Julio Briceño Dávila, 15 de octubre 2018
Discurso en las honras fúnebres a nuestro hermano, presidente de la asociación nacional de la unidad del adulto mayor
Cuando decimos que nuestra patria ha sido agredida y debemos defenderla, nos referimos a la patria como concepto inseparable de la conciencia social, es decir, no al concepto de patria de los explotadores, hablamos de la patria sin falso nacionalismo ni chovinismo.
Nos referimos al amor a la patria, al patriotismo, al orgullo de nuestra historia, al patriotismo clasista. Nuestro hermano Porfirio fue un patriota ejemplar. Para Porfirio, la patria era pues esa comunidad de intereses, “el sincronismo de espíritus y corazones, el temple para el esfuerzo” y enorme disposición para el sacrificio por los demás.
Sin esa comunidad de intereses no hay patria. No hay patria sin solidaridad. No hay patria en la confabulación de los politiqueros que medran a la sombra de la patria.
“Se necesitan ideales revolucionarios para que haya patria.”
Los que destruyen la patria en estos días aciagos, están llenos de viles apetitos de mando y enriquecimiento, es el pugilato de los mercenarios, de los aventureros.

Los que respaldan y amparan esos apetitos bastardos son los mercaderes del militarismo imperial.
Porfirio estaba lleno del sentimiento colectivo de la nacionalidad.
Nosotros tambiçen amamos las patrias de otros hombres, de las masas trabajadoras de otras nacionalidades porque cada patria es un elemento de humanidad.
Debemos tener bien claro que “mientras un país no es patria, sus habitantes no constituyen una nación”.
“Los esclavos y los siervos tienen apenas un país natal. Solo el hombre digno y libre puede tener una patria”.
Porfirio tenia una patria, fue un patriota verdadero, un revolucionario clasista.
Porfirio actuaba con amistad, cariño, el sacrificio, entrega, yo lo vi en distintas ocasiones, que algunas las vivimos juntos, con enorme disposición a dejar en la patria el sudor y su sangre, y eso no tiene precio.
Por esas razones, los que estamos aquí y lo conocimos en aquellas décadas de 1960, 1970 en la lucha contra la dictadura somocista, esa era una dictadura pro imperialista, al servicio del imperialismo, podemos decir que con Porfirio somos hermanos de facto y eternamente.
En ese tiempo éramos jóvenes, vitales, llenos de pasión y de razón por el mundo y por las cosas del mundo. Hemos envejecido pero sin arrugas en el alma, la ideología revolucionaria clasista nos proporciona longevidad mental. Porfirio tenia ese tipo de longevidad y todavía andamos por aquí en estos caminos de espinas mientras llega la denuncia histórica biológica inevitable del enmohecimiento de los engranajes celulares del cerebro dejando estas palabras para nuestros relevos.
La partida de Porfirio nos recuerda la partida de otros compañeros nuestros, compañeros suyos, compañeros de lucha que no olvidamos, entre ellos: Alvaro Montoya Lara, Cesar Ramirez, Manuel Perez Estrada, Juan Y Augusto Lorio, Pedro Turcios, Miguel Angel Flores, Mario Flores Ortiz, Bernardino Diaz Ochoa, Cesar Cortez Tellez, Jacinto Baca Jerez, Wilfredo Lopez Balladares, Abdul Sirker Urroz, Federico Kraudy Salgado, Mauricio Lacayo Barreto, Guillermo Briceño Peeralta, Catalino Flores, Manuel Santamaria, Nemesio Porras Mendieta, Ricardo Zeledon, Manuel Herrera, Domingo Garcia Castillo, Manuel Aleman Guerrero, Nemesio Porras Mendieta, Manuel Vivas Garay, Andres Castro Wasmer, German Estrada, Adalberto Lara Perez, Rosa Paladino, Angelica Navarro, Mariano Obando, Mayesky, Efraim Rodriguez, Francisco Hernandez Segura, Oscar Aragon Valdez, Rigoberto Palma Sandoval, Antonio Castro, Ronmel Lopez Y Otrros Camaradas Asesinados En Matagalpa, Ricardo Osejo Zeledon, Nicolas Arrieta Sanchez, Felix Baltodano Serrano, Lester Mendieta Alfaro, Domingo Vargas Morales, Jorge Galo Espinoza, Damaso Picado Martinez, Guillermo Vallecillo, Bernardo Arauz, Ricardo Lopez Rojas, los valerosos hijos de Benigna Mendiola y Amada Pineda, antiguas compañeras nuestras contra el enemigo de clase, y otros compañeros que se me escapan de la memoria en este momento.
Morir nos da la oportunidad de completar la vida, es parte de la vida, no de la muerte: hay que vivir la muerte.
Anoche hablaba con Alma Mendoza, su fiel compañera de luchas en los últimos 10 años y le decía que la vida es muy breve y que “desde pequeños no nos enseñaron, que desde el día en que se nace, empieza uno a morir”. Nos enseñan que la muerte es un fenómeno negativo.
Cuando le preparamos a Porfirio varios planes de asistencia médica para que lo atendieran conmigo otros médicos especialistas, me contestó en varias ocasiones, esas recomendaciones y recetas me las voy a llevar en mi ataúd cuando me muera, tengo mucho trabajo, no tengo tiempo.
Porfirio aprendió a morir como un acto vital, así lo vimos en la celebración del 11 aniversario de la unidad del adulto mayor, muy afectado, cansado, eso fue un sábado, el lunes fue ingresado al hospital, Porfirio sabía que la vida es inconcebible sin la muerte.
Para mi, “la vida sigue siendo un referente aunque la religión nos ofrezca un consuelo en la otra vida después de la muerte”.
La vida y la muerte nos están acompañando siempre, es la unidad de los contrarios.
La muerte es parte integral de la vida, la muerte permite que siga la vida.
Han pasado 58 años desde que nos conocimos en las luchas, con el, los que estamos aquí, sobrevivientes: Guillermo, Lombardo, Gustavo, Esmeralda, Angelita, Abel, Bolivar, Fernando y otros camaradas de aquel p.s.n., Aprendimos la paciencia y la resistencia en las prisiones, en las calles.
Durante su hospitalización tuve la oportunidad de explicarle a la compañera Ministra de Salud, en una carta en la que ofrecíamos reforzar con un equipo de especialistas al formidable equipo medico que lo atendió laboriosa y meticulosamente en el hospital,que nuestras convicciones fueron, han sido y serán el secreto de nuestra adaptación a circunstancias difíciles.
José Ingenieros decía que los corazones menguados no cosechan rosas en su huerto por temor a las espinas, los virtuosos como Porfirio saben que es necesario exponerse a las espinas para escoger las flores mejor perfumadas.
Fue un revolucionario a carta cabal, hombre honesto, “los honestos son enemigos de los santos como el rutinario lo es del genio.
“Porque la honestidad no es una industria es una virtud alejada del cálculo”.
“Los cobardes tiemblan ante el peligro”.
Los hombres como Porfirio tienen una enorme capacidad de rectificación, estaban lejos del espíritu acomodaticio, vivía del entusiasmo, pasión y arrojo cuando se enfrentó a la dictadura somocista en el movimiento sindical revolucionario dirigido por el partido socialista nicaragüense, el partido de los comunistas
Estaba lejos de los “hombres de pacotilla que están hechos con retazos de catecismo y con sobras de vergüenza”, porque para él no bastaba con no hacer el mal, porque la honestidad no está al alcance de todos, resiste la intemperie, las tempestades y huracanes como el roble o esos maravillosos árboles de la selva, resiste en silencio consciente, rechaza el yugo, y se eleva sobre su opresores con un golpe de ala.
Fue un rebelde con causa, con contenido ideológico revolucionario de la clase obrera, fue rebelde hasta con la muerte.
No un rebelde romántico porque esos no resisten la experiencia critica.
Fue un soñador, un perseguidor de utopías, de los que no se contaminan.
Vivió como el mas humilde satisfecho de lo que tenía, de lo que hacía, era capaz de dormir en una casa sin puertas o debajo de un árbol donde hacia sus primeras reuniones hace 11 años, para fundar después la unidad del adulto mayor con Federico Kraudy, ambos, entregados a meditar, a dirigir, a educar con discurso ardiente,
Puedo decir que tenia los moldes de la moral helénica que nos recuerda a Zenon con una suprema virtud heroica, a Seneca, al cristianismo primitivo heroico.
En fin, como decía Roque Dalton sobre dolores de cabeza, Porfirio murió con un dolor de cabeza muy especial, no común, a nosotros nos pasa igual:
Es bello ser comunista,
Aunque cause muchos dolores de cabeza
Y es que el dolor de cabeza de los comunistas
Se supone histórico, es decir
Que no cede ante las tabletas analgésicas
Sino solo ante la realización del paraíso en la tierra.
Así es la cosa.
Bajo el capitalismo nos duele la cabeza
Y nos arrancan la cabeza.
En la lucha por la revolución la cabeza es una bomba de retardo.
En la construcción socialista planificamos el dolor de cabeza
Lo cual no lo hace escasear, sino todo lo contrario.
El comunismo será, entre otras cosas,
Una aspirina del tamaño del sol.