De Vuelta a Casa
Tal vez haya sido porque nos alejamos mucho de casa
de tu casa, de mi casa, de la casa del Señor
Porque dejamos de vernos a los ojos, porque olvidamos el rostro de los padres
Y de los hijos, por que perdimos la ruta del vuelo de los pájaros y perdimos su horizonte.
Y olvidamos los colores.
Y ya nada importaba: La casa, tus brazos, tus besos, las palabras.
Como duele ahora volver a conocernos, abrazarte en la muchedumbre
Reconocer tu rostro, tu rostro amado.
No me conozco y no te conozco
Ahora que es mío el día y la noche,
Y tímidamente me asomo al cristal impenetrable del espejo
Y no sé qué hacer.
Como cumplir el evangelio de Mateo
“Quiere a tu prójimo, como a ti mismo”
Como volver a sentir este frágil aire azul y transparente
Como aprender a escuchar el susurro del mar,
Y el trinar de un ruiseñor…
Aprender a besarte como la primera vez, después de ser arrojados del Paraíso.
Perdonar y perdonarme.
Busco mi dogma, mi convicción mi Fe.
Solo entonces un pájaro con alas de murciélago
Vendrá de la noche oscura del alma
Y se llevara el virus de la maldad del odio y la blasfemia
Y vendrá el amor
Y entrara a la casa de Dios
Que somos Tú
Que somos todos.
Alba Azucena
Moscú 30 de marzo, (inicio de la cuarentena)