Entrevista a la Compañera Amada Pineda, Heroína del Frente Sandinista, con el Periodista Alberto Mora
Revista En Vivo, Canal 4
18 de Marzo del 2019
Periodista Alberto Mora
Esta mañana nos complace conversar con la Compañera Amada Pineda, una Compañera de mucha trayectoria en el Frente Sandinista, con una Vida de Lucha dentro del Partido Frente Sandinista; una Mujer valiente que denunció a una patrulla de la Guardia Nacional que en el Norte del País cometió todo tipo de abusos en contra de ella y su Familia.
Compañera Amada Pineda, gracias por permitirnos conversar esta mañana en el Mes de la Mujer. A propósito de las Mujeres heroicas y las Mujeres valientes le realizamos esta entrevista y queremos preguntarle, en primera instancia, cómo fue que se involucró con el Frente Sandinista allá donde usted residía, en el Norte del País.
Palabras de Amada Pineda
Primero, estábamos en la casa de mi padre, entonces ahí pasaban todos los compañeros, pasaban Carlos Fonseca, Pablito Úbeda, “Chale” Haslam, y muchos más pasaban ahí y así platicaban con mi esposo, platicaban con mi papá, y platicaban con un tío de mi esposo que vivía ahí también.
Ahí fue cuando nos involucramos con los Sindicatos, que ya Bernardino comenzó con los Sindicatos que Chagüitillo era el que manejaba todo eso, porque nosotros militamos primero en el Partido Socialista. Después se andaban organizando todos los Sindicatos con el Compañero Bernardino que fue un gran hombre también, un hombre que luchó y no tenía miedo a nada.
Entonces anduvieron con mi esposo, con otros Compañeros, primos-hermanos de mi esposo, organizando a toda la gente, y fue cuando comenzaron a ir donde los ricos; porque habían unos señores Castro que eran los que más tierras tenían, no se miraba hasta dónde era el fin de las tierras, que todas se las robaban a los pobres
Después fue cuando ya comenzó la Guardia a perseguir a los Sindicatos; pero la verdad es que ellos no perseguían a los Sindicatos, ellos perseguían al Frente, porque ellos sabían que los que andaban ahí eran los del Frente, no eran los del Partido Socialista ni los de los Sindicatos, y los ricos, esos señores Castro mantenían a un montón de Guardias en la hacienda de ellos, y los perseguían por colaboradores, y los denunciaban porque decían que eran ladrones, que eran asesinos, que eran “come vacas”, que eran de todo.
Así fue que salieron las Mujeres de El Cuá, que vivían en ese lugar, y ellas salieron de ahí huyendo porque ya habían agarrado a un montón de gente, ya nos andaban persiguiendo. Los Jueces de Mesta eran los que se encargaban de eso, a uno lo vigilaban día y noche; al que pasaba por el camino y llegaba, talvez entraba a pedir un vaso de agua, decían que era Colaborador. Ideay, uno se mantenía más en el monte que en la casa.
Periodista Alberto Mora
¿Cómo es que usted sufre esos terribles abusos de parte de esa patrulla de la Guardia Somocista?
Palabras de Amada Pineda
Un día mi papá me mandó a decir que saliera del lugar porque me andaban buscando. Andaban buscando a mi esposo; mi esposo no estaba en esos momentos, estaba en la Unión Soviética, Bernardo Arauz y otro Compañero que se llamaba Lino Centeno, que ese todavía vive, entonces los había mandado a estudiar el Partido Socialista. Lo andaban buscando a él, pero como no lo encuentran yo sabía que me iban a agarrar a mí.
Entonces le digo yo al señor que llegó a decirme: No, yo no voy a salir de aquí. Pero tu papá está preocupado... Sí, le digo, puede ser que esté preocupado, pero no voy a salir, y que no se preocupe, que nada me va a pasar.
Entonces en la casa, o sea, no en la casa sino que en el monte estaba Catalino Flores, Denis Ortega y otros Compañeros; yo les llevé un montón de ropa, se las lavé, se las planché y todo, les mandé comida, y nadie se dio cuenta. En la noche de ese mismo día llega un primo-hermano de mi esposo con unos rifles y un montón de balas; entonces le digo: ¿Qué está haciendo usted? No, no pasa nada, ya nos hubieran avisado. No, hombre, le digo, nos van a matar, va a ver que nos van a matar. No, dice. Saque esto de aquí, acuérdese que tenemos un montón de niños aquí... ¡Sáquelo! Vino él, salió, había un tronco seco a la orilla de la puerta, allí metió todos los tiros y los fusiles, y no los encontraron.
Ideay, pasó un perro, que después yo no quería a los perros, ladrando toda la santa noche. Cuando yo me levanto, como a las 2 de la mañana me levanto a espiar, porque no era una casa sino una choza, y miro aquel montón de Guardias. La Luna estaba como el día. Me tiro para atrás, y les digo: Levántense que ahí está la Guardia.
A una pobre mujer que estaba recién parida la sacaron, a todos, y me sacan a mí, yo agarró a la Marbelly que estaba chiquita, y a este, que estaba chiquito también. Entonces dice: Mirá, dale esa chigüina a esa vieja, dásela; entonces ella me dice: ¡Amada, deme la niña! Yo no quería dar a la niña, pero tampoco la quería tener mucho tiempo porque dije: Si me matan me van a matar junto con ella. Entonces se los di, a él y a la niña.
Me amarraron, me tiraron sobre un montón de madera, y nos fuimos. Yo garraba el vestido, me lo ponía lo de atrás para adelante y al revés, yo no sabía cómo hacer... Hombre, le digo, déjenme vestir un rato. Entonces me dicen: Bueno, vestite... Me vestí, me amarraron para atrás, como a cualquier criminal, y nos llevaron a la Hacienda de unos Castro. La dueña de esa Hacienda Los Castro era una tía mía, prima-hermana de mi madre.
Yo miré por una ventana que llegó un Sacerdote, andaba buscando parejas de casados para un Cursillo, o no sé qué cosa, pero mi papá ya le había dicho: Mire Padre, creo que a la Amada ya la agarraron; averigüe. Entonces el Padre comenzó a pedir tortilla con cuajada allí, y preguntando y preguntando dice: Parece como que vinieron unos ahora, ¿y venían mujeres? Parece que sí, le dice, porque le miré los pies. Porque íbamos encapuchados y tapados toditos. Ah, bueno, le dice.
Entonces entró el Guardia, y le dijo a él: ¿Trabajando bastante? Sí, le dice, es que hay muchos delincuentes aquí. Entonces ya el Padre le dijo a mi papá: Allí está. Pero ya había llegado otro señor del lugar donde yo estaba, a La Tronca, y le dice: Mire Don Eduardo agarraron a la Amada, son un montón. Si nos agarraron a 9, solo yo de mujer, y el problema de ellos fue que a todos nos echaron en el mismo lugar, en una sala como esta, así estábamos. Nos sacaban a medianoche, en la madrugada, a cualquier hora que se les ocurría nos sacaban para interrogarnos.
Periodista Alberto Mora
Compañera, yo sé que es un recuerdo muy difícil, pero puedo preguntarle ¿cuándo la violan?
Palabras de Amada Pineda
El mismo día, y el mismo día me golpean. Yo de nada estoy morada, toda esta parte de aquí era morada, aquí parecía hígado, toda esta parte donde me daban y me daban.
Periodista Alberto Mora
¿Los niños estaban cerca de usted en ese momento?
Palabras de Amada Pineda
No, el mismo día pero ya en la hacienda; ellos quedaron en la casa. Llegó un cuñado mío y un hermano de crianza, mi mamá lo agarró de un día de nacido.
Periodista Alberto Mora
¿Cómo logra salir? Cuando sale, ¿cómo decide hacer la denuncia?
Palabras de Amada Pineda
Cuando yo estoy en Matagalpa...
Periodista Alberto Mora
¿Cuántos días la tuvieron presa? ¿Qué le dicen cuando la sueltan?
Palabras de Amada Pineda
Me tuvieron 10 días presa. Lo que ellos me dijeron es que dijera que yo no estaba prisionera, que estaba por mi propia voluntad sirviéndoles a ellos, que no me habían hecho nada, que nada me habían preguntado, algo así.
Periodista Alberto Mora
¿Y cuántos días estuvo ahí con la Guardia?
Palabras de Amada Pineda
Diez días.
Periodista Alberto Mora
¿Y después decide venirse a Managua a hacer la Denuncia?
Palabras de Amada Pineda
Cuando yo estoy en Matagalpa me dice un Compañero que se llamaba Antonio Castro: Ajá, ¿qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer, le digo yo? Que yo voy a ir a denunciar. ¿Y ya sabe a lo que se va a meter? Sí, ya sé, o me matan o ven qué hacen, pero que yo voy a ir denunciar, sí. Porque habían quedado otros Compañeros prisioneros, entonces tenía que hacer la denuncia, y hacer la denuncia de que ellos habían quedado prisioneros y que tenían que sacarlos. Y así fue que salieron toditos.
Periodista Alberto Mora
Un acto de mucha valentía, de mucho coraje, en ese momento, considerando que la Guardia asesinaba a grupos completos de Campesinos; o sea, exterminaban casi a los Campesinos que consideraban Colaboradores del Frente Sandinista.
Palabras de Amada Pineda
Es que desde el mismo momento que ellos andaban buscando a la gente... Yo me acuerdo de que a mi hijo mayor, ese que está ahí, él estaba en La Tronca, yo estaba en ese lugar del Carrizal, entonces llega en la tardecita, y me dice: “Mamá, la Guardia agarró a un Compañero”, se llamaba Amado Díaz, era el esposo de la María Castil”. Entonces, ¿cómo que lo agarraron? Sí, mama, y como él no se quería bajar del techo de la casa porque estaba clavando un zinc, entonces lo agarraron de los dos pies, lo jalaron y lo dejaron caer para abajo. Se golpeó, le pegaron, zanganadas le hicieron ahí mismo, después se lo llevaron, y apareció muerto.
Periodista Alberto Mora
Luego de la denuncia, usted no logra ganar el juicio, ¿no?
Palabras de Amada Pineda
No.
Periodista Alberto Mora
Hace la denuncia, hay una gran conmoción nacional, se conocen las atrocidades de la Guardia, que no eran nuevas, databan desde hacía mucho, pero era la primera vez que una Mujer o pocas veces que una Mujer Campesina denunciaba lo que estaba pasando.
Palabras de Amada Pineda
El mismo Doctor Chamorro nos dijo, a Carlos Salgado: Mirá, para eso tienen que ir allá a hablar con, ya se me olvidó el nombre de un fulano que era el mandamás, creo, de ahí, para pedir el permiso para que publicaran. Ellos dieron el permiso al Periodista Carlos Ramírez, y a William Ramírez, lo firmaron y todo, y ya se fueron a publicar, porque si no, no podía salir.
Periodista Alberto Mora
La Compañera Rosario es la que recoge su denuncia.
Palabras de Amada Pineda
La Compañera Rosario fue la que me entrevistó, y le dijo al Doctor: Yo la voy a entrevistar, porque acuérdese que yo soy Mujer y ella es Mujer, y entre dos Mujeres nos entendemos. Entonces ella fue la que me entrevistó.
Periodista Alberto Mora
¿Después continuó trabajando para el Frente, continuó en la lucha?
Palabras de Amada Pineda
Sí, después que salimos, eso era diario ir a ese lugar con el Doctor Robelo; después dijeron que iban a ir a hacer una inspección a la hacienda. Yo les dije, en la hacienda ya no hay Guardias. ¿Por qué dice? Allí tienen que estar, dijo un Coronel. Claro que no están, le digo, porque a esa gente ya la sacaron ustedes.
Nosotros fuimos a la hacienda, el día que salimos con la Angelita Dávila nos fuimos a dormir a Jinotega, nos fuimos con ellos en un helicóptero, y al día siguiente, me acuerdo que era un 30 de Mayo, fue el día más infeliz, porque cuando van a abrir otra vez el caso para seguirlo allá en la hacienda, entonces ponen una música de César Castro, del Día de las Madres, y yo comienzo a temblar y me escapo de morir allí, porque ya mi mamá estaba fallecida, ya no tenía a nadie, solo a mi papá, entonces ellos sabían que yo no tenía mamá y pusieron aquellas canciones del Día de las Madres... ¡Qué cosa más horrible!, hasta la fecha no me gusta.
Periodista Alberto Mora
Claro, claro... ¿Pero luego siguió?
Palabras de Amada Pineda
Seguimos, fuimos a la Hacienda, regresamos de allí, y ya me involucré más.
Periodista Alberto Mora
¿Pero Justicia no hubo?
Palabras de Amada Pineda
No; Justicia no hubo, porque al tal Sargento Soto, ese venía desde Río Blanco, de no sé dónde, y ahí lo mataron.
Periodista Alberto Mora
Ahí también hay muchas historias de crímenes y asesinatos de centenares de Campesinos. Y luego al llegar el Triunfo de la Revolución, ¿qué sintió, Amada?
Palabras de Amada Pineda
¡Alegría! En el momento cuando se va Somoza yo tenía una alegría que ni yo misma me lo creía, claro, con pesar porque había un montón de Compañeros presos, y yo decía: ¿Los habrán matado, no los habrán matado, los habrán sacado? Pero a un montón sacaron en ese momento.
Periodista Alberto Mora
Y los vio, se encontró de nuevo con su gente, ¿no?
Palabras de Amada Pineda
Pero fue una Alegría tremenda.
Periodista Alberto Mora
Después vivió todos los años de la Revolución, donde las Mujeres tuvieron su lugar también.
Palabras de Amada Pineda
También; porque, ahora que digan que la Mujer no tiene espacios, sí tienen espacios, si estamos el 50%... 50-50.
Periodista Alberto Mora
Además, usted que viene del Campo, ¿qué piensa de esos Programas que fueron enfocados a la Mujer directamente, está Usura Cero, el Bono Productivo, la Vaquita, el Chanchito? ¿Qué piensa usted que hayan sido dirigidos a la Mujer? ¿Esa decisión cómo la vio?
Palabras de Amada Pineda
Yo la miré bien, y encantada de la Vida con todas esas Mujeres que trabajan para Usura Cero, y algunas están muy agradecidas; pero le cuento, todos los que estuvieron en esos tranques, todos han recibido beneficios del Frente, todos han recibido ayuda de Usura Cero, y ahora dicen que no, solo porque les pagaron unos cuántos centavos ahí, y les llevaban la marihuana, el guaro y todo.
Periodista Alberto Mora
Eso me hace preguntarle, Compañera Amada, usted ha sido una Mujer que ha superado muchas momentos difíciles en su Vida, el más reciente es justamente el asesinato atroz de su hijo en unas escenas terribles, y bueno, todavía está en nuestra memoria fresca esas imágenes que solo pueden ser diabólicas, Compañera Amada.
Palabras de Amada Pineda
¡Eso es horrible! Yo les digo a los Compañeros: Nosotros nunca hicimos eso, jamás hicimos eso que íbamos a matar a alguien, que lo íbamos a quemar, que nos íbamos a reír, que íbamos a bailar... ¡No, hombre, eso no es justo tampoco!
Lo que hicieron con mi hijo yo no lo miré, porque ese día que lo mataron como estaba el Diálogo, entonces, solo mirar a aquel montón de Sacerdotes que para nada sirven, y el chavalo aquel, yo tenía ganas de estar ahí cerquita y quitarle la Bandera de donde la andaba guindada, porque es un irrespeto también, y cómo insultó al Comandante, e insultó a todo el mundo.
Periodista Alberto Mora
Con la complicidad de los Curas, ¿no?
Palabras de Amada Pineda
Después ya no quise volver a verlo... No, yo no vuelvo a ver el Diálogo, voy a ver cualquier otra cosa, menos eso. Así fue que yo no me di cuenta. Yo me di cuenta hasta que vino Marbelly, ella vino en la mañana, se bañó, se vistió y volvió a salir... Ideay, ¿no era que ibas a descansar? No, me acaban de llamar otra vez de la Alcaldía; pero ya la habían llamado a ella y habían llamado al esposo de ella, que él estaba muerto, sólo yo no me daba cuenta, solo yo no sabía, me vine a dar cuenta hasta como a la una de la tarde que ellos me dijeron.
Los teléfonos sonaban... ¿Y quién habla tanto? Yo no sé, yo no sé, está en la Alcaldía, está en la Alcaldía, aquí no está, está en la Alcaldía. Y le digo al esposo de Marbelly: Hijo, ¿por qué tanta llamadera? Yo no sé. Ellos me quitaron el teléfono, y solo los chavalos tenían, pero ninguno de ellos... para decir que iba a sospechar algo... ¡Nada!
Periodista Alberto Mora
¿Cómo ha podido, Amada, manejar ese dolor?
Palabras de Amanda Pineda
¡No sé! Pero en el mismo momento que vino la Marbelly y me contó lo que había pasado, yo le dije: ¿Lo vamos a velar? Sí, me dice ella. Pero al rato me dice: No, lo vamos a enterrar hoy mismo, porque me dijeron que lo veláramos pero que nos iban a poner unos hombres armados. ¡No, señorita, yo no quiero más gente muerta!, le digo, ya mi hijo está muerto, ya no lo voy a revivir, vamos a irlo a enterrar. ¡No más muertos! le digo.
Claro, yo andaba nerviosa, vino la Doctora a verme, a tomarme la presión. ¿Tiene la presión alta? Yo no me la siento alta, me la siento bien; la tenía en 180, y el corazón bien acelerado, pero yo me sentía bien. Una señora me dijo: Pero usted es fuerte... Sí, tengo que serlo, porque Dios me lo dio, Dios me lo quitó, le digo.
Periodista Alberto Mora
Amada, el día que ocurrieron esos acontecimientos con las imágenes terribles de su hijo y una danza macabra alrededor de su cadáver, y ninguno de los Curas hizo referencia alguna a lo que estaba ocurriendo. ¿Qué sintió ver esa actitud de supuestos Representantes de Dios, Pastores, Religiosos con sotana y sin sentimiento hacia algunas personas?
Palabras de Amada Pineda
Y lo peor, como los padres de uno le inculcaron que hay que respetar a esa gente. Yo no he sido mucho con Sacerdotes, pero me entró rabia de ver cómo se expresaron, más el de Matagalpa, qué tipo, ese enano no tiene cuerpo ni para darle un “solo”.
Ese Álvarez a mí me ha caído mal toda la vida, desde que está en Matagalpa, porque cuando las Elecciones Presidenciales él mandó a rezar un millón de Rosarios para que el Comandante no ganara las Elecciones. Y después ese tipo... Yo puse el Canal 51 y me dio escalofrío, solo faltó que le dijera al diablo: Vení, llevátelo. Él le pidió a San Rafael, a San Gabriel, a San Miguel, a todos los Arcángeles, pero daba asco y se me paraban los pelos, de verlo.
¡Yo no voy a Misa! Yo le pido a Dios, yo sigo siendo Católica, yo rezo mi Virgen y celebro la Virgen, pero con los Curas no quiero saber nada. Y ahorita más que todo con esta otra que están negociando, se supone, y que ellos no quieren negociar porque quieren sacar a los “presos políticos”... ¿Cuáles presos políticos, si los que hay son ladrones, asesinos, violadores y de todo?
La Mónica en el Canal 12 salió diciendo que la dictadura no sacaba a los presos políticos... ¿Por qué no los va a sacar ella? Es una gran sinvergüenza y oportunista porque se sirvió del Frente, todos ellos se sirvieron del Frente, fueron los que salieron con más beneficios, ¿para que ahora traten así al Comandante?
Periodista Alberto Mora
Y ahora que ve a las Mujeres en cargos, participando, ¿qué sentimiento se le vienen?
Palabras de Amada Pineda
A mí me alegra mucho, yo quisiera tener unos años menos para estar ahí, pero ahorita ya voy de salida.
Periodista Alberto Mora
Ya bastantes años ha dado, bastantes años de sufrimiento también.
Palabras de Amada Pineda
Lo que uno no puede decir tal vez que este es el último, porque uno sufre si se muere cualquier Compañero, de la Policía. Yo no lloro, pero ese día sí lloré de mirar cómo agarraron a ese Compañero Policía tan joven, lo quemaron casi vivo por no decir vivo. Eso me dio tristeza, cómo sufren esas Mujeres, las mamás, las esposas, como con Bismarck que no aparece a estas alturas. Y yo les digo que los Curas saben dónde lo dejaron.
Periodista Alberto Mora
Yo también pienso como usted, por eso decía que los señores Obispos, Báez y el otro que dirigían todo esto deberían de decirnos dónde lo enterraron, si es que lo mataron, porque seguramente yo no creo que esté vivo tampoco, pero ellos, los Obispos, estos señores de la Iglesia, estos que dirigieron todo eso deberían de decir donde lo tienen, ¿no le parece a usted, Amada? Es posible que esté debajo de los ladrillos de alguna Iglesia, no lo dudo.
Palabras de Amada Pineda
Si es que se esmeraron toditos, y este Cardenal que se puso un zipper, y no habló nada.
Periodista Alberto Mora
¡Qué decepción este señor!
Palabras de Amada Pineda
Eso no sirve para nada. A ese le van a quitar la corona ellos mismos.
Periodista Alberto Mora
Que decepción este hombre, este señor sí que es decepcionante.
Le agradezco que haya conversado con nosotros estos minutos, la admiración de siempre para usted de parte de todos nosotros. Que Dios le preste mucho más Vida para poder seguir dando en este Proceso, que aunque usted diga que ya tiene varios años pero yo sé que continúa firme en esta lucha y en esta tarea de llevar Mejor Vida a las Familias nicaragüenses.
Palabras de Amada Pineda
Yo por eso les digo a los jóvenes: Sigan luchando que esta es la mejor escuela que ustedes van a tener; estudien, prepárense, sean algo en esta Vida, porque el que no estudia no es nada, y van a andar ahí así como anda un montón de gente. Ahora hay oportunidades, antes no las había, cuando yo crecí no tuve Escuela, los padres de uno pagaban a una señora para que por lo menos les enseñaran las letras.
Periodista Alberto Mora
Ahora hay una cantidad de opciones. Le agradezco mucho Amada, nuestros Respetos. Realmente me impresionó... No más muertos decía Amada Pineda, una Mujer Heroica, de esas Mujeres con una gran convicción, pero sobre todo con un compromiso que va más allá de su dolor.
Luego de la entrevista nos mostró la fotografía de lo que ella dice “sus tres amores”: sus hijos y su Hermano de crianza, dos de ellos caídos, uno en la Lucha Revolucionaria, otro Compañero durante la Defensa de la Revolución, y Francisco que el año pasado fue asesinado como todos lo vimos con una gran saña y de manera casi diabólica danzaban a orillas del cadáver, poniéndole un trofeo. Esas imágenes nunca habían sido vistas en este País y como lo dice Amada Pineda, nosotros jamás hicimos eso, eso decía Amada Pineda.
Veamos lo que nos decía cuando recordaba los retratos de sus familiares. Compañera Amada ¿él era su hermano de crianza?
Palabras de Amada Pineda
Él era sobrino mío. Cuando él nació la mamá se murió, entonces mi mamá lo agarró así chiquitito, un negrito. Se llamaba Félix Pedro Pineda, era Capitán del Ejército, venía de Wiwilí en un avión, bajaron ese avión y ahí murió él.
Periodista Alberto Mora
¿Este jovencito también era su hijo?
Palabras de Amada Pineda
Sí, era el mayor. A este me lo mató la Guardia, se llamaba José Armengol Aráuz Pineda, lo mataron el 27 de Junio del 79, cayó en El Carrizal.
Periodista Alberto Mora
Ha soportado tanto dolor, Amada.
Palabras de Amada Pineda
Sí; por eso digo que estos son mis tres amores, son tres Compañeros Caídos. También en ese tiempo para el 79, cuando a él lo matan que fue el 27, el 29 mataron a una tía, hermana de mi madre.
Periodista Alberto Mora
Este es el Compañero Francisco Aráuz Pineda, que fue una barbaridad lo que hicieron. ¿Él estaba chiquito cuando a usted la apresaron?
Palabras de Amada Pineda
Estaba pequeño, tenía como 12 años.
Periodista Alberto Mora
A él lo asesinaron y todos vimos las imágenes en la televisión, no puedo dejar de mencionar que fue una barbaridad, que ni una palabra hubiera para todos estos Compañeros de parte de los señores de la sotana, es como que si algunos merecieran la muerte, el sentimiento de ellos, es decir, que algunos merecían la muerte.
Palabras de Amada Pineda
Sí, para ellos ojalá que el Comandante estuviera muerto también, como dijo Báez. Tan mal me cae, dice, y hasta de ignorante lo trató. Lo mismo que al Compañero Denis Moncada... A ese enano, dice, no lo quisiera ni ver, por mí que estuviera muerto.
Periodista Alberto Mora
Imagínese usted. De esos Curas, ¡líbrame Señor!
Palabras de Amada Pineda
Yo no los quiero, del todo, a ninguno.
Periodista Alberto Mora
Qué difícil, se han portado tan mal. Ojalá que Dios los perdone.
Palabras de Amada Pineda
Eso se espera. Ya ve que cuando se accidentó Álvarez, yo dije, pero si ni el Diablo lo quiere, porque debe decir: Este me va a quitar el mandato aquí.
Periodista Alberto Mora
Tiene usted razón. Muchísimas gracias, Compañera Amada.