"Fue un hombre que sirvió con una Conciencia de que lo que estaba haciendo lo hacía bien, y lo hacía por ser un Cristiano, por ser un nicaragüense, y por ayudar a su Pueblo"

Submitted bytortilla onSáb, 10/06/2017 - 13:09

Mensaje de Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Leopoldo Brenes, en Memoria del Padre Miguel D´Escoto, Canciller de la Dignidad

9 de Junio del 2017

Queridos Amigos y Amigas, nos reunimos en esta mañana para este Acto Religioso de nosotros, como Cristianos, como Católicos, para dar gracias al Señor por la presencia del Padre Miguel, un Luchador desde su Fé, y un hombre que quiso dar testimonio de lo que él creía, y que tenía como base a Jesucristo.

Cristo el Señor nos pide un gesto a todos, y el gesto es el del Servicio, y no hay duda de que fue como su característica el Servir en diversos ambientes; pero sin duda alguna, su punto de referencia era la Persona de Jesús.

El Padre Toñito, y este Servidor, tuvimos la oportunidad de visitarle en el mes de Enero, y fue un Encuentro tan hermoso... en primer lugar, ¿cómo estaba llevando su enfermedad? Y les digo de manera muy sincera, me llamó mucho la atención, porque desde el momento que llegué como Arzobispo hace 12 años siempre recibí de su persona, aprecio y afecto.

En dos ocasiones nos reunimos en la Curia; en otro momento no pudimos coincidir por sus Proyectos y mis Proyectos, pero sí, al final tuvimos que reunirnos para compartir, no desde un Pastor hacia un Feligrés... ¡No! Sino desde un Amigo con otro Amigo.

Y ahí pude descubrir una cosa bien interesante: En toda su Colección que él tenía iba un aprecio a cada Obra, y cada Obra tenía un nombre, y cada nombre era de una persona a la que él apreciaba y quería.

Los Artesanos, los Artistas, cada uno tenía un lugar especial en su corazón. Y yo siento que de igual forma cada nicaragüense estaba en su corazón, y sobre todo, desde esa Dimensión: ¡El Servir! El Servir con sencillez, el Servir con humildad.

Sin embargo, hay algo que no quisiera pasar por alto y compartir con ustedes, su Sacerdocio. Para él era como el gran Regalo de Dios, el Sacerdocio. Lo vivió en silencio en situaciones especiales que todos conocemos.

Pero también recuerdo que, en ese Encuentro me manifestaba la Felicidad, como es la Felicidad de todos nosotros como Sacerdote, de poder celebrar la Eucaristía. Y él me decía: “Agradezco al Papa Francisco, y manifiéstele, cuando tenga la oportunidad de encontrarlo, mi agradecimiento por esa Gracia que me ha concedido de poder celebrar nuevamente la Eucaristía...”. ¡Qué hermoso!

Creo que hoy él se une a los Apóstoles, y a tantos Sacerdotes, para celebrar esa Eucaristía que tanto apreció, junto a Aquel que es el Cuerpo y la Sangre; celebrar con Jesucristo esa Cena, y poder alimentarse del Cuerpo y la Sangre del Señor, que no hay duda que es el gran gesto de nuestra Salvación.

Para mí como Arzobispo fue un evento muy importante, y sobre todo un testimonio grande de esa cercanía hacia mi Persona como Pastor en esta Arquidiócesis. Pero también ver a un hombre agradecido y, descubrir el valor de su Sacerdocio, y sobre todo de lo más grande: La Eucaristía.

Creo que, pensaba ayer que me notificaban, que para él hubiera sido muy triste el poder despedirse de este Mundo sin celebrar la Eucaristía. Y creo que él se despide de este Mundo, agradecido con Dios, agradecido con la Iglesia, agradecido con el Papa, de poder celebrar la Eucaristía; tener en sus manos el Cuerpo y la Sangre del Señor. Ese Cuerpo y esa Sangre que recibió cuando dio su Primera Comunión, pero hoy el Gran Don de ser Sacerdote, tener en sus manos el Cuerpo y la Sangre del Señor.

Por eso hoy, infinitamente, damos gracias al Señor, por un Servidor que ayer se ha presentado ante la Persona de Cristo el Señor; ha extendido sus manos para decirle a ese Buen Dios: ¡Misión Cumplida! Y en sus manos ofrecer cantidad de Obras,  que no hay duda muchos conocemos que son verdaderamente innumerables.

Así que hoy para nosotros, como Iglesia, como Pueblo de Nicaragua, fue un hombre que sirvió con una Conciencia de que lo que estaba haciendo lo hacía bien, y lo hacía por ser un Cristiano, por ser un nicaragüense, y por ayudar a su Pueblo.

Que Descanse en Paz, el Padre Miguel. Así sea. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Hoy quiero agradecer, junto al Padre Toñito, y manifestarles nuestras muestras de aprecio y cercanía a toda la Familia doliente; de igual forma al Señor Ministro, y a sus Viceministros también, por darnos la oportunidad de iniciar todo una serie de Actos que hoy se van a hacer aquí desde la Cancillería, en la Persona del Padre Miguel.

Gracias, y cuenten siempre con mis Oraciones, y mi cercanía.