El mito y la realidad del reloj de Sandino

Submitted bytortilla onVie, 15/03/2019 - 09:56

Walter Castillo Sandino, 15 de marzo 2019

Actualmente el tesoro documental, gráfico, fotográfico y pertenencias personales de la vida y obra del general Augusto César Sandino, está disperso. La conciencia Nacional e Internacional del valor heroico y obra del Gral. Sandino tiende a diluirse por la falta de una Institución dedicada específicamente a conservar la memoria de ese gran gesto y de diseminar su significado. Se pretende con estos escritos garantizar la conservación, transmisión y proyección de la vida e ideario del General Sandino, como un patrimonio del Pueblo nicaragüense. Su conservación y proyección fortalecerá el rescate de los valores morales, culturales y espirituales de nuestro pueblo.

Alguna vez hemos leído y escuchado diferentes versiones sobre las pertenecías del Gral. Sandino, después de su vil asesinato, e incluso hemos visto al Gral. Humberto Ortega exhibiendo el reloj del Gral. Sandino por televisión. Pero no es cierto que ese sea el reloj original. Hubo un grupo de guardias somocistas que se encargaron de desmentirlo, mucho antes de su aparición. Abelardo Cuadra Vega, “El Hombre del Caribe”, quien perteneció a la extinta Guardia Nacional de Somoza, participó en la conspiración del asesinato del Héroe de Las Segovias, pero después se vio envuelto en otra conspiración con su antiguo jefe, el Gral. Anastasio Somoza García (TACHO), quien lo capturó y dejo vivir para que se fuera al exilio.

Volvió a Nicaragua en varias ocasiones durante los años ochenta, inmediatamente después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista (1979), para cooperar en la búsqueda de los restos del Gral. Sandino, en una expedición arqueológica que fracasó en los predios del viejo Hospicio “Zacarías Guerra”, que más tarde fue la célebre cárcel de “La Aviación” y hoy son las instalaciones del Complejo Policial “Ajax Delgado”. Se comenta que salió muy colérico cuando alguien se atrevió a poner en duda su memoria. La última vez que vino, recuerda Sergio Ramírez Mercado, Abelardo Cuadra trajo consigo el supuesto reloj de oro del Gral. Sandino y se lo vendió en $7,000 (siete mil dólares) al Gral. Humberto Ortega Saavedra.

Pero otra historia nos revela un increíble acto demencial, por parte de los Guardias Nacionales Juan Emilio Canales Mercado y Carlos Eddy Monterrey, quienes buscaron a un notario para describir el reloj y su posesión. Antes quisieron dejar constancia de cómo lo obtuvieron, que fue mediante el crimen del 21 de febrero de 1934. ¡Qué horrible forma de quedar en la historia!

Una tenebrosa confesión

Los asesinos del general Augusto César Sandino, el mayor GN Juan Emilio Canales Mercado y el coronel GN Carlos Eddy Monterrey, no solo no se arrepintieron del crimen cometido, sino que quisieron dejar constancia de su participación en el mismo, mediante una “declaración jurada” en el protocolo del doctor Ignacio Miranda Chamorro. En la escritura, confiesan haberle robado un reloj de oro.

Los hechos

Una noche Canales llamó al doctor Ignacio Miranda Chamorro y le pidió que le hiciera una escritura, la que fue firmada finalmente el día 9 de octubre de 1976 por el mayor Juan Emilio Canales Mercado y el coronel Carlos Eddy Monterrey. Ambos personajes dejaron constancia que el 21 de febrero de 1934, a las 8:30 de la noche, junto con su compañero Policarpo Gutiérrez López (El Coto Gutiérrez), tomaron prisionero al general Augusto César Sandino. Que antes de morir el héroe, Canales adquirió de dicho general el reloj de oro, que en el acto presente el suscrito notario, y en el cual tiene una leyenda que dice: “Luz y Sombra”, en la tapa derecha.

Describen el reloj

Es un reloj que tiene 21 rubíes, con enchapado gordo, marca Hamilton Wash 10k Gold Filled serie K-148200, No. de reloj 992, diez quilates.

Se agrega en el documento que, antes de morir, Sandino le había dicho que el reloj se lo había regalado Máximo H. Zepeda.

Canales y Monterrey le contaron al notario que, a otro personaje, Camilo González Cervantes, le habían quedado las botas y la pistola del general.

Examinando retrospectivamente estos hechos, uno no puede menos que estremecerse al pensar con qué clase de psicópatas y asesinos pasó nuestro general sus últimos momentos.

Ing. Walter C. Sandino
Presidente FANCS
www.acsandino.org.ni