BOLIVIA : "No queremos que Sudamérica ni Centroamérica sufran lo que la región del Sahel sufren debido a las políticas implementadas en contra de Libia"

Submitted bytortilla onMié, 27/02/2019 - 15:33

Intervención del Compañero Sacha Lorenti, representante del Estado Plurinacional de Bolivia ante el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas el día 26 de febrero 2019

Muchas gracias, Señor Presidente.

Mi delegación saluda a la Presidencia por haber organizado esta sesión y haber permitido nuestra participación en la misma.

También saludamos la presencia entre nosotros del Ministro de Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela, Jorge Arreaza.

Señor Presidente,

No nos cansaremos de repetir que América Latina y el Caribe es una zona de paz que ha ratificado su compromiso con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región; así como el estricto cumplimiento de su obligación de no intervención, directa o indirectamente, en los asuntos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos, en el marco de los Propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional.

La situación que vive Venezuela reclama la atención del Consejo de Seguridad, no porque ese país constituya una amenaza a la paz y la seguridad internacionales, sino porque las acciones que se han desplegado en contra de Venezuela SÍ constituyen una gravísima amenaza a la paz y estabilidad de mi región.

Durante el fin de semana pasado se desplegó un operativo dirigido por el gobierno de los Estados Unidos que pretendía utilizar la “ayuda humanitaria” como “caballo de troya” para alcanzar su objetivo político: el cambio de régimen en Venezuela.

Pese al bombardeo ideológico y a las masiva campaña mediática desplegada alrededor de ese operativo de “entrega de ayuda humanitaria”, ni las Naciones Unidas, ni la Cruz Roja Internacional ni la Iglesia Católica se han prestado a ser instrumentalizadas. Porque esa supuesta ayuda viola los principios de independencia, imparcialidad y neutralidad. Hoy mismo, según registran los medios de comunicación, la Vicesecretaria General de las Naciones Unidas ha señalado: “tenemos muy claros los principios de la ayuda humanitaria. Y en el caso de Venezuela… sí, hay un intento de politizarla”.

Señor Presidente,

Es oportuno el debate que mantenemos hoy, sobre todo cuando distintos funcionarios del gobierno estadounidense hablan de la situación en Venezuela, vienen repitiendo una consigna: “Todas las opciones están sobre la mesa”.

Nosotros, y este Consejo, deberían tomar mucha atención a esas palabras y calibrar la gravedad de las mismas.

Mi región y el mundo han padecido las trágicas consecuencias cuando “todas las opciones están sobre la mesa”.

Cuántas masacres deben contabilizarse en los países de América Latina cuando todas las opciones están sobre la mesa.

Cuántas invasiones como las sufridas por República Dominicana, Nicaragua, Panamá o Haití deben padecerse cuando todas las opciones están sobre la mesa.

Nos viene a la memoria el Plan Cóndor, la Escuela de las Américas, la desaparición forzada de personas, la tortura, el asesinato cuando “todas las opciones están sobre la mesa”.

Nos viene a la memoria el caso de Irán Contras relacionado con la guerra en Nicaragua. En este caso, permítanme leer lo que dice la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de 27 de junio de 1986:

“Decide que los Estados Unidos de América, al entrenar, armar, equipar, financiar y abastecer a las fuerzas contras o al estimular, apoyar y ayudar por otros medios las actividades militares y paramilitares en Nicaragua y contra Nicaragua han actuado en perjuicio de la República de Nicaragua, infringiendo la obligación que les incumbe con arreglo al derecho internacional consuetudinario de no intervenir en los asuntos de otro Estado”.

Cuanto “todas las opciones están sobre la mesa”. Nos viene a la memoria el caso Irán-contras, la doctrina Monroe, la doctrina de Seguridad Nacional, la del enemigo interno.

Nos viene a la memoria el apoyo incondicional a los dictadores Somoza, Estrossner, Pinochet y Banzer, cuando todas las opciones están sobre la mesa.

Permítame una digresión Señor Presidente: producto de esa causas cuyas consecuencias todavía soportamos, es que aparecen caravanas de migrantes y refugiados huyendo de Centroamérica.

Señor Presidente,

La dramática historia que se desarrolla frente a nuestros ojos, es la reedición de muchas otras. En este caso, no solamente se está repitiendo el macabro guión del intervencionismo y de las políticas de cambio de régimen, sino que algunos de los actores más importantes de las agresiones contra Nicaragua, Guatemala, Honduras o Iraq son los mismos que tienen un rol protagónico en esta tragedia.

Señor Presidente,

Es posible que se nos quiera decir que estamos trayendo a este Consejo asuntos de un pasado superado y que solo nos motiva un resentimiento no superado.

Hablemos de lo sucedido en este siglo.

¿Acaso no persigue a la conciencia de la humanidad y de este consejo la agresión ilegal contra Iraq basada en mentiras? Un millón de muertos y la desestabilización de toda esa región por décadas.

¿Acaso hemos olvidado tan pronto a los 500.000 muertos en Siria? Situación también provocada por la política de cambio de régimen.

Señor Presidente,

Desde los Estados Unidos, se han mostrado vía Twitter fotografías del asesinato de Maomar Kadafi. Un gesto muy revelador de sus intenciones.

Me gustaría mostrarles otra fotografía. La destrucción de Libia. Asunto que se debate con regularidad en este Consejo. Algunas preguntas sobre Libia:

¿Cómo fue entregada la ayuda humanitaria?

¿Dónde están los miles de millones de dólares de las reservas internacionales libias?

¿Quién se beneficia de los recursos naturales libios?

¿Existe paz, democracia y libertad en ese hermoso país?

No queremos que Venezuela tenga el mismo destino que Libia. No queremos que el pueblo venezolano padezca lo mismo que el pueblo libio padece.

Aun más, no queremos que Sudamérica ni Centroamérica sufran lo que la región del Sahel sufren debido a las políticas implementadas en contra de Libia.

El Consejo de Seguridad tiene la obligación de evitar que eso suceda.

Señor Presidente,

Dado su historial de haber organizado, financiado golpes de Estado en mi región, está claro que la motivación no es la democracia, la libertad, los derechos humanos o la prosperidad de Venezuela.

Además del control geopolítico, del escarmiento a quiénes no se alinean a sus designios, la verdadera motivación de esta arremetida es el petróleo.

La invasión de Iraq fue por las mismas razones, la arremetida contra Irán es por las mismas razones. Estoy seguro que todos estamos al tanto de que Venezuela cuenta con tantas reservas de petróleo como Iraq e Irán – juntos.

Señor Presidente,

Si es cierto que, como dice la Carta que: “estamos resueltos a preservar las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. Entonces: no todas las opciones están sobre la mesa.

Si de algo sirve el esfuerzo que se despliega para mantener este Consejo de Seguridad y toda esta organización, entonces: No todas las opciones están sobre la mesa.

Si respaldamos al multilateralismo en lugar de las acciones unilaterales; si preferimos al derecho internacional y no la barbarie; si defendemos la paz en lugar de la guerra: entonces no todas las opciones están sobre la mesa.

En ese sentido, saludamos la declaración del grupo de Lima y de varios miembros de este Consejo en lo que se refiere específicamente “al uso de medios pacíficos y diplomáticos sin uso de la fuerza”. Sin embargo, el país que ha hecho estas amenazas aún no ha descartado el uso de la fuerza.

Nuestras opciones están en el uso de todos los recursos diplomáticos y de la primacía de la política para resolver esta crítica situación.

Señor Presidente,

Si verdad queremos ayudar al pueblo venezolano se debe:

    • Respetar los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas.
    • Levantar todas las sanciones unilaterales por ser contrarias al derecho internacional.
    • La despolitización y desmilitarización de la ayuda humanitaria.
    • Erradicar toda posibilidad de una salida violenta a esta crisis.
    • La promoción de un proceso de diálogo por y para los venezolanos.