Sin justicia social no hay armonía y sin esta no puede haber paz. Por ello los belicistas, negociadores de las muertes de los otros, de aquellos que con su sangre les hacen ganar billones de monedas, con todo esmero se esfuerzan por minar, bombardear, atacar ferozmente cualquier intento de armonizar un pueblo, donde cada cual viva de manera digna, sin afanes por conseguir trabajo, con tierra para sembrar y comida cada día en su mesa, cuente con servicios plenos de salud, acceso gratuito a todos los niveles de educación, vivienda propia, transporte seguro, ambiente sin contaminación y pueda caminar tranquilo por cualquier calle o camino sin ser violentada su persona ni sus pertenencias. Es algo sencillo, no simple, por supuesto, pero si fácil de asimilar y es increíble que miles de personas a través de la Historia hayan tenido que ofrendar su vida por proclamar que se debe vivir armoniosa y dignamente.