Encontrándonos a las puertas prácticamente para que Nicaragua cierre el libro negro de la OEA, tema sobre el cual ya oficialmente doblamos la hoja en cuanto a la permanencia que teníamos en esa orgásmica marioneta de los Estados Unidos, se le ocurrió al circo convocar a sus payasos para que dibujaran una agenda, de aparente conexión con los problemas latinoamericanos, pero dejando en el centro a Nicaragua como plato fuerte, porque ante la incapacidad de incidir en nuestros asuntos internos, en la procura de derrocar al legítimo gobierno constitucional que tenemos, así como lo quisieron hacer en el 2018, con lo que se han encontrado es con una resistencia de dignidad tan nacionalista, tan sandinista, tan patriótica, que ahora reaccionan con una burda desesperación que vencida por esta nación grande en principios y valores, les ha marcado irremisible e ineludiblemente el comienzo del fin de un teatro de horror que solo ha servido al interés imperial.