Alba Azucena Torres, 8 de marzo 2016
Recolección
Las morenas manos de Margarita juntaban granos del cafetal
del verde claro al verde intenso, del rojo triste
al rojo eterno, del tierno firme al grano puro.
En la siempre, infinita danza de los colores.
Mientras un niño entre las hojas, recogía humilde el fruto caído al suelo.
De madrugada, cuando la luna camino al cielo
da paso al alba.
Un niño crece
con hambre y furia.
Entre el susurro del cafetal
la madre invoca
al Padre Eterno
para que el hijo
coraje y sangre
cambie el destino de Nicaragua.
Mientras Sandino junto a su madre
miraba el grano, en sus manitas
el color rojo del ya maduro y el negro tierra fecunda y nuestra
enardecido tomaba puesto en su corazón.
Alba Azucena Torres
Moscú
En el día Internacional de la Mujer
Marzo 2016