Pobre Iglesia Católica, pobre Cardenal Brenes

Submitted bytortilla onJue, 22/11/2018 - 17:45

Mario Barquero, 22 de noviembre 2018

Desafortunadamente para nosotros los católicos, nuestra iglesia ha sufrido a nivel mundial una dolorosa profanación. Sus más eminentes  representantes, los sacerdotes (malos sacerdotes pues los hay muy buenos, los hay santos) han sido  causantes de tan nefasta estigma. El pecado de la carne ha empañado el alma de la iglesia de Cristo; por tantos años, a tantas víctimas. Actualmente muchas han salido a denunciar y otras muchas, sin duda, siguen anónimas guardando silencio martirizado.

En nuestra Nicaragua, el pecado de la carne, el pecado de la lujuria seguramente está presente, y se le pueden añadir dos más tan nefastos o quizás más.

Los pecados de la soberbia intelectual, exhibicionismo y ambiciones personales; eufóricos se autoconvierten en heraldos de la violencia, la muerte, el caos, el crimen. Alientan, fomentan a desalmados asegurándoles que la iglesia los protegerá. Pisotean las enseñanzas de Cristo en cuanto al amor, a la noviolencia, a buscar la paz.

Otro pecado gravísimo, desde algunos pulpitos se alzan voces que certifican que los altares a la Virgen en la avenida de Bolívar a Chávez, son “satánicos”. Acaso no enseñó Cristo que el único pecado que no se perdona es contra el Espíritu Santo, esto es, afirmar que lo bueno (que solo puede venir de Dios) es obra del demonio, de satanás.  

Ante estos hechos, ¿qué hace el Cardenal Brenes? Pobre. Calla, permanece indeciso, titubeante, errático; parece que en su grey hay una rebelión que se le ha salido de control.

Pobre Cardenal Brenes, le han impuesto a él, el caos que algunos pretendían imponer a Nicaragua.

Pobre Cardenal Brenes, se dejó engatusar y ahora está metido en camisas de once varas sin saber cómo salir.

Qué la paz, el amor y sabiduría de Cristo lo acompañe y enrumbe, a él y a toda la Santa Iglesia Católica. Necesitamos urgente una Iglesia inspiradora de amor y paz.