Magda Lanuza , 28 de mayo 2020
Los estudiantes universitarios fueron la punta de lanza de las protestas contra el gobierno en el intento de golpe en abril 2018. Unas semanas después entró en acción, un sector de médicos que vergonzosamente trabajaban en algunos hospitales públicos como el de Jinotepe y León. El slogan era que las autoridades no les permitían atender a los heridos. Pero después salieron a las calles con sus batas blancas, pero ya como activistas políticos junto a los sectores de la oposición. Tal como sucede en cualquier empleo y en cualquier país, fueron despedidos por faltar a la ética médica y a sus horarios laborales.

Trabajadores y brigadistas de MINSA han hecho casi 5 millones de visitas
casa a casa para dar información a las familias y hacer monitoreo de casos
Desde el 1ro de abril de 2020 y en tiempos de COVID-19, Nicaragua vive una segunda campaña mediática basada en noticias falsas con fines políticos. El logo inicial era: el gobierno no está haciendo nada. A finales de mayo, el nuevo mensaje es: el gobierno está matando.
En esta nueva etapa de desestabilización está al frente un grupo de médicos. Muchos de ellos resentidos desde 2007 cuando se inició el fortalecimiento de la salud pública y se unieron los despedidos de 2018 por no cumplir con su trabajo.
Ahora con intereses claramente políticos mantienen una campaña fuerte con agenda, planificación y obviamente con financiación. La meta es aprovechar el contexto de una pandemia nunca conocida ni esperada para meter suficientes dosis de incertidumbre, miedo, paranoia y pánico a la población en general.
Ya algunos dirigentes de la oposición afirman que ahora con esta pandemia, si se lograra botar al gobierno y que esperan octubre para celebrar. Las nuevas organizaciones de médicos que han salido, se dan el lujo de ser fuentes de noticas falsas, dar opiniones y hasta dar órdenes a la población.
Un ejemplo de esto es una tal Sociedad Medica de Estelí que se da el lujo de sacar un adefesio de comunicado para alarmar a la población y se atreven hasta dar órdenes a las instituciones para cerrar. En cualquier país del mundo, esto es un delito por varias razones.
En las noticias internacionales que según la BBC las noticias falsas enferman a las personas igual que el COVID-19, aparecen un solo doctor de una tal Unidad Médica Nicaragüense, asociado de un Observatorio Independiente (la oposición con nombre de pandemia). Al unísono todos los medios copian y hacen paste de lo que dice el opositor medico Francisco Rivas: VOA, YSUCA, CNN, RFI, DWV. El mismo formato y el mismo trato de 2018, las noticias mentirosas saltan y se multiplican.
Pero en Nicaragua SOLO el MINSA tiene kits para los test del COVID-19, y sólo se leen en un único laboratorio en Managua. Los enfermos de cualquier enfermedad pueden ir a los 19 hospitales públicos que han equipado las autoridades, y quienes tienen dinero para pagar en dólares, pueden ir a una gran cantidad de hospitales privados. Entonces, ningún médico fuera del sistema público puede saber de cantidad de enfermos y muertos por el virus. En Nicaragua como todos los países que siguen el protocolo de la OMS, los muertos y enfermos confirmados, sólo son aquellos a quienes se les hicieron las pruebas.
En las estadísticas del SICA, de la OMS y de la John Hopkins solo salen los datos oficiales, no salen los chismes, las sospechas, los rumores ni cuenta el miedo y la paranoia. Si existieran las victimas que aducen, estos médicos de nuevas organizaciones estarían ocupadísimos trabajando y ganando dinero y no tuvieran tiempo para estar en campañas políticas faltando a su ética médica y humana. Mientras las autoridades de Nicaragua al frente de la pandemia, están enfrentando la pandemia y trabajando día y noche. Seguirán al frente de este pueblo noble, garantizando el derecho humano a la salud física y la salud mental.