La telaraña capitalista y el COVID – 19

Submitted bytortilla onMar, 09/06/2020 - 07:21

Jeremy Cerna, 9 de junio 2020

 

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Mientras la telaraña internacional occidental se sigue tejiendo para lograr justificar las medidas tomadas contra la pandemia del COVID – 19 (cuarentenas, cierres de fronteras, aislamiento, perdida de libertades elementales, etc.), el mundo de la reflexividad (capacidad de interiorizar la realidad viendo cual es la causa y su efecto.) observa detenidamente como los intereses de las elites empresariales, comerciales, la burguesía y las oligarquías han tomado el control de la situación para su propio beneficio (Ramonet, el Comandante Daniel siempre ha estado al mando, 26.04.2020).

 

Es así, que ante campañas como “quédate en casa” son los grandes comercios con sus servicios de envío a domicilio a través del internet o las líneas telefónicas los que mantienen la hegemonía en el mercado (Amazon: las acciones por las nubes, la salud de los trabajadores por el piso, 14.04.2020). En contra parte, el pequeño o mediano empresario, el trabajador por cuenta propia solo han estado a la espera de las dadivas económicas que pudiesen entregarle los gobiernos, no sin antes exponerlos a las maquinaria burocrática, con sus excesos de papelería, para la obtención de “ayudas” o préstamos. En los países donde priva el interés del capital sobre el humanismo pronto veremos el surgimiento o fortalecimiento de las microfinancieras adscritas a la banca privada, con sus intereses exorbitantes para “rescatar a los pequeños y medianos comercios”. Por consiguiente, nos encontramos con una pandemia (enfermedad extendida a muchos países) no solo sanitaria, sino de origen político-económico. En el entendido que los pobres pasaran a ser más pobres y los ricos más ricos, y una clase media en el limbo de los intereses del capital, no queriendo ver la realidad de los cuentos de los rescates económicos.

 

El deterioro de las condiciones de vida

 

El modelo capitalista, en donde todo cuanto se tiene es un insumo comercializable, no está siendo objeto de cuestionamiento por las elites políticas que conforman occidente. De esta forma, vemos que los rescates económicos vienen únicamente a intentar dar más tiempo de vida a las expectativas del capital sobre el ser humano. Dicho de otra manera, occidente no está destinando más fondos a la construcción de hospitales, clínicas, unidades de salud, salud comunitaria, prevención en salubridad pública, etc., sino se encuentra ocupado contando las muertes, desde el tiempo que se declaró la pandemia, con el objetivo de ver la cantidad de fondos que se debe inyectar a los grandes capitales. Es decir, a través de la pandemia se busca como justificar los desembolsos millonarios a las empresas.

 

En el modelo capitalista la salud, la alimentación, la educación, etc. son objetos de comercio. Por consiguiente, en menor o mayor medida los países capitalistas seden el rol del estado, de salvaguardar la integridad del ser humano, a la empresa privada.

En el caso de la salud las clínicas privadas proliferan y ofertan paquetes de salud, a través de aseguradoras, en virtud de la cantidad de dinero que se pague. El que no tiene dinero para pagar su seguro médico se encuentra en la disyuntiva de utilizar sus ingresos para subsanar sus enfermedades de forma privada o alimentarse, puesto que la opción de una salud pública proveída por el estado no está a disposición y la posibilidad de alguna clínica de caridad es poca o nulamente posible.

 

La alimentación, cuya función tiene estrecho vínculo con la salud, se encuentra de igual forma obstruida. El estado capitalista ante la indefensión que provoca el capital sobre el ser humano no asume su rol de defensor o mínimamente mediador. Es así, que en muchos países la canasta básica y sus insumos necesarios para la vida diaria no se encuentra subsídianos por el estado y se deben comprar al mejor postor o quien los posea en existencia. Con el COVID – 19 la especulación se ha hecho presente en los mercados y comercios, praxis del capitalismo con el fin de obtener mayores dividendos a costa de las mayorías empobrecidas. Esto ha provocado que los pocos ingresos de las clases trabajadoras se vean mermados o se tenga que prescindir de alimentos necesarios para fortalecer el sistema inmunológico, el pobre se encuentra ante una dieta forzosa de los caprichos del mercado no regulado. (Se disparan en los supermercados los precios de la leche o de frutas como las naranjas por la pandemia, 21.04.2020)

 

Dato muy importante es que la pandemia del COVID – 19, también está funcionando como un inhibidor de las realidades mundiales respecto a la alimentación. Las situaciones de precariedad alimenticia, que se imponen a amplios sectores poblacionales, son promovidas por occidente y su venta indiscriminada de armas para alimentar guerras que desestabilizan regiones completas y sus sectores productivos, incluyendo el alimenticio. Existe, entonces, la indiferencia de la pandemia alimenticia de occidente hacia las naciones objeto de sus experimentos bélicos: Yemen, Siria, etc. (Jefe del WFP advierte sobre una pandemia de hambre en medio de la propagación de la COVID-19 (Declaración ante Consejo de Seguridad de la ONU), 21.04.2020)

 

La educación, paradigma (ejemplo o modelo de algo.) social de mejoría, de igual manera se encuentra deficiente en el sistema capitalista. Esta sino se encuentra privatizada, se encuentra atascada por deficiencias estructurales: cantidad de maestros por alumnos, instalaciones académicas, preparación docente, etc. Para enmascarar este debacle educativo, los sistemas capitalistas, inventan premios o programas de evaluación educativa para otorgarse a sí mismo los méritos de una mejor educación por sobre los otros países, sin tomar en cuenta los contextos educativos diversos y sus posibles aplicaciones exitosas (Lo que PISA no cuenta: 4 deficiencias de las influyentes pruebas educativas que se realizan cada año a nivel mundial, 03.12.2019).

 

En los momentos actuales la ineptitud del sistema capitalista ha dejado al descubierto las deficiencias educativas estructurales antes mencionadas. Puesto que, la falta de preparación integral ante catástrofes naturales, epidémicas, pandémicas, etc. en estos sistemas se encuentra ausente, teniendo que improvisar según las necesidades presentes.

 

Lo antes mencionado es meritorio del personal educativo, pero desacredita a las políticas económica-educativas occidentales que no tienen entre sus prioridades a la educación. Por ejemplo, la educación a distancia: no todos los actores educativos (padres-madres, alumnos, docentes, etc.) han sido capacitados para esta modalidad, ni poseen los insumos necesarios (computadoras de escritorio, laptops, celulares, Tablet, conexión a internet, servidores, etc.), de acuerdo con su contexto, para salir exitosos.

 

Otro elemento para tomarse en cuenta es la interacción social como una medida de fortalecimiento inmunológico y psicológico para afrontar la pandemia. El cierre de las escuelas y los Centros de Desarrollo Infantil – CDI o guarderías, el cierre de los espacios de recreación de los niños (parques, plazas, etc.) está cobrando cada día más víctimas psico-emocionales y pronto podremos ver las secuelas del encierro. (Salud Mental: ¿La próxima pandemia?, 21.04.2020)

 

Independientemente de las causas (ineptitud del sistema capitalista: deficiencias en los sistemas de salud, alimentación, educación, etc.), para afrontar la pandemia, y sus consecuencias (desempleo, baja calidad de vida en los sectores proletarios, muertes, etc.) no se vislumbra un cambio de paradigma hacia uno más humano.

 

El solo hecho de hablar de un rescate y no de una abolición o cambio estructural de sistema capitalista muestra que lo que sigue es un capitalismo fortalecido a través de la subyugación del proletariado por el capital (burguesía y oligarquía) con sus aparatos de control social más sofisticados y adecuados a la época. A los ciudadanos se le dirá que todo cuanto se haga es “con el propósito de evitar la propagación del COVID – 19”. La explicación lógica sería: el propósito de los aparatos de vigilancia y supresión de las libertades es controlar a los sectores poblacionales marginalizados por el capital como una forma premeditada de obtener mano de obra barata con denotación esclavizante y las faltas de libertades que impone la modernidad a través de las nuevas tecnologías.

 

El modelo nicaragüense (Sandinista) en contraposición al occidental

 

Existen otros sistemas de organización política, económica y social que han logrado cosechar éxitos en las áreas antes citadas (salud, alimentación y educación) como ejes fundamentales de la búsqueda de igualdad entre los seres humanos. Por el ejemplo, el sistema socialista de Cuba con sus logros extraordinarios en materias de salud y educación. No obstante, el bloqueo genocida de 60 años que Estados Unidos ha impuesto a la Cuba revolucionaria y a su pueblo.

 

En el caso del sistema socialista nicaragüense se deben dividir los logros en dos etapas:

 

1) 1979 a 1990, en donde a pesar del bloqueo, terrorismo y guerra impuesta por Estados Unidos a Nicaragua se logró universalizar la salud, la educación y la alimentación (Caso relativo a las actividades militares y paramilitares en Nicaragua y contra Nicaragua – Nicaragua contra los Estados Unidos de América, 27.06.1986).

 

2) Desde el año 2007 – actualidad, en donde se ha invertido en salud, alimentación y educación para proporcionar a la población no solo cantidades de insumos, sino calidad en los servicios que el estado presta a su pobladores.

 

Como ya es bien conocido en abril del 2018 la derecha nicaragüense, herederos del somocismo, auspiciada por Estados Unidos a través de sus agencias de inteligencia intentaron un violento golpe de estado en Nicaragua, que fue repelido por la población organizada, por la militancia sandinista en conjunto con la Policía Nacional. El intento violento de golpe, si bien es cierto, provocó zozobra y terror, pero también permitió poner en práctica estrategias de contención, contra el terrorismo, que permitieran seguir brindando atención en salud, alimentación y educación a la población, aun en los momentos más extremos.

 

La victoria de Nicaragua, al derrotar el violento intento de golpe de estado, fue una victoria en todos los ámbitos, puesto que las pérdidas económicas y sociales producidas por los golpistas-terroristas se han ido compensando, paulatinamente, por el ingenio y laboriosidad del pueblo nicaragüense apoyados por las políticas de gobierno en lo que respecta a la recuperación económica y del capital social: los hospitales quemados por los golpistas han sido reconstruidos, los paquetes alimenticios para apoyo a las familias se siguen entregando (desde 2007 hasta hoy) y el año escolar fue salvado. Esto es solo una muestra de la capacidad de reconstrucción del gobierno de Nicaragua y su modelo socialista.

 

Para denotar el modelo socialista nicaragüenses es necesario entender que proviene de una simbiosis (relación mutua entre entidades en búsqueda del beneficio común.) entre el obrero, el campesino, el pueblo (afrodescendiente, originario, etc.) y el estado revolucionario, el cual logra su máxima expresión en la organización del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional – FSLN. Es decir, el socialismo nicaragüense nace de la recopilación de saberes sociales, culturales, políticos, económicos y religiosos que surgieron antes de la colonia (saberes ancestrales) y fueron enriquecidos por los aportes dialécticos, científico-metodológicos de Sandino, Carlos Fonseca, Tomás Borge, Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega. Es por eso, que el socialismo nicaragüense es nacionalista, antiimperialista, unionista e internacionalista. Por consiguiente, el Sandinismo ha de ser interpretado desde su carácter socio político-cultural, científico-revolucionario.
 

Al describirse de esta manera al socialismo nicaragüense o Sandinismo se le pone en una clara contraposición al sistema capitalista occidental, puesto que el Sandinismo pone en el centro de sus luchas y reivindicaciones al ser humano. Cabe destacar, que la ejecución del socialismo en Nicaragua parte de un proceso revolucionario el 19 de julio de 1979 y al ser un proceso se encuentra constantemente deconstruyéndose y reorganizándose para potenciar el bien común entre los actores sociales, sin distinción alguna. Las aseveraciones efectuadas sobre el Sandinismo se encuentran científicamente respaldadas, documentadas y sintetizadas en el Programa Histórico del FSLN. (Carlos Fonseca Amador: Padre de la dialéctica Sandinista, 27.11.2019)

 

Los tres sistemas emblemáticos y exitosos del socialismo en Nicaragua

 

Los éxitos de la Revolución Popular Sandinista, que en la actualidad es liderada por el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, son palpables en cada espacio de Nicaragua. Es difícil entender, para la persona que no ha vivido en Nicaragua en los años neoliberales, entre 1990 a 2006, como fue la vida para sus pobladores: la salud fue privatizada, los pocos espacios públicos que quedaban en este sector se encontraban totalmente decadentes y desabastecidos; la alimentación para el proletario era precaria, se suprimió el vaso de leche en las escuelas y las meriendas escolares, promovidas en los años 80; y se privatizó la educación, el analfabetismo y la deserción escolar crecieron.

 

Por consiguiente, entre (1990 – 2006) el nicaragüense era visto como un insumo para el capital y sus transnacionales que se asentaban en el territorio buscando la mano de obra barata, como una forma de esclavismo, producto del empobrecimiento del proletariado. En contraposición a lo antes expuesto, con la llegada al poder del FSLN en el año 2007, por la vía electoral, y sucesivas victorias electorales 2011 y 2016 las estructuras de poder en Nicaragua fueron cambiando a través de políticas públicas y económicas de interés social. La salud y la educación fueron decretadas gratuitas, desde el inicio del gobierno Sandinista. Se suministró a ambos sistemas personal calificado e infraestructuras adecuadas. Los cobros en la educación y salud públicas fueron eliminados en su totalidad.

 

Inherente a la gratuidad en salud y educación, la seguridad alimentaria, la seguridad jurídica, la seguridad ciudadana (siendo Nicaragua el país más seguro de la región), la construcción de caminos y carreteras, construcciones masivas de casas para el pueblo y parques infantiles, etc. Es decir, las mejoras en las condiciones de vida, la diversión y el esparcimiento obtuvieron su restitución de cara al proletariado. Para ello, el gobierno Sandinista aplicó políticas de gratuidad, calidez y calidad en todos los bienes y servicios que el estado administra.

 

Es imperante mencionar, que en Nicaragua existe una mejor redistribución de las riquezas a través de los bienes colectivos y comunales, tal premisa ha permitido posicionar a Nicaragua como un ejemplo en salud, alimentación y educación. Nicaragua con menores recursos, comparada con las potencias armamentistas e industrializadas del mundo, ha logrado grades mejoras y éxitos en la condiciones de vida de su población: la reducción de la pobreza, liberación del analfabetismo, independencia alimentaria, políticas públicas realistas y culturalmente aplicables en lo que respecta a la igualdad de género y derechos de la diversidad en todos sus contextos, etc.

 

Es decir, en Nicaragua la salud, la educación y la seguridad alimentaria han asentado las bases para que el proletariado se fortalezca y dignifique sus expectativas de vida de cara a ser participe en los rubros socioeconómicos, culturales, religiosos, ideológicos y políticos, con todas las libertades que el gobierno revolucionario les provee a sus ciudadanos.

 

La interacción de los sistemas contra el COVID – 19

 

Desde los primeros meses del año ante los indicios de la pandemia el gobierno de Nicaragua actuó de manera responsable articulando todos sus órganos de prevención y contención de desastres, epidemias y pandemias. Al describirse como una articulación, se establece que los diferentes sectores que conforman el estado se activaron con un propósitos similares. En este caso, fueron activados para prepararse ante la llegada del COVID – 19, sin dejar a un lado la contención sistemática del dengue, neumonías y otras enfermedades propias de la geografía nicaragüense y su clima.

 

El sistema de salud activó sus protocolos sanitarios acorde con los estándares internacionales descritos por la OMS y OPS: capacitando al personal, preparando la infraestructura y la logística, etc. La vasta experiencia del modelo de salud familiar y comunitario de Nicaragua ha permitido que en cada rincón del territorio nicaragüense, a través de las redes comunitarias (más de 250 mil brigadistas de salud: Brigadistas de salud visitarán a un millón de familias brindando las medidas preventivas ante el coronavirus, 19.03.2020), se visite a la población (cuatro millones de visitas casa a casa al 30 de abril 2020), concientizando como una forma de prevención, orientación y organización comunitaria. (Nicaragua contabiliza más de 4 millones de visitas para fortalecer medidas preventivas ante Covid-19, 30.04.2020)

 

Es importante mencionar lo robusto del sistema de salud nicaragüense en todo el territorio, en lo que respecta a su organización humana y de infraestructura: 77 hospitales, 143 centros de salud, 5 centros especializados, 178 casas maternas y 1333 puestos médicos. Nicaragua cuenta con 11,732 camas de hospitalización general y 563 camas de cuidados intensivos. Además de poseer 449 ventiladores y 954 monitores de signos vitales, entre otros equipos médicos de alta tecnología.

 

Para procesar pruebas de todo tipo el país cuenta con 82 laboratorios clínicos y 14 laboratorios epidemiológicos (entre ellos el Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia, capacitado y certificado con elementos de punta tecnológica para la prevención y atención de epidemias, por ejemplo, el COVID - 19). Adjunto a los laboratorios el sistema de salud se encuentra fortalecido con una fábrica de vacunas capaz de producir 300 mil dosis contra la influenza en 24 horas. El recurso humano para la salud pública de Nicaragua es de 36,679 trabajadores de la salud (médicos, personal de enfermería, técnicos, auxiliares, etc.). (¿En qué condiciones se encuentra la salud pública en Nicaragua?, 05.05.2020)

 

Lo antes citado garantiza que la tecnología, camas e infraestructura del sistema de salud nicaragüense se encuentren resguardados por personal altamente capacitado y por sobre todo con alto grado de humanismo. Esto constituye una verdadera estructura de contención y recuperación ante epidemias y pandemias, inclusive el COVID – 19.

 

La alimentación – complemento de la salud y la educación

 

Entre 1990 – 2006 los gobiernos neoliberales (Violeta Barrios de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños) mantenían a la población con altos índices de pobreza, desempleo y por consiguiente la alimentación era deprimente. La situación de la infancia era precaria, muchos niños y niñas eran expuestos a un tiempo de comida al día o alimentos sin los nutrientes necesarios para su desarrollo. El rol del estado ante esta situación era nulo y en detrimento de la mayorías empobrecidas. Los logros alimenticios de la Revolución Popular Sandinista en los años 80, aun con el racionamiento producto del bloqueo y la guerra auspiciada por Estado Unidos, se quitaron: los gobiernos neoliberales suprimieron el vaso de leche en las escuelas, las meriendas escolares, las ollas comunales (comedores populares con alimentos naturales, cultivados o adquiridos en la comunidad), etc.

 

En oposición a lo antes mencionado, el neoliberalismo nicaragüense (capitalismo-somocista) abrió las puertas de las escuelas al capital, desde las comunidades hasta las ciudades. Por ejemplo, era común la venta de alimentos importados bajos en nutrientes (tortillas chips, caramelos, dulces, etc.) y bebidas gaseosas en las escuelas. Es decir, existía una promoción constante y engañosa de la importación de productos alimenticios que propiciaban una mala alimentación, lo cual generaba un deterioro constante del sistema inmunológico de los escolares y, por ende, de su rendimiento académico. Lo mismo ocurría a nivel macro poblacional en lo que respecta a la promoción y adquisición de alimentos.

 

Aunado a estas políticas en detrimento de la alimentación, los productos importados eran más baratos que los productos nacionales. Para justificar este desequilibrio económico-alimenticio se concibió la idea de las normativas de empaques y procesamiento para garantizar “la calidad de los nutrientes de los productos”. Esto claramente beneficiaba a la importación de productos procesados de manera industrial en contraposición a la alimentación tradicional-nutritiva y regionalizada promovida en los años 80 en Nicaragua.

 

Al asumir el gobierno revolucionario del FSLN el poder en el 2007 se establecieron políticas alimenticias para erradicar el flagelo del hambre en todos los contextos de la sociedad nicaragüense: campañas de concientización para el aprovechamiento de todas las capacidades de los alimentos que se producen y que habían sido excluidos de la dieta (espinaca, soya, raíces, etc.), la inclusión del vaso de leche en las escuelas, merienda escolar (desayuno y almuerzo) para los estudiantes y la comunidad que participa en la elaboración de los alimentos, paquetes alimenticios (arroz, frijoles, aceite, huevo, queso, carne, leche, etc.) para las familias de escasos recursos, etc. Todo esto sin distinción de credo político, ideológico, religioso, etc.

 

Consecuentemente, el gobierno del FSLN ha restituido el derecho a la alimentación universal de los y las nicaragüenses como política de estado. Esto ha derivado en mejores condiciones de salud para los nicaragüenses, bajas tasas de desnutrición infantil, mejores resultados escolares. Aunado a estas políticas alimenticias es imperante mencionar el rol de los bonos productivos para que las familias produzcan sus propios alimentos, se puedan organizar en cooperativas y comercializar a precios justos los alimentos. Es decir, estas políticas alimenticias socioeconómicas-culturales garantizan la continuidad y sostenibilidad de los programas sociales-alimenticios a través de las estructuras de trabajo cooperativo.

 

En los momentos actuales con la Pandemia (COVID – 19) el gobierno central y las instituciones comunales han seguido trabajando y fortaleciendo el modelo alimentario, distribuyendo paquetes alimenticios por todo el territorio de Nicaragua y no solo eso, las redes comunales se aseguran de que todas las personas tengan acceso a la alimentación poniendo especial énfasis en los grupos de riesgo, de ser necesario se les preparan los alimentos de tal manera que la comida y sus nutrientes siempre se encuentren al alcance de todas y todos. Las escuelas constantemente reciben los alimentos enviados por el gobierno central, muchos de estos alimentos donados por países amigos como Taiwán.

 

Un sistema educativo tecnificado, social y comunitario

 

A como se ha podido instituir la estrategia de fortalecimiento del sistema de salud se encuentra de la mano con la universalidad de las políticas alimenticias promovidas por el gobierno del FSLN. A esto habría que sumarle las políticas educativas socialistas que promueven la alimentación saludable, el ejercicio, el estudio y el esparcimiento como un todo para enfrentar las vicisitudes del contexto nicaragüense y preparar una ciudadanía que pueda responder de forma científica, pero con gran respeto a los valores culturales de las generaciones predecesoras.

 

Una de las estrategias para que la capacitación en salud sea efectiva es llevar el mensaje a través de los estudiantes de todos los niveles y subsistemas que integran la educación nicaragüense (preescolar, primaria, secundaria, técnica, universitaria, educación especial, etc.). Desde inicios del año escolar el COVID – 19 fue tematizado, de forma responsable por los decentes y personal capacitado del ministerio de salud, en todas las instituciones educativas del país. Los estudiantes investigaron sobre el COVID – 19, expusieron, profundizaron conocimientos, concientizaron a sus compañeros, familias y comunidades sobre la problemática en cuestión y las medidas que se deberían tomar, y algunos se convirtieron en promotores comunitarios, fortaleciendo el trabajo de las brigadas de salud.

 

En la situación actual, con el COVID – 19, para algunas personas es una interrogante el nivel de preparación del sistema educativo nicaragüense ante desastres naturales o epidemias. En este punto cabe mencionar que desde el 2007 el personal docente en Nicaragua se ha ido tecnificando y profesionalizando en las TIC (Herramientas de la Información y Comunicación) y las diferentes área del saber con el objetivo de poder responder de manera efectiva y no dañar los procesos de enseñanza – aprendizaje ante eventualidades de cualquier tipo.

 

La prueba más dura de las capacidades de comunicación social, tecnológica y comunitaria del sistema escolar nicaragüense se dio entre abril a julio del 2018, ante el violento intento de golpe de estado las capacidades de entrega y absorción de conocimientos no se vieron afectadas, sino potenciadas por el esfuerzo de los docentes, padres y madres de familia, estudiantes, comunidad educativa. Los docentes elaboraron guías y estrategias metodológicas, utilizaron las tecnologías, las redes comunales se activaron (visitas casa a casa, personalización de la educación, atención social de los aprendizajes, etc.), en ningún momento se dejó de aprender en el contexto escolar y amplio del aprendizaje.

 

A como se puede apreciar el sistema escolar nicaragüense desde el 2007 se ha ido fortaleciendo y ante el COVID – 19 no ha escatimado esfuerzos en seguir mejorando y adecuándose a las necesidades contextuales. Lo antes citado, se ha logrado en una estrecha interrelación con los otros sistemas: salud y alimentación. Todos ellos efectúan coordinaciones constantes para enfrentar a la pandemia, desde las propias capacidades políticas, económicas, sociales y culturales de Nicaragua. De igual manera tienen la capacidad de articularse con otras instituciones del gobierno revolucionario y la población para maximizar su capacidad de respuesta.

 

El intento de golpe de estado sigue su marcha

 

Independientemente del grado de preparación del gobierno revolucionario del FSLN ante cualquier pandemia, epidemia o desastre natural, la derecha internacional, los pseudo izquierdistas, algunos sectores de la iglesia católica, ONGs, el gran capital (la oligarquía y la burguesía) siguen su campaña de desprestigio contra el gobierno y el pueblo de Nicaragua. La retórica del cambio de régimen se encuentra latente en todo momento. Para ello se siguen valiendo de los organismos internacionales de “derechos humanos” (CIDH, Amnesty International, etc.) y sus fábricas de noticias (CNN, Deutsche Welle, El País, etc.) para ofrecer un producto prefabricado acorde a los intereses del capitalismo e imperialismo, deshumanizante y armamentista. (Nicaragua - falso testimonio, falsa memoria, 01.06.2020)

 

A lo largo de este texto se ha reflexionado sobre la historia, el alcance y el éxito del socialismo nicaragüense, en sus tres sistemas emblemáticos, para enfrentar diferentes acontecimientos (políticos, sociales, alimenticios, salud, etc.), pero también aplicables a la pandemia del COVID – 19 (Informe sobre el COVID – 19 y Una estrategia singular – Libro Blando). Es decir, el gobierno del FSLN ha tenido una preparación sistemática en todos los ámbitos, desde que retomó el poder en el año 2007, con el firme propósito de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. De este exitoso proceso socialista y proletario no se habla en Europa o Estados Unidos por temor a que sus propios grupos poblacionales (ciudadanos) quieran retomar este proceso o adecuarlo a sus contextos. Es decir, se esconde la verdad y se establece la falsedad (Fake News) para que sus ciudadanos no logren mirar más allá del capitalismo.

 

La conducción exitosa del socialismo nicaragüense (Sandinismo) por parte del Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo es un trabajo continuo. El gobierno trabaja incesantemente para mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. El problema aquí no es lo que el gobierno de Nicaragua hace, sino lo que Washington, como representante activo del imperialismo, hace para intentar cambiar el régimen en Nicaragua. Sumado a lo antes mencionado, la injerencia europea con sus agendas mediáticas. Estos medios de desinformación europeos, con corresponsalía partidaria en Nicaragua, desvirtúan los éxitos nicaragüenses para ocultar que sus propios modelos capitalistas se encuentran en estado deplorable y que han quedado al descubierto al tener que encerrar a su poblaciones, en algunos casos por la fuerza. Dicho de otro modo, a lo largo de los años el modelo capitalista, adoptado por los gobiernos europeos, no ha efectuado inversión en función de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos, sino que ha visto y tratado a la ciudadanía como un producto u objeto, en cierto modo desechable, de comercialización.

 

La telaraña capitalista, utilizando al COVID – 19 como una arma más de selección social en contexto de la lucha de clases, se encuentra tejida y ahí solo caben los designios del capital sobre el ser humano. Por suerte para Nicaragua, el Sandinismo lucha constantemente para que su territorio no sea recolonizado al caer en la telaraña capitalista. Nicaragua ha dado cátedra, en contraposición al capitalismo a como lo ha hecho Cuba, en lo que respecta a salud, alimentación y educación. En la actualidad Nicaragua y su Sandinismo científico-cultural se constituye en un ejemplo para el mundo.

 

Jeremy Cerna

Berlín, 5 de junio 2020