Saludo los tiempos profundamente espirituales que comenzamos a vivir en esta Navidad teniendo como antesala la devoción Mariana que como país no solo nos caracteriza, sino que además nos distingue por encima de todos los demás y eso lo vemos en el corolario del 7 de diciembre, Día de la Gritería, dónde Nicaragua entera se lanza a las calles a cantar a la Madre del Hijo de Dios, lo que representa la fiesta más popular de todo el país; lo vemos en el respeto tan profundo que hacemos del 8 de Diciembre con un feriado nacional de recogimiento para trasladar nuestro respeto a María Inmaculada, la patrona de Nicaragua cuya invocatoria comienza con un grito salido del alma de sus devoto: "¿Quién causa tanta alegría?" y a una sola voz contestamos "La Concepción de María". En quien ponemos siempre, como Madre de Jesús de Nazaret la intercesión por el bienestar de la familia, el propio y por supuesto de la tierra dónde nacimos.