Timoteo Patrón González, Agosto 2017

PROLOGO
La celebración de la ceremonia-ritual anual de Sauda es el centro principal de la expresión cultural del pueblo Mayangna, ya que la tradición se renueva a través de esta festividad o ceremonial. Sauda como fiesta tradicional del pueblo Mayangna, se integra todos los territorios y todo el pueblo Mayangna en general, los comunitarios se les olvida temporalmente los problemas sociales, económicos, políticos y se festejan en un momento especial con actos rituales, ceremoniales, música, danza, la distribución de alimentos, bebidas típicas, reflexiones de diversos tópicos, entre otros.
La celebración de la festividad de Sauda, reafirma el origen y la existencia de las comunidades y los territorios, las relaciones sociales y culturales, sobre todo las que tienen que ver con las autoridades y poderes locales, territoriales y nacionales, son confirmadas. Las fiestas del Sauda, es un estado mental, emocional y espiritual, porque permite compartir sentimientos y creencias del pueblo Mayangna. Asimismo, es un hecho social total, de expresión ritual, simbólica y sagrada. El ciclo festivo de Sauda marca el calendario agrícola y productivo, caza, pesca y la cosecha de frutos del bosque, etc. La gastronomía, música, danza, poesía son los elementos que acompañan y está representada durante la celebración de Sauda.

Actualmente, la crisis de invasión de colonos generalizada en los territorios indígenas Mayangna, como consecuencia, los cambios tanto individuales, familiares, comunales, territoriales y sociales que han ido cambiando en las comunidades. En ese sentido, las festividades de Sauda se han convertido en una actividad cultural muy importante en la vida comunitaria y articula, redefine, entre las distintas generaciones del pueblo Mayangna.
La ceremonia-ritual de Sauda que se celebra en las comunidades ofrece como un espacio de diversión, espectáculo y libertad para los jóvenes, adultos y niños en general, y tiene que ver también con el sentido religioso, ritual y espiritual que el pueblo Mayangna y sus instituciones quieren mantenerla viva.

I. - QUE ES SAUDA
Es la expresión cultural del pueblo Mayangna, que se manifiesta en el pensamiento cosmogónico a través de las ceremonias, rituales, restauraciones, purificación, acciones de gracias, por medio de invocación y evocación a las divinidades Maisahna e Ituwanah o Maitukiwanah (Dios y Diosa). Espacios de convivencia, reflexión, toma de decisiones y promulgación de normas propias que regula la vida cotidiana comunitaria con equilibrio y armonía con la madre naturaleza.
Entre los indígenas Mayangna existen un conjunto de fiestas, ceremonias y rituales importantes que tienen como finalidad mantener el equilibrio, la armonía, la reciprocidad con la naturaleza y restaurar esa relación, a través de los rituales y ceremonias de invocación y evocación. La vida ceremonial y ritual es uno de los procesos más importantes en la vida religiosa del pueblo Mayangna.
En ese sentido, una de las ceremonias más importante y significativa que se celebra el pueblo Mayangna desde los tiempos inmemoriales hasta en la actualidad, es el ritual-ceremonial de Sauda. Es una expresión compuesta por los términos en el lenguaje Mayangna, sau: “tierra” y la palabra “da que viene de daniwan” dios, o sea, sau daniwan (el dios de la tierra). A través de esta ceremonia sagrada de invocación de Sauda, se comunicaban entre el ser humano con los seres vivientes o seres espirituales poblado en la naturaleza.
Dicho, en otros términos, con la festividad de Sauda se recrean y reviven las tradiciones sagradas del pueblo Mayangna, también fortalecen la relación con los poderes sobrenaturales, con nuestros creadores Maisahna, Maitukiwana y Sau, la Tierra. Es una celebración de agradecimiento o acción de gracias a las divinidades por las bendiciones de una cosecha abundante y una prosperidad en la caza, pesca y la cosecha de frutas silvestre durante todo el año. Asimismo, el pueblo se congrega para tomar decisiones de los diversos aspectos de la vida cotidiana, es una rogativa para la purificación del cosmos y el encuentro entre el pueblo y sus dioses.
Por otro lado, la espiritualidad Mayangna también está relacionada con la festividad de Sauda, su cosmovisión, conocimientos, saberes, valores, pensamientos, formas de vida y relacionarse con la Madre Tierra. Es un conocimiento vivo, dinámico, que se transmite de generación en generación a través de las narraciones, música, ceremonias, creencias, mitos, lenguaje, normas culturales, danzas, cuentos y cantos. Asimismo, a través de las prácticas productivas: siembra, cosecha, recolección de frutas silvestre, pesca y caza. El resultado de este largo proceso es el conocimiento colectivo, acumulado en la experiencia de la vida de todo un pueblo.
Los ancestros Mayangna tenían una espiritualidad basada en la creencia en un mundo de poderes o seres espirituales mucho más fuertes que ellos. Toda la fuerza de la naturaleza para ellos era una fuerza creativa: el sol, la luna, las estrellas, el trueno, la lluvia, las montañas, los ríos, el bosque, etc. A partir de allí ellos creaban sus propias liturgias, oraciones, ceremonias, rituales, dioses, mitos, etc.
Esto significa que los Mayangna comprenden a la naturaleza como un todo, del cual el hombre forma parte como elemento igual entre otros. Base de la experiencia de su vida, es la existencia de un equilibrio en toda la naturaleza, que incluye tanto al hombre como a los animales, plantas y toda la creación. Por lo tanto, la conservación, la armonía y el equilibrio con toda la creación, es para el Mayangna uno de los primeros principios y valores que también se refleja en sus tradiciones orales.
II. - HISTORIA
En el pasado, las festividades de Sauda se celebraban al inicio de cada nuevo año según el calendario Mayangna tradicional y ancestral, del sistema quipo del Perú, que consistía en un mecate simple con nudos llamados ma (sol o tiempo-calendario)1. Para que la gente pudiera estar atenta a la convocatoria, cada quien guardaba una especie de cuerda al cual hacían un nudo cada luna, hasta llegar a las fechas de la celebración. Ya para esa fecha los participantes debían llegar de distintos lugares al lugar escogido.
El encuentro era para celebrar actos de reconocimiento por los beneficios recibidos de la tierra, del bosque, de los ríos y del cosmos; asimismo, era el momento de reflexión y espacio de convivencia e intercambio de bienes, experiencias de vivencias en cada uno de sus territorios, entre otros.
Sitios para los Rituales y Ceremonias: Para una ceremonia importante, generalmente los indígenas Mayangna hacían en lugares especiales, escogidos por ellos mismos. Tenemos el cerro Aluka [Al= hombre, Û = casa; casa de hombre] y Yaluka [casa de mujer] eran centros ceremoniales más importantes del pueblo Mayangna. Hay otros lugares sagrados también en donde celebraban estas ceremonias entre los que se destacan Dulaubin Asangni, Wayansa, Kipih, Asangrarah, Saubi, Bararas, Sahlai, Kirahbu, Kilau. Estos son lugares de conmemoración de ritos tradicionales; propios de las costumbres y creencias anteriores a la evangelización morava.

El lugar que escogían debían reunir condiciones necesarias para un evento de esta naturaleza: un cerro que es el símbolo de la presencia del dios Asangba2, un lugar plano con capacidad para albergar a muchas personas, de fácil desplazamiento por cualquier eventualidad (guerra, ataque de los animales salvajes, etc.), cerca del rio, árboles frondosos y la adquisición de buena leña, entre otros.
Ditalyang como guía Espiritual: En el acto central, el Ditalyang o el líder dirigía los actos ceremoniales, que comenzaba con la invocación y evocación a las divinidades solicitando a los espíritus benéficos acompañados de oraciones de invocación, liturgias, poemas, danzas, gritos, movimientos y cantos alusivos a la ceremonia. Era entonces que la fiesta había comenzado.

El personaje del Ditalyang era muy importante en una ceremonia grande y pequeña, porque ellos son las personas encargadas para la dedicación de las ceremonias de Sauda. Los Ditalyang fueron los primeros hombres con sabiduría, por eso los llamaban Ditalyang. Concepto que se traduce como “uno que sabe, el que tiene conocimiento de las cosas”, un personaje importante que cumplía diferentes funciones como: médico, político, líder, encantador, vidente. Al mismo tiempo es guía espiritual como mediador entre los hombres y nuestros creadores (Maisahna y Maitukiwana), consejero en asuntos legales, administrativos y militares.
Los Ditalyang eran los encargados de perfeccionar y mejorar la vida de los Mayangna y aproximarlos a la conciencia y los conocimientos cósmicos, espirituales y materiales. Era un personaje sabio que adquiría sus conocimientos estudiando con los ancianos, y aprendiendo en la comunicación con los espíritus de la naturaleza y tratando de capturar sus fuerzas y de los ancestros mediante la meditación, contemplación, concentración y ayuno en los lugares sagrados como las montañas más altas, frente a las cascadas, las fuertes correntadas, las pozas más profundas y las cuevas subterráneas. Pasando por una serie de rituales de iniciación de la sabiduría, del conocimiento, el camino de probación y finalmente caminaba sobre los carbones ardientes de “liwaih kuhni”, el árbol sagrado de los Ditalyang. Estos hombres eran los encargados de administrar la religión Mayangna.

Tulnah (el bastón): El bastón era uno de los instrumentos más importantes que se utilizaban en los ritos y ceremonias religiosas. Era un instrumento de invocación. También era utilizado muchas veces para direccionar energía, para diseñar símbolos o un círculo en el suelo, para indicar la dirección de peligro cuando estaba perfectamente equilibrado en la palma de la mano o en el brazo de un Ditalyang.
Hay maderas tradicionales para la confección de un bastón, entre ellos la madera de Arawa que es un árbol muy especial, que crece solamente en algunas zonas de los territorios Mayangna. Se cortaba con el largo de la punta de su codo hasta la extremidad de su dedo índice, se tallaba maravillosamente con figuras y símbolos de la naturaleza y adornadas con las plumas de águila, y plumas de otras aves, etc.
Kalwalana Pani (el incensario): El incensario era un quemador de incienso para la purificación del lugar. Un instrumente igualmente muy importante en una ceremonia. Se fabricaba de barro o de metal, de forma compleja, o una simple concha del mar. El incensario era el soporte para el incienso encendido durante las ceremonias y rituales religiosas.
En la ceremonia o ritual Mayangna, a veces se pedía la aparición visual de "espíritus" por medio del humo que emana de los inciensos3.
Músicos: Durante la fiesta de Sauda también había un grupo de músicos que tocaban con sus instrumentos musicales de bara (flauta), wilukbaih (pito), pantang (tambor), Uwauwau (armónica) wiuwiu (especie de pito), singhsingh (matracas), etc. Estos instrumentos musicales usaban para alterar la conciencia y lograr un estado hipnótico o estado reflexivo de los participantes, acompañados de canto, baile, etc. Los músicos tocaban música interpretando las melodías de la naturaleza: el rugiente de una cascada, el soplo de un viento suave, el canto de las aves, el constante golpe de pantang (tambor), el siseo de singhsingh o matracas, finalmente abrumaban los sonidos, forzando a cambiar la conciencia del mundo físico a una más grande esfera de energía a todos los participantes en la ceremonia de Sauda.
Generalmente el tambor o pantang se usaban por los Ditalyang para hacer sus rituales o ceremonias iniciáticas, de curaciones y viajes espirituales. El redoble o el sonido del pantang o tambor permiten entrar en un estado de éxtasis que conecta como un "puente" entre los mundos físico y espiritual. El viaje espiritual referido era establecer una conexión con un mundo espiritual o Malam. Los tambores de los Mayangna eran comúnmente construidos con las pieles de animales, puede ser de venado, pero especialmente se fabricaban con la piel de un sapo estirada sobre un aro de madera de caoba, de cedro curvado o de un árbol sagrado. Este tipo de tambores eran los mejores.
Canciones y oraciones: El Ditalyang tenía canciones y oraciones de poder4 que usaba como una forma de ponerse en sintonía con el mundo espiritual y protegerse de malas influencias. Cada Ditalyang tenía sus canciones de poder que recibe de sus guías espirituales. Generalmente, el Ditalyang mientras cantaba, ejecutaba una danza con el objetivo de facilitar el acceso al mundo espiritual.
Uso de plantas sagradas: Las plantas que causaban visiones y alucinaciones tenían un rol importante en los Ditalyang y, por lo tanto, en los rituales y ceremonias. Las utilizaba como una manera de facilitar el acceso al mundo espiritual a través de las experiencias del trance. No obstante, es necesario aclarar que las plantas no son esenciales para el trabajo del Ditalyang. Algunas de las plantas que se utilizaban eran Makauh puluni (floripón), Aka (tabaco), pan tapa, una especie de hongos, hojas de ciertos árboles, entre otros.
Los participantes: Entre todos los participantes en la celebración de Sauda, física y mentalmente todos tenían que mantenerse pureza ceremonialmente. Había dos requisitos previos para toda ceremonia grande o pequeña. Munanin, la abstinencia y el ayuno. El no conservar la abstinencia ponía en peligro tanto la ceremonia como la misma persona.
Porque la persona podía morir en manos del dios de las montañas y de guerra, Asangba.
Los periodos de abstinencia se calculaban normalmente en meses o en semanas. Se apartaban de sus esposas y durmiendo solos en otra división de la casa. En esta ocasión, consumían alimentos sin condimento como la sal, chile, ni consumían carne, etcétera, ni siquiera había que pensar en las mujeres en tales procesos de abstinencia.
Era evidente que uno había de acercarse a los dioses con el cuerpo y la mente en el estado debido y pureza. La abstención de ciertos alimentos, sexual, de ciertas actividades, etcétera, era considerado como un sacrificio personal, a cambio buscaban algo de los dioses, el poder. Ahora los que se enferman y si quieren curarse de su enfermedad, practican esta abstinencia, especialmente de alimentos y de sexo.
Las mujeres no participaban en la ceremonia, ya que una de las mujeres pudiera estar impura ceremonialmente que podía poner en peligro la misma ceremonia y a los participantes. No obstante, eran las encargadas para preparar el banquete. Para tener una idea de la dimensión de este evento o celebración de Sauda, hay que señalar que el número de participantes pasaban las quinientas almas. De manera que todas las mujeres de distintas edades se dedicaban en este importante trabajo. Las más jóvenes se dedicaban en la elaboración de bebidas espirituosas de maíz, de yuca, de batatas y frutas.
Entre las personas que se tomaban parte en la ceremonia o personalidades importantes de la sociedad Mayangna, se pintaban sus cuerpos de dam, una especie de pintura que se fabricaban con cera de abeja y se fabricaban colores de algunos árboles y frutas. Se pintaban todo el cuerpo hasta llegar a ser irreconocible.

La vestimenta: El taparrabo (wah) era antiguamente la única pieza de vestuario que usaban los hombres Mayangna en ocasiones ordinarias. Wah, consistía una alargada y estrecha banda hecha de corteza de tuno, de 8 a 9 pies de longitud y 12 a 15 pulgadas de anchura, que da varias vueltas sobre la cadera, mientras los extremos colgaban adelante y atrás (Conzemius, 1984: 59). Mientras las mujeres usaban ipnapani, era una envoltura de un pedazo de tela de tres yardas de largo, arrollada en torno de sus caderas y que se extendía desde la cintura, donde se aseguraba anudando un extremo, hasta las rodillas.
III - LA GASTRONOMIA DURANTE LA CELEBRACION DE SAUDA
El pueblo Mayangna obtiene de sus bosques y de sus ríos una gran variedad de recursos alimenticios, animales de mucho valor nutricional, de sus ríos, lagunas también consigue una variedad de peces para su dieta alimenticia. La caza de animales, la recolección de miel y frutas de todo ello, fuente de nutrientes y base de una rica y variada dieta a la que incorporan los productos de la agricultura, siendo las más importantes, el banano, plátano, yuca, quequisque, el maíz, el arroz, frijoles y otros tubérculos.
Pero el pueblo Mayangna, comer es algo más que satisfacer una necesidad básica. Es un acto que los vincula a lo sagrado, ya que los alimentos, así como los conocimientos y las técnicas que les permiten obtenerlos y elaborarlos, son un legado de sus dioses y ancestros. Estos, a su vez, garantizan su vida, la de la comunidad y la de sus descendientes. La creencia en el origen divino de los alimentos, es un elemento fundamental en su cosmovisión y en su organización social y productiva, las cuales, durante milenios sustentaron su soberanía alimentaria y su autodeterminación.

Durante las festividades de Sauda, exquisitos y sencillos platos elaboran las mujeres Mayangna a base de los diferentes derivados de la yuca, de maíz y el banano junto a distintos tipos de carnes, algunos delicadamente ahumados o saladas como la carne de chancho monte, de pescado, otro tipo de carne de monte, aves como la gallina montes, codorniz, pavos, pavones, entre otros, son la base de un menú atractivo y exquisito, muy nutritivos platos. Sin aceites, pero con condimentos orgánicos preparados por las manos de las mujeres Mayangna, son los alimentos que comúnmente se ofrecen en los hogares Mayangna. Bebidas hechas a base de banano, maíz, patatas y frutas.
Lamentablemente ahora este menú es muy escaso entre los hogares Mayangna, ya que los animales del bosque tampoco se consiguen, son muy escasos. Debido a la destrucción del lugar de la reproducción de estos animales por colonos mestizos que invaden a los territorios Mayangna.
Las técnicas gastronómicas originarias que se practica son: el asado, el hervido, al vapor y en barbacoa (que más bien horneado con hojas), el reventado, entre otros. De la misma manera, las técnicas de conservación eran el ahumado, salado, deshidratado, enchilado, fermentado, etc. Los postres se hacían con masa de yuca, de maíz, de quequisque. Fermentaban una serie de semillas, frutas, maíz y patatas (wasbul) para obtener bebidas espirituosas de tipo religioso.
Durante la celebración de Sauda en el pasado, se ofrecía el guisado, tapado, asado de carne de chancho monte y de otro tipo de carne de monte y comidas de temporada, vinculadas a las principales fiestas en honor a los dioses y héroes ancestrales; asimismo, en estrecha relación con los diferentes momentos de los cultivos agrícolas y con la climatología de las estaciones del año.
Bebidas: Entre los Mayangna especialmente en ocasiones especiales como el Sauda, se servían muchas especies de bebidas entre ellos, ulang, wabul, bunya, sawah, pero había una muy especial, wasbul. Esta bebida era considerada como una bebida de los dioses5 y personalidades de mucho prestigio en la sociedad Mayangna como los Ditalyang, ancianos y autoridades comunales, guerreros, etc. Su elaboración era bastante laboriosa y se consumía mucho tiempo.
Generalmente, las celebraciones o festivales el Mayangna se preparaba con mucho tiempo de anticipación.
La cacería: Las actividades de caza son altamente valorizadas por los Mayangna, quienes se consideran cazadores por excelencia. Entre las presas cotidianas más apetecidas, aunque cada vez más difíciles de encontrar, son el chancho monte o pecarí (siwi), venado (sana), guardatinaja (wiya), guatusa o agutí (malka), también cazan el tapir (pamka), armadillo (ukmik), entre las aves: gallina montes (ulul), codorniz (wamba), pavos (wami), pavones (kalu), etc.
Los cazadores utilizan arcos y flechas, armas de fuego y perros. Sin embargo, en muchas ocasiones los animales mamíferos pequeños son cercados por los perros y atrapados en sus madrigueras.
Para tener éxito en una actividad de cacería en grandes proporciones. Los hombres Mayangna deben abstenerse de relaciones sexuales con sus mujeres. Según ellos, algunos animales no toleran el olor o la presencia femenina y se vuelven más arisco, en el lenguaje Mayangna se llama “wahnisuh”. Para combatir la mala suerte o wahnisuh, el desánimo o la pereza, y así mejorar la habilidad y potenciar el éxito del cazador, los Mayangna hacen ceremonias y rituales de baños de ciertos tallos de árboles, según se vuelve el cuerpo más fuerte, duro y purificado.
Otro conjunto de rituales asociados a la caza son baños medicinales. Estos son realizados por los Mayangna adultos a los niños pequeños con el objetivo de impedir que los animales muertos o comidos por sus padres perjudiquen su salud. Las plantas utilizadas en este tipo de baños son recogidas principalmente por los hombres y las mujeres más viejas, ya que son ellos quienes saben identificarlas. Las hojas de dichas plantas son asociadas a diversos tipos de animales.
Durante los días que no hay caza, los hombres, las mujeres y los niños Mayangna pescan en los ríos que quedan más próximos a sus comunidades. Hasta el día de hoy, y principalmente en la época de sequía, las familias realizan pesca colectiva con veneno (wanah o wah wisnin), el cual es disuelto en el agua de los pequeños ríos. También son comunes las expediciones de caza y pesca que quieren varios días de campamentos en el interior de la selva.
Durante la celebración de Sauda, en el pasado, los hombres todos salían a cazar, se organizaban en grupos de hombres y se preparaban sus implementos de caza, y se consultaban al Ditalyang el lugar donde podían encontrar una buena cacería. Pero antes también las mujeres Mayangna les preparaban a sus esposos con alimentos y bebidas que necesitaban en su camino lejos de sus casas.
IV - EL SIGNIFICADO QUE TIENE SAUDA PARA LOS MAYANGNA ACTUALMENTE
1. Tierra, Territorio y los Recursos Naturales.
Para las ceremonias y rituales, el territorio, la tierra y los recursos naturales son esenciales en el contexto cultural Mayangna. El Mayangna no se puede separar la tierra, como elemento que garantiza la reciprocidad entre un orden natural y un orden sobrenatural. Es decir, desde un cierto orden material y terrenal (la tierra) se puede acceder a lo sagrado. Por ello, la tierra no es propiedad de nadie en particular, sino patrimonio de toda la comunidad.
Entre los Mayangna existe un término denominado Maitukiwana (diosa de la creación), esta palabra surge de una concepción cosmogónica Mayangna; dicha concepción surge fruto de la relación con la Madre Tierra. Es por eso que los Mayangna piensan que son hijos de la Madre Tierra o Maitukiwana y mantienen una relación de respeto y equilibrio.
Desde esta concepción Mayangna, el ser humano no es el elemento principal del universo, sino un elemento más de un equilibrio que debe de existir con la Madre Naturaleza, la tierra y el universo son parte de un mismo todo al cual pertenecen los seres humanos; la tierra no es solo un medio de producción, sino la Madre que da vida y al final de la vida, el cuerpo regresa en el seno de la Madre Tierra, por lo tanto, hay que honrarla.
La Tierra y el Territorio no es solamente un área geográfica, sino expresa una relación colectiva comunitaria con un área donde se incluye el suelo, el subsuelo, el agua, los animales y las plantas. Pero además forma parte de la identidad del pueblo Mayangna: historia, lengua, derechos, organizaciones sociales, recursos naturales, entre otros.
En la cosmogonía Mayangna, la tierra, el territorio y sus recursos naturales tienen un profundo valor cultural y espiritual que no está mediado directamente por un factor productivo, ni se puede considerar como un bien inmueble comercializable.
La tierra y el territorio es también un espacio sagrado, porque las montañas y sus extrañas formaciones, los ríos con sus abundantes cascadas y rápidos, el bosque en donde el rayo del sol penetra con mucha dificultad y su difícil acceso son expresiones de los poderes por los que han sido creados y formados en vez de ser barreras imposibles de acceso.
Son lugares sagrados y santuarios de los seres vivientes, desde allí las deidades engendran la vida. Sus calores, fríos, las lluvias y su severidad les recuerdan que los Mayangna están sujetos a fuerzas más grandes que ellos. Es el espacio en que cada manifestación de la vida, cada expresión de la naturaleza es sagrada, y tiene un significado material y espiritual. Es el patrimonio de sus ancestros, dipasta y por derecho están obligados a trasferir estos derechos a sus descendientes.

Toda forma de vida tangible e intangible viene de la Madre Tierra. Es por la razón cuando se habla de respeto a la Madre Tierra, no solamente se habla de respeto a la naturaleza o a la tierra propiamente dicho; se habla de respeto a toda forma de existencia, ríos, montañas, árboles, los animales y a los seres humanos que también son parte de la Madre Tierra.
2. La Sacralización de las Actividades Agrícolas.
Las actividades agrícolas revelan el misterio del crecimiento y la regeneración de las plantas y vegetales. Para el Mayangna, la agricultura no es una simple actividad para producir alimentos, sino que la explicación de la existencia de la vida misma, se presentan en los granos, semillas, en la lluvia y en los genios de las plantas; es decir, la agricultura es ante todo un ritual. En otras palabras, el agricultor Mayangna trabaja y se integra en una zona sacro de la Madre Tierra, desfigura sobre el cuerpo sacro de la Madre Tierra, por eso cuando el Mayangna prepara su parcela primero hace una ceremonia o ritual de tuinin como una forma de súplica al dios y señor de los árboles y a Maitukiwana, por desfigurar su naturaleza, y tratar de aplacar la ira de los espíritus protectores que eran los dueños y señores del terreno antes de ser desbrozado; finalmente, porque introduce el Mayangna en un dominio que, en cierto modo, está bajo la potestad de los espíritus de los muertos de los ancestros Mayangna, etc.

En ese sentido, la ceremonia Sauda, cuyo fin era evidentemente asegurar una buena cosecha y honrar a Maitukiwana y Maisahna como dioses principales de creación y a otros dioses secundarios o seres espirituales (didaniwan balna) y bendecir la cosecha recién brotada. Los rituales de Sauda ya sean simples tienden a establecer relaciones favorables entre el hombre y los poderes espirituales y asegurar la regeneración periódica y continua de las bendiciones y agradecimientos.
3. Restauración del tiempo.
El pueblo Mayangna se realiza su trabajo en un ciclo cósmico, porque el año, las estaciones, el verano (kurih) y el invierno (wasma), la época de la siembra y la cosecha fortalecen las estructuras culturales, materiales y espirituales. Estas prácticas y creencias de los Mayangna están relacionados con sus ceremonias y rituales que se celebra cada año. Cuando realizan las ceremonias de Sauda en la primera semana del mes de enero, o sea, comenzando el año nuevo, donde la expulsión del año viejo y el recibimiento del año nuevo, dan lugar a esta ceremonia Sauda con la finalidad de purificación, reflexión, expulsión de los males de la comunidad, la regeneración de los poderes positivos y fortalecen y restauran el año nuevo con formas nuevas y bienestar infinitas en la vida cotidiana del Mayangna. Nada muere realmente, todo vuelve a integrarse en la materia primordial y descansa en espera de un nuevo verano (kurih) e invierno (wasma) con prosperidad.

En otras palabras, la ceremonia Sauda que se celebra el pueblo Mayangna, tiene lugar en un tiempo sagrado, es la eternidad. Pero la celebración de la ceremonia Sauda Mayangna, se manifiesta algo más: el deseo de abolir el tiempo corriente o corrupto e instaurar un tiempo nuevo y sagrado, es decir, la renovación total del tiempo, la consagración o la inmortalización del tiempo.
4. Comunicación con los Seres Espirituales.
El pueblo Mayangna cree profundamente en los seres espirituales que están poblados tanto en el mundo físico como en el cosmos6 como los espíritus de la montaña y de guerra, Asangba, espíritus o señor de los ríos, was muihni7 o liwa; señor y amo de los árboles, pan daniwan, de animales, di daniwan, espíritus del aire; wayauli, del trueno, alwana, del viento, estrellas, así como a los espíritus de sus muertos, isningmuih, que siguen viviendo en otra dimensión conocida como el Malam8. Toda persona que sueña de manera natural y real con aquellos que ya no están entre nosotros recibe señales iluminadoras desde la otra dimensión. Esto prueba que los espíritus familiares siguen relacionándose con ellos desde el Malam. Por eso es recomendable honrar y respetar a los espíritus ancestrales a través de ceremonias y rituales para contar con su protección y guía, pidiéndoles que acepten las invocaciones y que las transmitan a poderes superiores.
La veneración a los antepasados, los Mayangna comparan a los hombres y a las mujeres que ya fallecieron con otras fuerzas que viven en una dimensión cósmica, Malam. Los ancestros velan por el grupo a la que pertenecieron. Asimismo, ellos cuidan de sus descendientes por tradición, si algún cataclismo asolara al grupo y esta desapareciera junto con su culto o creencias, el espíritu de los antepasados se convertiría en un espíritu maligno y errante. Mientras el ancestro sigue conectado a su pueblo todo va bien para ambas partes. Los descendientes le rinden culto y el los cuida y protege de las enfermedades y problemas de todo tipo. Es un ser que está presente en muchos aspectos de la vida del individuo. Tapaspau (labio rojo) antes de subir al cerro Sahlai y no regresar nunca más a su comunidad de Wasakin, pero dejó su promesa a su pueblo, que regresará en espíritu cuando su pueblo tenga los momentos más difíciles de su existencia.
VI - LAS DEIDADES EN EL PANTEON CULTURAL MAYANGNA
1. Dioses Principales y Creadores.
La creación que el pueblo Mayangna conocía antes del cristianismo a través de la iglesia morava, fue la creación por dos seres divinos masculino llamado Maisahna9 y femenino Maitukiwana10. Ellos se originaron desde el Malam, a través de una cueva en un cerro llamado Kaunapah11. En esa cueva, actualmente se encuentra la figura umbilical humano en una roca, como señal del nacimiento del padre de todos indígenas actuales. De ellos nacieron todos los pueblos indígenas que hoy habitan la Costa Caribe nicaragüense. Según una leyenda Mayangna, primero nació el Miskitu, pero totalmente desobediente a las instrucciones y de no seguir a los consejos de sus padres divinos, huyó de ellos y fue a vivir a las costas del mar. Después nació el Tawahka que era considerado como hijo predilecto entre los Mayangna. Después nació el Yusku este que era considerado como el malo. Por lo que las demás tribus hermanos le hicieron la guerra y los exterminaron, con excepción de un pequeño resto que ahora viven alguna parte por donde nace el río Wangki o Coco. El hijo menor que era Ulwa, que por tradición indígena Mayangna es el favorito o mimado dentro de la familia indígena, tuvo la bendición de sus ancestros y les dio todo el conocimiento de Panbas (medicina tradicional) y Yamah (encantamientos u oraciones de poder) por los cuales les llamaron Boa”. (Mito Mayangna).
Para el Mayangna, solamente era posible la unión entre un aspecto masculino y uno femenino de lo contrario no era posible la creación. El Mayangna era muy práctico para explicar su origen, era imposible una creación sin un aspecto masculino (hombre) Maisahna y uno femenino (mujer) Maitukiwana.
Las Deidades Inferiores.
Alwana: (el Trueno), es el dios del viento, las estaciones, huracanes, paisaje y cataratas y su representante es el arco iris, wayauli. Envían los huracanes y grandes inundaciones que destruyen las plantaciones, casas y mata a los ganados. Se dice que antes vivía como hombre en la tierra y fue el primer ser humano que vivió sobre la faz de la tierra. Que cuando está inquieto y retumba, lo que quiere es advertir a los humanos acerca de una inundación. Él fue el creador de los paisajes y grandes cataratas12 y controla el equilibrio de las estaciones y del tiempo durante todo el año. Maisahna, ha enviado a Alwana a manera de emisario para que les enseñase a los humanos el cultivo de la tierra y artes. El arco iris también consideran como un aspecto divino puede evitar males, cuando aparece en el cielo, los Mayangna dicen (walasa anwi=el espíritu negro está enojado), razón por la cual los indígenas esconden a sus niños para que no los vean, pues si se los ocurre señalarlo con el dedo, se les seca este o inclusive todo el brazo. (Conzemius, 1984).
Una persona golpeada con sus rayos, y sobre vive la persona de seguro que se convertirá en un Ukuhli o profeta, espiritista y representante de Alwana que ayudará en la sanación de los enfermos de su comunidad. En tal circunstancia es capaz de hacer profecías y dar otras muestras de su aptitud para el alto cargo de Ukuhli.
Asangba: El dios de las montañas y de la guerra. Dice un mito, que los Mayangna hicieron un pacto con Asangba, para realizar la ceremonia de “kal lamnin” (hacerse invisibles, con sus familiares, con sus bienes, sus animales) hasta que la situación cambiara y pudiera volver para vivir en paz. Aceptó el pacto, pero impuso condiciones y les hizo invisibles a quienes le obedecieron, salvándolos de sus padecimientos, pero los que no las quisieron cumplir o aceptar, se quedaron “visibles” y sufrieron la violencia de sus enemigos y las humillaciones de las conquistas y el sometimiento.
De igual manera, Asangba también era el dios de la guerra. Cualquier participante que llegara al festival de Asanglawana en estado de impureza estaba destinado a morir en manos del dios de la guerra de los Mayangna (Asangba), un dios o ser espiritual gigante con una aljaba llena de flechas que aparecía de los montes. El gigante era bien recibido y se le ofrecía puput (bebida embriagante), pues cada quien le temía.
Pandaniwan: El Señor de los árboles. Los árboles y plantas siempre han ocupado un lugar especial en la creencia religiosa de los Mayangna. También están alentados por espíritus quienes dirigen su crecimiento y la madurez de los frutos. Especialmente árboles centenarios que han alcanzado grandes tamaños en espesor y de altura como la Ceiba (Panya), Caoba (Yuluh), Chilamate (Ani, Pamkiba), entre otros. Todos estos árboles son sagrados y alentados y penetrados de fuerzas y energía positiva y negativa. Es por la razón que los Ditalyang también inician en los conocimientos y propiedades positivas y negativos de los árboles centenarios, especialmente del árbol de Ceiba (Panya). Es con él tiene que hacerse un pacto para aprender los conocimientos y las propiedades de los árboles.
Tingsuba: El dios del bosque. Entre los Mayangna, Tingsuba es un ser espiritual, es el dios de los bosques, pero antes era un ser humano. Se cree que Tingsuba camina sin detenerse por todo el mundo con una de sus manos introducida en una olla de cocinar (suba), de la que no puede zafarse. De vez en cuando golpea la olla contra las extensas raíces en forma tablonadas conocido popularmente como gambas, produciendo entonces un ruido ronco como de trueno, tratando de quebrarla para liberarse de ella, sin conseguirlo. Narra la leyenda que este hombre (en otra versión se dice que era un niño) tenía mala costumbre de servirse lo mejor de la comida. Un día la suegra de él estaba cocinando carne de chancho monte, pero fue a traer agua en el rio, momento en que aprovechó para cruzarse a la cocina para sacar un trozo de carne, pero al mismo momento la suegra venía acercándose a la casa, quiso sacar la carne y cruzarse a la otra división de la casa, pero con tan mala suerte al introducir la mano la olla se cerró. Como un acto tan vergonzoso para la costumbre de los Mayangna, el hombre se internó en el bosque, desde entonces Tingsuba suele viajar sin parar por los montes, defendiendo y cuidando el bosque.
Sumtiringna: El dios y protector de las casas. En las antiguas casas, en el poste central eran decorados con las imágenes del dios de las casas SUMTIRINGNA.
Kalpas: La diosa que controla las estaciones del año. Un pequeño planeta brillante que con frecuencia se ve sobre la luna nueva, según un mito Mayangna, esa estrella era antes una doncella Mayangna a quien se llevó Waiku Udu, la luna, elevándola al cielo. Los Mayangna creen que todos estos cuerpos celestes viajan en pipante por el firmamento. Pero ahora dominan el poder de los elementos y es responsable de las estaciones del año.
Los Dioses Mayangna con un Principio Benigno y Maligno: Los dioses Mayangna actúan con un principio del bien y un principio del mal; igualmente los dioses tienen un principio masculino y un principio femenino, como Maisahna (representado al sol, ma-Adu) considerado masculino y Maitukiwana (representado la Luna, waiku-Udu) como femenino que son igualmente poderosos. Así como en la cultura y costumbre Mayangna, un hombre Mayangna sin una mujer lo consideraban bastante raro; un hombre Mayangna sin esposa quien le hiciera su wasbul y arreglara su ropa. Ese mismo pensamiento tenían los Mayangna para sus dioses.
En el mundo de seres espirituales como los walasa, existe un mundo de walasa benigno y otro maligno, eso depende la relación y el equilibrio entre el hombre y la naturaleza. También estos seres espirituales algunas veces se aparecen con aspecto masculino y otro femenino. Ejemplo tenemos, el señor o amo de los ríos que en el lenguaje Mayangna tiene varios nombres, Liwa, Was Sirau o Wasmuihni, un ser espiritual que algunas veces aparece con aspecto masculino y otras veces como femenino.
En la cosmovisión religiosa Mayangna se utiliza los términos yamni y dutni para explicar la dualidad de todo lo existente en el universo yendo más allá de dos principios supremos y puede ser aplicado a cualquier objeto o situación. Como ejemplo de lo anterior, madah y pukta (el día y la noche), madah es considerado benigno porque la gente puede ver los peligros que hay en su alrededor y evitarlo y pukta lo contrario es considerado maligno por la oscuridad; kurih y wasma (el verano y el invierno) kurih yamni y kurih dutni, ma buhni y waslauna (la sequía y la lluvia), etcétera, todos están inseparablemente unidos. Cualquier alteración en su ritmo, provoca un desequilibrio que traerá una profunda alteración en todos los componentes de la naturaleza.
EPILOGO
Las festividades y las ceremonias de Sauda fueron eliminadas o más bien dejaron de celebrar por los Mayangna, bajo la influencia de la Iglesia Morava, a inicios de los años 1900, año en que comenzó la penetración de los misioneros en las comunidades Mayangna. Como producto de la invasión de los misioneros, primero alemanes luego norteamericanos, los Mayangna abandonaron muchas de sus tradiciones, costumbres y prácticas ancestrales.
Los misioneros moravos no sólo llevaron a las comunidades nuevas prácticas y celebraciones y un nuevo Dios, sino que también llevaron la discordia, el racismo entre los mismos indígenas, los atropellos, imposición de nuevos valores “culturales y religiosa” junto al despojo de sus riquezas. Todo esto ocurrió en las comunidades Mayangna donde la destrucción de las antiguas prácticas y creencias y la aculturación fueron muy profundas y drásticas. Es decir, el indígena Mayangna adopto nuevos valores y paso a formar parte de la organización dominante, situándose de esta manera en la última parte inferior de la pirámide social.

No obstante, no se ha perdido de todo, frente a esta situación los Mayangna elaboraron una resistencia para preservar la soberanía territorial y mantener la organización social y las creencias ancestrales. La huida del control de los colonizadores ingleses, por lo cual los indígenas Mayangna optaron por internarse en la selva en las cabeceras de los ríos que desembocan en el mar Caribe, en lo que actualmente son sus territorios.
Por otro lado, muchos de los miembros de la iglesia Morava que en un comienzo intentaron preservar los valores y creencias tradicionales, optaron luego por no oponerse directamente a la religión morava, sino aceptar su doctrina, pero reivindicar, valiéndose de sus símbolos, ceremonias y rituales. Surgen así una serie de líderes Mayangna (religiosos y profesionales) en la idea de debatir y argumentar en la búsqueda de reencontrar de nuevo los valores religiosos tradicionales Mayangna y tratar de entenderlo desde una perspectiva teológica y cosmogónica Mayangna.
Finalmente, someterse parcialmente, aceptando las doctrinas del cristianismo, pero asegurando la preservación de las creencias ancestrales de manera cautelosa e individual. Por lo tanto, el indígena Mayangna fue aceptando, con distintos grados de motivación, las nuevas creencias y cultos, dando origen a un sistema de fusiones religiosas, es decir, que no rechaza totalmente la religión o creencias anteriores, ni tampoco acepta la nueva religión o creencias completamente.
En ese sentido, no podemos negar que la adopción de la religiosidad cristiana dentro de la espiritualidad indígena Mayangna es de una manera cautelosa, cuidadosa y secreta.
Lamentablemente, después de mucho tiempo de evangelización de la religión cristiana a través de la Iglesia Morava, especialmente por los misioneros extranjeros, es de constatar, hoy en día, que aquellos sistemas de salud indígena y sus rituales están en gran medida casi desaparecidos. La incorporación de los modelos socioeconómicos y valores individualistas de la sociedad occidentalizada han impactado en el corazón de la cultura y la sociedad indígena Mayangna. Los valores propios están siendo desconocidos, las normas, los principios y los valores que garantizaban el mantenimiento del equilibrio se están olvidando. La sabiduría tradicional y milenaria ya no es solicitada y los jóvenes ya no tienen visión ni dirección clara para encaminar sus vidas.
En ese sentido, el Gobierno de la Nación Indígena Mayangna y los Gobiernos Territoriales, GTIs, tienen que ser consciente de su papel como promotor y la instancia encargada para promover la revitalización de estas expresiones culturales del pueblo Mayangna, ha creado dentro de sus planes el programa denominado Educación y Cultura, programa que se encarga de promover la investigación y la difusión de todas las expresiones, manifestaciones, conocimientos y prácticas del pueblo Mayangna.
NOTAS.
1. Los días se calculaban los Mayangna, la distancia de un lugar a otro, se expresaba el número de dormidas o noches que uno tenía que pasar durante el viaje. La hora aproximada del día no se deduce por la longitud de la sombra sino directamente de la posición del sol. Antiguamente el año estaba dividido en 13 lunas (waiku) de 29 ½ días cada uno, correspondiente a la duración promedio de una luna. Conocían, sin embargo, que el año solar es equivalente a bastante menos que doce revoluciones lunares, de modo que el décimo tercer mes era ocasionalmente omitido para mantener a la luna en concordancia con las estaciones. Mientras el año los Mayangna calculaban de acuerdo con el retorno de la estación seca, verano-kurih (Conzemius, 1984: 226-7)
2. Dice la leyenda, que los Mayangna hicieron un pacto con Asangba, el dios de la montaña y de guerra para realizar la ceremonia de “kal lamnin” “hacerse invisibles” hasta que la situación cambiara y pudiera volverse visible para vivir en paz. Aceptó el pacto, pero impuso condiciones y les hizo invisibles a quienes le obedecieron, salvándolos de sus padecimientos y problemas, pero los que no las quisieron cumplir o aceptar, se quedaron “visibles” y sufrieron la violencia de sus enemigos y las humillaciones de las conquistas y el sometimiento (Anciano Mayangna).
3. El ultimo Ditalyang de Waspuk, después de la muerte de Atsibul y Adrián era Nelson, mejor conocido como “Dama Nelson”. Él fue el último en celebrar una ceremonia tradicional de los Mayangna y de los Ditalyang. Convoco a toda la gente de los poblados del rio Waspuk (hoy territorio Mayangna Sauni As) e hizo que construyeran una especie de tribuna (altar) de madera de árbol de liwaih (zabalete). Después hizo que construyeran dos figuras con la corteza de yakautah (tuno blanco y árbol sagrado) y los coloco en el centro del altar. Entonces mando a toda la gente a que fueran al rio hasta que el agua les llegara al pecho. Mientras tanto, encendió fuego al altar y reconoció en el humo que subía, signos raros, que solamente el cómo Ditalyang sabia interpretar. Luego comenzó a danzar dando sonidos guturales (lenguaje de los espíritus). Después, desde un bote, cuyos remos (canalete) estaban envueltos en hojas de tabaco, roció con agua a toda la gente que se había quedado en el rio. La ceremonia duro varios días, durante los cuales el prohibió a todos los habitantes las relaciones sexuales incluyendo toda comida que llevase sal o azúcar… (von Houwald, 2003)
4. Estamos completamente seguros dice un botánico Mayangna de que hubo un antiguo lenguaje que conocían los Ditalyang que se ha perdido hoy en día, no obstante, existen en abundancia de ejemplos, en las oraciones de invocaciones, conjuros, rituales, ceremonias, de curaciones en las que aún usan algún tipo de lenguaje misterioso. La particularidad de este lenguaje es que era secreta y no podía ser percibido por cualquier persona sino solamente por aquellos que se iniciaban en los misterios de la naturaleza espiritual, materia y del cosmos con la ayuda de ciertas instrucciones especiales de los Ditalyang. Estos personajes poseen la clave del lenguaje secreto antiguo y la han usado con éxito para hacer sus curaciones, entre otras cosas.
5. Una de las leyendas Mayangna narra que los dioses creadores de los Mayangna llamados Adu y su acompañante Udu, llegaron a la tierra disfrazada de hombres y todo el cuerpo con aquella enfermedad de la piel llamada mara o carate. Todas las personas que lo encontraron en su camino, se burlaron de ellos hasta los insultaron, y se negaron de ofrecerles el wasbul. Entonces uno de los dioses se transformó en animal y robo el wasbul. Después de tomarlo, como castigo, cortaron palitos en forma de flechas y empezaron a tirarlas sobre las personas, pronunciando el nombre de cierto animal, aves, peces, en el cual este hombre debía transformarse en ese animal... (Mito Mayangna)
6. Entre los Mayangna jugaron un papel importante seres sobrenaturales como ma (el sol), waiku, (la luna); yala (las estrellas) y, entre estas, muy especialmente las estrellas, kalpas (planeta Venus); Alwana (el trueno, y Wayauli (el arco iris), que antes vivieron como seres humanos sobre la faz de la tierra. Un pequeño planeta brillante que con frecuencia se ve sobre la luna nueva, según un mito Mayangna, esa estrella era antes una muchacha Mayangna a quien se llevó Waiku-Udu, la luna, elevándola al cielo. Estos seres sobrenaturales dominan el poder de los elementos y son responsables de algunas calamidades (Conzemius, 1984).
7. Es el Señor y amo de los ríos que controla los peces y otros animales acuáticos.
8. Hay algunos mitos y leyendas donde narran que Malam está en las profundidades de la tierra o en el corazón de la tierra que pasa a través de algunas puertas secretas como: cuevas, pozas profundas, cerros, otros narran que está en el cielo (ver también el capítulo del Malam).
9. En el lenguaje Mayangna que significa el que nos engendró, pero literalmente el que nos rajó; la palabra mai es el pronombre “nuestro inclusiva” y sahna, viene del verbo sahnin, rajar, sahna significa rajó, rajado.
10. Este ser mítico es la diosa de la creación o “madre tierra”, o madre de todos y se encuentra en el Malam o en el propio corazón de la tierra. En la cosmogonía Mayangna cada ser vivo tiene su propio ituniwana al morir regresa a este ser viviente.
11. Esta palabra, en el lenguaje Mayangna, que tiene dos palabras y con diferentes significados. De acuerdo con el juego de palabras “kaunh o kaunah” que significa misterio y el verbo “apahnin”, abrir; entonces se puede interpretar así: kaunh-apah el cerro que se abrió misteriosamente.
12. Se dice que la cascada de Yahauka creó por Alwana utilizando los huesos gigantes de waula después de haber matado con sus poderosos rayos. Waula (serpientes gigantes o anacondas) es un ser monstruosidad, era un peligro constante en la vida de los Mayangna. No había manera de que lo matara un simple mortal, solo podría hacerlo una persona con poderes extraordinarios como Alwana.