Moisés Absalón Pastora, Detalles del Momento, 8 de enero 2019
Qué difícil es en nuestro país hacer un análisis sustraído de la indignación cuando algunos que dan vergüenza por llevar nuestra misma nacionalidad celebran porque la O.E.A terminó el 2018 y comienza el 2019 tratando de gobernarnos e imponernos caprichos que nacen única y exclusivamente del atorrante intervencionismo invasivo de un imperio que tiene enormes problemas internos y que encuentra en países como el nuestro el chivo expiatorio perfecto para desviar de la atención pública sus verdaderos problemas.
Después de varias sesiones donde el enemigo mayor de Nicaragua, Estados Unidos y sus serviles hemisféricos, encabezados por el tristemente célebre Secretario General de la O.E.A, Luis Almagro, dispusieron por sí y ante sí construir una monumental mentira para sustituir la realidad de lo que verdaderamente pasa aquí y no poder convencernos, vienen ahora a sonarnos las “castañuelas” de la Carta Democrática lo que es totalmente inaceptable.
Las autoridades de gobierno tienen por supuesto sus propias reacciones sobre éste tema, pero yo lo abordo desde una visión eminentemente periodística y ciudadana, primero porque me parece una canallada de lo más perverso y segundo porque la O.E.A de Luis Almagro se montó en una criminal mentira, fundamentada en informes mal intencionados, ventilados por sus propios órganos y que vinieron al país para hacer que investigaban cuando en realidad lo que hicieron fue copiar y pegar lo que otros irresponsable, los peleles criollos en falsas identidades defensoras de los derechos humanos y otras ONGs, todos asalariados de la embajada norteamericana y sus agencias, reportaron como hechos consumados que fueron hasta fabricados actoralmente en las redes sociales que fueron parte de la más diabólica mentira que aquí tejieron medios de comunicación que jamás informaron, que jamás hicieron periodismo, sino que aterrorizaron a los nicaragüenses con mentiras y calumnias solo dignas del séptimo arte donde Amityville, El exorcista, El Resplandor, Psicosis, Juego del miedo o El Bebe de Rosemery se quedaron como niñas de teta a la par de sus propias películas.
Me pregunto cómo llegamos a todo esto; cómo es que nuestro sistema de gobierno se convirtió, después de doce años de una democracia plena, donde hubo muchos procesos electorales, donde los partidos políticos y organismos no gubernamentales, se manifestaban, donde los medios de comunicación dijeron hasta lo indecible, donde el COSEP prácticamente co-gobernaba, donde las encuestas ubicaban a los gobernantes en la cima de las preferencias, en una “dictadura”.
¿Antes del 18 de abril porque nunca hubo prisioneros políticos, medios de comunicación cerrados, muertos, incendios, secuestros, torturas, miedo, inestabilidad, terrorismo, irrespeto a la dignidad humana?
¿Cómo es eso que de una protesta ambientalista por lo del incendio en la Reserva Indio Maiz que rápidamente se les cayó, por la inconformidad que causó la reforma del INSS que fue una medida económica que fue suspendida, en cuestión de un día para otro se transformara en una protesta política que sacó del closet todos los odios que estaban ocultos solo para desbaratar Nicaragua?
Nada de lo ejecutado por el terror fue espontaneo, nada de lo que se hizo fue ni ambientalista ni social sino una pinche y miserable sed de poder por el poder mismo que fue alentado por Estados Unidos que está dispuesto a dejar en paz a Cuba, dejar en paz a Venezuela, no meterse con Bolivia pero sí a alinear a gobiernos cobardes como el de Costa Rica, Argentina, Colombia y otros, porque el imperio cada vez más decadente no le perdonan a Nicaragua que en ella haya nacido Sandino y tampoco que a los ciudadanos de este país nos inspire el mismo nacionalismo de aquel General de Hombres Libres que derrotó y expulsó, de tierra firma americana, al imperio y a sus marines.
La O.E.A podrá o no aplicar la Carta Democrática y aunque por ahora no sea más que una intensión, a lo mejor muy poco probable, Almagro, que se quiere reelegir con la bendición de la Casa Blanca a la que sirve, puede hacer con ella lo que quiera para rascarse porque aquí en Nicaragua hay Sandinismo y no hablo de partido, hablo de identidad, hablo de nacionalismo, hablo de que Nicaragua es de los nicaragüenses y en ella decidimos nosotros.
Todo derecho político, social o económico puede demandarse y ejercerse en Nicaragua, pero otra cosa es permitir el caos, que se pase por encima de la constitución para derrocar al gobierno simplemente porque han sido incapaces de hacerlo electoralmente, otra cosa es asesinar, torturar o saquear a nombre de la protesta “pacífica”, otra cosa es que la ley no persiga al terrorista y que no paguen con la cárcel sus delitos, que estemos obligados a atender consejos de supuestos empresarios que destruyeron la economía que tenemos, que debamos ser condescendientes con aquellos medios de comunicación y con aquellos “periodistas” que confundieron la libertad de información con la libertad no solo para mentir, sino para fomentar el odio.
Si todas esas cosas pasaran aquí habría una guerra civil y no habría gobierno para frenar la indignación de una gran parte de la población, que se ha manejado sabia y prudente ante las provocaciones, contra una minoría que solo quiere el poder para enriquecerse, para robar, para hacer negocios en beneficio de su propia élite, pero jamás por el pueblo mismo.
Perdónenme la expresión, pero últimamente muchas estupideces se dicen alrededor de lo que pasa en Nicaragua, principalmente de un montón de cobardes que de líderes nunca tendrán ni un gramo y que se fueron huyendo de Nicaragua no porque los persiguieran sino porque saben lo que hicieron, porque saben lo que contienen esos discos duros que contienen los planes, los nombres y las planillas de todos los que mercenariamente recibieron la paga por destruir Nicaragua en una competencia asquerosa donde todos ponían la mejor sonrisa para caerle bonito al gringo imperial.
Esta O.E.A y todas esas cosas que diciéndose nacionales promueven la agresión contra su país y que movieron sus patas para ir a Washington a pedir dólares para destruirnos -lo que no van a lograr- no ven lo que un pepele como Mauricio Macri le hace a Argentina, lo que un Carlos Alvarado Quezada, chatel jugando a ser presidente en Costa Rica le hace a su país, que Iván Duque Márquez está llevando otra vez a la guerra a Colombia a insistencia de Uribe, su mentor y que esos y otros nos pretenden señalar a nosotros que hemos sido víctimas de ellos que han sido los victimarios.
Francamente los lacayos nacionales como se dice popularmente son cascarudos, tienen costra de iguanolapos de siete corronchas y en consecuencia no conocen la vergüenza. Se les ocurrió que los nicaragüenses que nos sentimos orgullosos de ser pinoleros, de haber nacido aquí, de amar la tierra donde está nuestro ombligo, que nos abrimos al mundo plenamente conscientes de que Estados Unidos es solo uno más en el planeta y que para nosotros no es la última coca cola del desierto, nos vamos a desmoronar, a corrernos al ruido de los caites porque el Tío Sam está enfurecido y porque nada le funciona ni a él ni a los mercaderes de nuestra nacionalidad.
El tristemente célebre de Luis Almagro, que fulminó sus últimos días políticos, expulsado de las entrañas de su propio partido y repudiado por su propio gobierno, se le olvidó que el mundo no es unipolar, que la soberanía ejercida por el pueblo nicaragüense nos permite explorar las relaciones comerciales con quien nos ronque y no con lo que su amo, Estados Unidos, pretende decidir en representación nuestra como si Nicaragua fuera parte de la bandera de las barras y las estrellas.
Solo quienes estamos aquí, quienes sufrimos lo que nos hicieron, sabemos a qué nos atenemos. Los vencedores estamos aquí, nos quedamos aquí y morimos aquí. Los cobardes, los que desde afuera dicen que van ganando, los que ridículamente se proclaman “líderes de la democracia” desde fuera de las fronteras, son los que no tuvieron lo que las gallinas ponen y menos la inteligencia mínima para descifrar que tras cada estupidez que hicieron el resultado fue despertar un sandinismo que estaba francamente dormido haciendo un gobierno en paz y que ahora ha despertado para demostrar al mundo que a pesar de todo el escarnio al que ha sido sometido se levantará otra vez y con mayor vigor y voluntad para responder al odio de sus enemigos, los externos e internos, que aquí hay patria, que aquí hay nacionalismo y que haremos de la paz y la reconciliación un propósito firme de la nación digna y libre de todos y para todos.
QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.