Se ha demostrado en diferentes exitosas sociedades alrededor del mundo como la práctica sincera y eficaz de la interculturalidad permite consolidar la identidad y la unidad nacional para afianzar la paz y el desarrollo humano de toda una población. Grandes países como Rusia e Irán tienen múltiples étnias y culturas, dispersas en enormes extensiones territoriales. Pero gracias a su consistente compromiso con la interculturalidad, sus gobiernos han logrado niveles de cohesión civilizacional que les han permitido resistir las repetidas agresiones de parte de los poderes occidentales. En China, el Presidente Xi Jinping ha explicado cómo, en China, “Es preciso comprender correctamente la relación entre la cultura china – como tronco compuesta de todas las excelentes culturas étnicas tradicionales... como ramas y hojas. Solo cuando las raíces son profundas y el tronco está fuerte las ramas y hojas crecerán frondoso y exuberantemente.”