Odisea de la familia del General Sandino

Submitted bytortilla onLun, 25/03/2019 - 17:11
Walter Castillo Sandino 25 de marzo 2019
 

Era la tarde del 7 de junio de 1961, cuando llegaron hasta las oficinas del telégrafo en el Puerto de Corinto, dos personas (Germán Gaitán y Micaela “Nena” Valenzuela), donde vivía la Sra. Blanca Segovia Sandino Aráuz con sus cuatro niños y su esposo. Ellos llegaron con un ejemplar del Libro del periodista y escritor argentino Gregorio Selser “ El Pequeño Ejército Loco”, que habían publicado clandestinamente en Managua; al entregárselo advirtieron que ésta era una obra prohibida y que si la encontraba la GN, podrían ser objeto de severas represalias.
 
El primero era completamente desconocido para ella hasta ese momento, pues se trataba del joven Germán Gaitán, quien era hijo adoptivo del coronel de la Guardia Nacional somocista, Francisco Gaitán Carpio, cercano colaborador de Anastasio Somoza García, en el asesinato del general Augusto C. Sandino, pero cayó en desgracia ante Anastasio y Luis Somoza Debayle, después del ajusticiamiento de su padre en 1956, mas tarde lo mandaron como embajador a la república Argentina, donde muere años después pues nunca quiso regresar a Nicaragua y la segunda persona era alguien a quien le habían recomendado para que la acompañara en el peligroso y difícil viaje hacia la Habana, Cuba; pero resulta que días antes del operativo se disculpo y no quiso participar, a ella la habían presentado como la esposa del miembro fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Silvio Mayorga Delgado, de quien ya se escuchaba en las guerrillas anti somocistas de la época; todos estos contactos eran con el propósito de sacar a la única descendencia del héroe de Las Segovias a un lugar más seguro.
 

Blanca Segovia Sandino Aráuz desconocía todo este plan concebido desde la Habana Cuba, donde los dirigentes de la Revolución cubana, Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, al darse cuenta de la persecución e inestabilidad que vivían en Nicaragua, acordaron con un grupo de jóvenes revolucionarios sandinistas rescatarlos y trasladarlos hacia “La Isla de la Libertad”, bajo el subterfugio de participar en las celebraciones del “26 de Julio” de 1961, donde también estarían participando muchas personalidades mundiales, siendo una de ellas, el primer cosmonauta Soviético, Yuri Alekseyevich Gagarin, quien el 12 de abril de 1961 recién pasado a bordo de la nave espacial “Vostok 1”, había sido lanzado al espacio; convirtiéndose en el primer ser humano en viajar al cosmos y el primero en orbitar la Tierra y regresar sano y salvo. Esto en realidad la emociono mucho, y llena de ilusiones acepta la invitación para conocer personalmente a los líderes de la Revolución Cubana, y al Héroe mundial piloto-cosmonauta de la URSS. No olvidemos que Blanquita era una humilde muchacha campesina de San Rafael del Norte, que a duras penas conocía varias ciudades de su Nicaragua, obligada por la persecución a que fue sometida ella y su familia desde el vil asesinato de su padre, debía mantenerse siempre escondida e inadvertida.
 
Llegada la hora de salida del Puerto de Corinto, Chinandega, Nicaragua, en la madrugada del 15 de julio de 1961, cuando llega un Jeep militar de la GN “Willys” con capacidad para seis pasajeros, a cargo del Joven Germán Gaitán, quien les presenta al conductor, que era nada más y nada menos que el hermano menor de Doña Isabel Urcuyo de Somoza, la esposa del ex presidente Luis A. Somoza Debayle, o sea el cuñado del hermano del Dictador Anastasio Somoza Debayle.
 
Lógicamente nada de esto era del conocimiento de Blanca Segovia, ni de su familia, hasta que una vez puestos en el camino, y durante el recorrido Corinto-Chinandega-León-Managua-La Trinidad- Somoto y El Espino (frontera con Honduras), el conductor le reprocha a Gaitán “¿en qué rollo me estas metiendo?”.
 
De inmediato la Guardia Nacional al darse cuenta que el telefonista principal y la telegrafista de las oficinas de Corinto se habían desaparecido, se hizo público un “exhorto”, donde se dice que: “….se busca a una mujer, con tales y tales características (hasta el lunar que lleva en la espalda describen)…..porque se había robado cuatro niños”… 
 

La misión de estos dos compañeros fue cumplida a cabalidad y entregada a una campesina en un ranchito en medio de una tupida milpa (maizal). Ella era colaboradora del FSLN y se crearon cuatro grupos: el primer grupo, compuesto por Blanca Segovia Sandino Aráuz y su pequeño hijo Walter Ramiro Castillo Sandino; un segundo grupo,  compuesto por Enrique Castillo Delgado y su hijo Rodolfo Antonio Castillo Sandino (qepd); un tercer grupo, compuesto por Augusto César Aráuz Mairena con Augusto Enrique Castillo Sandino y Julio César Castillo Sandino y el ultimo era Pedro Antonio Aráuz Pineda, que era muy buen conocedor de la zona. Por diferentes carreteras, caminos, veredas y montañas (unas veces en vehículos, otras veces a pies y en bestias), hasta llegar a los alrededores de Tegucigalpa, Honduras. Donde permanecieron durante 25 días aproximadamente, allí los esperaban varios combatientes fundadores del FSLN. Siendo el principal el Cro. Silvio Mayorga Delgado, quien los atendió y alojo en uno de los suburbios de la ciudad, a una casa de seguridad, siempre ocultos de la GN de ese país, ya que también los buscaban. Ahí los Cros. encargados presentaron muchos problemas en la comunicación con la Habana y los documentos para el viaje que aun no estaban listos. Durante la estadía en ese lugar todos se enfermaron, por las difíciles condiciones de salubridad que existían. Llegaron de poco en poco los primeros guerrilleros que se encontraban en casas de seguridad y campos de entrenamientos para saludar a la hija del Gral. Sandino, entre ellos Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge Martínez, Germán Pomares Ordoñez (El Danto), Francisco Buitrago (Chico), Faustino Ruiz (El Cuje), Oscar Turcios (El Ronco), Rolando Rosales (El Gordo), Márvin Guerrero (hijo de Noel Guerrero), Modesto Duarte (El Tieso), Bayardo Altamirano, Heriberto Rodríguez, entre otros. 
 

Por fin se logran conseguir nuevas identidades para Blanca Segovia y su pequeño hijo Walter Ramiro, los cuales de ahí en adelante se identifican como “Petrona Pérez” y “Enrique Pérez”. Son los primeros en abandonar vía aérea Honduras rumbo a Ciudad México, DF. Ahí los esperaban el Profesor Edelberto Torres Espinoza, su Sra. Esposa doña Martha Rivas de Torres y su hija Mirna Torres Rivas. Quienes los hospedan durante dos días y llevan al aeropuerto para que vuelen a la Habana, Cuba. El resto de la comitiva sale en diferentes fechas. Ellos ya no necesitaban cambiarse los nombres, porque las autoridades a quienes buscaban eran a una mujer con cuatro niños.
 
Llegando por fin el 15 de agosto de 1961, al aeropuerto internacional José Martí de la Habana, Cuba, en horas de la noche. Supuestamente los estaban esperando un grupo de Rebeldes Revolucionarios encabezados por el Cmte. Internacionalista Ernesto Che Guevara, pero por descoordinación entre los compañeros encargados de nuestro traslado y ellos, se retiraron después de varias horas de espera; ya que ellos esperaban a Blanca Segovia Sandino, la hija del Gral. Sandino y no a la Sra. Petrona Pérez de nacionalidad Hondureña.
 
Después de tres o cuatro horas de angustiosa espera para Blanca Segovia; ya de noche, y lleno de hombres uniformados y barbudos (según decían las emisoras de radio de la época, “que en Cuba se comían a los niños”); Blanca Segovia con temor decidió contarles toda la verdad y fue hasta entonces que se esclarecieron los hechos. De inmediato recibió disculpas y fueron llevados por oficiales del gobierno Cubano a un hotel de la Ciudad capital (Hotel Riviera), donde esperaban entre otros el Coronel Santos López (sobreviviente de la fatídica noche del 21 de febrero de 1934, cuando fue asesinado vil y cobardemente el Gral. de Hombres y Mujeres Libres, Augusto César Sandino), Noel Guerrero Santiago y Rodolfo Romero. Ahí permanecieron durante varios días, esperando el arribo del resto de la familia, que llegaban disueltos y por diferentes vías la "Isla de la Libertad".
 
Cuenta doña Blanca Segovia Sandino que el Coronel Santos López al verla esa vez, se impresiono tanto que con lagrimas en los ojos, exclamo: “ES EL MISMO RETRATO DEL VIEJO”, abrazándola y diciéndole que él la había conocida siendo todavía una bebe, porque el Gral. Sandino antes de subir al avión en la pista del “Lago Apanás” en su último viaje a Managua, la puso en los brazos de los generales, Francisco Estrada, Juan Pablo Umanzor y a él, manifestando lo siguiente: “ELLA ES, LO ÚNICO QUE QUEDA DE TODO AQUELLO”. 
 
Siempre Más Allá…