Jorge Capelán, Revista Correo #56, Marzo-Abril 2018
https://managuaconamor.blogspot.com/2019/08/la-alfabetizacion-nos-salvo…
Hoy 23 de agosto de 2019 se celebran 39 años de la Cruzada Nacional de Alfabetización en Nicaragua. En marzo del año pasado nos reunimos con Miguel de Castilla Urbina, secretario permanente de la Comisión Nacional de la UNESCO en su despacho en el Ministerio de Educación en Managua.

Miguel de Castilla es todo un referente de la pedagogía nacional habiendo sido Viceministro de Educación en la década de los años 80 del siglo pasado, delegado de la UNESCO y luego Ministro al regresar el Frente Sandinista al gobierno a inicios de este siglo. Nadie mejor que él para hablar sobre el significado de la Cruzada Nacional de Alfabetización, una epopeya en cuya concepción, como veremos, él estuvo involucrado incluso desde antes del derrocamiento de la Dictadura Somocista el 19 de julio de 1979.
La CNA nos salvó de la palabra "muerte"
A inicios de marzo nos reunimos con Miguel de Castilla Urbina, secretario permanente de la Comisión Nacional de la UNESCO en su despacho en el Ministerio de Educación en Managua. Miguel de Castilla es todo un referente de la pedagogía nacional habiendo sido Viceministro de Educación en la década de los años 80 del siglo pasado, delegado de la UNESCO y luego Ministro al regresar el Frente Sandinista al gobierno a inicios de este siglo. Nadie mejor que él para hablar sobre el significado de la Cruzada Nacional de Alfabetización, una epopeya en cuya concepción, como veremos, él estuvo involucrado incluso desde antes del derrocamiento de la Dictadura Somocista el 19 de julio de 1979. Lo acompaña el asesor ministerial Luis Amaya, ex responsable de Alfabetización del Ministerio de Educación durante la primera etapa de la Revolución Popular Sandinista.
Correo: Compañero Miguel, queremos que usted nos hable de la histórica Cruzada Nacional de Alfabetización y de todo ese proceso que hizo que, de más del 50% de analfabetismo en 1979 se lograse bajar a menos del 13% en agosto de 1980 para luego subir paulatinamente a causa de la guerra contrarrevolucionaria en la década de 1980 y luego más dramáticamente en los 17 años de gobiernos neoliberales hasta casi el 37%, bajando otra vez con el regreso del Frente Sandinista al poder hasta algo así como el 3% o menos en que debería andar hoy en día.
Miguel de Castilla: Debiéramos andar por el 3% hoy en día porque Nicaragua fue declarada Libre de Analfabetismo el 9 de agosto del 2009 con menos del 5%, pero ese tipo de cálculos no toman en cuenta lo que ha pasado y pasa en la sociedad. Cuando nos ponemos a tocar temas de números en lo que tiene que ver con la educación y fundamentalmente con el tema del analfabetismo no tomamos en cuenta cosas como el crecimiento poblacional: En los años 50, la población de Nicaragua era de 1 millón y medio de habitantes, hoy tenemos 6 millones. Ese crecimiento, que se da fundamentalmente entre los sectores rurales empobrecidos, los más afectados por el analfabetismo, entonces es muy amplio.
Por otro lado, la alfabetización a su vez genera analfabetos en el sentido de que muchos de los que aprendieron luego no continúan alfabetizándose y pierden su condición de alfabetizados. En la campaña de alfabetización “De Martí a Fidel”, que se realizó entre el 2007 y el 2009, nosotros dejamos el analfabetismo en el 4.3%. Supuestamente esa cifra se iba a mantener estática, pero no es así. Los llamamos analfabetas por desuso, analfabetas funcionales, semi-iletrados, etcétera. Habrá hoy mucha gente entre los alfabetizados entonces que no continuó leyendo y ha vuelto a ser analfabeta o se ha quedado solo con los rudimentos más básicos de la alfabetización: Saben firmar, luchan para mandar mensajes en los teléfonos celulares, para sumar y dividir con esos aparatos cuya expansión en el campo es un fenómeno interesantísimo.
Correo: Y fenómenos como ese vienen también a cambiar la definición del propio analfabetismo...
Miguel de Castilla: Claro, y además introducen un elemento nuevo en la lucha en contra del flagelo a nivel mundial. Esto plantea la necesidad de dar un salto de calidad sobre el método cubano de “Yo Sí Puedo” que estaba basado en la alfabetización por televisión. El uso de los celulares y de las computadoras en la alfabetización genera un nuevo salto que no estaba contemplado en el método anterior. Podríamos decir que hoy estamos ante el reto de un “Yo Sí Puedo Reforzado”. Luis Amaya es uno de los expertos sobre el tema del analfabetismo en nuestro país. Si hay alguien que puede dar un testimonio científico sobre el tema de la relación analfabetismo-alfabetización en este país es él porque ha vivido toda la experiencia alfabetizadora en Nicaragua, desde la Cruzada de Alfabetización hasta el día de hoy como asesor de la ministra en esta esfera.
Correo: A casi 40 años de distancia: ¿Qué le deja la Cruzada al pueblo de Nicaragua y a la nación nicaragüense?
Miguel de Castilla: La Cruzada de Alfabetización (CNA) de Nicaragua en los años 80 engendró dos, tres, cuatro criaturas que tienen que ver mucho con nuestro presente y marcan las diferencias que puedan haber entre Nicaragua y otros procesos revolucionarios en América Latina. La Cruzada fue verdaderamente la matriz en la que se incubó buena parte de la cultura nicaragüense actual. En otras ocasiones hemos calificado a la CNA de Epopeya Cultural, una de las más grandes de América Latina, y no hay ninguna duda de que así es.
Por ejemplo, podemos hablar de tramos etarios y de grupos sociales: La juventud de entonces, que hoy en día tiene entre 50 y 60 años, que son los padres y los abuelos de los niños y jóvenes de hoy, fue marcada con hierro candente en su mente y en su corazón por la Cruzada. La Juventud Sandinista no existía como organización antes del 19 de Julio de 1979. La Juventud se viene a organizar jerárquicamente como movimiento de avanzada con la CNA. Con un cura, el padre Fernando Cardenal Martínez, como general el jefe.
La práctica de la Cruzada le dio a la Juventud contenido ideológico; experiencia organizativa y una jerarquía, al haber un mando nacional, departamental y municipal. Así, la Juventud Sandinista, que luego jugará un papel extraordinario durante los siguientes cuarenta años, fue creando consignas, ideología y organización a partir de la praxis de la Cruzada. Si en Nicaragua no se hubiera dado un fenómeno como la CNA, esto hubiera sido desastroso para el esfuerzo por construir una síntesis de la experiencia antisomocista, antiimperialista y antidictatorial de la guerra de liberación. Si Nicaragua tras la guerra como fenómeno social no hubiese tenido su posterior respaldo educativo, ideológico y cultural en la Cruzada Nacional de Alfabetización, la guerra hubiera podido ser recordada solamente con la palabra “muerte”. En cambio, no fue así. La CNA vino a salvar a nuestro país de la palabra “muerte” y a asociar a la lucha con la palabra “vida”, con la gigantesca oleada de muchachos y muchachas que se trasladarían de la ciudad al campo.
Fueron alrededor de 100 mil jóvenes los que se movilizaron de todas las cabeceras departamentales y municipales del país hacia la montaña. Y no se movilizaron por un fin de semana, sino para vivir allá por seis meses. Eran muchachas y muchachos de entre 15 y 20 años de edad, de los colegios de secundaria y de las universidades. Es la más clara ilustración de la palabra epopeya
Entonces, la CNA como matriz pare a la Juventud Sandinista un 23 de agosto de 1980, esa juventud posteriormente se convertirá en lo que hoy son el Frente Sandinista y el Gobierno del FSLN. Cuando el Gobierno de Nicaragua hoy rinde tributo a la juventud y cuando permanentemente menciona a esa juventud como uno de los actores fundamentales de la vida nacional, está haciendo mucha justicia con esa historia. Yo observo mucho eso con el fenómeno de los jóvenes que hoy están involucrados en las diferentes tareas.
Es verdaderamente emocionante: Por ejemplo, si uno va al recientemente inaugurado Estadio Nacional Dénis Martínez, quienes son los dueños del lugar son los jóvenes. Desde las chiquillas que están bailando, hasta las y los vendedores y la gente que acomoda al público en los asientos, son todos jóvenes. Ver al Secretario General de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, al ídolo del béisbol Nemesio Porras o al dirigente sandinista Reynaldo Mairena es ver a esos muchachos de los 80s y de los 90s dirigiendo todo el trabajo del Estadio o estando al frente de cualquier otra movilización.
Otro caso es el tema de los maestros. Yo soy fundador de la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN). El sindicato magisterial se fundó formalmente en el Auditorio Fernando Gordillo de la UNAN Managua el 4 de febrero de 1979, meses antes del triunfo de la Revolución. Pero verdaderamente, ANDEN entonces solo era un movimiento reivindicativo del magisterio frente al somocismo, no era lo que luego sería ni lo que es hoy en día, una organización poderosísima. Entonces, ANDEN no nace en febrero de 1979, sino en la Cruzada Nacional de Alfabetización. Es la relación entre los maestros y los jóvenes en cada municipio, en cada pueblo y en cada escuela de Nicaragua.
Estábamos conversando con Luis sobre el tema de los Talleres Sabatinos Sandinistas, de los que salieron lo que ahora se conoce como TEPCEs, Talleres de Evaluación, Programación y Capacitación Educativa. Los Talleres Sabatinos Sandinistas eran dirigidos por maestros y en ellos participaban los jóvenes de la Juventud Sandinista. Es decir, que los maestros estaban fuera del aula de clases, ya no enseñando matemáticas o geografía sino enseñando a alfabetizar, revisando el trabajo a realizar la semana siguiente o evaluando el trabajo de alfabetización de la semana anterior. La relación maestro-alumno pero ya no en el aula, en la educación formal, sino en otro contexto, el de la educación informal.
Entonces, tenemos los casos dos organizaciones fundamentales de la realidad de la Nicaragua de hoy: La Juventud por un lado y los maestros por el otro. Luego, cuando veamos lo que pasó con la campaña “De Martí a Fidel” podremos ver qué ha pasado hoy con esas grandes maquinarias.
Correo: Sin la Cruzada, probablemente los conflictos intergeneracionales hoy en día serían mucho más agudos...
Miguel de Castilla: Exactamente, es impresionante. Toda esa marejada cultural es la Cruzada Nacional de Alfabetización. Por eso, a mí eso de decir que del 53% se pasó al 3% de analfabetismo, no me dice nada: Son este otro tipo de cambios lo que sí me dicen algo realmente. Otro tema importante es el de la familia nicaragüense. ¿Qué pasó con la familia nicaragüense de las clases medias urbanas y con la población rural empobrecida y analfabeta del país? El campesino analfabeta es por definición pobre: Se es pobre por ser analfabeto y al revés, se es analfabeto por ser pobre. A ese sector va a llegar la juventud de las clases medias de las ciudades. Eran las capas que, en una sociedad de pobres, podían acceder a la educación secundaria o universitaria. Esos muchachos y muchachas llegan a las zonas rurales a alfabetizar y la familia campesina los recibe con un calor humano extraordinario. Ese calor entre las familias campesinas y las de los muchachos alfabetizadores se irá a mantener hasta hoy en muchísimos casos.
Muchas veces nosotros nos hemos preguntado quién aprendió más, si los analfabetos de los alfabetizadores o los alfabetizadores de los analfabetos en el diálogo, la experiencia personal y la convivencia directa durante la Cruzada. Es algo que merecería un estudio aparte, y no es difícil hacerlo, con los alfabetizadores de entonces que hoy tienen 50-60 años y las comunidades campesinas a las que fueron movilizados. Ese aprendizaje social y clasista de los jóvenes vendrá a generar un tipo especial de cultura popular, de izquierda, y de claridad ante la cuestión de las causas por las que la gente pobre es pobre. Y no solo es un asunto de claridad de comprensión, sino también de solidaridad y de conocimiento de por qué es que se está luchando.
Correo: Eso es muy importante también desde el punto de vista de la construcción de la nación nicaragüense ¿no? Pueblos como el cubano o el nicaragüense han adquirido una especial madurez por haber pasado una serie de experiencias formativas.
Miguel de Castilla: Absolutamente. El sandinismo como componente de la cultura nacional. Ese es un tema que yo trabajo en la asignatura que me toca impartir en la UNAN. El sandinismo es un componente de la cultura nacional que, aunque no podemos decir que nació con la CNA, sí podemos decir que con ella sufrió un proceso dinamizador muy, pero muy grande. El sandinismo que hoy encontramos en la cultura nicaragüense, indudablemente que tampoco existía de esta manera antes del 19 de julio de 1979.
Volvemos a lo mismo: De las dinámicas como las de los Talleres Sabatinos Sandinistas, del encuentro entre los jóvenes de la ciudad y los campesinos, del esfuerzo por entender por qué la gente es pobre y analfabeta, se hace coincidir el sandinismo de la lucha de Sandino y del Frente Sandinista a favor de esos pobres y se irá generando todo un componente ideológico que hoy es parte de esta cultura.
Todos esos miles de familias que llevan a sus niños a horcajadas sobre sus hombros a la plaza cada 19 de julio, niños cuyos padres y abuelos son esos mismos jóvenes alfabetizadores que 40 años antes habían participado en la Cruzada, hoy están reproduciendo esa cultura. Esos miles de niños o niñas de tres, cuatro años de edad, que con el pañuelito rojinegro al cuello llenan la plaza cada 19 de julio, son parte del fermento de aquello que también tuvo su origen en la Cruzada hace 40 años.
Esos son temas que, a mi parecer, van más allá del dato frío de lo que fue la Cruzada en términos cuantitativos.
Correo: ¿Qué pasó después, durante los años del neoliberalismo (1990-2006) con la alfabetización?
Miguel de Castilla: Por un lado, tras la derrota en las elecciones de 1990, el Viceministerio de Educación de Adultos, que era la institución rectora de la alfabetización y la post alfabetización en los años ochenta, va a reducirse a un pequeño departamento del Ministerio de Educación. Por otro lado, vendrá a quedar en manos de un ministro de educación como Humberto Belli que se dedicará a quemar cartillas de alfabetización, registros, a destruir todos los tesoros del Museo de la Alfabetización hasta casi dejarlos en su mínima expresión.
Cuando en enero de 2007, tras el regreso del Frente Sandinista al gobierno, el Ministerio de Educación vuelve a encarar la alfabetización como se había hecho en la década de los ochenta, el dato de analfabetismo que encuentra es del 32 por ciento cuando la CNA de 1980 lo había reducido al 12 por ciento. Eso está comprobado a través de diferentes medios, tanto propios del Ministerio de Educación como por ONGs privadas como la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG) y otros organismos que han hecho auditorías del analfabetismo en Nicaragua.
¿Quiénes salvan la alfabetización durante esos 16 años (1990-2006) de neoliberalismo en Nicaragua? La cooperación extranjera y los organismos civiles. En cuanto a la cooperación internacional, particularmente hay que mencionar a la española a través del Programa de Alfabetización y Educación Básica de Jóvenes y Adultos (PAEBANIC). Este programa no le dedicará tanto énfasis a la alfabetización como tal sino fundamentalmente al sostenimiento de la población alfabetizada.
Entre los organismos civiles sobresalen, tanto por su labor de investigación como por su práctica alfabetizadora: el Instituto Nicaragüense de Educación Popular (INIEP), con Fernando Cardenal, Juan Bautista Arríen, Francisco Lacayo, Katherine Grigsby y Roberto Sáenz como cabezas sobresalientes de un grupo de intelectuales, y el otro organismo, que es todo un paradigma de la alfabetización y de la educación de adultos en Nicaragua y América Latina, que es la Asociación de Educación Popular Carlos Fonseca Amador (AEPCFA), cuyo director histórico ha sido el maestro Orlando Pineda, un hombre que bien merece un homenaje cuando se habla del tema en nuestro país. Orlando recibió la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío y es un héroe de la alfabetización, habiendo dirigido la CNA en el departamento de Río San Juan en los años 80 (entonces una zona de guerra) y luego habiendo impulsado varios esfuerzos de alfabetización, tanto durante el período neoliberal como tras el retorno del FSLN al gobierno. Últimamente sus esfuerzos han estado enfocados en la zona del Caribe Norte.
A mi manera de ver, en el Ministerio de Educación entre 1990 y 2006 hubieron dos etapas: La primera, de crudo neoliberalismo, fue la etapa de Humberto Belli durante el gobierno de Violeta Chamorro a inicios de los 90s, y después otra de un neoliberalismo más “light” bajo el ministro Miguel Ángel García durante el gobierno de Enrique Bolaños a fines de esa década e inicios del nuevo siglo, que vendrá a preocuparse por el problema del analfabetismo en el país creando modelos basados en enviar a los estudiantes de secundaria a alfabetizar para poder graduarse de bachilleres – todo eso sin hacer énfasis alguno en campañas o cruzadas, como sucedió en los años 80 y sin conexión con los esfuerzos que se venían haciendo desde la sociedad civil por organizaciones como el INIEP o la AEPCFA.
Quizás quienes más celebraron cuando triunfó el Frente Sandinista en las elecciones de 2006 fueron los activistas de la AEPCFA porque vieron que con un nuevo Ministerio de Educación sus actividades tendrían un apoyo mucho mayor. El Frente Sandinista y su gobierno, dirigidos por el Comandante Daniel Ortega retomaron el énfasis que históricamente el sandinismo desde el poder le había dado al fenómeno alfabetizador. Como usted conoce, a mí me tocó ser ministro de Educación y una de las tareas principales que me dio la Presidencia de la República fue la de organizar una nueva campaña de alfabetización denominada “De Martí a Fidel”. Obviamente, esta nueva campaña no tenía las pretensiones de lo que fue la epopeya alfabetizadora de los años ochenta, que es irrepetible, y que, como lo hemos afirmado muchas veces, solo es posible en un contexto de revolución social total y global.
Correo: Recordemos que el decreto de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) para la organización de la CNA en 1979 hablaba de “una movilización total” de los recursos del país hacia la alfabetización.
Miguel de Castilla: Así es, se hablaba de “todo puesto a la orden de la alfabetización”. Y eso significaba, efectivamente, “todo”: Desde el Ejército, protegiendo y trasladando a los alfabetizadores, hasta la movilización total de las organizaciones sociales con la juventud y los maestros a la cabeza.
Por cierto, casi 30 años después, al regresar el sandinismo al poder en 2007, esos dos movimientos que se fundaron con la alfabetización, la Juventud Sandinista 19 de Julio y la Asociación de Educadores de Nicaragua, fueron otra vez llamados a ponerse a la cabeza del esfuerzo alfabetizador.
Sin embargo, esta vez se da un elemento nuevo que no existió en los años 80, que fue el de poner a la institucionalidad del Ministerio de Educación a la cabeza del fenómeno alfabetizador. Será el Ministerio de Educación, con la compañía de los jóvenes y los maestros organizados, quienes asumirán la tarea alfabetizadora. Los delegados municipales del MINED en todo el país son quienes recibirán la alfabetización como tarea fundamental.
También se darán fenómenos metodológicos nuevos: Si en los años ochenta el método utilizado fue el de la Palabra Generadora del pedagogo brasileño Paulo Freire, en esta nueva etapa se adopta el método “Yo Sí Puedo” de la pedagoga cubana Leonela Relys con el uso de televisores, etcétera.
Correo: ¿Qué nos puede decir sobre el aporte cubano a esta experiencia?
Miguel de Castilla: La presencia cubana en Nicaragua ha sido muy interesante y yo siempre la resalto como símbolo de calidad. Ante quienes ponen en duda los datos finales recabados en cada municipio tras la campaña “De Martí a Fidel” yo pongo de testigo a cada uno de los expertos cubanos que estuvieron en cada municipio de nuestro país. Ellos fueron los garantes del control estadístico de cada persona analfabeta o alfabetizada.
No se les preguntaba si habían aprendido a leer y escribir: cada alfabetizando tenía que escribirle personalmente, frente a personas que no eran su alfabetizador y con un tiempo de una media hora, una carta al Comandante Daniel Ortega, esa era la prueba de que había aprendido. Una vez redactada, la carta se registraba y se le entregaba su diploma al alfabetizado en un acto. En base a esos datos se declararon a los municipios como libres de analfabetismo.
Fue un método muy riguroso de control que se montó en compañía con los asesores cubanos. Para mí la fuente que me da la satisfacción de que el dato que estábamos entregando era el correcto, es la información de los especialistas cubanos en cada municipio, aunque hubo otros mecanismos de control.
Correo: ¿De qué otra forma se controló la información?
Miguel de Castilla: Todo ese proceso de control riguroso tuvo una experiencia censal paralela, que fue montada en estas oficinas donde me está entrevistando y que era las de Juan Bautista Arríen, entonces Secretario Permanente de la Comisión Nicaragüense de la UNESCO. En torno a esta misma mesa se reunía la Comisión de Verificación de la Campaña de Alfabetización “De Martí a Fidel”.
La comisión estaba compuesta por compañeros de los Departamentos de Estadística de la UNAN Managua, de la UNAN León y de la UCA, así como del Instituto Nacional de Información del Desarrollo (INIDE). Esta comisión hizo una muestra a nivel nacional y ellos fueron los que nos dieron el dato de que se había logrado bajar el analfabetismo al 4.53%, que se le entrega a la Presidencia de la República. Es con esos dos datos, el del Ministerio de Educación y el de la Comisión Nacional de Verificación, que la Presidencia decide declarar Nicaragua Libre de Analfabetismo el 9 de agosto de 2009.
Como le decía, ese dato no está marcado en piedra, es un dato que está en la dialéctica de la vida social. Es muy probable que el día que nosotros estábamos declarando el territorio de Nicaragua Libre de Analfabetismo algunos de esos nuevos alfabetizados, por no haber continuado practicando sus conocimientos hubieran vuelto a ser analfabetos – u otros que, por el contrario, aunque no hubieran pasado la prueba de hacer la carta, sí hubiesen continuado ejercitándose y hubiesen logrado avanzar hacia nuevos estadios de su alfabetización.
Correo: ¿Los avances de la alfabetización son siempre provisorios?
Miguel de Castilla: En los procesos de alfabetización que hubo en el contexto del ALBA hace 10 o más años, fundamentalmente el “Yo Sí Puedo” en Bolivia, Venezuela, Ecuador o Nicaragua se ha visto que si no hay continuidad educativa, una parte de la gente alfabetizada retorna al analfabetismo.
En Nicaragua eso en los años 80 eso se previó muy pronto con la creación de un Viceministerio de Educación de Adultos que luego fue bajado de categoría por los gobiernos liberales. Y hoy por hoy, a casi 40 años de distancia y con el Frente Sandinista de regreso en el gobierno, con la creación de todo un subsistema paralelo al del Sistema de la Educación Formal.
Hoy en día la Educación de Adultos es un subsistema que tiene un Programa de Alfabetización que sigue funcionando normalmente, particularmente en las zonas rurales de nuestro país. En la zona de Matagalpa, y en las profundidades de Jinotega es donde más se hace énfasis en la alfabetización hoy por hoy, pero junto a la alfabetización, fundamentalmente en las zonas rurales, está la Educación Primaria (de seis grados) hasta la Educación Secundaria y Técnica, todas ellas de Jóvenes y Adultos. La educación técnica se realiza a través de los cursos que ofrece el Tecnológico Nacional (INATEC).
A más de 35 años de la CNA, el Gobierno de Nicaragua tiene ya una estructura de Educación de Adultos paralela al sistema de Educación Formal. Todo esto con libros específicos para jóvenes y adultos escritos totalmente por autores nicaragüenses.
Es importante señalar que este programa de Educación de Adultos goza de autonomía a lo interno del Ministerio de Educación. Ya hay mucha capacidad en el país para generar materiales educativos propios. Para la Cruzada Nacional de Alfabetización, nosotros aquí tuvimos la presencia de cerca de 2 mil maestros cubanos. Para el programa “Yo Sí Puedo” en el año 2006 y la campaña “De Martí a Fidel” de 2007 a 2009 tuvimos la presencia de asesores cubanos en cada municipio, así como de la brigada “Simón Bolívar” de jóvenes venezolanos que enviara el Comandante Hugo Chávez. Hoy no, ya hemos alcanzado la absoluta independencia tras 40 años de haber capacitado a mucha gente para la formulación de la bibliografía propia para la Educación de Adultos en paralelo, con un currículum propio, a toda la bibliografía que se produce para la educación formal de primaria y secundaria.
Correo: En los años 80, Nicaragua estaba en el centro de todo un debate pedagógico-político a nivel mundial, cuando se hablaba de la educación liberadora, popular, y de la educación bancaria, tradicional. ¿Qué ha pasado con ese debate?
Miguel de Castilla: Interesante pregunta. En ese debate al que usted se refiere, la escuela como tal no participó. “La escuela”, la educación formal, no participó en ese debate. Ese debate se dio en la Educación de Adultos. Cuando Paulo Freire estuvo en Nicaragua en 1979, que yo era viceministro y conversábamos sobre estas cosas, nos dejó un mandato que está pendiente de cumplimiento.
Él me preguntó: “¿Qué hace usted aquí?”. Y yo le cuento sobre el trabajo que estábamos haciendo. Mientras en el otro edificio del Centro Cívico estaban trabajando con la Cruzada de Alfabetización, nosotros en nuestros locales estábamos trabajando con las escuelas: “ “Aquí en la parte de abajo es donde hacemos los programas de estudio; allá capacitamos a los maestros, etcétera, etcétera...” Después que yo le tiro todo ese cuento el me da un mandato, algo que viniendo de alguien como él era una orden moral, y me dice: “Bueno, señor viceministro, ahora su tarea es buscar cómo trasladar la riqueza de la Cruzada Nacional de Alfabetización a sus escuelas”, es decir, a la educación formal. Ahí está el “clavo”: Lo otro, lo de la alfabetización, estaba muy rico, sabroso... ¿Cómo hacer en las escuelas todo eso que se estaba haciendo metodológicamente en el campo de la alfabetización, la post alfabetización y la educación de adultos?
Correo: La escuela sigue siendo la institución más difícil de cambiar en la sociedad...
Miguel de Castilla: ¡Exactamente! Y voy a darle una muestra de ello.
Gracias a Dios, al Destino y a la Revolución, que tantos favores me ha hecho en la vida, a mí me tocó ser el creador de la idea de los TEPCEs, que nacieron de la experiencia de la Cruzada Nacional de Alfabetización. En medio de la CNA, como en mayo de 1980, iba yo para Juigalpa y en el camino me encuentro como a las tres de la tarde con una escuela llenita de muchachos barbudos y de muchachas, vestidos de verde olivo y con sus pañoletas. Entonces, decidí parquear el carro y me metí a ver qué pasaba en la escuela.
Entonces vi un fenómeno extraordinario: Unos maestros con jóvenes dirigiendo un Taller Sabatino Sandinista. Estaban evaluando lo que los muchachos habían hecho esa semana y programando la semana siguiente. Y yo, desde afuera del aula, observaba ese fenómeno. “¡Aquí está!”, me dije, recordando lo que me había dicho el viejo Freire.
Entonces nos planteamos hacer talleres para evaluar con los maestros el mes transcurrido y programar el siguiente mes. ¿Por qué no iba a ser posible eso, si lo estaban haciendo los cipotes allí con sus maestros? A esa hora me fui para Juigalpa donde mi madre y me puse a escribir el borrador de la propuesta de lo que originalmente llamábamos “TEPE”, Talleres de Evaluación y Programación Educativa. Ese borrador se lo llevé el siguiente lunes al ministro Carlos Tünnerman.
Después, dialogando con los maestros, me enteré que no solamente se evaluaba y programaba, sino que también a través de ese diálogo se capacitaba, entonces a la sigla se le agregó la C de Capacitación (una capacitación entre pares) y los talleres recibieron el nombre de TEPCE. Entonces, uno de los subproductos de la CNA fueron los TEPCEs.
Sin embargo, como usted decía, la escuela es la institución más difícil de cambiar. Tan es así que los TEPCE ahora se llaman otra cosa: EPI, Encuentros Pedagógicos de Inter-aprendizaje. Sin embargo, el debate pedagógico en el que Nicaragua fue líder, y lo sigue y seguirá siéndolo, es en la Educación de Adultos. Indudablemente.
Luis Amaya: Ahí sería interesante que abordaras cómo la CNA hizo posible la formulación los Fines, Objetivos y Principios de la Educación.
Miguel de Castilla: La CNA fue en 1980, y ya en 1983 se da una jornada masiva, nacional e internacional, a la que fue convocado todo el mundo, para formular los Fines, Objetivos y Principios de la Nueva Educación en Nicaragua. Se formularon 55 preguntas con apoyo de organismos internacionales de las Ciencias Sociales como CLACSO, FLACSO y CSUCA de Costa Rica, se financió a sociólogos de diferentes países que vinieron a Nicaragua, entre ellos el fundador de la Revista Diálogo Social de Panamá, Raúl Leis, y otros compañeros de ese calibre.
Con ese formulario se realizó una consulta a nivel nacional en la que se implementó muchísimo de la metodología de la Educación Popular que se había utilizado en la Cruzada Nacional de Alfabetización. De allí surgió todo un ideario sobre la Nueva Educación en el país que después quedaría plasmado en los artículos de la Constitución Política de Nicaragua que todavía están intactos. Hay que recordar que esto sigue todo un proceso: En 1980 fue la CNA; en 1983 fue la Consulta sobre la Educación y en noviembre de 1986 se aprobó la Constitución que en su mayor parte aún rige a pesar de reformas que se le han hecho desde entonces.
Correo: O sea que ese ideario educativo sobrevivió todos los cambios que ocurrieron después, incluyendo la derrota electoral de 1990, los ministros liberales que quemaron cartillas de alfabetización, etcétera...
Miguel de Castilla: Claro, así es.
Luis Amaya: Otro gran aporte de la CNA para la educación hoy en día es el de la articulación de los subsistemas educativos (Primaria, Secundaria, INATEC y CNU) que se ha venido implementando en los últimos años.
Miguel de Castilla: La idea de la articulación viene fundamentalmente del Foro Nacional de Educación. Esa es una experiencia que se va a dar a raíz de la muerte de tres jóvenes universitarios durante el régimen neoliberal cuando los estudiantes se movilizaban por el derecho del 6% del presupuesto nacional para las universidades.
Tras perder las elecciones del 90, en marzo-abril de ese año, el Frente Sandinista había dejado la ley 89, “Ley de autonomía de las Instituciones de Educación Superior” que garantizaba la autonomía universitaria y el 6%, reforzando lo planteado en la Constitución Política de 1987.
Entonces, durante todos los años 90, la juventud salía a la calle a defender el 6% con la Constitución en la mano y allí mueren tres estudiantes, Roberto González fue el último de ellos.
El gobierno de Bolaños decía “No les vamos a dar el 6%” y los muchachos respondían que iban a seguir en la calle: ¡Era la Juventud Sandinista, los mismos muchachos y niños que en los 80s participaron en la Insurrección Cultural de la CNA, y en los 90s eran los estudiantes universitarios luchando por el 6%! Esa era la época en la que el Comandante Daniel Ortega decía “Vamos a gobernar desde abajo”.
Entonces el ministro de Hacienda de la época, [Eduardo Luis Montiel] un hombre del INCAE, allá por el 2004 por fin acepta que esa situación de conflicto permanente no podía seguir. “No podemos seguir matándonos”, decía. Entonces yo voy y llamo al presidente del CNU Telémaco Talavera a ver cómo nos sentamos el Ministerio de Hacienda, la UNAN y el CNU para ver esto del 6%. Entonces proponemos ver racionalmente el problema y decidimos montar un foro para pensar la educación y ver cuáles son sus necesidades.
Entonces, entre 2004 y 2006 se reunieron a todas las universidades de todo el país, fundamentalmente las públicas. Una de las mesas de ese Foro Nacional de la Educación, que presidía Juan Bautista Arríen y Miguel de Castilla, tuvo como tema el de la Articulación del Sistema Educativo Nacional. Ahí a Juan Bautista y a mí nos tocó hacer un diagnóstico de las consecuencias de la desarticulación, especialmente en el campo curricular, es decir, de la fractura que hay entre el currículum de la Educación Secundaria y el de las universidades. El diagnóstico se elaboró y se presentó, y se comenzaron a hacer propuestas. En una ocasión yo vine aquí al Ministerio de Educación a hablar con los directores y con el ministro [Miguel Ángel] García, etcétera. Ese proceso que surge en el 2004-2005 ya hoy, a marzo de 2018 es una realidad.
Nicaragua es uno de los pocos países en América Latina, si no el único, en que el Sistema Educativo funciona realmente como un sistema. Todo el sistema educativo del país tiene una mesa de trabajo. Cada una de las tres “patas” del sistema: Ministerio de Educación (Preescolar, Primaria, Secundaria y Educación de Adultos); CNU e INATEC conforman una mesa de trabajo permanente. No es un comité que se reúne semanalmente o cada 15 días, sino que el trabajo es permanente, con tareas de seguimiento a alrededor de 20 rutas educativas.

Además de esas tres grandes instituciones, en la mesa de trabajo está incluido el Canal 6 (televisión pública), el Instituto Tecnológico Nacional (INTECNA) de Granada, y otras instituciones. El hecho de que el Canal 6 forme parte de este sistema es una cosa innovadora, única en América Latina, donde este excelente canal de televisión aporta programas de apoyo a la educación, como clases de inglés, matemáticas, español, en fin, múltiples asignaturas que se articulan con el sistema de la educación pública nicaragüense.
Yo trabajo en la Facultad de Educación de la UNAN Managua donde doy clases todos los sábados. En nuestra facultad durante los 16 años de neoliberalismo tuvimos una lucha permanente por reunirnos con el ministro y hacer alguna actividad en común entre nuestra facultad y el Ministerio de Educación. Nunca se logró. Más bien en los años de Humberto Belli y de otros ministros por el estilo se prohibía a los funcionarios del MINED ir a las actividades de la Universidad. Hoy por hoy la Facultad de Educación y el Ministerio de Educación son “un solo molote”, fundamentalmente en el tema de la capacitación de los maestros en todas las áreas.
Correo: Entonces, la Cruzada Nacional de Alfabetización de los años 80 produce un hecho pedagógico-social que, además de generar una serie de experiencias sociales, sirve de base a un proceso de discusión sobre la educación en el país, una especie de doctrina nacional educativa, que después se plasma en la Constitución de 1987 y que sobrevive 16 años de regímenes neoliberales para hoy en día retomar su desarrollo. ¿Es correcto eso?
Miguel de Castilla: Claro, así lo puede decir. Luis Amaya: Y hoy en día hay una Ley General de Educación que se está actualizando con todo el tema de las Nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información y los nuevos contextos... o sea que se logró
Correo: Impresionante...
Miguel de Castilla: Lo de hoy no llegó porque sí, ni tampoco por influencias extranjeras. Es un desarrollo propio. Hay una experiencia nacional en la educación en cualquiera de sus campos, no solo en la Educación de Adultos. En el caso mío personal, yo le doy mil veces gracias a Dios, a la Revolución y al Frente Sandinista por haber sido testigo de todo esto.
En el caso de la alfabetización yo soy testigo desde el inicio. Desde antes del inicio.
El compañero Miguel de Castilla saca una fotocopia de un antiguo documento de unas treinta o cuarenta páginas. ...este documento fue escrito en abril de 1979. Estaba en una campana de plástico en la entrada del Museo de la Alfabetización cuyos materiales los liberales mandaron a quemar en los 90s. Ese es el documento que trajimos de Costa Rica el 19 de julio de 1979 cuando Carlos Tünnerman había sido nombrado ministro de Educación por el Gobierno Revolucionario y yo había sido nombrado viceministro.
Ese documento lo elaboramos en Costa Rica dos o tres meses antes del triunfo y es el primer proyecto de la Cruzada que se pone en manos del padre Fernando Cardenal y de lo que sería la dirigencia nacional de la misma.
En sus páginas se encontrará muchísimas cosas sucedieron tal y como se había previsto meses antes del triunfo: desde las cifras gruesas de analfabetos hasta la organización de la CNA, los nombres de los frentes de guerra, la organización en Estados Mayores, los participantes de las tareas de la alfabetización, etcétera. Hasta el nombre de “Héroes y Mártires” en el título está ahí. Lo único es que nosotros en el documento le llamábamos “Campaña” de alfabetización y luego resultó que se le llamó “Cruzada”. La CNA se pudo organizar y ejecutar tan rápido después del triunfo porque ya había habido una discusión previa de cómo iba a ser. Ese documento es mi mayor tesoro, es la prueba de que la Cruzada Nacional de Alfabetización es un producto nicaragüense.