Ariel Razquin y Jorge Capelán, 18 de marzo 2019
"Palomita sonsa, Vidalita
de piquito bobo
Cuida de tu nido, Vidalita
que anda suelto el lobo
Pobre palomita, Vidalita
de vuelo perdido,
Si no le haces frente, Vidalita
te deshace el nido."
Es realmente penosa la actitud que está tomando el Gobierno del Frente Amplio de Uruguay con respecto a lo que sucede en Nicaragua con los pequeños grupos fascistas que quieren perturbar la paz que la inmensa mayoría de la población de este país centroamericano desea.
Lo peor es que el Gobierno del Frente amplio A apoya al fascismo afuera en una coyuntura en la que, no solo la izquierda, sino todo el pueblo uruguayo, se encuentran seriamente amenazados por los mismos sectores que ayer impusieron la dictadura que con modales no muy amables nos invitó a cientos de miles de orientales a "recorrer el mundo".
Somos unos cuantos compatriotas los que en estas tierras de Sandino hemos encontrado lo que más se parece a ese lugar que, como escribía Washington Benavides, "tendrá que ser como un playo, donde se nivelen todos, la misma tierra pisando". ¿Es un país perfecto? No. Para nada. Además, es un país muy pobre.
Pero es un país con un pueblo sufrido, generoso, luchador y solidario, que nos ha abierto las puertas de su corazón y nos ha permitido luchar con él como uno más, compartiendo alegrías y tristezas. Este pueblo en este pequeño país del corazón de América no solo nos ha dado la patria de Sandino, sino también la Patria Grande nuestroamericana en la que, por supuesto, también cabe el paisito allá en el Cono Sur.
Por eso nos duele cuando nos enteramos de las provocaciones y los desmanes golpistas del ahora depuesto jefe del Ejército, hijo de un fascista que fue jefe de las bandas de la juventud arrodillada y golpista que hace 50 años operaron el terrorismo de Estado y sumieron al Uruguay en una noche negra a la que nadie excepto algunas almas muy enfermas desea regresar. Pero nos duele aún más que, en medio de semejante situación, el Gobierno Progresista del Frente Amplio salga defendiendo a los fascistas en un pequeño país que jamás ha mostrado hacia el pueblo oriental otra cosa que no sea solidaridad.
Según un informe del diario La República de hoy 18 de marzo, la cancillería de Uruguay el sábado 16 se pronunció condenando "enérgicamente" la "violencia policial" contra "manifestantes opositores" que pedían la liberación de "presos políticos".
Esos "opositores" a propósito estaban manifestándose sin solicitar autorización en un acto de claro desafío al Estado de derecho en el país. Lo estaban haciendo para boicotear las negociaciones de paz que están teniendo lugar con la oposición. Esos sectores no representan en absoluto a toda la oposición, sino a sus grupos más radicales y violentos. ¿Cómo se explica si no que, a pesar de haber convocado a protestas en todo el país, solo se presentaron incidentes aislados en ciertos lugares de la capital?
No tienen pueblo, esos grupos son anti-pueblo. Sus manifestaciones son pequeños piquetes rodeados de igual o mayor número de camarógrafos y periodistas de medios de derecha. Como prueba de su falta de arraigo social están las imágenes de esos mismos grupos ayer por la tarde atacando indiscriminadamente a la gente que estaba de compras en el centro comercial de Metrocentro. Apenas unas decenas de fascistas desaforados (como los grupos que dirigía el padre el general retirado Manini Ríos allá en Uruguay de los años 60), atacando a familias con niños, rompiendo motocicletas y vehículos estacionados. Eso son esos grupos. Y los "presos políticos" que dicen querer "liberar" son gente que torturó, mató y quemó vivas a personas por meras sospechas de ser sandinistas.
No ha habido "liberación" en el sentido que manejan los golpistas, lo que ha habido es un cambio de régimen a casa por cárcel para unos 150 de un total de tal vez unos 400 (no 700, como alegan) presos por participar en actos de terrorismo golpista.
La inmensa mayoría del pueblo nicaragüense quiere paz, quiere trabajar y que el país salga adelante. Eso es algo que cualquier persona honesta puede constatar en cualquier rincón del país. Además, lo confirman las encuestas, por ejemplo, la mundialmente reconocida agencia Mitofsky que en un reciente estudio ubica al comandante Daniel Ortega con uno de los niveles más altos de popularidad en nuestro continente e incluso a nivel mundial. ¿Por qué? Sencillamente, porque una importante mayoría de la población reconoce que su gobierno está genuinamente comprometido con el bienestar de la sociedad.
¿Hay gente que está en contra del Gobierno? Pues tendrán que ir a elecciones, y lo harán en las mejores y más transparentes condiciones, de eso que no quepa la menor duda. Pero sin violencia. Sin tranques. Sin tortura y sin asesinatos. Y con política, con discusión de propuestas, con programas y con argumentos. Eso, en Nicaragua tanto como en Uruguay, se llama democracia.
En lugar de condenar la verdadera violencia policial de la policía francesa contra los chalecos amarillos, el gobierno del Frente Amplio adopta la penosa y cobarde actitud de atacar a un pueblo y un gobierno hermanos. Sabemos que esa no es la posición de todos los partidos del Frente Amplio, y que tampoco es la posición de toda la militancia, pero duele, nos duele, ver cómo a veces los que deberían estar defendiendo a nuestra Patria Grande le hacen el juego a quienes quieren destruirla. Y lo más grave, ayudar a los mismos lobos fascistas que quieren destruir a nuestros pueblos.
Managua, Nicaragua Libre
18 de marzo de 2019
Ariel Razquin
Jorge Capelán