Nicaragua es un país extraordinariamente rico y no lo digo con el sentimiento del amor que siento por él, sino porque efectivamente somos una nación rica, pero andando con otra gran realidad que fuimos empobrecidos, fuimos saqueados, fuimos abusados por diferentes circunstancias en las que tuvieron que ver fenómenos naturales que siempre serán una amenaza, pero fundamentalmente por minorías, élites, oligarquías, argollas que para la justicia que reclama nuestra tierra y nuestra gente no lo volverán a hacer nunca más, al menos mientras exista la conciencia que hoy palpita en el corazón de los que construimos la patria del presente lanzada hacia el próximo medio siglo.