado desde ONGs con ideología pro-gringa, pro-imperialista, que financiaron el golpismo y que son los padrinos y creadores que han promovido la famosa Ley Nica Act que tienen en el Congreso de los EEUU para sabotear y bloquear la economía nicaragüense. Está claro que este golpe fallido es, además del trabajo interventor y de la extrema derecha en Nicaragua, una ofensiva del crimen organizado en Centroamérica, una región de tránsito de las drogas y, por tanto, el desempeño que ha habido en Nicaragua de contener ese negocio sucio es un desempeño al cual ellos están claros que tienen que atacar y, por tanto, se han sumado a este golpe fallido. Es una alianza entre extrema derecha y crimen organizado sobre Centroamérica. Así que estamos enfrentados a ese fenómeno que afortunadamente  ha sido dominado, y el país entero; con todos los ciudadanos en reconciliación, ahora continuamos reactivando la economía, los programas sociales, la seguridad y la paz.

Así que en esta etapa de post-golpe fallido estamos impulsando  el diálogo popular y la reconciliación. Estamos fomentando el sector de la economía social y el dialogo con la empresa privada, buscando profundizar relaciones con los gobiernos municipales y los programas de gobierno nacionales. Estamos en resistencia frente al paro y el bloqueo económico impuesto por  parte del capital golpista. Estamos exactamente en el punto que la estructura social y económica permite para nosotros, que es el trabajo de encuentro entre la fuerza de trabajo y el capital. Nosotros tenemos la fuerza de trabajo, tenemos la disposición, la voluntad y la búsqueda para el desarrollo. El capital, evidentemente, no se acerca a nosotros como la madre Teresa. El capital se acerca para explotarnos pero, tiene que haber ahí  un punto en el que cada quien saque su parte y en eso estamos. Ese es el proceso histórico y el tiempo en el que estamos viviendo ahora. Y en esa dirección nosotros sabemos que el desarrollo y el bienestar del país lo vamos alcanzando.

¿En qué medida les preocupa que el país entre en declive y caiga en recesión económica? ¿Cómo puede afectar al campesinado?

Generalmente, el campesinado tiene más armas para resistir la escasez que los pobladores urbanos porque nosotros tenemos toda la cultura de supervivencia inmediata y del vínculo con la tierra y de ahí vienen semillas, crianza de animales, etc. Siempre es más fácil el abasto desde la tierra misma acercando el agua. Ahora bien, está claro de que el enemigo sabe muy bien que el bloqueo económico es para ellos un arma para hacer retroceder los procesos sociales y políticos y nosotros de ninguna manera queremos eso. Por eso rechazamos la Nica Act y el bloqueo económico a Cuba aunque ellos le llaman “el embargo”. Ellos insisten en esa misma política. Nosotros queremos el respeto para nuestra soberanía y trabajar, queremos paz, juaticia, desarrollo y tecnología. Ellos quieren doblegarnos por hambre, hacernos rechazar nuestro propio programa y que les aplaudamos su golpismo y su plan de destrucción que tienen sobre Nicaragua.

¿Cree que Nicaragua superará la actual situación de inestabilidad?

Creo que sí, porque hemos tenido una larga experiencia de lo que han sido nuestras guerras de liberación y hemos encontrado los caminos de la reconciliación. Además, la Constitución de la República da espacio y derechos a toda la ciudadanía de Nicaragua en sus diversas expresiones, políticas y económicas. Hay estabilidad, sabemos lo qué queremos, dónde estamos, cómo trabajar y hacia dónde queremos dirigirnos. Eso está en marcha, pero el enemigo ha desatado hacia el Gobierno una maquinaria internacional de aislamiento, de desprestigio y denigración, de acusaciones interminables y absurdas hacia nosotros. Nuestra maquinaria de información tiene que encontrar en el mundo otros que nos acompañen a efectos de poder neutralizar esa oscuridad que quieren poner sobre Nicaragua  y su vida política, económica y social.

En ese sentido, hay que recuperar todos los espacios de solidaridad internacional que en este caso ya no es sólo con Nicaragua sino incluso con la región centroamericana y con otras muchas regiones del mundo que están siendo azotadas por campañas de desprestigio y de ataque a la vida y a la estabilidad de esos pueblos. Aquí hay una guerra imperialista, una guerra transnacional de las cadenas de la información para aislar y oscurecer la vida de los pueblos. Para sembrar la mentira y la cizaña, el crimen, y poner lo bueno como malo y lo malo como bueno. Eso es lo que está en los medios de comunicación en estos momentos.

En Nicaragua somos un pueblo luchador, optimista, amante de la paz,   por eso decimos que Nicaragua lo que quiere es Justicia, Trabajo y Paz,  y como dijo Nuestro  General de Hombres y Mujeres libres ¨Aquí no se rinde Nadie¨.